18/07/2021 16:31 - Entrevista

Guillermo Orsi: "El boom de la novela negra es ms una operacin de marketing que una realidad"

El autor de"Ciudad Santa", publicada porTusquetsobtuvo en 2009 el prestigiosoPremio Hammett,seala que para que la ciudad crezca necesita expulsar, "reproducirse en los mrgenes, en excrecencias tumorales como la feria del Riachuelo o el esperpento de Tierra Santa sobre Costanera Norte".

Por Carlos Daniel Aletto

Orsi, autor de "El vagón de los locos", "Tripulantes de un viejo bolero", "Sueños de perro" y "Buscadores de oro".
Orsi, autor de "El vagn de los locos", "Tripulantes de un viejo bolero", "Sueos de perro" y "Buscadores de oro".

La "Ciudad Santa" que le da ttulo a la historia de Guillermo Orsi es un espejismo, un espantajo de cartn expuesto para ser visitado por turistas de provincias y, sobre todo, una deuda cumplida por el escritor, quien desde que empez con la novela negra le deba a Buenos Aires una ficcin que la tuviera como protagonista, tarea que logra con este libro sin caer en ninguno de los estereotipos que construyen narrativamente la metrpoli argentina.

La novela ahora publicada por Tusquets obtuvo en 2009 el prestigioso Premio Hammett que concede la Semana Negra de Gijn, galardn que acaba de obtener Claudia Pieiro por "Catedrales". En esta historia el escritor nacido en Buenos Aires en 1946 muestra como toda megalpolis es violenta. Orsi seala que para que la ciudad crezca necesita expulsar, "reproducirse en los mrgenes, en excrecencias tumorales como la feria del Riachuelo o el esperpento de Tierra Santa sobre Costanera Norte".

Autor de "El vagn de los locos", "Tripulantes de un viejo bolero", "Sueos de perro" y "Buscadores de oro", con "Nadie ama a un polica" gan el II Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona y con "Fantasmas del desierto" fue finalista del Premio Hammett. Su obra ha sido traducida el ingls, francs, alemn, griego y chino.

"Lo del boom de la novela negra es ms una operacin de marketing que una realidad en la Argentina. Basta consultar con libreros y editores, caf mediante y lejos de los micrfonos, para tener un panorama desalentador, an antes de la pandemia. Que sigamos escribiendo y a veces publicando es parte de una resistencia cultural imprescindible para que el poder real, se que necesita aplanar cerebros, no desaloje a la imaginacin", dice en entrevista con Tlam.

- Tlam: Se puede decir que tu novela, en el fondo, tambin explora la idea de la existencia de Dios?

- Guillermo Orsi:
Me eduqu en el cine de Ingmar Bergman, incansable buscador de Dios en los glidos escenarios de su pas natal, cuando yo era un adolescente y las pelculas del sueco estaban prohibidas para menores de 18 y mutiladas por la censura. Dios debera existir solo para atormentarnos lo suficiente como para preguntarnos si es real o el resultado de una obsesin autoinducida.

Su existencia es un desafo esttico, antes que filosfico, al menos para los novelistas que rastreamos sus huellas en personajes alucinatorios como el coleccionista de cabezas de "Ciudad Santa".

Dicen los evangelizadores que Dios es amor. Tal vez y para desafiar tanta soberbia, lo encaro escribiendo historias de un amor que poco tiene que ver con Dios pese a su pretensin de trascender a la muerte. Pero a la muerte real, definitiva, no a la del que finge morir para resucitar cada ao en ceremonias de alabanza y negacin. Mis personajes se baten a duelo en inferioridad manifiesta de condiciones, contra esos fantasmas de lo imposible.

T.: Cul es la metfora del crucero turstico encallado en el Ro de La Plata?

G. O.:
Los polticos liberales insisten en que, bajo gobiernos populares a los que llaman peyorativamente "populistas", la Argentina se cierra al mundo. Durante la ltima dcada del siglo 20, bajo un gobierno peronista que para alcanzar y acrecentar su poder se travisti en liberal, nuestro pas se abri de tal manera al mundo que acab rematando a precio vil sus empresas pblicas para mantener la ficcin de una moneda local tan fuerte como el dlar estadounidense.

Al derrumbarse en 2001 el castillo de naipes, el turismo extranjero invadi nuestras playas. Que el crucero "Queen of Storms" encallara en el fango del Ro de la Plata fue un modesto desembarco en Normanda, con pasajeros que, ante el compulsivo desalojo del barco, enfrentan una realidad tercermundista que contradice las promesas de los folletos que promocionan a Buenos Aires como la Pars de Sudamrica.

La intervencin de embajadores europeos, en la emergencia que plantea la novela, es una suerte de inevitable grotesco, que tal vez delate mi aficin adolescente no solo al cine de Bergman sino tambin al neorrealismo italiano, la exquisita imaginera de Fellini y el teatro de Armando Discpolo.

- T.: Hay un trabajo sociolgico en la mirada del extranjero, ms especficamente, del turista sobre la argentinidad?

- G. O.:
No creo que el turista extranjero promedio tenga la menor idea sobre el significado de lo que llamamos argentinidad. Y en todo caso, difcilmente la perciba visitando cataratas y glaciares, suerte de sauna turstico al que los someten los itinerarios de las agencias.

El tango del firulete for export, las piruetas de la ballena austral en Puerto Madryn y algn ocasional paneo sobre villas miseria en limusinas sern las postales que recogern en su mayora.

La mirada extranjera es ms una fantasa de nuestra necesidad de ser identificados como diferentes, como "no latinoamericanos", para no ser confundidos con los que, nos guste o no -y a muchos no les gusta-, son nuestros "compatriotas de la patria grande". Por eso desconfo de una novela negra constreida a lo porteo, a lo estrictamente urbano, y por eso en trabajos anteriores saqu a pasear a mis personajes por paisajes alejados del puerto, incluso por regiones selvticas del norte, con el riesgo o la apasionante tentacin de que esos personajes, al volver a Buenos Aires -si vuelven- ya no sean los mismos.

Si toda novela es un viaje, no olvidemos que los premiados de "Los premios" de Cortzar se suben a un crucero de destino incierto, con una popa inquietante y un pasajero que se interna en los abismos del cielo nocturno. Cuando empiezo una novela no s a qu crucero me subo, no conozco el destino aunque me convenza de que necesito llegar a puerto, cualquier puerto, pisar tierra firme. Pretensin que a menudo se frustra, por las dificultades de seguir viaje o por la atraccin -a veces, fatal- de llegar por fin a lo desconocido como quien regresa cansado a casa, tras una jornada de trabajo.

-T.: Cmo emerge en tu novela la historia argentina del fondo?

-G. O.:
La historia no est terminada, crece como maleza, como cizaa, ningn defoliante puede con ella. Aunque no queramos escribir sobre la dictadura y Malvinas, los desaparecidos, los muertos en combate y los suicidas conviven, respiran en mi nuca. De nada sirve encerrarme en la torre de marfil. En mi caso, sobrevivientes o espectros del ayer se filtran en la penumbra, descorren cortinados, me obligan a mirarlos de frente y me ciegan si no negocio su participacin, siempre mnima pero contundente, en una trama demasiado vulnerable para ignorarlos.

Frente al paisaje dantesco del informe de la Conadep (el "Nunca ms"), toda ficcin criminal en Argentina parece la pincelada de un cadver conectado a cables elctricos, un artista por impulsos externos, obligado a emular historias escritas en remotas regiones, adaptndolas "al lector local". Como los doblajes de pelculas en la tele, el lenguaje se contamina y los personajes lucen desorientados, amnsicos, nacidos de probetas multimediticas. Evitar esa contaminacin, caminar por el barro y hundir el rostro en la hediondez de tumbas abiertas por la memoria, es parte de nuestra condicin de "autores de gnero".

Lo negro brilla con luz (roja) propia en las pginas del capitalismo salvaje del subdesarrollo, los muertos hablan en un idioma alejado de los discursos, hablan sin voz, hablan en los informes forenses y en las promesas de orden a quemarropa, tan frecuentes en las campaas polticas.

-T.: Cmo trabaj la construccin femenina de los personajes Miss Bolivia y de la abogada Vernica?

-G. O.:
La mujer como personaje es todo un tema de la novela negra, potenciado en estos das por el avance arrollador y tan necesario del feminismo. Claro que todo esto sucede por fuera del proceso creativo, "en la calle". Como autor, esa exterioridad no puede ni debe condicionar lo que me salga de las tripas -de las cerebrales. Si me ciera a mis convicciones sociales y/o polticas, Miss Bolivia y Vernica seran dos vctimas, incontaminadas de contradicciones y sujetas al capricho machista y a la dureza del ambiente en el que se mueven. Lo son, en parte, pero lejos de lo "polticamente correcto". La reina de belleza sudaca es en todo caso emergente de un sistema, lo mismo que Vernica. La oportunidad que ellas me dan -no la que yo supuestamente les doy- es la de expresar sus propias tormentas, de poner en escena su desesperacin existencial. Lanzadas al ruedo de la trama, juegan sus propias ruletas rusas, en el vrtigo de una cada libre que slo encontrar su lmite -perdicin o heroico salvataje- si el autor reacciona a tiempo y acepta que ninguna realidad, ni la de su novela, es lo que aparenta.