24/07/2021 14:59 - Entrevista

No Jitrik: "Me siento liviano en el ensayo, alegre en el poema y pesado en el relato"

En"La vuelta incompleta", el escritor y crtico construye unjuego literario con el formato de un policial, donde los mecanismos de escritura quedan a la vista, como los huesos de un esqueleto montados para la exhibicin. "Ensayos, ficcin, parecen dos avenidas paralelas, yo no lo creo demasiado, hasta el punto de que cuando empiezo a escribir algo que llegar a ser un ensayo empiezo a tener ganas de escribir un poema y, simultneamente, un relato y recuerdo que debo contestar algunas cartas", cuenta sobre su tarea de escritor.

Por Carlos Daniel Aletto

Jitrik tiene 93 años y su literatura es ágil, actual, joven.
Jitrik tiene 93 aos y su literatura es gil, actual, joven.

A los 93 aos, el escritor y crtico No Jitrik acaba de publicar una nueva novela titulada "La vuelta incompleta", un desafo o juego literario con el formato de un policial, donde los mecanismos de escritura quedan a la vista, como los huesos de un esqueleto montados para la exhibicin, pero de una forma ornamentada y realmente magistral ligada a la trgica historia de esos vuelos que marcaron a los argentinos en los setenta.

"La vuelta incompleta", editada por Interzona.
"La vuelta incompleta", editada por Interzona.
Al comienzo de la novela, publicada por Interzona, como en la Creacin bblica, en un lugar indefinido nace el narrador de la narracin misma. Un hombre (todava sin nombre) lleva una cucharada de sopa a la boca y se piensa que por el gesto debi haber sentido un gusto extrao. "Me muero... Me envenenaron...", parece decir y se desploma. A partir de esa escena inicial gradualmente se construir la primera de las dos historias que se cruzan en la novela.

La segunda es la de Luca Palermo -una especie de Antgona- y Marcelo Lugano. Ambos se conocen en un bar cercano de la Facultad de Filosofa y Letras y vivirn una aventura cruzada por el Holocausto y la dictadura argentina, con un final sorprendente.

Jitrik tiene 93 aos y su literatura es gil, actual, joven. El escritor se asombra de que la edad sea un "objeto de curiosidad" y dice a Tlam que para l "escribir a los 30 o 40 aos y luego pasando los 90 no tiene demasiada diferencia, salvo que ahora, porque la mano y la cabeza se han ejercitado, todo, cuando ha empezado, fluye ms mansamente, antes era Iguaz, ahora el Delta".

El escritor, que este ao tendr a cargo la clase magistral del 26 Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, naci en Rivera, La Pampa, en 1928. Es crtico literario, ensayista, poeta y narrador y desde 1990 dirige el Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Buenos Aires.

Adems integr la revista Contorno, ejerci la docencia en universidades de Argentina, Francia, Colombia, Estados Unidos, Puerto Rico, Uruguay, Chile y Mxico, pas al que debi exiliarse entre 1974 y 1986. Es autor de decenas de libros de ensayos y ficcin. Algunas de sus novelas son "Citas de un da" y "Mares del sur"; mientras que "Clculo equivocado" rene su poesa escrita entre 1983 y 2008.

-Tlam: "La vuelta incompleta" tiene la matriz del policial? Y si es as: Quin podra considerarse el investigador?

-No Jitrik:
Se designa como "policial" una situacin en la que un crimen, sea cual fuere, se exponga o no, requiere que un tercero, por lo general un polica o un curioso -sea cual fuere- intenta determinar tanto lo que lo provoc como quines lo cometieron. Pero como una situacin semejante gener relatos desde siempre, la designacin de "policial" es moderna, dira que democrtica. Sin embargo, esos relatos pueden vincularse con la literatura o bien slo con la mera exposicin de la relacin entre crimen e investigacin. La diferencia es importante, me parece, y no pasa solamente por la representacin, feliz o no, hbil o torpe, de los enigmas que se intenta resolver, sino por otras instancias.

En muchos relatos, lo que los hace policiales, un personaje, designado como "investigador", encarna la resolucin; en mi relato, un narrador impalpable, que no es personaje, lo va haciendo al meramente observar y exhibir lo que se va presentando, sin que intervenga en ellos, a medida que surgen escollos y cada hecho genera otros. Siempre hubo narrador pero aqu tiene, creo, otro carcter, muestra su soberana.

-T.: Cmo trabajaste la diferencia entre misterio y enigma en esta novela?

-N.J.:
Es cierto que misterio y enigma son dos entidades de diferente carcter: los misterios son artculos de fe, se aceptan, los enigmas son entretejidos y desafan. Es un enigma que una sopa, as empieza el relato, produzca un efecto letal, pero no es un misterio, por algo lo produce y es probable que tratar de resolverlo -quin y desde dnde?- constituya un desafo: el relato consistira en lo conexo a ese desafo, un personaje convoca a otros, un lugar a otros y de la relacin entre ambos planos surge una situacin que convoca a otras.

-T: Cmo funciona la dosificacin tan mesurada de la informacin en esta novela?

-N.J.:
El narrador es avieso, no pone todas las cartas sobre la mesa, sustrae informacin, acta, creo, como si en la falta estuviera lo importante: no slo va diciendo sino tambin ocultando, como si estuviera machacando con la idea de que los hechos de palabra no son como los hechos de la experiencia real. En cuanto a mi enfoque creo que le debe mucho a Macedonio Fernndez cuando declar, no sin cierta arrogancia, "no quiero realismo" (o sea ilusin de realidad) sino "realidad", la que proporcionan las palabras que, es obvio, no son las cosas que designan.

-T: Cul es el lugar que ocupan los "vuelos de la muerte" en la literatura?

-N.J.:
Los "vuelos de la muerte", como tantas otras locuras homicidas de la dictadura, estn instalados en nuestras conciencias -para muchos no es as, lo ignoran o no les importa-, es tanta su demasa que no lo podemos entender aunque lo consideramos como una explicacin o un deseo de explicacin. En mi caso es una desembocadura y se configura como ncleo que genera cada paso de lo que se relata; de este modo, para algunos es un misterio -ah lo admito-, para otros tiene el atractivo siniestro de un tumor que no podemos suprimir fcilmente. Slo que mi narrador puede descubrirlo pero no describirlo. En eso hay tambin una diferencia: no tengo dudas de que reapareci y reaparecer en la literatura argentina as como el nazismo reapareci y reaparecer en la alemana y europea. Se lo puede llamar "trauma" y, como se sabe, si no es fcil que un neurtico o un psictico pueden sacarse de encima un trauma es mucho ms difcil que lo pueda hacer toda una sociedad.

-T: La democracia es el tema central de esta novela?

-N.J.:
No s si la "democracia" es el tema central de esta novela; tal vez una interpretacin, que no puedo hacer, lo determine. Tal vez todo lo que uno hace y deja de hacer -cuestin de "derechos" y "obligaciones"- tenga relacin con la democracia que promete y cumple o no cumple. Lo que s se sabe es que slo ir a votar cada tanto no es el alfa y omega de la democracia como idea y como sistema.

Es crítico literario, ensayista, poeta y narrador y desde 1990 dirige el Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Buenos Aires.
Es crtico literario, ensayista, poeta y narrador y desde 1990 dirige el Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Buenos Aires.

-T: La escritura puede seguir teniendo un efecto poltico en la actualidad?

-N.J.:
El "efecto" es un resultado inherente a todo acto humano. La literatura lo es y, por lo tanto, tiene efecto o efectos. Hay casos individuales, muy famosos: un poema, un relato, cambi una vida, pero tambin se puede registrar en un conglomerado o en una sociedad, algunos son directos y a veces polticos, el "Libro rojo" de Mao, por ejemplo, otros indirectos: de Marx se sigue hablando y, en literatura, de Proust se sigue hablando, de Borges dem. Polticos? Supongo que s: algunos textos acolchonan, otros despiertan el espritu crtico y, en otro registro, que parece menor, pueden incidir en el lenguaje poltico. La literatura como vida posible? Por qu no?

En la actualidad la literatura parece un tanto anmica, no estremece nada, el mercado le quit la sangre. Mi relato lo demuestra: no lo quisiera, sera deprimente.

No Jitrik


-T: Es evidente que el tema del Holocausto sigue siendo importante para la literatura...

-N.J.:
Se recuerda con frecuencia lo que profetiz Theodor Adorno: "Despus de Auschwitz no se puede escribir poesa". Se puede y se escribi y se escribe y se seguir escribiendo. Lo que pas en Europa desde el final de la primera guerra hasta el de la segunda es tan terrible que no es fcil sacarse de encima los fantasmas que cre. Puedo repetir lo que dije en el punto 6: noms decir "holocausto" es internarse en una zona oscura y decir literatura es decir "tentativa". Pero no hay que olvidar otros semejantes, frica, Asia Menor que no parecen plantear dudas como sas.

-T: Se puede considerar que los personajes y temas literarios como partes centrales de la trama?

-N.J.:
Mi relato est saturado de guios literarios: mi memoria los provee y cuando llegan me ayudan. Quizs sea un grave defecto pero no puedo renunciar a mi memoria; en todo caso, se me puede perdonar que no se trate de citas sino de alusiones que inviten a reconocer fuentes. Ojal! Es una invitacin a una lectura de las resonancias y a una sordera de los ruidos. Lo mismo que en mis ensayos: no cito pero no soy ajeno a lo que la lectura me dej y que vuelve incesantemente.

-T: Existe algn pasaje que debas realizar como escritor para dejar de escribir ensayos literarios y empezar a narrar ficcin?

-N.J.:
Ensayos, ficcin, parecen dos avenidas paralelas, yo no lo creo demasiado, hasta el punto de que cuando empiezo a escribir algo que llegar a ser un ensayo empiezo a tener ganas de escribir un poema y, simultneamente, un relato y recuerdo que debo contestar algunas cartas. Pero puede ser; si lo son la diferencia reside, creo, en lo que se siente al escribir con un propsito u otro: me siento liviano en el ensayo, alegre en el poema y pesado en el relato; pero el sueo que nunca me ha traicionado y siempre me ha trado alguna solucin, me depara regalos diferentes, siempre oportunos, una idea, una situacin, una frase que, en todos los casos, desata un nudo: o me permite empezar o me ayuda a seguir. Eso es escribir para m.

-T: Cul es la diferencia de escribir a los 30 a hacerlo a los 93?

-N. J.:
Para m escribir a los 30 o 40 aos y luego pasando los 90 no tiene demasiada diferencia, salvo que ahora, porque la mano y la cabeza se han ejercitado, todo, cuando ha empezado, fluye ms mansamente, antes era Iguaz, ahora el Delta.

Me asombra que para algunos sea objeto de curiosidad: si desde hace 60 aos preparo el desayuno todos los das, por qu no seguira escribiendo todos los das desde hace 70?
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