27/06/2021 10:00 - El histrico gol y la Guerra de Malvinas

La gran reivindicacin de Diego, despus de tanto dolor y tanta mentira

El carcter simblico de una accin deportiva que result, a su modo, un homenaje a los argentinos cados en el Atlntico sur en defensa de la Patria.

Por Nora Lafon

El gol del barrilete csmico.

Al celebrar este 22 de junio, gritando al unsono a las 16: 09 por los 35 aos del inolvidable gol de Diego Armando Maradona a la seleccin inglesa que motiv su eliminacin del Mundial de Ftbol Mxico 1986, me puse a pensar por qu para Diego haba sido tan importante convertirlo por y para los argentinos. Sospecho que tal vez pens en esos jvenes soldados que, sin entender las razones, de pronto se encontraron combatiendo en una guerra decidida de manera irracional.

Por eso, remontndome a ese tiempo es donde presumo voy a encontrarme con todas las respuestas.

Antes, debo hacer algunas aclaraciones. En los aos de plomo y luego de algunos inconvenientes que tuve para seguir adelante con mi profesin, logr en 1979 que me tomaran en el diario Crnica que ya funcionaba en el edificio de la avenida Garay. Me destinaron a producir y redactar un nuevo suplemento semanal de televisin.

El gol del siglo que hasta los ingleses recuerdan maravillados.
El gol del siglo que hasta los ingleses recuerdan maravillados.

Sin duda, aquel era un destino complicado para m, dado que haba sido despedida definitivamente de Canal 13 en junio de 1976, aunque no podamos acceder a la emisora desde el 24 de marzo, por integrar una lista de compaeros a los que nos haban aplicado la peor de las tres frmulas que dispona la dictadura para estos casos. Es decir, prcticamente nos consideraban subversivos.

Como resultado, en ese canal tena absolutamente prohibida la entrada. Lo cual complicaba la realizacin del suplemento. Pero de alguna manera me las arregl

Tres aos ms tarde se inici el desembarco en Malvinas y se desat la guerra. Previo a proseguir con la historia, porque tiene mucho que ver con lo que quiero relatarles, valga una semblanza de mi hermano Agustn, que en ese entonces, por razones laborales, estaba residiendo en Ro Gallegos. Desde chico su sueo haba sido pertenecer a la aeronutica. Por un inconveniente no pudo hacerlo, pero igual se convirti en un experto en cuanto a conocimiento de los aviones que participaron en diferentes guerras y hasta poda identificarlos por el sonido al despegar o aterrizar. Esto viene a cuento por lo que pas a partir del inicio de la guerra de Malvinas.

Los medios argentinos durante la guerra de Malvinas.

En una poca sin celulares, whatsapps o laptops, sola llamarlo por telfono desde la redaccin. Comenzado el conflicto, una noche me coment muy angustiado: “Nora, los aviones despegan, pero no vuelven todos”. Obviamente se refera a los nuestros. Y esto se fue repitiendo en tanto los diarios nos daban por absolutamente victoriosos.

Una noche, Agustn agreg algo ms. “Segn me contaron, estos imbciles se dejaron las cocinas… y ahora es imposible llevarlas… Qu irresponsables! te imaginas los pibes con el frio que hace en las islas, que no puedan tener un plato caliente para comer?”.

Claro, no las pudieron llevar porque no haba ninguna posibilidad de un puente areo y por eso tampoco llegaron las bufandas y abrigos que con tanta pasin tejan en el Obelisco madres y abuelas.

Los jóvenes combatientes que fueron llevados por la junta militar a una guerra absurda.
Los jvenes combatientes que fueron llevados por la junta militar a una guerra absurda.

Por supuesto, las noticias seguan siendo ms que alentadoras desde los diarios y la televisin. Estbamos ganando. No perdamos ni un slo avin. Y hasta se aventuraron a decir: “Ahora dicen que nos van a mandar a los gurkas. Se imaginan? Esa gente se va a morir de fro antes de comenzar a pelear. Los ingleses ya no saben qu hacer, estn desorientados por nuestra capacitacin”.

Sin embargo, nos hundieron el crucero General Belgrano. Pero, segn la informacin oficial que nadie desmenta, les respondimos hundiendo el Camberra.

Los argentinos vivimos engañados sobre el desarrollo de la guerra.
Los argentinos vivimos engaados sobre el desarrollo de la guerra.

Casi simultneamente nos lleg el momento de partir hacia Madrid para cubrir el color del Mundial de Ftbol 1982 para la revsita Radiolandia, y cuando llegamos nos sorprendi un verdadero cachetazo: Nos enfrentamos con lo peor de las mentiras. Todo, todo lo referente a la guerra era una mentira que apareca revelada en las pantallas de Europa. Hasta el barco que nos contaron que habamos hundido sonrea en dique seco mientras le hacan algunas reparaciones insignificantes. Y, por supuesto, pasaban la nmina de los aviones abatidos.

Con esa enorme decepcin difcil de metabolizar, dos das despus, el 14 de junio, nos lleg otro golpe: se haba formalizado la rendicin. Ese cmulo de mentiras no representaba cualquier engao. Eran el costo de muchas vidas y una notable frustracin para todo un pas. Y eso no slo nos afect a los periodistas; tambin lo sintieron, y mucho, los propios jugadores que vestan la camiseta argentina. Estaban derrotados anmicamente al comprobar la farsa a la que haban sido sometidos.

"En ese gol imposible de convertir Diego quiso reivindicar a todos nuestros muchachos que perdieron la vida".
"En ese gol imposible de convertir Diego quiso reivindicar a todos nuestros muchachos que perdieron la vida".

Recordando ese tiempo es posible encontrar lo que movi a Diego a realizar la gran hazaa. Estoy convencida de que en ese gol imposible de convertir, para el cual recorri ms de cincuenta metros en unos segundos, quiso reivindicar a nuestros muchachos que perdieron la vida, o quedaron para siempre invlidos, o a los que fueron torturados y a las madres que lloraron su prdida, a todos los argentinos que nos ilusionamos en recuperar lo que por derecho nos pertenece y que siempre seguiremos reclamando.

Una vez ms, como en tantas otras, Diego Armando Maradona, “el Diego”, convirti el gol insignia de toda una Patria. La suya. Nunca dejaremos de agradecrselo. Aunque pasen 50, 100 aos, ese ser el gol ms reivindicativo de la historia. Gracias, Diego!