09/07/2021 16:29 - LITERATURA

Vicente Muleiro: "La furia de la Revolucin Libertadora est intacta"

En "La nia de sus ojos" el periodista y escritor elige ficcionalizar la vida cotidiana en el Palacio Unzu en los das previos al golpe de 1955 y el odio que se desat despus contra todos los que se relacionaro con Juan Domingo Pern.

Por Eva Marabotto

Muleiro eligió la ficción para recrear la historia de Nelly Rivas y el loro de Perón.
Muleiro eligi la ficcin para recrear la historia de Nelly Rivas y el loro de Pern.


A 66 aos del comienzo de la Revolucin Libertadora, el escritor y periodista Vicente Muleiro fusiona la historia de la adolescente que convivi con Juan Domingo Pern en el palacio Unzu y la del loro que cantaba la marcha peronista que fue mascota del ex presidente en la trama narrativa de "La nia de sus ojos", una novela que habla sobre la intolerancia, las "fake news" y el odio de clases.

Los materiales de los que parte Muleiro son dos ancdotas documentadas: la del calvario que atraves Nelly Hayde Rivas, una joven delegada de la Unin de Estudiantes Secundarios, durante la Revolucin Libertadora y la de un ave que haba aprendido a silbar la marcha peronista.

Entre esos dos puntos, el horror y el humor transita la prosa del autor, que decide quedarse en el terreno de la ficcin y recrear la trayectoria de ambos en un caso como vctima de la furia del nuevo gobierno y en el otro como smbolo de la resistencia peronista.

"Del Palacio Unzu, estrictamente de la planta del Palacio Unzu, no queda nada. Rugientes excavadoras y rencorosas piquetas ascendieron a los trompicones por la barranca con el objetivo fundamental de aniquilar a sus fantasmas por orden del general Pedro Eugenio Aramburu, que detentaba la presidencia", relata el narrador dando cuenta de la furia arrolladora que se desat tras el golpe de 1955 contra Juan Domingo Pern y todo aquello relacionado con su figura. No extraa entonces que la violencia se haya extendido a la jovencita que lo amaba y el loro que lo entretena cantando aquello de "Los muchachos peronistas".

Muleiro ha publicado, entre otras, las novelas "Sangre de cualquier grupo", "Cuando vayas a decir que soy un tonto" (finalista del premio Planeta 2003), y "Sangre en el viento". Es autor, adems, de los libros no ficcionales "El dictador: la vida secreta y pblica de Jorge Rafael Videla" (en colaboracin con Mara Seoane), "1976. El golpe civil" y "Los monstruos". En coautora con Hugo Muleiro, escribi "Los Garcas" y "La clase un cuarto".

Sobre el trabajo de recuperar materiales histricos para transformarlos en literatura y su eleccin de un tema rspido tanto para los peronistas como para los antiperonistas, el novelista, poeta y periodista convers con Tlam.

La niña de sus ojos.
La nia de sus ojos.

-Tlam: Elegiste un tema que confront a Pern con la moral media de la poca: su relacin con las estudiantes de la UES.
-Vicente Muleiro: S. Se trata de una historia que le molestaba a las clases medias y a las clases altas. Molestaba a la moral media del pas, como tambin haba molestado la figura de Eva. En ese entonces las actrices eran consideradas directamente como prostitutas y a ella misma la rodeaba una amplia gama de "fake news".

-T: Cres que por entonces tambin circulaban noticias falsas?
-V.M.: Claro. Y eso da cuenta de que la demencia periodstica no es un fenmeno actual aunque ahora sea mucho ms fuerte. Hay gente que sigue repitiendo las historias de entonces, sobre orgas de Pern sin ningn asidero. Las orgas de Pern fueron una fake news de propaganda poltica de la derecha. Con los rumores sucede eso, que circulan y no queda claro si existe una historiografa que testimonie si son ciertos o no.

-T: Sin embargo, no te basaste solo en rumores sino que realizaste un arduo trabajo historiogrfico.
-V.M: No me propuse algo as como registrar una verdad sino trabajar sobre la verosimilitud de la historia. Pero consult "Amor y violencia", de Juan Ovidio Zavala, sobre la historia de Nelly. Tambin "Las mujeres de Pern", de Araceli Bellota, y ya haba ledo antes de este caso varias biografas de Pern. Algunas aparentemente neutras, que nunca lo son, y otras empticas como la de Norberto Galasso. Pero tambin recuerdo las historias y las leyendas que corran en mi infancia. Todo eso fue armando "la masa madre" para la novela.

-T: An as, despus de documentarte en profundidad no elegiste el gnero testimonial. que ya habas transitado en "El dictador", la biografa de Videla, sino que preferiste quedarte en el terreno de la ficcin.
-V.M.: Si, he escrito libros de testimonio histrico periodstico tratando de respetar ciertas leyes que sabemos que tienen que ser respetadas. Pero esta es una ficcin y la verdad se va armando de otra manera y se abre a distintas lecturas y a distintos sentidos. Es literatura. Est en ese mbito donde importa la verosimilitud interna y no la verdad histrica.



-T: Cul es el aporte que la ficcin a estas historias?
-V.M.: Sin duda el registro ms fuerte tiene que ver con la intimidad cotidiana del Palacio Unzu que est ficcionalizada. Pero adems hay episodios que estn narrados, que estn expandidos. Haba solo datos. Por ejemplo, cuando comienza el golpe de 1955 Nelly estaba comprando ropa con una amiga, es el nico dato que hay. Lleg y se encontr con la guardia que custodiaba a Pern. Todo su recorrido, los dilogos, forman parte de mi invencin, son aproximaciones. Generalmente pasan cosas muy curiosas porque la imaginacin termina teniendo molculas de la realidad que uno no saba y no poda prever. Pero busqu una narrativa que me permitiese darle la tensin dramtica que requera la historia.

-T: Curiosamente, al cruzarse dos historias la de Nelly y la del loro, el tono de la trama va de lo desgarrador a lo tragicmico.
-V.M.: Lo que me permiti darle ese tono "amable" y cierta respiracin al texto es la ancdota del loro, que es, precisamente la que me hizo escribir la novela. Yo no la conoca y me la transmiti Pepe Quintana, un periodista del Diario Crtica que tiene 102 aos. l fue testigo de la existencia de un loro que era mascota de Pern en el Palacio Unzu. Adems tiene la certeza de que despus de la Libertadora se lo llev el cocinero a Lans y all se le escap y se puso a sobrevolar el barrio hasta que lo atraparon y lo fusilaron en la comisara. Ese dato tambin est en el libro de un escritor y actor Luis Longhi "Yo conoci a Pern".


-T: Ese loro, sobrevolando el conurbano al son de la marcha peronista, es una condensacin de la resistencia que se iba a gestar e iba a multiplicarse durante la Revolucin Libertadora y hasta el regreso de Pern?
-V.M: El destino del animalito va en paralelo con el destino de los que participaron en la resistencia as que s tiene puntos de contacto como vctima de un golpe de Estado anticonstitucional y criminal. Fue un integrante ms de esa historia popular que fue la resistencia de la segunda parte de los aos 50. Porque en la resistencia peronista hubo conspiradores solitarios, que no estaban organizados, ni siquiera conectados con nadie y que participaban o armaban sabotajes desde su propia necesidad y coraje.

-T: Para contar este entramado de historias que desencadena la Revolucin Libertadora elegiste un narrador que la trae a la actualidad al contarla, es el sobrino de aquel cocinero que rescat al loro. No es la voz de la vctima, sino de un testigo privilegiado en el Palacio Unzu…
-V.M: Lo pens as de entrada para dotarla a la novela de una verosimilitud propia, es alguien que tiene un testimonio directo: su to fue el que se llev al loro a la casa y se lo contaron pero por ah hasta incluso vio parte de la historia. Tengo la ilusin de escribir alguna vez desde un personaje femenino.

-T: Lo que llama la atencin en la historia y coincide con las habladuras y las fantasas que an repiten ciertos sectores es la preocupacin de la Revolucin Libertadora por la sexualidad de Pern. En los interrogatorios a Nelly eso es bastante evidente…
-V.M.: Fue una estrategia de la Revolucin Libertadora. Se agarraron de esta relacin entre Pern y esta chica y aprovecharon adems para hacer una especie de gran radioteatro perverso por los diarios, las radios, para mostrarlo como un fauno perverso frente a una jovencita inocente. Toda esa accin buscaba instalar a Pern como un malandra delante de todo el pas.

-T.: Con ese objetivo lo que muestra la novela es que Nelly se convirti en otra vctima de la Libertadora. Incluso es lo que denuncia su abogado defensor.
-V.M: El abogado defensor Juan Zavala era antiperonista. Era radical y haba sido el primer jefe de instituto penales de la Libertadora pero se conduele de la masacre pblica que estn haciendo con Nelly y que le causa dao incluso en su propio cuerpo porque la llevan a una especie de internado de prostitutas jvenes, donde la maltratan y llega a pensar en el suicidio. Zavala se ofreci como abogado, gratis, porque le pareca un despropsito lo que estaban haciendo con ella.

El autor es novelista, escritor de literatura infantil, poeta y periodista.
El autor es novelista, escritor de literatura infantil, poeta y periodista.

-T: Cres que esa furia desatada contra Pern se mantiene?
-V.M: Es permanente. les notas en algunos medios y el deseo es que no exista el peronismo e incluso est latente la ilusin de que no hubiera existido nunca. Eso arranc con el decreto de Aramburu de 1956 que prohbe mencionar nombres, tener fotos, conos, hacer menciones periodsticas e incluso tocar msica relacionada con Pern. Es un intento de suprimir la realidad y tiene una fuerza totalitaria inmensa y persiste porque el lenguaje y la sintaxis poltica que hay entre oficialismo y oposicin es la misma: tirar a matar, lograr que no existan. Es lo que pasa cuando un ex presidente dice dice que se mueran todos los que tengan que morir. Esa furia de extincin fnebre est en nuestras derechas hoy. Son cuadros con un lenguaje muy violento y muy spero, como si los elementos de la mediacin poltica, que la humanidad consigui en siglos de evolucin ya no les interesaran, como si fuesen precapitalistas, y se vuelve al deseo primitivo: a estos hay que destruirlos.

-T: Aunque enfocs un episodio controvertido de su historia, mantens distancia respecto de Pern, ni lo condens ni lo ensalzs.
-V.M: No hago un juicio sobre su comportamiento personal tanto en la relacin pasional como en su actitud hacia Nelly. Ni lo condeno ni lo exculpo. Cont una historia posible, los mltiples colores de una vida humana, con sus errores y sus epifanas. No hay por qu andar sacralizando a los personajes histricos. La novelstica latinoamericana, si uno piensa en Roa Bastos, Carpentier, Garca Mrquez y el mismo Vargas Llosa, no toma por el camino de la sacralizacin de los grandes lderes histricos. Siempre la ficcin est para decir otras cosas diferentes a la historiografa.