19/07/2021 18:56 - literatura

Feierstein: "La idea de una generacin no alcanza para definir la tarea de cada escritor"

En "Memoria e Identidad. Las avenidas del barrio judo en la ciudad literaria", el escritor y periodista plantea el problema de la transmisin de la cultura, la vida y las tradiciones.

Por Guillermo Lipis

Fotos: Camila Godoy.

"Memoria e identidad", el nuevo libro de Ricardo Feierstein.
"Memoria e identidad", el nuevo libro de Ricardo Feierstein.

En su ltima obra, "Memoria e identidad", el periodista y escritor Ricardo Feierstein construye una ciudad literaria con libros en lugar de edificios, y avenidas y calles donde circulan escritores de origen judo de todas las pocas, “donde todo se resignifica”, aunque advierte que "el problema central es la transmisin y la idea del cambio permanente entre la imagen que devuelve el espejo y las miradas de los otros”.

"Memoria e Identidad. Las avenidas del barrio judo en la ciudad literaria", tal el ttulo completo del texto editado por Hispamrica y Acervo Cultural, plantea el problema de la transmisin de la cultura, la vida y las tradiciones. “Para un pueblo como el judo -estructurado a travs de los siglos- el cambio permanente y el presente perpetuo del posmodernismo lo coloca ante un dilema porque requiere de una recreacin de sus contenidos originarios para transmitirlos con posibilidad de xito”, dice Feierstein en dilogo con Tlam.

Respecto a las avenidas, o “lneas de fuerza”, que este autor describi en su obra, define que son siete las que atraviesan a esa literatura que primero fue juda en Argentina, pero que, con el tiempo de asentamiento, se reconvirti a ser producida por autores argentinos de identidad juda, aunque sus calles trascienden el mbito meramente argento.

La primera avenida es la “Memoria nostlgica": el paraso perdido. Idealizacin de la vida juda en Europa, la colonizacin juda a fines del siglo XIX, las impecables figuras y valores ancestrales que ayudan a soportar el duro presente”. Por ella transitan autores como Moacyr Scliar (Brasil), Sabina Berman (Mxico), Humberto Costantini, Isaas Kremer o Dina Dolinsky.



La segunda arteria es la “Memoria lingstica", construida con retazos y novedades en idiomas de la infancia que se niegan a desaparecer, como el idish. En esta categora, Feierstein incluy a Mario Szichman, Carlos Levy, Graciela Tevah, Pedro Szylman o a Etel Chromoy.

La tercera avenida identificada por el autor es la “Memoria existencial", que oscil entre la genealoga juda, el mandato y la cotidianidad en los pases americanos de radicacin, a travs de sucesivas generaciones. Los autores emblemticos, para Feierstein, son Lzaro Liacho, Samuel Pecar, Bernardo Verbitsky, Daniel Guebel, Susana Gertopan, Mauricio Rosencof, Marco Schwartz y Marcelo Birmajer.

La cuarta es la “Memoria mestizada, que marca la integracin e hibridez al ser la primera generacin americana de autores”. Se incluy en este grupo, y adems mencion a Isaac Goldemberg, Germn Rozenmacher, Enrique Amster y Jos Pablo Feinmann.

La quinta es la “Memoria plural, un collage que convoca muy diversas voces y experiencias judas latinoamericanas con idea de totalidad”. Los referentes son obras de Isaac Goldemberg y Alejandro Jodorowsky, en tanto que la sexta avenida es la “Memoria Posmoderna, un presente perpetuo elevado a categora nica de comprensin de la historia”, que ejemplific en autores argentinos como Damin Tabarovsky y Martn Kohan.

Y, por ltimo, la sptima. “Es la Memoria tecnolgica, plena de intertextualidad y plagio, la moda acadmica y el periodismo cultural”, explica sobre la seleccin que incluye obras de los argentinos Patricia Surez y Jorge Bucay.

Feierstein recalca que su obra no pretende ser una enciclopedia de escritores judos latinoamericanos ni un manual que encasilla corrientes y movimientos literarios. “Aporta esquemas alrededor de las cuestiones de la memoria y la identidad en la obra de escritores que se fueron sucediendo generacionalmente en el transcurso de algo ms de un siglo de vida juda en Amrica”, seala.

- Tlam: Por qu trabaj con la alegora de ciudades literarias y avenidas por las que circulan esos escritores?

- Ricardo Feierstein: El primer estudio que realic, hace unos quince aos, fue “generacional”, donde distingu los componentes de la forma (la lengua utilizada, en sus variantes de demostracin, prdida, discusin y abandono) y los contenidos (que reflejan el mundo perifrico y los mltiples estadios de la condicin juda en cada generacin de narradores). Pero ocurre que la idea de una generacin no alcanza para definir la tarea de cada escritor. Por eso, imagin una ciudad literaria en la que los edificios son reemplazados por libros, y en la que cada autor puede quedarse en su barrio de origen o recorrer otras avenidas a medida que pasan los aos. Me parece que esa imagen ayuda a definir las siluetas de algunos grandes escritores.

- T: En el caso de su comunidad, la juda, con escritores incorporados a la literatura argentina a partir de experiencias previas europeas, cmo se rescata la memoria de sus tradiciones vistas desde la salvacin de un campo de exterminio, una sinagoga, la participacin en el Mayo Francs o un country? Qu cambia en esas literaturas producidas desde experiencias tan dismiles, pero con un hilo comn de identidad?

- R.F.: Precisamente, el eje del libro es analizar cmo el paso del tiempo bloquea o diluye la memoria y debilita ese hilo comn que define la identidad. Para el bagaje inmigratorio y las dos o tres generaciones nativas que siguieron, el pueblo judo es uno y el mismo, que comparte su pasado y posiblemente su futuro.

Para las nuevas miradas -un siglo despus- en muchos casos (ya que es imposible generalizar porque siempre habr grupos que estudien el idish o recuerden la Sho) se admite la posibilidad de que “cada uno es judo a su manera”. O, dicho en forma algo ms salvaje pero muy precisa: hoy se ejerce un “judasmo de saldos y retazos”. Un poquito de religin, algo de gastronoma, lo que resta de endogamia matrimonial, la integracin natural al pas, incluso asimilndose al entorno. Todo eso es factible de apreciar en jvenes literatos argentinos-judos, a diferencia de los anteriores judos-argentinos e invirtiendo la posicin de sustantivo y adjetivo para su definicin.



.- T: La identidad vivencial de los escritores permite que se resignifique la memoria. Eso potencia la memoria, pero tambin deja temas en el olvido. Cmo se representan los temas del olvido en la literatura de colectividades?

- R.F.: La identidad no es una postura fija a la que se llega, sino un cambio permanente y natural entre la imagen que devuelve el espejo y las miradas de los otros. Algunos temas se olvidan o desaparecen, otros se resignifican y tambin aparecen nuevas cuestiones. Situaciones que en 1920 podan resultar escandalosas (pienso en el matrimonio mixto) hoy son naturales para ms de la mitad de la colectividad juda.

El problema central es la transmisin. Para un pueblo como el judo -que se estructura a travs de los siglos y es en eso donde encuentra su fortaleza- la idea del cambio permanente y el presente perpetuo del posmodernismo lo coloca ante un dilema muy complicado. Por eso esa transmisin necesita una recreacin de sus contenidos primigenios, adecuada a esta actualidad, para ser transmitidos con posibilidad de xito.

- T: Cuando habla de escritores, no menciona al periodismo como parte de esa literatura de calles, avenidas y ciudades. Es un gnero aparte el periodismo?

- R.F.: Desde mi punto de vista, s. El periodismo trata de sucesos reales (por lo menos en teora, antes de las "fake news") mientras que la ficcin literaria permite -precisamente por su estructura- llevar a puntos ms alejados los conflictos generacionales de familias imaginarias en una novela. Por cierto, que el anlisis del periodismo (y los periodistas) judo dara lugar a otro libro. Basta comparar la riqueza de las decenas de publicaciones de altsimo nivel de dcadas anteriores con el esqueltico panorama actual. Seal de que el entorno, el pblico y los mismos periodistas han cambiado profundamente.

- T: En “Memoria e Identidad” usted se pregunta si sirve de algo visitar el pasado, un tema desafiante para debatir. Usted qu cree al respecto?

- R.F.: Visitar el pasado, adems del aspecto emotivo, es til para recordar las races y saber de dnde venimos. Pero vivir en el pasado es otra variante del judasmo que no comparto, aunque algunos sectores del pueblo judo se empean en tratar de revivirlo. Ierushalmi aclar en sus textos que es bueno recordar, pero, para seguir viviendo. Tambin hay que olvidar algunas cosas, o recrearlas, si cabe el trmino.

- T: Tambin afirma que podemos ver 100 rboles, pero nos cuenta imaginar el bosque. Qu cambi en la sntesis o definiciones del pensamiento en los escritores? Qu nos dio y qu nos quit la modernidad al respecto?

- R.F.: El concepto es de Paul Virilio. La modernidad nos permiti “conocer los bosques” y pensar en una idea de totalidad. El posmodernismo -reforzado en el siglo XXI- reemplaza esta idea por la “esttica del fragmento” y el “presente perpetuo”.