22/07/2021 20:55 - Bolivia

Senkata no olvida ni perdona

Una recorrida por el barrio de Senkata, en las afueras de El Alto, el escenario de una de las mayores masacres perpetradas por el gobierno de facto de Jeanine ez. Los familiares de las vctimas, el pedido de justicia y el reclamo de que nunca ms las FFAA apunten contra el pueblo.

Por Sebastin Ochoa,Especial para Tlam desde La Paz

La CIDH presentará un informe final sobre las vulneraciones de derechos en el golpe de 2019. Foto: Satori Gigie
La CIDH presentar un informe final sobre las vulneraciones de derechos en el golpe de 2019. Foto: Satori Gigie

Antonio Quispe Ticona sali de su casa en Ventilla, ciudad de El Alto. Ese 19 de noviembre de 2019 las calles estaban repletas de alteas y alteos movilizados en repudio al golpe de Estado contra Evo Morales y la consiguiente autoproclamacin de la senadora Jeanine ez como nueva presidenta del Estado Plurinacional. Antonio, de 24 aos, tena que recorrer 20 kilmetros a pie para reunirse con su hermana, Gloria, quien lo esperaba en la casa de sus abuelos, en la ciudad de La Paz.

En el barrio alteo de Senkata est la planta de Yacimientos Petrolferos Fiscales Bolivianos (YPFB), donde se almacenan y distribuyen cientos de miles de litros de combustibles para todo el departamento de La Paz. Luego del golpe del 10 de noviembre de 2019, las y los vecinos armaron un piquete en la entrada de este establecimiento para expresar su rechazo al Gobierno de facto. Por este motivo no podan entrar ni salir camiones cisterna.

Tras una semana, la falta de nafta y disel comenz a sentirse en los barrios de clase media de la ciudad de La Paz, lindera con la altiplnica ciudad de El Alto, emplazada a 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Aquel 19 de noviembre, el gobierno de facto de ez haba decidido destrabar la entrada de la planta de Senkata sin importar el costo. Por la maana comenzaron los enfrentamientos entre vecinos contra las fuerzas conjuntas, integrada por militares y policas. Los uniformados actuaban al amparo del decreto 4078 -firmado por la entonces presidenta y su gabinete-, segn el cual podan disparar tranquilamente contra el pueblo boliviano sin tener que rendir cuentas ante la justicia civil.

Poco antes del medioda, una de las paredes de la planta de Senkata fue derribada con dinamita. Nunca se supo si la tumbaron los vecinos o si fueron los militares para justificar lo que haran ms tarde. En ese momento, el rgimen de ez instal la fake news de que los alteos queran hacer estallar los vastos depsitos de combustible, lo cual habra exterminado toda forma de vida en 10 kilmetros alrededor.

Segn el razonamiento, el gobierno de facto, a los alteos no les preocupaba acabar tambin con sus propias vidas y las de sus familias al ejecutar tan descabellada accin. Era difcil que una hiptesis tan fantasiosa fuera creda por algn sector de la poblacin. Pero, por suerte para los golpistas, all estaban (y estn) los medios de comunicacin privados, que rpidamente replicaron la mentira.

El Gobierno de Arce manifestó que espera el documento de la CIDH para avanzar en el juicio por el asesinato de 37 personas en manos del Estado. Foto: Satori Gigie
El Gobierno de Arce manifest que espera el documento de la CIDH para avanzar en el juicio por el asesinato de 37 personas en manos del Estado. Foto: Satori Gigie


"Antonio siempre nos deca que bamos a salir adelante. Nos deca que los pobres tambin tenemos derecho a estudiar y a ser profesionales. Ese era su sueo. Siempre nos deca: 'No voy a permitir que a mis padres, ni a mis hermanos, ni a mis sobrinos nos humillen como nos han humillado hasta ahora'. l siempre nos defenda", dijo a Tlam su hermana Gloria Quispe en la plaza 25 de Julio, de Senkata.

Antonio tena un deseo muy fuerte y era superarse. “Con toda la familia hemos juntado dinero para que inicie sus estudios. Nos prestamos, l tambin ha sacado un prstamo del banco para postular al Colegio Militar, porque quera ser militar", cont Gloria.
"l siempre ha sido alegre. Le gustaba compartir, le gustaba ver a los nios con alegra. Si alguien no tena comida, l prefera no comer y que lo hiciera esa persona. As fue siempre. No le gustaba ver a nadie sufrir, a l no le importaba sufrir o no tener nada, pero el otro tena que tener", record su hermana.

"Jams voy a dejar que humillen a una mujer de pollera, ni que una mujer sea golpeada, porque se merece respeto, porque de esa mujer venimos nosotros", evoc las palabras que le repeta Antonio.

Cuando fue derrumbada la pared de la planta de Senkata, los militares empezaron a disparar desde adentro hacia la carretera que conecta El Alto con el departamento de Oruro. Es innegable que dispararon desde el interior, porque en la muralla de hormign que divide los carriles an perduran los impactos de balas militares, provenientes de esa direccin.

Ese 19 de noviembre, luego de la masacre, el entonces ministro de Gobierno, Arturo Murillo, celebr ante la prensa el accionar de los uniformados. De lo contrario -segn su relato-, el pueblo alteo habra hecho volar por los aires a la mitad de esta metrpoli de ms de dos millones de habitantes.

Para tranquilidad de la humanidad, Murillo actualmente est preso en Miami, Estados Unidos. Se lo acusa de lavado de dinero y de participacin en sobornos para la compra de materiales represivos destinados a la Polica boliviana. Estos delitos habran sido cometidos durante su gestin como "nmero dos" de ez.

Asesinato de Antonio

En la tarde de aquel da imborrable, "mi to vino a casa. Me dijo: 'Dnde est tu hermano? Le dije que se haba ido a El Alto. 'Est muerto. Est en las redes sociales'. Ah me mostr mi to en su pantalla: una foto en Facebook deca que un joven transente que pasaba por el lugar acababa de fallecer y no tena identificacin". El de la imagen era Antonio.

Gloria sigui su relato: "Fue un momento de shock para toda la familia. En ese momento no sabamos si gritar, llorar, correr, ir a buscarlo a no s dnde". Ella an no recuerda de dnde apareci una moto, que la llev hasta El Alto subiendo por escarpadas colinas de piedra, porque la mayora de las calles para llegar estaban cortadas.

"Estaba todo oscuro, lleno de humo. Las calles estaban bloqueadas con piedras. Haba gente que gritaba, lloraba, deca que haban heridos y muertos. Nosotros seguamos pasando, preguntando a la gente adnde quedaban los hospitales", revivi Gloria.
En el hospital de Senkata haba tres cuerpos, pero ninguno era el de su hermano. Afuera, un seor le dijo que haba ms fallecidos en la iglesia del barrio.

"Estaba todo rodeado de militares. Haba tres cuerpos adentro de la iglesia, envueltos en la bandera y en la wiphala. En la esquina, uno de ellos era mi hermano. Yo pensaba que estaba herido, solo le deca que se levante. Pero me dijeron: 'Est muerto'", narr su hermana.

La gente le deca que Antonio haba salvado la vida a una persona que estaba cada por los gases ante la planta de Senkata: "Solo por ayudarme ha fallecido l. Me ha salvado mi vida", le dijo a Gloria un desconocido parado junto al cuerpo.

Aún hoy, parte de la población boliviana niega que en Senkata haya ocurrido una masacre. Foto: Satori Gigie
An hoy, parte de la poblacin boliviana niega que en Senkata haya ocurrido una masacre. Foto: Satori Gigie


Permaneci toda la noche al lado de su hermano. Afuera circulaban militares en sus vehculos, para constatar si haban logrado amedrentar a la poblacin con tamaa carnicera. Durante las siguientes horas no dejaron de llegar cuerpos a la iglesia.

"Al da siguiente vinieron tres movilidades particulares, con supuestos doctores que decan que se iban a llevar los cuerpos para hacerles autopsia. Yo no quera soltar a mi hermano. Los vecinos no permitieron que se lleven a los muertos porque iban a hacerlos desaparecer, para ocultar lo que haban hecho", relat la hermana de Antonio.

"Todos pidieron que se realice la autopsia en la misma iglesia. As que fue en esta misma iglesia de Senkata las realizaron", dijo a Tlam mientras sealaba al edificio lindero a la plaza 25 de Julio.

"Fue un charco de sangre. La ropa se salpicaba la sangre, los zapatos estaban llenos de sangre mientras veas cmo descuartizaban a tu ser querido, le cortaban con serrucho la cabeza para sacar la bala. A mi hermano le han abierto el cuerpo, luego lo han cosido pero la sangre chorreaba, esa sangre hemos pisado y hasta ahora no se puede olvidar", dijo Gloria.

El 20 de noviembre de 2019 fueron veladas seis personas en la misma plaza donde la hermana de Antonio dio la entrevista a Tlam. Ella tambin es presidenta de la Asociacin de Vctimas de la Masacre de Senkata.

La marcha de los atades

El 21 de noviembre "hemos bajado hacia la ciudad de La Paz, pidiendo justicia –sigui Gloria-. bamos con los atades, con los cuerpos adentro. No como comentaron los golpistas, que estaban vacos. En el Obelisco nos han gasificado. Con lgrimas pregunt a un polica por qu hacan eso a su pueblo. 'No somos todos', me dijo".

En ese momento, el resto de los policas iniciaron la represin a esta marcha de dolientes. Ella no solt el atad de su hermano, por lo que recibi gases y golpes hasta quedar desmayada. Despert al da siguiente en el hospital de Clnicas, para asistir al entierro de Antonio en el Cementerio General de La Paz.

"Tal vez ese 19 de noviembre, al pasar por el lugar vio gente llorando, lastimada… Tal vez se puso a ayudar. Muchos jvenes jams van a pasar de largo si ven a las personas humilladas, botadas", reflexion la hermana de Antonio.

"Dicen que queramos hacer estallar la planta, segn una teora absurda del seor Arturo Murillo. Pedimos que nos comprueben si realmente estas personas que han fallecido han querido hacer volar la planta", dijo Gloria Quispe.

La presidenta de la asociacin subray que la mayora de los asesinados ni siquiera estaban protestando: "Es mi rabia que tengo hasta ahora, porque al solo pasar o al solo ayudar a heridos o personas gasificadas, a esos jvenes les han matado con armas de fuego y balas militares".

La asociacin fue creada el 6 de diciembre de 2019, dos semanas luego de la masacre. "Ah conoc a la seora Noem, viuda del fallecido Pedro Quispe Mamani. Ella qued con tres nios en orfandad. Su esposo trabajaba en la fbrica Polar. Antes de llegar a su casa vino a comprar pan a la esquina, donde recibi una bala y cay muerto", cont Gloria.

En menos de un año, la organización social expulsó a los golpistas por la vía democrática. Foto: Satori Gigie
En menos de un ao, la organizacin social expuls a los golpistas por la va democrtica. Foto: Satori Gigie


"Tambin conoc a Clemente Eloy Mamani Santander, que iba acompaado de su seora, con cinco meses de gestacin. Solo por llevar a su esposa a la posta sanitaria para su control prenatal le dispararon enfrente de ella, y tambin falleci", agreg.

"Luego estn mis compaeras, familiares del fallecido Juan Jos Tenorio Mamani, que dej en la orfandad a un beb de un ao y dos meses solo por ir a comprar a la tienda", cont.

Por ello, consider fundamental que los familiares de los asesinados reciban un apoyo adecuado: "Hay madres y padres que hasta el da de hoy lloran y esperan en la puerta a sus hijos. Hasta el momento tampoco hemos recibido ayuda psicolgica", advirti Quispe.

La asociacin de familiares de vctimas de Senkata se conform al da siguiente de que ez firmara el decreto 4100, "donde deca que se iba a dar indemnizacin a las familias que haban perdido a su ser querido, tambin deca que se iba a dar curacin a los heridos y listo. Nada mencionaba sobre nuestro reclamo de justicia".

Entonces, "hemos tenido que unirnos con ms fuerza para rechazar ese decreto, porque era humillante para nosotros al decirnos que un fallecido se puede pagar. Ni con un milln de pesos ni con todo el oro del mundo nos van a devolver a nuestros muertos".

Las necesidades econmicas de las familias dolientes los llevaron a aceptar una "ayuda social humanitaria", aprobada el 10 de marzo de 2020, en el decreto 4176. All deca que se dara trabajo, becas, vveres y 100.000 pesos bolivianos a los familiares de fallecidos. Y que los heridos recibiran entre 20.000 y 50.000 pesos, de acuerdo a la gravedad de la lesin.

Pero ez tampoco cumpli con este compromiso. La expresidenta de facto est presa desde marzo pasado, acusada por varios delitos cometidos durante su toma de posesin ilegal.

Dolor insuperable

A la iglesia de Senkata tambin acudi el pap de Milton Zenteno Gironda para brindar su testimonio. Pero a ltimo momento prefiri mantener el silencio. En el ltimo ao y medio, los familiares se habituaron a compartir su sentir con funcionarios judiciales, comisiones investigadoras internacionales y medios de comunicacin. Pero como nada les ayuda a obtener justicia, algunos optan por dejar mudo su dolor.

No es el caso de Mara Condori, mam de Rudy Vsquez Condori, quien volvi a hablar sobre su hijo mientras su voz se quebraba y las lgrimas surcaban su rostro: "No puedo superar el dolor que me han dejado. No puedo olvidar. Era bien alegre, siempre andaba sonriendo. A veces me deca: 'Por qu reniegas mami? La vida no se acaba. Sonre mami, sonre por lo menos para m', me deca".

El da de la masacre, Rudy -de 23 aos- quera visitar a su to para resolver algunas cuestiones laborales. "Quera ver a su to porque estaba urgido de trabajo. Pero le dije: 'No salgas hijo, maana se van a ver noms'", record doa Mara.

Ella sali al mercado. Cuando volvi, prepar el almuerzo y le llev un plato a su hijo, porque no acudi cuando lo llamaron a la mesa. Pero ya no estaba en su habitacin.

Al rato, "los vecinos nos avisaron que Rudy estaba en tendido en la puerta, sangrando. He visto que estaba hinchada su frente, le estaba sangrando. Le dispararon en la frente, me dijeron".

Su familia lo llev a tres hospitales, pero ninguno tena capacidad para atender una herida tan compleja. "Al final, la bala haba entrado al cerebro y se llen de sangre, ya no haba caso", lament la madre.

19 de noviembre 2019, luego de la masacre, decenas de camiones cisterna ingresaron a la planta de Senkata. Foto: Satori Gigie
19 de noviembre 2019, luego de la masacre, decenas de camiones cisterna ingresaron a la planta de Senkata. Foto: Satori Gigie


La seora tiene marcadas en su mente las imgenes de la autopsia que le realizaron a Rudy: "Era muy doloroso ver as a mi hijo. Descuartizado se ha ido. Como a un cordero lo han carneado a mi hijo. As se ha ido".

Siete meses ms tarde, el pap de Rudy tambin falleci, por una embolia probablemente causada por el dolor de haber tenido que despedir a su hijo. "Mucho ha sufrido. Yo tambin sufro, pero he sido fuerte", dijo la seora, entre lgrimas. Ahora qued ella sola con sus hijos lvaro, Alexander, Camila y Vernica.

Desde hace un ao y medio, doa Mara -como todos en la asociacin- se dedica a peregrinar por organismos del Estado en busca de justicia: "Es muy blanda aqu la justicia. Al mejor postor se vende. Entonces nosotros tenemos que caminar todos los das en busca de justicia, porque si no nos movemos, nadie nos la va a dar".

La seora Condori record que "ese golpe de Estado ha sido respaldado por la Iglesia Catlica, tambin ha sido cmplice Luis Almagro". Afirm que el secretario general de la Organizacin de los Estados Americanos (OEA) sera "el principal autor de todo eso. l hablaba y hablaba de fraude, pero en ningn momento han demostrado que ha habido fraude (en las elecciones presidenciales del 20 de octubre de 2019). Eran simplemente sus planes para entrar al Palacio de Gobierno y masacrarnos, robar. Con la Biblia en la mano han entrado, pero esos eran sus planes".

"Lo nico que queremos es que se haga justicia a quienes han disparado. Porque aqu en Senkata ha habido una masacre. Pero nadie habla de masacre, solamente hablan de golpe de Estado. Incluso se haban prestado de otros pases para masacrarnos a nosotros. Y eso no puede ser: se tiene que hacer justicia", sostuvo la mam de Rudy.

En tanto, Gloria Quispe evalu como "muy lamentables las noticias de que el armamento para masacrarnos vino de Argentina. Solo pido que hablen la verdad: de dnde vino el armamento, quin lo solicit. Todo eso tienen que aclarar, porque est en cada una de las conciencias".

Y agreg: "A aquellos compaeros que han mandado el armamento, les pido que digan la verdad. Porque han hecho una maldita suerte para estas familias humildes. Digan la verdad, porque no van a ser perdonados y no van a vivir con tranquilidad en sus conciencias. Siempre les va a remorder, porque nosotros cada da lloramos. Solo nuestros seres queridos, desde el cielo, nos dan fuerza para seguir adelante", dijo Quispe.

El informe final de la CIDH

Este viernes 23 de julio, el Grupo de Especialistas Independientes (GEI) de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA presentar su informe final sobre las vulneraciones de derechos cometidas en el marco del golpe de Estado de 2019.

"Cuando lleg la CIDH aqu, en diciembre de 2019, hemos dado nuestros testimonios: familiares de fallecidos, algunos heridos, otros que haban sido presos polticos. Les hemos dado pruebas, les hemos dado fotos, hemos dado todo. Nuevamente el ao pasado volvieron, e igualmente hemos entregado fotografas y testimonios", cont Quispe.

"Este ao, en marzo, nuevamente vino la comisin. Les hemos dado igualmente otra declaracin", dijo. Para ella, una investigacin tan exhaustiva va a darles resultados positivos: "Creo que ellos no van a permitir que sigamos llorando. Queremos ya descansar, estamos agotados, aunque igual vamos a seguir en pie de lucha", asegur.

"Solo pido que el informe del GEI diga que s hubo una masacre, que se brinde el apoyo necesario para todas las madres, padres y familias que han perdido un ser querido", dijo Quispe. Y confes que "esta pena nos va a matar. Este dolor puede destruir nuestros hogares. Por eso queremos que descansen nuestros seres queridos en paz. Queremos que se haga justicia, porque no deseamos a nadie este mal momento, ni al peor enemigo. Porque lo que nos han hecho no tiene olvido ni perdn".

En varias ocasiones, el Gobierno de Luis Arce manifest que esperaba a la entrega de este documento de la CIDH para avanzar en el juicio por responsabilidades contra Jeanine ez y su gabinete, por el asesinato de 37 personas en manos del aparato del Estado.

"Este informe tambin lo va a leer nuestro hermano presidente Luis Arce. Porque aqu hay muertos, y por ellos tiene que hacerse justicia. Quizs as nuestras familias vuelvan a vivir con un poco ms de alegra", pidi la seora Condori.

Quienes ponen la sangre

El 19 de noviembre de 2019, luego de la masacre, decenas de camiones cisterna ingresaron a la planta de Senkata. Velozmente bajaron a La Paz para abastecer a las estaciones de servicio, donde se haban formado filas de cuadras de autos, con automovilistas vidos por cargar el tanque. Con tal de tener combustible, no les interesaba que hubieran sido asesinados sus compatriotas.

An hoy, parte de la poblacin boliviana niega que en Senkata haya ocurrido una masacre. Aunque Murillo est en la crcel, todava persiste en el imaginario su versin, segn la cual era necesario eliminar a los manifestantes alteos para evitar una improbable voladura de la planta.

No es la primera vez que los vecinos de Senkata tienen que dejar la vida por la democracia boliviana. En 2003, durante la Guerra del Gas, en este barrio tomaron la decisin de bloquear la entrada a la planta de combustibles. Como resultado, al menos 67 personas fueron asesinadas en todo el pas, la mayora en El Alto. Porque, tal como en ltimo golpe, los militares no dudaron en obedecer la orden de disparar contra su propio pueblo.

En El Alto, una poblacin aguerrida y valiente, tienen vedada la entrada la mayora de los medios de comunicacin privados, mayormente alineados con los intereses de los sectores golpistas.

"Lo único que queremos es que se haga justicia a quienes han disparado. Porque aquí en Senkata ha habido una masacre", dijo la madre de Rudy, una de las victimas. Foto: Satori Gigie
"Lo nico que queremos es que se haga justicia a quienes han disparado. Porque aqu en Senkata ha habido una masacre", dijo la madre de Rudy, una de las victimas. Foto: Satori Gigie


Mientras se realizaban las entrevistas de esta nota, un seor se dirigi al fotgrafo Satori Gigie para cuestionar la labor periodstica que transcurra en la plaza 25 de Julio.

"Dnde van a llevar estas fotos? Saben cmo vivimos y cmo somos aqu? Tmame una foto a m, y luego me pagas. Vayan a tomarle foto a las llamas", molestaba el vecino al fotgrafo, proveniente de una familia Aymara.

Cuando Gigie le indic que el periodista que realizaba las entrevistas era argentino y que la noticia iba a salir all, el seor se crisp: "Qu quieren los argentinos aqu? Ese es un refinado! Saquen fotos de la realidad". El vecino critic un poco ms y se retir.

Las masacres de Senkata, de Huayllani (en Cochabamba) y varios asesinatos ms cometidos por encargo de ez sirvieron para someter temporalmente a la poblacin y forzarla a aceptar al nuevo Gobierno de facto. Pero en menos de un ao, la organizacin social permiti expulsar a los golpistas por la va democrtica.

Antes de que se fuera el sol de Senkata, cronista y fotgrafo dieron una ltima recorrida para captar imgenes, tanto de huecos de bala en las paredes, como de murales florecidos en repudio a las masacres de 2019.