28/06/2021 00:09 - A 55 aos del derrocamiento de Illia

El golpe cultural del 28 de junio de 1966: a Dios rogando y con el bastn dando

De La Noche de los Bastones Largos al corte de pelo en las comisaras, la dictadura de Juan Carlos Ongana cay con fuerza sobre uno de los momentos culturalmente ms ricos de la Argentina, cuando el pas era cuna de vanguardias mundiales. El Estado fundamentalista de 1966 trunc, hasta donde pudo, esos focos “disolventes”.

Por Gabriel Snchez Sorondo

Onganía, hincado y rezando durante un acto en Luján, en 1969.
Ongana, hincado y rezando durante un acto en Lujn, en 1969.

Adems de responder a un plan econmico liberal, Ongana construy un enemigo confuso pero orgnico en su imaginario: hippie, comunista, homosexual, drogadicto, extranjero, o portador de lo extranjerizante en desmedro de nuestra solidez esencial. Fue un general de inteligencia limitada, esencialmente moral en su propia percepcin.

Devoto de las cruces y el rigor. Probablemente haya sido veraz en sus convicciones. Quizs el nico, por ser el primero; casi una prueba experimental de utilidad para los golpistas que seguiran. Comenzaba una segunda tanda de dictaduras, apenas interrumpida por dos aos fugaces de accidentado peronismo.

En 1966, cuando se perpetr el golpe al presidente Illia, la vitalidad cultural no estaba de rodillas ni implorando. Todo lo contrario: explotaba de vitalidad, de impertinencia, de ocupacin de espacios, de reformulacin de lenguajes. Por eso, el avance oscurantista del general “morsa” result, cual comedia que se vuelve drama, un captulo alegrico de los tiempos que venan.

Testimonio de Rolando Garca, decano en 1966 de la facultad de Ciencias Exactas de la UBA cuando fue atacada por la polica.

El golpe iba contra una efervescencia cultural en su apogeo. Buenos Aires era una de las capitales con ms libreras del mundo; de Rosario llegaban Los Gatos haciendo un rock lrico, nico en castellano; las experiencias disruptivas del Instituto Di Tella; la vanguardia cientfica impulsada por la universidad pblica en su mejor momento involucrada con el tejido social, todo hablaba de un pas que no coincida con las expectativas del onganiato y los suyos.

Donde los poderes econmicos vieron una amenaza, los custodios de la tradicin colaboraron con el fantasma. Y se dedicaron a perseguirlo a palazos. Empezaron, claro, por el temido conocimiento; el rbol del bien y del mal. Donde nace la duda, que es germen de la desobediencia y requiere el garrotazo.

Tropa policial arrestando a estudiantes y profesores de la Universidad de Buenos Aires que se negaban a la intervención militar en las Facultades.
Tropa policial arrestando a estudiantes y profesores de la Universidad de Buenos Aires que se negaban a la intervencin militar en las Facultades.

Se autoproclamaba Revolucin Argentina aunque era la anttesis de toda revolucin y lo ms parecido a la reaccin del status quo intentando evitar que todo cambio ocurriese,

A Dios rogando y con bastones largos dando, el 29 de julio de 1966, efectivos de la Polica Federal entraron a cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires y se llevaron en camiones, bastonazos mediante, cientos de detenidos. Los apaleados eran estudiantes, profesores y graduados que haban ocupado las casas de estudio en rechazo a la intervencin militar en los claustros por parte del flamante golpista Ongana, ocupador ilegal, l mismo, del Gobierno nacional.

El historiador Tulio Halpern Donghi, la meteorloga Eugenia Kalnay, el epistemlogo Gregorio Klimovsky, la mdica psiquiatra Telma Reca, la fsica atmica Mariana Weissmann y el fsico Manuel Sadosky, fueron algunas de las eminencias desalojadas a palazos en esa gesta heroica de las tropas onganiescas.

Esa irrupcin armada dej en claro el inicio de un oscurantismo que el dictador y su opaca troupe desplegara en distintos frentes, apagando aqu y all toda chispa de revelacin posible. As se sofocaba la hasta entonces reconocida como “dcada de oro” de la universidad pblica argentina, bajo la gestin de quien fuera su rector, el filsofo Risieri Frondizi, hermano de Arturo, el Presidente.

El desalojo del Presidente Illia de la casa de Gobierno no resultó muy distinto del que perpetró la policía en la UBA: ilegal, por la fuerza, con armas, contra toda ley.
El desalojo del Presidente Illia de la casa de Gobierno no result muy distinto del que perpetr la polica en la UBA: ilegal, por la fuerza, con armas, contra toda ley.

Previo a la larga noche que empez ese 29 de julio, la UBA autnoma haba creado el CONICET, la editorial Eudeba; las carreras de Sociologa y Psicologa; haba avanzado socialmente en una masiva alfabetizacin a travs de su extensin universitaria, y otros logros que daban cuenta a los guardianes de una inquietante movilidad, en todos los sentidos del trmino.

Algo en particular obsesion a las dictaduras argentinas: el tiempo. “No hay plazos sino objetivos” decan, desafiando a Cronos.Pero el tiempo haba empezado a correr ms rpido que antes en todo el planeta. La pureza de la misin, fue entonces contra quienes reflejaban la velocidad de esa mutacin de los smbolos culturales. La msica popular de las ciudades, lo que empezaba a entenderse como rock, incipiente y experimental, encarnaba esos espectros y fue uno de los enemigos identificables.

Las cavernas

Encarnado prototpicamente en el hippie, el rock era un monstruo ideal: ropa “femenina”, barba… pelo largo. La msica gutural y, lo peor: le hablaba a nuestros jvenes.

Antes de que terminara 1966, palazos enderezadores no tardaron en llegar a puntos donde los rockeros celebraban sus aquelarres: La Cueva, locallegendario de la calle Pueyrredn al 1700, pronto atrajo a los vigilantes.

La Cueva: el stano mtico.

Era un reducto de jazz donde avanzada la noche se reunan a tocar msicos con informacin y formacin variada, como Javier Martnez, baterista de origen jazzero que fund Manal, el primer tro de blues en espaol del mundo, Pappo, Sandro, Pajarito Zaguri, el poeta Pipo Lernoud, el mtico Tanguito, el omnipresente Moris.

All lleg, con la cruz y la espada, la fuerza. Batallaba contra enemigos inditamente numerosos y activos. No eran ya slo trabajadores y anarquistas; estos hijos o nietos de los obreros apaleados en la dcada del treinta se reproducan entre la clase media. Queran subvertir los valores occidentales y cristianos con ideas forneas.

Manal, una invención del baterista de jazz Javier Martínez, que al no encontrar quién se animara a cantar blues en castellano, lo hizo él mismo.
Manal, una invencin del baterista de jazz Javier Martnez, que al no encontrar quin se animara a cantar blues en castellano, lo hizo l mismo.

El pelo y el tiempo, haba que detenerlos. Por eso todo lo que cambiaba, lo que estaba en cambio, era enemigo. De la mano de tamaas convicciones llegaron las famosas razzias. En La Cueva o La Perla del Once, entre otros puntos, se volvieron costumbre, y la “averiguacin de antecedentes”, una rutina por la que pasaron los prceres del rock nacional. Aunque no con exclusividad.

Movimientos de renovacin folclrica, como el de la Nueva Cancin, que involucraba a Mercedes Sosa, Oscar Matus, Armando Tejada Gmez, Hamlet Lima Quintana, Csar Isella, reciban inesperadas visitas de la ley en peas y teatros, cuando no prohibiciones directas, como la del censurado disco de Horacio Guarany “Viva Chile” en agosto del 67.

Moris: progenitor del tema Rebelde, el primer rock nacional contestatario, editado en junio de 1966.
Moris: progenitor del tema Rebelde, el primer rock nacional contestatario, editado en junio de 1966.

Conciertos importantes y artes escnicas tambin tuvieron lo suyo cuando insinuaban lo inaceptable. La autodenominada Revolucin Argentina prohibi las representaciones del ballet "El mandarn maravilloso", de Bla Bartk, "La consagracin de la primavera", de gor Stravinsky, y el estreno argentino en el Teatro Coln de la pera" Bomarzo" ,de Alberto Ginastera y Manuel Mujica Lainez, que vena de estrenarse en Washington con gran xito.

Con cierta candidez, que sin embargo indign a los cancerberos morales, Mauricio Birabent, es decir, Moris, cantaba “Rebelde me llama la gente/ rebelde es mi corazn/ soy libre y quieren hacerme/esclavo de una tradicin”.

Homenaje en Bellas Artes al 50vo aniversario del Di Tella,  aquel lugar donde el tiempo, como le preocupaban a Charlie Parker y a Onganía, corría a demasiada velocidad.
Homenaje en Bellas Artes al 50vo aniversario del Di Tella, aquel lugar donde el tiempo, como le preocupaban a Charlie Parker y a Ongana, corra a demasiada velocidad.

Referan tambin los letristas Cantilo/Durietz en la emblemtica "Marcha de la bronca", que era “mejor tener el pelo corto que la libertad con fijador". Ms all de la metfora capilar lo cierto es que las palabras denunciantes y denunciadas confluyen en un mismo sentido: la lucha era entre los movimientos y su contrapartida: fijar, retener, detener ese tiempo (y a sus portadores) en particular. No era cualquier tiempo el que corra.

Baos pblicos y otras conspiraciones

Entre las artes visuales, hubo templos como el Instituto Di Tella, donde siempre pareca ocurrir un salto al futuro. En palabras de la artista Margarita Paksa "en ese ambiente de experimentacin, de dilogo productivo, habamos conquistado nuevos caminos, como el del arte conceptual de manera simultnea con lo que suceda en los Estados Unidos".

Ese suceder, sin embargo, no pona contento al mandatario de facto. As, a raiz de una denuncia annima, el 22 de mayo de 1968 la polica allan la sede del Di Tella, en Florida 936. Excepcionalmente, no a los bastonazos, pero s con las armas en la mano, para “detener” a una obra que, al parecer, infringa la ley o la decencia.

"Experiencia 68" y el episodio de "El bao" contado por sus protagonistas.

El episodio result tragicmico y hasta podra haber constituido un hecho artstico en s mismo: los uniformados clausuraron dos baos, de mujer y varn respectivamente. Pero no eran verdaderos baos, sino una nica obra de arte, de Roberto Plate (tena entonces 27 aos de edad) que consista en dos puertas confluyentes a una misma sala sin sanitarios.

En realidad, sin nada, salvo cuatro paredes en donde, espontneamente, a la gente le haba dado por escribir cosas. Segn la denuncia, algunos visitantes inescrupulosos cayeron en excesos y plasmaron “frases atentatorias a la moral y frases de carcter poltico”.

Almendra dio su primer show en el Di Tella, ámbito natural para el surrealismo que respiraba e irradiaba Luis Alberto Spinetta.
Almendra dio su primer show en el Di Tella, mbito natural para el surrealismo que respiraba e irradiaba Luis Alberto Spinetta.

La obra en cuestin formaba parte de la muestra Experiencias 68, y sera recordada como Los Baos. Las frases denunciadas eran absurdas, acaso pecaminosas, pero no necesariamente polticas. Quizs esa misma pulsin de intervenir por fuera de un guin preestablecido fuera lo que ms indign al espritu castrense y motiv la temprana cancelacin.

“Hubo una denuncia y una orden judicial para clausurar el bao porque se deca que alguien haba escrito un insulto contra Ongana. No se clausur la muestra, sino el bao, dos franjas judiciales en las puertas con polica de cada lado, y eso hizo que hubiera ms pblico", recuerda Roberto Villanueva –entonces director del Centro de Experimentacin Audiovisualdel Di Tella– en una entrevista en 2018 para Infobae.

Tanguito, la leyenda casi anónima que regó los tempranos 60 de un aura misteriosa y trágica.
Tanguito, la leyenda casi annima que reg los tempranos 60 de un aura misteriosa y trgica.

Das despus, el resto de los participantes de Experiencias '68 sacaron a la calle las restantes obras que integraban la muestra y las destruyeron en seal de protesta. La queja result tristemente premonitoria; aquello tena ms de autocensura, de suicidio creativo, que de performance o reclamo. Era, en cierto modo, una obra alegrica de las muchas cancelaciones que la Argentina tena por delante.

Los versos prohibidos

Las letras, por su propia naturaleza, resultaban ms difciles de asir que otros gneros. Los autores, a su vez, podan ser menos y visibles que sus colegas de otras reas. Sin embargo, a los libros los interceptaban y quemaban y a los escritores, tambin los perseguan. Rozando el colmo de lo anacrnico, el ms puro futuro amenazante para los dictadores se compona de marxismo, psicoanlisis y darwinismo.

Fueron prohibidos todos los libros que provenan de China, Cuba o la Unin Sovitica. Pero se daban pequeas prcticas de resistencia. En la librera Hernndez, por ejemplo, preguntando con sagacidad o yendo de parte de alguien, la mayora de los ttulos vetados se podan conseguir. El dueo y editor tena socios del Uruguay, pas a que podan ingresar las obras de Mao, Lenin y Marx sin restriccin alguna. Los buenos libreros cumplan esa funcin: escondan y vendan a los amigos, como quien distribuye las manzanas del rbol del bien y del mal.

Rodolfo Walsh, adelantado de la no ficción en español, publicó su Operación Masacre en 1957. Tenía 30 años, tres menos que Truman Capote.
Rodolfo Walsh, adelantado de la no ficcin en espaol, public su Operacin Masacre en 1957. Tena 30 aos, tres menos que Truman Capote.

Editores como Daniel Divinsky o Jorge lvarez con De la Flor y Mandioca, respectivamente, fueron imprescindibles para que esos aos sesenta fluyeran pese a todo, en lanzamientos caseros, en movidas precarias pero adoradas y a la vez temerarias, con todo lo que implicaban esas gestas.

La censura disparaba hechos absurdos. Dicen que Miguel vila, dueo de la histrica librera Fray Mocho sola contar lo siguiente: "Exista un libro que se titulaba ‘As se forj el acero’, de Nikoli Aleksievich Ostrovski que era sobre la revolucin rusa. Pero cuando Ongana mand la orden de censurar libros, este lo pasaron de largo, ya elegan por los ttulos y haban asociado sin metfora. Finalmente, lo ms comn era una 'autocensura selectiva', a definir in situ por los propios libreros”.

Por el lado de los autores, Rodolfo Walsh, con "Operacin masacre", en 1957, se haba adelantado nueve aos a la “no ficcin” un gnero que explotara comercialmente con el estadounidense Truman Capote y su "A sangre fra", en 1969. Quiz por esa experiencia, ese mismo ao, a Walsh no le preocupaban los riesgos de denunciar en su texto "Quin mat a Rosendo",donde relata el asesinato del dirigente metalrgico Rosendo Garca: “Esto explica de sobra que Vandor sea el mejor aliado del gobierno. El poder real de Vandor es el poder de Ongana”, brama Walsh desde la pgina, metindose en simultneo con el general Presidente y el sindicalista ms poderoso del momento.

El trío Manal, por su parte, debutó el 12 de noviembre de 1968 en el lanzamiento del sello y editorial de Jorge Álvarez: Mandioca.
El tro Manal, por su parte, debut el 12 de noviembre de 1968 en el lanzamiento del sello y editorial de Jorge lvarez: Mandioca.

Todos los entes, el ente

El sptimo arte tambin estuvo en la mira del onganiato. Una de las pelculas que vendra a cambiar el lenguaje cinematogrfico tanto como la no ficcin en literatura, o el rock en espaol fue "La Hora de los Hornos", de Pino Solanas y Octavio Getino, integrantes por entonces del Grupo de Cine Liberacin.

Billy Bond y la Pesada,  grupo creado -no muchos lo saben- por el también editor Jorge Álvarez, fundador del sello Mandioca: un distinto, un visionario.
Billy Bond y la Pesada, grupo creado -no muchos lo saben- por el tambin editor Jorge lvarez, fundador del sello Mandioca: un distinto, un visionario.

El trabajo, realizado en 1968 y multipremiado (Mostra Internazionale del Cinema Nuovo, Italia 1968, Gran Premio de la Crtica. Festival internacional de Mannheim, Alemania 1968, Semana de la crtica del festival de Cannes, Francia 1969, Festival de Mrida, Venezuela 1968) no pudo siquiera estrenarse en su pas de origen sino hasta 1973 por disposicin del flamante Ente de Calificacin Cinematogrfica: una genialidad de Ongana que el pas arrastrara hasta 1984. Durante ese lapso, el organismo prohibi o recort unas 727 pelculas. "Blow Up", de Michelangelo Antonioni, "Persona", de Ingmar Bergman, "Teorema", de Pier Paolo Pasolini, fueron algunos ttulos a los que se les ved la circulacin entre los aos ’66 y ‘70.

La hora de los hornos, de Solanas (1967) Una radiografía de la Argentina preindustrial y un homenaje a la resistencia.
La hora de los hornos, de Solanas (1967) Una radiografa de la Argentina preindustrial y un homenaje a la resistencia.

La vocacin restrictiva no slo operaba contra los autores sino tambin contra los distribuidores y salas que, en su mayora, se autocensuraban preventivamente. Pocos espacios de resistencia recordables –el Arte, el Lorca, el Cosmos–llegaban, cada tanto, a proyectar alguna cinta non sancta, asumiendo las consecuencias.

Vidas paralelas

Hechos casi mellizos, como El Cordobazo, exactamente un ao despus del Mayo Francs, o el Di Tella al mismo tiempo que La Fbrica, de Andy Warhol, hacan pensar que la vanguardia estaba conectada.

Pero si Warhol reciba premios y los fab four ttulos de caballeros, en Argentina el destino de los rebeldes era el palo, el camin celular y, otra vez, la obsesin capilar que insista en las letras de Cantilo: “Aunque guadaen mi pelo a la fuerza/ en un coiffer de seccional”, retratando la aficin peluqueril del gobierno. Siempre el palo y todo un sntoma:su instinto era cortarlo como al csped, igualarlo, como al blanquear los troncos de los rboles, el espritu del onganiato responda al precepto “clavo que sobresale, martillazo”, lema oriental preferido de Mao. Las aparentes antpodas no lo eran tanto.

Finalmente, mucho de lo que haba emergido, acab en un brutal fundido a negro. Salvo la breve inflexin del 73 al 76, habra que esperar varias dcadas para que el pas recuperara su oxgeno, su lugar, su tiempo.

Julio Le Parc en el Instituto Di Tella, ao 1967.