22/07/2021 18:40 - Literatura

Miradas sobre la madre: tres autores exploran la antesala desoladora de la ausencia materna

El marroqu Rachid Benzine, el griego Theodor Kallifatides y el japons Yasushihan dado cuenta de universos ajenos en narrativas que capturan el dolor, la fragilidad o la desesperanza que instala, como una sombra al acecho, la finitud. Pero ahora se impone la voz propia, el imperativo de hacer pasar por la escritura ese desgarramiento ligado a la incertidumbre que sobreviene cuando se declara la orfandad absoluta.

Por Julieta Grosso y Emilia Raciatti

Hay un juego de simetrías entre las novelas del escritor marroquí Rachid Benzine, el griego Theodor Kallifatides y el japonés Yasushi Inoue
Hay un juego de simetras entre las novelas del escritor marroqu Rachid Benzine, el griego Theodor Kallifatides y el japons Yasushi Inoue

La aparicin en simultneo de tres obras autobiogrficas que narran un reencuentro o el ritual abnegado de un hijo con su madre en momentos donde se invierte la carga del cuidado y es el ms joven quien debe asistir a la mujer que lo ha guiado hasta la adultez, define un juego de simetras entre el escritor marroqu Rachid Benzine, el griego Theodor Kallifatides y el japons Yasushi Inoue, cuyos textos recientes se retroalimentan en la gratitud tarda, la brecha social entre generaciones y la recuperacin de la vejez como un estadio de sabidura y aceptacin.

Son los ltimos momentos compartidos con la madre, con ese cuerpo ahora desobediente que ms de medio siglo atrs aloj la clula germinal que hizo posible la vida. Los tres son escritores, han dado cuenta de universos ajenos en narrativas que capturan el dolor, la fragilidad o la desesperanza que instala, como una sombra al acecho, la finitud. Pero ahora se impone la voz propia, el imperativo de hacer pasar por la escritura ese desgarramiento ligado a la incertidumbre que sobreviene cuando se declara la orfandad absoluta: pronto la figura materna desaparecer, como antes lo ha hecho el padre, y el nuevo mapa de ausencias les impondr volver a preguntarse quines son.

"Mi madre es mi patria. Siempre dije que cuando la perdiera, perdera mi patria", dice el griego Theodor Kallifatides en "Madres e hijos", mientras se pregunta si en la figura de ella caben todas las representaciones afectivas que supone Grecia, la tierra que abandon hace 40 aos para encontrar otro destino posible en Suecia. En dilogo imaginario irrumpe el marroqu Rachid Benzine, que desde las pginas de "As hablaba mi madre" anticipa esa instancia: "Cuntas veces reprim esa pregunta que me corta la respiracin, atraviesa mi corazn como una quemadura ardiente, suspende mi propia vida... El tema del 'y despus qu", escribe.

El autor nacido en Marruecos en 1971 pero radicado en Francia desde los siete aos alude al momento donde ya no est aquella mujer de 93 aos a quien le lee una y otra vez el mismo texto -"La piel de Zapa" de Balzac-, la que mantuvo en solitario con sus ingresos como trabajadora domstica a sus cinco hijos, la que en un gesto de orgullo o rebelin se resiste hasta el final a incorporar la lengua del pas al que lleg escapando de la hambruna de su tierra natal. Mientras escribe para dar testimonio de sus ltimos momentos en comn, ese hijo que ha evitado las relaciones y la vida social para dedicarse al cuidado de ella, sabe que en cambio no puede esquivar lo ineludible: "No quiero pensar en eso y, sin embargo, solo pienso en eso", confiesa.

En esa especie de diario que lleva el japons Yasushi Inoue en "Mi madre", otro de los libros centrados en la evocacin materna que confluyen por estos das en las novedades literarias, asume que est despidiendo a su madre y que es algo que no cree haber podido hacer con su padre. Al recibir la noticia de la muerte de ella inmediatamente advierte esa diferencia: a l hay cosas que todava le gustara decirle, a ella asegura haberle dicho todo y la sensacin es que "no hay una conversacin pendiente".

Cunto hay de absoluto en un duelo? Quin puede identificar el comienzo y decretar el final exacto? Sin dudas la narracin de esos procesos para estos tres autores da cauce a nuevas conversaciones que se animan a establecer a travs de sus libros. Y que se mixturan con otras indagaciones como la cuestin del exilio (Kallifatides), de una educacin que integra y segrega al mismo tiempo (Benzine) o de lo que ocurre cuando una enfermedad mental coloniza la mente y disuelve los recuerdos y las identidades, ese momento donde se cae el umbral ltimo de pertenencia y el dolor por el extravo pasa a ser solamente de los otros (Inoue).

En su novela, el periodista y escritor japons comienza a narrar a su madre a partir de la muerte de su padre, un mdico del Ejrcito que se haba retirado a los 48 aos para recluirse en su pueblo natal Izu y muri a los 80 despus de dedicar las ltimas dcadas de su vida a cultivar verduras y hortalizas lejos de su profesin de mdico.

Este candidato al Premio Nobel de Literatura que muri en Tokio en 1991 escribi este relato autobiogrfico al mismo tiempo que su madre empez a mostrar sntomas de demencia y lo finaliza cuando muere, despus de aos de cuidados y traslados por las casas de sus hijos, especialmente dos de sus hijas mujeres, que son las cuidadoras centrales, las que la reciben por temporadas en sus propias casas.

Al igual que Benzine y Kallifatides, Inoue le da importancia a lo que puede hablar con su madre en esos ltimos aos de vida y los tres parecen reconocer la potencia de la palabra dicha, escrita o leda en el intento por asumir la fragilidad de la enfermedad y la tarea de cuidado que deben emprender ante alguien que comienzan a despedir.



"Mi madre" fue publicada por primera vez en 1975 y ahora llega con traduccin de Marina Bornas a las libreras argentinas a travs de la editorial Sexto Piso y si bien no es nico libro del autor que puede leerse en castellano, ya que estn por ejemplo "La escopeta de caza" -por el que recibi el Premio Akutagawa, el ms prestigioso de las letras japonesas- y "Luna llena y otros cuentos", es el ms personal.

All la demencia va tomando fuerza en los recuerdos y los dilogos que la mujer de ms de 80 aos establece con sus nietos, que es muy diferente a la que arma con sus hijos o su propio hermano. Los recuerdos de momentos de su vida los ofrece de manera muy distinta para cada uno de ellos, quienes lo advierten y se trenzan intentando explicar dnde est la cabeza de esa hermana, esa madre o esa abuela.

Las tres etapas que estructuran el libro con los ttulos "Bajo los cerezo en flor", "Claro de luna" y "El rostro de la nieve" pueden ser ledas por separado y hay en ellas un registro que va estableciendo el narrador sobre las transformaciones de la madre, las reacciones de sus hijos o las conversaciones con sus hermanos o con su esposa.

En el retrato que construye Benzine en "As hablaba mi madre" (Edhasa) sobresale la brecha cultural entre la mujer que sufri humillaciones por su condicin de inmigrante analfabeta y el hijo letrado que gracias a la educacin se abri paso en una sociedad que alardea de su inmensa herencia cultural y humanstica. Esas asimetras enturbian por momentos el vnculo filial pero se disuelven cuando ella le pide al hijo que vuelva a leerle "Piel de zapa", un acto reparador que restaura la ilusin de mundo compartido entre dos personas que no tienen nada en comn excepto su pas de origen.

Ese hijo al que todos felicitan por haberse consagrado al cuidado su madre a lo largo de quince aos siente tanta gratitud como culpa. Lo atormenta recordar la vergenza que le generaba la precariedad lingstica de ella cada vez que era requerida por alguna autoridad escolar, esos momentos donde simulaba entender el motivo por el que haba sido convocada y repeta un latiguillo aprendido de memoria la noche anterior: "Tiene razn, seor profesor, puede contar conmigo".

Benzine escribe sobre las contradicciones de una educacin que mientras ms lo integra socialmente ms lo aleja de su identidad de origen, del territorio que el resto de su familia nunca logr trasponer. "La cultura escolar excluye tanto como integra y los padres extranjeros son sus primeras vctimas", sostiene con ademn culposo. Tambin distingue entre los logros que se obtienen con el acceso al conocimiento y la sabidura innata que tapiza las observaciones de su madre iletrada, a quien le escucha decir: "Los nios no nos deben nada, nosotros se lo debemos todo. No pidieron nacer".

El politlogo y dramaturgo recupera tambin la generosidad de la mujer por fuera del rol filial -una veta que conoce a partir del relato tardo de una amiga que le revela cmo la asisti a ella y a sus hijos cuando intentaba emanciparse de un marido violento- y rescata los pocos momentos luminosos en los que la vio disfrutar, como cuando lo acompaa a recibir un premio literario en la adolescencia y terminan enlodados por la lluvia, o cuando asisten a un recital y ella termina cantando con el artista sobre el escenario. Fugaces ramalazos de una vida de privaciones que despierta la reflexin final de Benzine: "No s si mi madre ha sido una buena madre. O simplemente una madre que hizo lo que pudo".

Un viaje a su pas natal, acaso el ltimo en el que vea con vida a su madre, traza el registro potico y evocativo que el griego Theodor Kallifatides, autor de ms de cuarenta libros de ficcin, ensayo y poesa, propone en "Madre e hijos" (Galaxia Gutenberg). Quiere escribir sobre ella, as como aos atrs lo hizo sobre su padre, pero a diferencia de esa experiencia el deseo actual tiene una condicin que lo inquieta: ella est viva. Pero el escritor ya pasa los 68 aos y no tiene en claro quin de los dos dejar primero este mundo. "La muerte se nos est acercando a ambos. La muerte de quin da los pasos ms largos es algo que no puedo saber", confiesa.

El narrador griego arranca su relato con un tironeo: se debate entre vivir esa estada en la casa materna como un hombre ordinario que vuelve a su pas para volver a reencontrarse en los rituales que le recuerdan su historia, como sentarse en el balcn con su madre y or sus diatribas contra el gobierno, o situarse en simultneo como un observador calificado que toma apuntes de esa cotidianidad y la atrapa en un trama narrativa, a riesgo de adulterar la experiencia y convertir a su interlocutora principal en un artificio literario. "Ser capaz de controlar al demonio del escritor que quiere arrebatarme el trabajo de las manos? Que quiere pasarse de listo, bromear, embellecer, o por el contrario, afear", se interroga.

Durante una semana, Kallifatides pasa el tiempo entre la evocacin de su padre a partir de unos textos que lleg a redactar antes de morir para dejar testimonio de sus das aciagos durante el nazismo y los encuentros con esa mujer sagaz y filosa que es su madre, empeada en no perder la conexin con el universo. "Quiero ver cmo se las va a arreglar el mundo sin m", dice cuando su hijo intenta indagar en esa obsesin por estar al tanto de las noticias. En otras ocasiones, deja el humor de lado para clamar con infinita ternura: "T dime que vendrs a verme, y yo no me morir nunca".

Y mientras el narrador destaca que su padre lo transform en un ser humano, a ella le asigna el impulso certero para convertirse en escritor. Ms adelante, la idea de una despedida irrevocable y el interrogante por el vaco que dejar la ausencia materna impregnan los pensamientos de Kallifatides. "Ninguna muerte es irrevocable. Quiz, al irse, me regale una nueva patria. Como hizo mi padre. Su texto me regal otra Grecia, el Ponto, el Mar Negro", reflexiona con algo de resignacin.