25/07/2021 14:03 - a 69 aos de su muerte

Eva Pern, un mundo hecho de palabras en carne viva

La palabra de Evita permite conocer a una mujer imprescindible pero tambin hallar una identidad, un imaginario, un destino. Cinco discursos que marcaron su vida y la de todos los argentinos. Ecos que an resuenan de una mujer que el 26 de julio de 1952, a los 33 aos, dej a un pas triste, silencioso y mudo.

Por Daniel Giarone

Los discursos de Evita, ya orales, ya escritos, fueron contribuyendo a crear una identidad, un imaginario, una utopía que terminó por trascender al peronismo.
Los discursos de Evita, ya orales, ya escritos, fueron contribuyendo a crear una identidad, un imaginario, una utopa que termin por trascender al peronismo.

“El oficio de la palabra /ms allá de la pequeña miseria / y la pequeña ternura de designar esto o aquello, / es un acto de amor: / crear presencia”, escribi Roberto Juarroz en su “Poesa vertical”.

La palabra fue para Eva Duarte de Pern, de cuya muerte el 26 de julio de 1952 se cumplen 69 aos, una herramienta con la que dar cuenta de la realidad y construir una presencia. Y tambin, por qu no, un acto de amor.

Los discursos de Evita, ya orales, ya escritos, fueron contribuyendo a crear una identidad, un imaginario, una utopa que termin por trascender al peronismo. Desde que en un acto para ayudar a las vctimas del terremoto que arras a la ciudad de San Juan en enero de 1944 conoci al entonces Secretario de Trabajo y Previsin Social, Juan Domingo Pern, la palabra creci a la par de su militancia poltica.

Expresiones como “mis grasitas”, “mis queridos descamisados” o “compaeras trabajadoras” irrumpieron en el discurso pblico, resultando disruptivas para la verba anquilosada de “la poltica de los polticos”. Adems, corrieron el velo que invisibilizaba a trabajadores, mujeres, campesinos y marginados.

En sus intervenciones a travs de la radio, en actos pblicos o mediante escritos, “la abanderada de los humildes” apelaba a la lealtad, a la clase, a lo nacional y a los derechos de las mujeres, designando de manera clara el campo “amigo/enemigo” y apelando a un tono pico (lucha, desprendimiento, solidaridad), emotivo (amor, muerte, sufrimiento) y poblado de imgenes, algunas grandilocuentes, muchas otras simples y cotidianas.

Cinco momentos de la vida poltica de Eva, vistos a travs de sus intervenciones discursivas, pueden resultar significativos para recorrer su historia. Tambin para dar cuenta del oficio de la palabra. Cinco textos que recuperamos de los orginales publicados por la Biblioteca del Congreso de la Nacin en 2012 bajo el ttulo de “Eva Pern. Discursos”.

Evita: El homenaje de Rep


"Hablo a las mujeres de fortuna adversa"


El 9 de octubre de 1946, a slo cuatro meses de que Juan Domingo Pern asumiera por primera vez la Presidencia de la Nacin, Evita habla a las mujeres de todo el pas desde la residencia presidencial para evocar el primer aniversario del 17 de octubre.

Aquellas primeras palabras construirn el destinatario privilegiado de la entonces Primera Dama, dar visibilidad a un actor poltico largamente ignorado (la mujer trabajadora) y sentar las bases de un dilogo que slo se interrumpir con su muerte.

“Hablo a todas las mujeres de mi pas que trabajan y luchan rudamente por su hogar. A las que la fortuna adversa, o el humilde destino, han llevado all, al pequeo refugio del taller, de la fbrica, de la oficina. Hablo a mi hermanas del campo, del quebrachal, y del ingenio. A las que optaron por dar a su hombre, a la par que su ternura, su dedicacin y su peridico sacrificio del trabajo”.

Evita da cuerpo a la mujer trabajadora a partir de necesidades, sueos y anhelos que volvern una y otra vez en sus intervenciones. “Hablo a las que necesitan defender algo, y seguir teniendo fe en la justicia social de un pueblo. A las alegres o sombra muchachas que hacen cola en los acogedores claustros de la Secretara de Trabajo y Previsin, la Casa de los Trabajadores Argentinos, aguardando -da a da- con idntica fe y renovado fervor, la suerte y la defensa individual o colectiva de cada peso de su jornal humilde. Hablo a lo que el pas, tiene de maravilloso y entraable”.

En aquellas palabras inaugurales de sus intervenciones pblicas, Eva Pern define un escenario y a una de sus grandes progonistas: las mujeres. Tambin definir su lugar: ser una ms entre ellas. “Yo pertenezco a mi pueblo, me confundo con l; soy lo que una de ustedes: un corazn de mujer que, en el da difcil y amargo de la derrota, ha sacado fuezas de su flaqueza, y ha luchado y se ha impuesto por el futuro mejor de su pas, de su pueblo”.

El derecho a elegir y ser elegidas

En el 2019, Rep publicó su hermoso libro, "Evita, nacida para molestar". Esta nota está ilustrada por sus emotivos dibujos.
En el 2019, Rep public su hermoso libro, "Evita, nacida para molestar". Esta nota est ilustrada por sus emotivos dibujos.

Los derechos de la mujer encarnaron en la figura de Evita a travs de su centralidad poltica. Continuando una lucha que desde las primeras dcadas del siglo llevaban adelante socialistas, anarquistas, sindicalistas y comunistas, Eva Pern impuls la sancin de la Ley del Voto Femenino, que permitir a los mujeres elegir y ser elegidas.

A travs de sus discursos en actos pblicos y en numerosas intervenciones radiales, Evita le puso palabras al derecho de hacer el sufragio realmente universal. Su voz result clave para vencer la resistencia a una ley que tard ms de un ao en aprobarse: recibi media sancin por parte del Senado el 21 de agosto de 1946 y fue aprobada por Diputados recin el 9 de septiembre del ao siguiente.

Para sortear el silencio al que la someta buena parte de la prensa escrita y para exigir a los legisladores que por fin aprobaran la ley, Eva Pern utiliz la radio pblica. As, el 12 de febrero de 1947 habl a travs de Radio del Estado y de la Red Argentina de Radiodifusin.

“La mujer puede y debe votar en mi pas. La mujer votar, si los camaradas -ahondando en sus responsabilidades nacionales- ofrecen a todo un vasto y ansioso sector humano, el precioso instrumento de su reivindicacin civil: el derecho a elegir y ser elegidas”.

Con la ley 13.010 ya aprobada, el 23 de septiembre de 1947 el gobierno organiz un acto en Plaza de Mayo para darle un marco popular a la promulgacin. All habl Eva Pern, desplegando algunos de sus ejes discursivos clave: el protagonismo de la mujer, la inevitabilidad de la lucha y la identificacin sin tapujos de los adversarios polticos.

“(…) Debimos afrontar la calumnia, la injuria, la infamia. Nuestros eternos enemigos, los enemigos del pueblo y de sus reivindicaciones, pusieron en juego todos los resortes de la oligarqua para impedir el triunfo. Desde un sector de la prensa al servicio de intereses antiargentinos, se ignor a esta legin que me acompaa; desde un minsculo sector del Parlamento, se intent postergar la sansin de esta ley”.

“(…) Aqu est, hermanas mas, resumida en la letra apretada de pocos artculos una larga historia de lucha, tropiezo y esperanzas Por eso hay en ella crispaciones de indignacin, sombras de ocasos amenzadores, pero tambin, alegre despertar de auroras triunfales!”.

“Y esto ltimo que traduce la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro despertar nacional, solo ha sido posible en el ambiente de justicia de recuperacin y de saneamiento de la Patria, que estimula e inspira la obra de gobierno del general Pern, lder del pueblo argentino”.

Dilogo, pasin, renunciamiento


Todo discurso supone un dilogo, construye un enunciador y un enunciatario, que es quien “recibe” el texto hacindolo posible. Sin embargo, no siempre entre ambos se produce un intercambio real (y mucho menos entre una voz individual y otra colectiva) que termina alterando el texto mismo.

Esto es lo que ocurri el 22 de agosto 1951 durante el Cabildo Abierto del Justicialismo, convocado por la CGT para proponer la candidatura de Eva Perón a la vicepresidencia de la Nacin en las elecciones previstas para noviembre de ese mismo ao.

Lo que deba pasar a la historia como la proclamacin de la frmula Pern-Pern lo hizo como “renunciamiento histórico”.

Debilitada por el cncer de cuello de tero que terminara provocndole la muerte once meses despus y asediado Pern por los sectores ms conservadores (dentro y fuera del peronismo) que no la queran como vicepresidenta, Eva Pern habl ante dos millones de trabajadores que se concentraron en la esquina Moreno y 9 de Julio de la Ciudad de Buenos Aires.

“Mi general: son vuestras glorosiosas vanguardias descamisadas las que estn presentes hoy, como lo estuvieron ayer y estarn siempre, dispuestas a dar la vida por Pern. Ellos saben muy bien que antes de la llegada del General Pern vivan en la esclavitud y por sobre todas las cosas, haban perdido la esperanza de un futuro mejor”.

En una constante que se produnfizar hasta el final de su vida, el discurso adquiere un carcter proftico, de denuncia abierta a la oligarqua y de resistencia a la violencia que se avecinaba. “Ellos no perdonarn jams que el General Pern haya levantado el nivel de los trabajadores, que haya creado el justicialismo, que haya establecido que en nuestra Patria la nica dignidad es la de los que trabajan”.

“(…) Saben tambin que la oligarqua, que los mediocres, que los vendepatria todava no estn derrotados, y que desde sus guaridas atentan contra el pueblo y contra la nacionalidad. Pero nuestra oligarqua, que siempre se vendi por cuatro monedas, no cuenta en esta poca con que el pueblo est de pie (…)”.

“(…) As como hace cinco aos dije que prefera ser Evita antes de ser esposa del presidente, si ser Evita era dicho para calmar un dolor en algn hogar de mi Patria, hoy digo que prefiero ser Evita porque siendo Evita s que siempre me llevarn muy adentro de su corazn Qu gloria, qu honor, a qu ms puede aspirar un ciudadano o ciudadana que al amor del pueblo argentino!”.

Renuncio a los honores, no a la lucha


Eva Pern termin su discurso. La multitud la ovacion y agit sus pauelos. Pero se qued donde estaba. Es que Evita nada haba dicho sobre su postulacin. Fue entonces cuando el secretario general de la CGT, Jos Espejo, tom el micrfono y dijo que all estaran al da siguiente para recibir una respuesta.

Evita volvi al micrfono, pidi que “no me hagan hacer lo que nunca quise hacer” y solicit “por lo menos cuatro das para pensarlo”. La multitud respondi “No, no! Ahora”. Ella retom la palabra: “Compaeros: yo no renuncio a mi puesto de lucha, renuncio a los honores”. Los descamisados insistan.

La primera dama retom la palabra y pregunt: “Ustedes creen que si el puesto de vicepresidenta fuera una carga y yo hubiese sido una solucin no hubiera contestado que s?” Y despus dijo: “Maana, cuando…” Entonces fue interrumpida por un “Hoy” que empez a replicarse por toda la avenida 9 de Julio.

“Compaeros: por el cario que nos une, les pido por favor que no me hagan hacer lo que no quiero hacer. Yo les pido a ustedes, como amiga, como compaera, que se desconcentren”. “No, no”. “Si estuvieran en mi corazn, veran cunto se los agradezco y ustedes me daran la oportunidad para que yo pueda pensarlo”. “No, no”.

En el ida y vuelta que se haba convertido en contrapunto, Evita dice: “El pueblo es soberano. Yo acepto…” Entonces es interrumpida por otra ovacin que convierte la frase inconclusa en una afirmacin. Ante esto se ve obligada a aclarar: “No, no, compaeros! Yo acepto las palabras del compaero Espejo y maana, a las 12 del da…” Lo que fue interrumpido por un nuevo rechazo.

Se producen nuevos agredecimientos y pedidos de Evita y otros tantos “No” y “Ahora” de la multitud. Finalmente, Eva pide dos horas para dara una respuesta y entre sollozos cita a Pern: “Yo har lo que diga el Pueblo”. Lo que es avalado por una nueva ovacin que puso fin a un dilogo sin precedentes en la historia politica argentina.

El 31 de agosto, a travs de un mensaje radial, Evita confirma lo que ya se conoca, que no aceptaba la postulacin a la vicepresidencia. Una renuncia “inquebrantable y que nace de mi corazn”.

17 de octubre 1951 (Primera transmisin televisiva)


Esa mujer, por televisin


El 28 de septiembre de 1951 el general retirado Benjamn Menndez encabeza el primer intento de derrocar a Pern, que fracasa ese mismo da. Sin embargo, la espiral de violencia y conspiracin se mantendr durante cuatro aos (bombardeo de la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, con ms de 300 civiles muertos).

Pocos das despus del fallido golpe de Menndez la CGT organiz un acto en Plaza de Mayo para celebrar el Da de la Lealtad Peronista, en lo que se constituy en la primera transmisin de televisin en la Argentina (a cargo de Canal 7, hoy TV Pblica). Eva Pern sufra los efectos del cncer y los mdicos apenas consintieron que se levantara de la cama. Pero all estuvo.

“(…) Yo no podr faltar nunca a esta cita con mi pueblo en cada 17 de octubre. Yo les aseguro que nada ni nadie hubiera podido impedirme que viniese, porque yo tengo con Pern y con ustedes, con los muchachos de la CGT, una deuda sagrada: y a mi no me importa si para saldarla tengo que dejar jirones de mi vida en el camino”.

Durante el breve discurso las dos palabras ms usadas por Evita fueron "amor" y "muerte" (ms de diez veces en total). La muerte era la propia y la que se cerna sobre la Argentina por la creciente violencia de civiles y militares golpistas. El amor, como en todos sus discursos, refera al pueblo, a los descamisados y a Pern.

“(…) Yo no quise ni quiero nada para mi. Mi gloria es y ser siempre el escudo de Pern y la bandera de mi pueblo, y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo s que ustedes recogern mi nombre y lo llevarn como bandera a la victoria”.

“(…) Y les pido una sola cosa: estoy segura que pronto estar con ustedes, pero si no llegara a estarlo por mi salud, ayuden a Pern, sigan fieles a Pern como hasta ahora, porque eso es estar con la Patria y con ustedes mismos”.

Aquellas primeras imgenes de la televisin argentina resultaron pura potencia: Eva termina el discurso y llora sobre el pecho de Pern, mientras con la mano derecha le da golpecitos en la espalda.

ltimo discurso, el 1 de mayo de 1952


Quien queira or, que oiga


El ltimo discurso pblico de Eva Pern fue el 1 de mayo de 1952, ochenta y seis das antes de morir. Fue durante el acto realizado en Plaza de Mayo para conmemorar el Da de los Trabajadores. Su estado de salud era ya muy precario.

“(…) Yo le pido a Dios que no permita a esos incensatos levantar la mano contra Pern, porque guay de ese da! Ese da, mi general, yo saldr con el pueblo trabajador, yo saldr con las mujeres del pueblo, yo saldr con los descamisados de la Patria, para no dejar en pie ningn ladirllo que no sea peronista”.

Durante el discurso Eva siente menguar sus fuerzas. Dice que Pern le pidi que fuera breve. Pero la brevedad no le resta claridad ni intensidad ni conviccin. Sabe, tal vez, que en esas pocas palabras est su legado poltico. Ese que plasmar desde su lecho de muerte en “Mi mensaje”, texto que se publicar como libro ms de 30 aos despus.

“(…) Luchamos junto con Pern por una humanidad feliz dentro de la justicia, dentro de la dignificacin de ese pueblo, porque en eso reside la grandeza de Pern. No hay grandeza de la Patria a base del dolor del pueblo, sino a base de la felicidad del pueblo trabajador”.

“(…) Antes de terminar, compaeros, quiero darles un mensaje: que estn alertas. El enemigo acecha. No perdona jams que un argentino, que un hombre de bien, el general Pern, est trabajando por el bienestar de su pueblo y la grandeza de la Patria. Los vendepatrias de dentro, que se venden por cuatro monedas, estn tambin en acecho para dar el golpe en cualquier momento. Pero nosotros somos el pueblo y yo s que estando el pueblo alerta somos invencibles porque somos la Patria misma”.



Eva Pern naci en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, el 7 de mayo de 1919. Fue actriz, Primera Dama, militante poltica. Muri el 26 de julio de 1952, a los 33 aos, en la Ciudad de Buenos Aires.

Fue cuerpo, palabra y voz de los que nunca tuvieron nada.