12/07/2021 21:42 - OPININ

Una Alcira, un Pino y un Horacio colectivo

Los autores se reconocen como militantes de la dcada del `90 y reivindican las figuras de Fernando Solanas, Alcira Argumedo y Horacio Gonzlez como faros que gestaron con su palabra y sus ideas la futura derrota del neoliberalismo.

Ana Natalucci y Jos Cornejo

Por Ana Natalucci y Jos Cornejo

La militancia de los 90 gestada en una década de neoliberalismo.
La militancia de los 90 gestada en una dcada de neoliberalismo.


Quienes militamos en los 90 llamamos a ese momento “la larga noche neoliberal”. De todas las acepciones, usamos noche como algo peyorativo, enlazando a ese antiguo miedo de la Humanidad por las tinieblas. Sin embargo, las nuevas generaciones interesadas en la poltica, que eran nias o nios en aquellos aos, podran deducir que todo era negativo. Que solo se retroceda, que solo quedaba esperar que la apata terminara y el Pueblo despertara mgicamente, que no haba pensamiento crtico ni lucha.

Por supuesto, los medios masivos –algunos adquirieron su mayor podero en esa poca– tuvieron un rol decisivo en la consolidacin de esa visin, y hoy, de ese recuerdo. Muy pocos se hacen cargo de los 90, ni siquiera sus forjadores.

Pero no todo era oscuridad. Haba algunos faros, algunas luces prendidas, que titilaban y convocaban la atencin. El 2001 no naci del espontanesmo de algunos y algunas vecinas un 19 de diciembre. Contrariamente, el estallido popular signific la coronacin de un extenso proceso de lucha, que comenz casi inmediatamente despus del final de la dictadura y los festejos por el regreso de la democracia. Movilizaciones, protestas y actores que insistieron en que haba alternativas al neoliberalismo, que no haba porqu quedarse con el discurso nico del “slvase quien pueda”.

Alcira Argumedo.
Alcira Argumedo.
Esta proeza no slo se alcanz solamente marchando en la calle sino tambin en el principal territorio poltico desde 1983 hasta la fecha: el texto y su palabra. Por ejemplo, el rock recuper las enseanzas de Don Arturo Jauretche que miles de jvenes vociferaban en recitales antes que el propio Partido Justicialista. O el estallido anticipado por La Bersuit, sobre el tema original de Las manos de Filipp. Ni hablar de la alquimia antiliberal y antisistema que provocaban los recitales de Los Redondos. En esos tiempos, que la poltica pareca inamovible, el rock politizaba los imaginarios sociales.

Y la palabra permiti el encuentro de dos generaciones: los setentistas y los noventistas; sobre todo para aquellos que no venamos de familias militantes, el encuentro, la lectura, la escucha de los militantes de los 70 no slo nos abra un mundo poltico que desconocamos sino que nos alentaba a no creernos el discurso nico. En definitiva, nos convidaban a militar, a luchar y sobre todo a creer que otro mundo, otra Argentina era posible.

Horacio González.
Horacio Gonzlez.
Muchos y muchas les cremos, participamos y por eso tambin fue posible el estallido. Sin dudas, en nuestra memoria militante, Pino, Alcira y Horacio tienen un lugar privilegiado no slo por su coherencia sino tambin por las huellas que sus prcticas, ideas y convicciones dejaron.

Desde lo audiovisual o desde la palabra, Pino, Alcira y Horario pensaron, narraron, escribieron y militaron la derrota del neoliberalismo. Fueron claves en la formacin de un activismo poltico, de una minora intensa cuyas banderas flamearon bien fuertes en diciembre de 2001 y se constituyeron en la base para la construccin de una nueva mayora a partir de 2003. En este sentido, despedirlos a ellos es despedir parte de nuestra militancia.

Si lo que se termina con sus muertes es tambin lo que nos trajo hasta ac? Qu sigue entonces?

Para el o la militante comprometida, la realidad siempre es un acertijo. Se puede acertar o yerrar. En un momento de tanta incertidumbre, con grandes dificultades para repensar nuevos horizontes, nuevas figuras que convoquen, que interpelen, tal vez la clave sea mirar para atrs. No en un sentido nostlgico, sino para recordarnos de donde venimos, quienes nos inspiraron y qu valores los guiaron. Coherencia, conviccin y persistencia en ideas pero tambin en la pertenencia a un espacio poltico, que con todas sus contradicciones sigue apostando al horizonte de transformacin.

Pino Solanas.
Pino Solanas.
El legado de Alcira, Pino y Horacio es inconmensurable, pero hoy nos quedamos con dos ideas. La primera es que no hay rgimen que dure por siempre, lo que cuenta es un Pueblo organizado, convencido de sus derechos y dispuesto a conquistarlos y mantenerlos. La segunda que no jugamos solos, hay otros intereses, hay disputas y lo que cuenta en este caso es no olvidarnos de quienes somos y a quienes representamos.

El “traspaso generacional” es una cara idea en el peronismo, la propuso Pern y la retomaron Nstor y Cristina en general para pensar el acceso a cargos y lugares ejecutivos. En este momento crucial, tal vez convenga resignificarla y convidar a otras generaciones que con preguntas y premisas nos incluya a todos y todas en un debate por otra Argentina.

En definitiva, es pensar como viene lo que viene. Construir un Horacio, un Pino, una Alcira colectivos. Les invitamos a seguir este debate.


(*) Investigadora CITRA (CONICET/UMET).
(**) Director de la Agencia de Noticias Paco Urondo, www.agenciapacourondo.com.ar . Titular de la ctedra Gneros y Formatos, Facultad de Periodismo y Comunicacin Social, UNLP.