22/06/2021 18:56 - su gestin en la biblioteca nacional

Despertar una institucin y hacerla casa crtica de cultura

En su gestin de una dcada al frente de la Biblioteca Nacional, el intelectual promovi la "multiplicidad de pensamientos", la apertura hacia lo popular y el rescate de revistas emblemticas.

Por Milena Heinrich

González junto a Juan Gelman en una jornada organizada en la Biblioteca Nacional.
Gonzlez junto a Juan Gelman en una jornada organizada en la Biblioteca Nacional.


Al frente de la Biblioteca Nacional desde 2005 a 2015 Horacio Gonzlez concibi esa institucin como una "casa de cultura crtica" donde promover la "multiplicidad de pensamientos" y con ese espritu desarroll una virtuosa gestin que apost por construir un lazo entre pasado y presente, una comunidad abierta tanto para sus trabajadores como para las conversaciones y debates que se pusieron sobre la mesa con la vida poltica y las tradiciones populares y acadmicas.

Gonzlez (1944-2021) ingres a la Biblioteca Nacional primero como subdirector de Elvio Vitali en el ao 2004 y apenas un ao despus, tras la renuncia del entonces director, asumi como mxima autoridad, cargo en el que estuvo diez aos hasta fines de diciembre de 2015.

En ese tiempo dej de ser el "profesor" para devenir "funcionario", como reflejaba con cierta sorna la tarea que asumi con la independencia de los que se saben forneos de un lugar que no les pertenece individualmente y menos para siempre.

"Fui un funcionario que habl mucho, que escribi, que dijo cosas que no siempre le gustaron al gobierno. Adems a m no me gusta ser funcionario, aunque lo encare con cario, pero tampoco puedo seguir haciendo las cosas que vena haciendo. Me refiero a esto de opinar libremente, como lo hice cuando era profesor", dijo una vez.

El socilogo saba que su desembarco en la Biblioteca, fracturada tras las crisis polticas que poblaron los noventa y los aos 2000, necesitaba de un primer paso: poner de pie a la institucin, reactivar sus departamentos e investigaciones, as como recomponer las condiciones de sus trabajadores. Para ello haba que consolidar un "proyecto colectivo", trazar una definicin conceptual y esttica, afianzar una "comunidad", lograr "emanciparse" y trabajar desde la "libertad", concepto que articul como eje rector en el discurso que brind a propsito de su nombramiento como subdirector en 2004.

En ese mismo discurso reconoca problemas especficos de la biblioteca, "la carencia de un proyecto colectivo y la mengua de una ciudadana laboral, que debemos sobrellevar hasta que se recompongan los lazos colectivos de profesin y compromiso. Es preciso entonces adquirir nuevas libertades para actuar en la realidad especfica de nuestros problemas (...) Debemos pues recrear las valentas colectivas y las iniciativas soberanas. Precisamos una libertad esencial, con intereses prcticos, sociales e histricos, para ser extendida en la Biblioteca".

Su proyecto

El socilogo soaba con una Biblioteca que funcionara como caja de resonancia tanto de crtica como de posicionamientos ticos y polticos, de pensamiento y tambin de polmica, esa palabra que la televisin aliger pero que cuando Gonzlez la conjugaba en polemizar le devolva la potencia de su verdadero sentido. Soaba con una plataforma en conversacin contina y creativa con la heterognea herencia intelectual que l mismo retomaba como guante para pensar implicancias y tensiones en el presente. No concibi a la biblioteca como un acervo de textos antiguos sino como usina y material de dilogo con las ideas, los estudios y los comentarios que alimentaron la vida cultural del pas, como un nexo indisoluble entre pasado y presente.

La muestra sobre la obra del Indio Solari.
La muestra sobre la obra del Indio Solari.


Cuando fue designado director de la Biblioteca Nacional, muy lejos de la solemnidad que el imaginario podra asociar a las bibliotecas como acervo de legados y tesoros, el ensayista llev adelante una gestin de puertas abiertas, dinmica y de intensa actividad cultural, que le vali el cario y el reconocimiento de artistas e intelectuales y tambin algunas crticas sobre lo que se lea como un descuido del archivo bibliotecolgico, de acuerdo a los comentarios que circularon principalmente tras la renuncia del subdirector Horacio Tarcus en 2007. Pero l estaba convencido de su diagnstico: "De una biblioteca mortecina y enredada en dilemas internos, junto a un numeroso grupo de colaboradores levantamos una Biblioteca activa, como quien reanima un cuerpo exnime", escribi aos despus en una carta dirigida a directores de bibliotecas de Iberoamrica, Latinoamrica y del Caribe.

En esta concepcin amplia y expansiva, la Biblioteca devino "centro" y "casa", palabras intencionadas como una invitacin: una biblioteca que recibe pero que tambin produce, crea, imagina, aglutina ideas y busca intervenir en debates, como cuando a mediados de 2015 ofici de encuentro para repudiar el procesamiento del escritor Pablo Katchadjian, quien enfrentaba una demanda de plagio por parte de Mara Kodama, heredera universal de Jorge Luis Borges, a raz de "El Aleph engordado".

Y en ese gesto incitador, Gonzlez le abri las puertas a los intersticios donde respira lo popular, como la gran muestra sobre la enigmtica obra de Carlos “Indio” Solari que reuni manuscritos, borradores, libros, dibujos, pinturas, instrumentos y objetos del ex lder de la banda Patricio Rey y sus redonditos de Ricota. “El rock es una tpica figura de lo urbano, se compone de fenmenos territoriales muy parecidos a las pastorales, que forman parte de la imaginacin condensada de las grandes religiones, y el rock nunca neg su relacin, aunque sea crtica, con la religin”, sostuvo.

El lanzamiento de la web de contenidos de la Biblioteca Nacional, en 2014.
El lanzamiento de la web de contenidos de la Biblioteca Nacional, en 2014.


La biblioteca tambin fue anfitriona de homenajes, como la fantstica exhibicin en memoria de Luis Alberto Spinetta que llev el recordado nombre de “Spinetta, los buenos libros de la memoria”, donde se exploraba el universo ntimo del msico, aquel -como defini en el catlogo- "de una potica de fuerte contemporaneidad con un lenguaje familiar, de nuestra ciudad, a la vez extrao y lrico que toma la herencia de la potica universal".

Bajo el sello Gonzlez, se realizaron jornadas temticas (David Vias, Rodolfo Fogwill, Len Rozitchner) y relecturas de proyectos literarios como los de Cortzar, Marechal, Saer o Borges; se aglutinaron e impulsaron debates, hubo msica, paneles, charlas, presentaciones de libros y exposiciones; se fortaleci el rea de investigaciones y se reactiv el plan editorial de libros y publicaciones, una poltica que marc mucho de la impronta de Gonzlez. Tanto fue as que ese ncleo editor le vali el reconocimiento del actual director de la biblioteca, Juan Sasturain, quien lo nombr director del departamento de Publicaciones.

En su gestin se impuls la reedicin de la clsica revista La Biblioteca, inspirado en la tradicin de dos directores a los que le gustaba citar y recordar en sus intervenciones, Paul Groussac y Jorge Luis Borges. Y tambin apost a la publicacin de versiones facsimilares de revistas emblemticas que, en sus palabras, "han marcado el campo intelectual, el sistema de los debates, de las enemistades", entre ellas Contorno, La Rosa blindada y las tres mticas fundadas por el escritor Abelardo Castillo, El Grillo de Papel, El Escarabajo de Oro y El Ornitorrinco.

En esa misma lnea, la editorial public libros de ensayo, de ficcin, literatura infantil y juvenil como la coleccin Quelonios, literatura argentina y latinoamericana y lanz colecciones muy singulares, como el rescate que hizo con la Coleccin Jorge lvarez, el mtico editor de la dcada del 60 y 70, creador tambin de sello Mandioca y Microfn con el que se lanzaron Vox Dei, Tanguito, Pappo`s Blues, Miguel Abuelo o Moris. En su afn por llegar a ms sectores, la biblioteca llev a la Feria del Libro de Buenos Aires la mquina expendedora de libros diminutos, con ttulos de Juan L.Ortiz, Gabriela Cabezn Cmara, Beatriz Sarlo, Mara Teresa Andruetto o Nstor Perlongher, entre otros.

En 2011, la Biblioteca Nacional inaugur el Museo del Libro y de la Lengua con la direccin de su querida amiga y discpula Mara Pa Lpez, un museo que funciona como plataforma para pensar en la lengua, o mejor dicho en las lenguas. Durante el perodo de su mandato, en plena transicin de modernizacin de acervos y patrimonios, se digitalizaron miles de obras y se lanz una nueva pgina web.

La huella Gonzlez le imprimi a la biblioteca una perspectiva intergeneracional. l mismo celebraba la cantidad de jvenes que se haban incorporado en las distintas reas de la institucin, una configuracin de oficios y profesiones de todas las edades, o en sus palabras, una “comunidad de hombres y mujeres libres en cada una de las profesiones que tenamos, desde el bibliotecario al electricista porque esta casa es tambin una pequea ciudad”.

Y esa pequea ciudad, un da antes del cambio de gobierno del ao 2015, ya con la renuncia de Gonzlez sobre la mesa, despidi entre aplausos y cantos al hombre que por un rato dej el traje de profesor para asumir como cabeza de un proyecto colectivo que procur mantenerse alerta para no subestimar la pluralidad de pensamientos. Esa comunidad, que haba crecido y se haba puesto de pie, despeda a su director con un cantito de tribuna popular: "Horacio no se va, Horacio no se va, no se va, Horacio no se va".