10/07/2021 13:29 - CABA

Rosana, del locro popular a la pelea por un salario para las trabajadoras comunitarias

Rosana Surez naci en Chaco, es madre de seis hijos y cocinera del comedor que funciona en su casa.Fue parte de la batalla que dieron las mujeres de los barrios populares junto a las organizaciones sociales para que el gobierno porteo las considere esenciales, las incluya como tales en el calendario de vacunacin y les abone un salario en reconocimiento de sus labores.

Por Eurdice Ferrara

Fotos: Lara Sartor y Pablo Aeli

Rosana, del locro popular a la pelea por un salario para las trabajadoreas comunitarias de la Ciudad

Aunque a veces la vence el cansancio, Rosana Surez no abandona sus quehaceres cotidianos porque, dice, "s lo que es pasar necesidad". Nacida en el Chaco y madre de seis hijos, en la actualidad coordina a 90 promotoras territoriales y es cocinera en el comedor Los Pitufos, que funciona en su casa, la cual es tambin un centro comunitario de la organizacin social a la que pertenece.

Rosana, quien a fines de junio y por causa de las tareas esenciales que realiza recibi la primera dosis de la vacuna Sinopharm contra la Covid-19, fue parte de la batalla que dieron las mujeres de los barrios populares junto a las organizaciones sociales, para que el gobierno porteo las considere esenciales, las incluya como tales en el calendario de vacunacin y les abone un salario en reconocimiento de sus labores.

Barrio Ftima, ubicado en Villa Soldati, no tiene veredas, los pasillos por donde se camina para llegar a las casas desde la Avenida Riestra y Mariano Acosta tienen pozos con excrementos de animales y el cielo se encuentra cubierto por infinidad de cables que cruzan las casas de un lado a otro y casi tocan las cabezas de los transentes.

Nacida en el Chaco y madre de seis hijos coordina a 90 promotoras territoriales y es cocinera en el comedor Los Pitufos.
Nacida en el Chaco y madre de seis hijos coordina a 90 promotoras territoriales y es cocinera en el comedor Los Pitufos.

La casa de Rosana tiene la puerta abierta y huele a un sabroso locro, que ella junto con dos cocineras ms preparan en una olla inmensa en su cocina. Es sbado a las 11 de la maana y al medioda es da de vianda para mujeres solas.

"Necesitamos que nos escuchen y nos den una mano para poder seguir ayudando a otros", cuenta a Tlam, mientras revuelve con un palo el locro que ondula en la olla de su cocina y que luego llenar los "tper" de una fila de mujeres solas y con nios que concurren cerca del medioda en la puerta de su casa.

Rosana dirige su reclamo a la Ciudad y argumenta dos razones. "No nos alcanza", advierte en referencia a la comida a granel que la administracin portea enva a las personas en situacin de vulnerabilidad. "Somos (trabajadoras) esenciales", aclara respecto a la funcin social que ella y sus compaeras desempean en pandemia.

Reclaman que el gobierno porteño las considere esenciales, las incluya en el calendario de vacunación y les abone un salario en reconocimiento de sus labores.
Reclaman que el gobierno porteo las considere esenciales, las incluya en el calendario de vacunacin y les abone un salario en reconocimiento de sus labores.


El merendero Los Pitufos

Rosana coordina el merendero Los Pitufos, donde trabajan 90 trabajadores en el rea de salud, educacin, alimentacin, derecho popular, como parte de las tareas del centro comunitario de la organizacin Somos Barrios de Pie, el cual funciona en su casa de dos pisos.

All elaboran meriendas los viernes y jueves y viandas los sbados para ms de 150 mujeres. Adems ofrecen apoyo escolar a ms de cien nios y talleres de gnero, derecho popular y postas sanitarias.

Los carteles pegados en las paredes del exterior de su hogar informan sobre esta asistencia, y uno remarca: "Comer es una necesidad, cocinamos para mujeres solas, todos los sbados a las 12 horas". Otro letrero anuncia una prxima jornada visual: "Lentes a bajo costo, bifocales y multifocales". De ambas iniciativas participa el comedor Los Pitufos.

Elaboran meriendas los viernes y jueves y viandas los sábados para más de 150 mujeres.
Elaboran meriendas los viernes y jueves y viandas los sbados para ms de 150 mujeres.

"A veces me canso mucho y quiero dejar todo. Pero no lo voy a hacer porque s lo que es pasar necesidad, como yo la pas antes", relata Rosana a Tlam con lgrimas en los ojos. Y contina: "Yo ahora no estoy pasando hambre y puedo dar esa mano. Adems ellos (por las personas que concurren al lugar) me dan fuerza para seguir adelante tambin".

La chaquea tiene 40 aos y seis hijos, la ms pequea de 9 y la mayor de 16. "Van a la escuela y ac tienen clases de apoyo escolar, que me ayuda un montn tambin porque no tenemos computadoras, celular ni tampoco Internet", cuenta mientras dos hombres trabajan afuera para colocar un cableado de red.

Desde los 6 aos, Rosana trabaj en plantaciones de algodn y maz en la provincia del Chaco, de donde es originaria, lo que le impidi acceder a una educacin formal.

"Nos levantbamos a las 4 de la madrugada y nos pasaba a buscar un camin; nunca pude hacer la primaria porque laburbamos mucho", rememora tras aclarar que recin ahora est aprendiendo a escribir, con ayuda de un taller dictado por promotoras educativas en el mismo centro comunitario.

Una larga fila de vecinos en la puerta de la casa de Rosan, con "táper" en mano para llevarse un poco de comida.
Una larga fila de vecinos en la puerta de la casa de Rosan, con "tper" en mano para llevarse un poco de comida.


Una vida de lucha

Rosana lleg a la Ciudad con 14 aos y su pareja de entonces, con quien atraves situaciones de violencia de gnero.

"Me preguntaba, 'cmo voy a salir adelante ac?'. l (por su expareja) me trabajaba la mente y me deca que no iba a lograrlo sola. Pero uno de mis hijos me dijo: 'Mam, vos vas a poder, yo te voy a ayudar, vamos a salir a cartonear y salimos", rememora. Y menciona que en ese entonces alquilaban y cuando no tenan dinero "estbamos bajo puente".

Tras un accidente que la dej con movilidad reducida, contact a la organizacin Somos Barrios de Pie y pudo acceder a un hogar y un trabajo. "Les agradezco mucho a ellos", dice.

"Comer es una necesidad, cocinamos para mujeres solas, todos los sábados a las 12 horas".
"Comer es una necesidad, cocinamos para mujeres solas, todos los sbados a las 12 horas".

Hoy defiende los recursos con los que ayuda a otros. "Con la asistencia alimentaria no podemos estar toda la semana porque necesitamos tener el comedor y no hay esa posibilidad. Para las viandas de los sbados, juntamos plata entre todos y vamos al Mercado Central", aclara.

La mujer, as como el resto de las promotoras territoriales, son beneficiarias del plan Potenciar Trabajo, que brinda el gobierno nacional. Ese ingreso contribuye a la manutencin de su familia y a la recaudacin solidaria que llevan a cabo para colaborar con la alimentacin de los vecinos.

"Hacemos guisos, 'sopiados', pollo al horno, locro, pizza, cuando podemos comprar el queso barato", enumera Rosana.

De la Ciudad reciben 60 bolsones de alimentos que contienen 2 cajas de leche, azcar, fideos, yerba, 8 aceites, 10 harinas, pescado y chocolatada. Sin embargo, la chaquea seala que no alcanza para sostener la alimentacin de la poblacin carenciada que acude por ayuda.

Rosana recibió la primera dosis de la vacuna Sinopharm contra la Covid-19.
Rosana recibi la primera dosis de la vacuna Sinopharm contra la Covid-19.

"Salgo a cartonear a veces -relata-. Cuando nos va bien es porque conseguimos cartones, hacemos 1.000 o 2.000 mil pesos".

Daina Villagra, en tanto, tiene 28 aos y cuatro hijos a cargo. Es una de las mujeres que se apronta en la larga fila que se form en la puerta de la casa de Rosana cerca del medioda, todos con "tper" en mano, para llevarse el locro que alimentar a su familia ese da.

"Estoy sola con mis hijos, retiro la comida los sbados y nos ayuda un montn porque est complicada la situacin", relata a Tlam Villagra, quien tambin cobra el plan Potenciar Trabajo y se sostiene cartoneando.

De la Ciudad reciben 60 bolsones de alimentos que contienen 2 cajas de leche, azúcar, fideos, yerba, 8 aceites, 10 harinas, pescado y chocolatada. Sin embargo, la chaqueña señala que no alcanza.
De la Ciudad reciben 60 bolsones de alimentos que contienen 2 cajas de leche, azcar, fideos, yerba, 8 aceites, 10 harinas, pescado y chocolatada. Sin embargo, la chaquea seala que no alcanza.