18/06/2021 21:25 - filba

El atajo ms largo del mundo: travesas literarias por la pampa seca

En el panel "Travesas", realizado ayer en el marco del Filba, se debati cmo se atraviesa la pampa seca y cmo se narra un espacio sin lmites. Los escritores Osvaldo Baigorria, Sonia Cristoff, Matas Sapegno y Migue Roth charlaron en torno a eso y tambin a la pampa como zona mtica de la Argentina.

Por Carlos Daniel Aletto

Sapegno, autor del libro "Paciencia de buey. Cuentos, crónicas y un poema" y quien participó en "Capital Pampeano. Un espacio de reflexión para el desarrollo" y "Biografías Pampeanas".
Sapegno, autor del libro "Paciencia de buey. Cuentos, crnicas y un poema" y quien particip en "Capital Pampeano. Un espacio de reflexin para el desarrollo" y "Biografas Pampeanas".


La cartografa literaria de La Pampa seca, el llamado "desierto del siglo XIX", es un lugar de travesa para la literatura cannica argentina, un espacio del "otro lado de la frontera" para Fierro y Cruz y "una excursin" para Mansilla, como lo definen tres crticos que participan por estos das en el Filba Nacional: Carlos Gamerro, Osvaldo Baigorria y el pampeano Matas Sapegno, quien, adems, resalta cmo las voces de los que se establecieron en la regin pudieron rescatarse con los relatos de los sobrevivientes del genocidio de los pueblos originarios.

Una de las propuestas del Filba que cierra maana su ciclo 2021, convocado virtualmente desde Santa Rosa (La Pampa), ha sido la de trabajar la nocin de "travesa", ese lugar que no se habita y por el que se transita hacia otro destino. La infinitud de la regin pampeana descripta impecablemente por el francs Pierre Drieu La Rochelle como un "vrtigo horizontal", un espacio central para construir las geografas que habitan nuestra literatura- Incluso "pampa" ha sido tomado en el extranjero como sincdoque de argentinidad.

Ya el omnipresente Jorge Luis Borges en su juventud en el ensayo "La pampa y el suburbio son dioses" sealaba que Buenos Aires era "bablica", una ciudad que atraa inmigrantes "de las cuatro puntas del mundo", pero sin embargo los barrios perifricos seguan impregnados por la influencia de la pampa.

Pero como se puede leer en la literatura cannica argentina del siglo XIX, incluso en sus reescrituras -entre estas se pueden sealar a Csar Aira con "Ema, la Cautiva" o a Gabriela Cabezn Cmara con "Las aventuras de la China Iron" entre tantas otras-, se percibe esa nocin de desierto e infierno con la que los polticos argentinos decimonnicos promovieron extinguir al indio con campaas militares sangrientas.

La demonizacin que hace Jos Hernndez y extrema Esteban Echeverra sobre el "salvaje". Lugones llega decir, ya entrado en centenario de la Argentina, en "El Payador" que incluso la desaparicin del gaucho "es un bien para el pas, porque contena un elemento inferior en su parte de sangre indgena".

En el panel "Travesas", realizado ayer en el marco del Filba, se debati cmo se atraviesa la pampa seca y cmo se narra un espacio sin lmites. Los escritores Osvaldo Baigorria, Sonia Cristoff, Matas Sapegno y Migue Roth charlaron en torno a eso y tambin a la pampa como zona mtica de la Argentina.

Sapegno, autor del libro "Paciencia de buey. Cuentos, crnicas y un poema" y quien particip en "Capital Pampeano. Un espacio de reflexin para el desarrollo" y "Biografas Pampeanas", explica a Tlam que el investigador pampeano Jos Depetris le hizo conocer lo que era una travesa: "esa manchita que se pona en los mapas de antes, como advertencia para esquivarlas en el territorio", destaca.

Un tpico de la literatura que se puede remontar a la "Odisea", o ms antiguamente a la travesa que debe realizar Gilgamesh para rescatar a su amigo Enkidu del submundo. "Quien entraba en una travesa –en una fuga desesperada o por andar sin rumbo-, era difcil que saliera con vida", destaca Sapegno y agrega: "En las travesas no haba agua buena, ni gente, ni animales para cazar. Haba que ser muy baqueano para salir entero. As lo cont el cautivo Santiago Avendao cuando escap de las tolderas", explica esta desventura el escritor nacido en 1974 en Santa Rosa.

Osvaldo Baigorria, autor de "En pampa y la va" y "Correras de un infiel", ante la pregunta si el medio ambiente (en este caso la pampa) influye sobre los humanos (pueblos originarios, gauchos) tanto como para forjar rasgos determinados, explica que esta "es una pregunta de cierto determinismo del siglo XIX, preocupado por cmo el medio, el suelo, la geografa, influyen sobre el temperamento de las poblaciones".

"Una travesa en la pampa sera como una isla mala, una isla desierta de todo" seala Sapegno. Incluso se atreve a pensarla como idea, como concepto y se pregunta: "Pensar esta pandemia como una travesa? Un espacio del que no sabamos nada, donde hubo que improvisar y adaptarse para atravesarlo, sin conocer incluso sus lmites", realiza la analoga.

"Por otra parte, pensar esta regin como un desierto le sirvi a una clase dominante en un momento de la historia argentina para avanzar sobre ella y acaparar hectreas", destaca Sapegno y acota: "No era un desierto. Haba ros, montes de caldenes, pasturas. Y personas, gente de la tierra".

El escritor y crtico literario, quien acaba de publicar "La jaula de los onas", una maravillosa novela que explica en muchos sentidos el lugar que ocuparon en el imaginario los miembros de los pueblos originarios del sur argentino, diferencia las miradas de dos escritores claves para esta nocin de travesa: Lucio V. Mansilla y Jos Hernndez. "La distancia de 'Una excursin a los indios ranqueles' (1870) de Lucio V. Mansilla a 'La vuelta de Martn Fierro' (1879) de Jos Hernndez es la que va de un prrafo cmo ste: 'Un momento despus se present [el cacique] Ramn, vestido como un paisano prolijo, aseado que daba gusto verle; sus manos acostumbradas al trabajo parecan las de un caballero, tena las uas irreprochablemente limpias, ni cortas ni largas y redondeadas con igualdad' a los siguientes versos: 'Su pobreza causa horror – no sabe aquel indio bruto / que la tierra no da fruto / si no la riega el sudor' [...] 'Y son, por Cristo bendito! / lo ms desasiaos del mundo - / esos indios vagabundos, / con repunancia me acuerdo - / viven lo mesmo que el cerdo / en esos toldos inmundos.'", dice.

El escritor Carlos Gamerro.
El escritor Carlos Gamerro.
Gamerro resalta cmo Mansilla realiza su famosa excursin con "el deseo de ver con mis propios ojos ese mundo que llaman Tierra Adentro, […] he ah lo que me decidi no ha mucho y contra el torrente de algunos hombres que se decan conocedores de los indios, a penetrar en sus tolderas": el habla de lo que ve, no de lo que 'se dice' o le contaron; y lo que ve son tolderas ordenadas y pulcras, cautivas que, como la de Borges, la pasan bomba y no tienen ningn deseo de ser liberadas, indios que hablan correcto castellano (no en gerundio como en la gauchesca y la literatura de frontera) y leen los diarios para enterarse de los planes del gobierno contra ellos".

Los indios que conoce Mansilla son individuos: prefiere hablar de Epumer, Mariano Rosas, el cacique Ramn, y no de "el indio" como Hernndez. "Hay en la obra de Mansilla abundantes rastros de barbarie, indios borrachos, orgas y violencia, sin duda, pero no hay solamente eso, como s sucede en la literatura argentina de su tiempo, de Esteban Echeverra a Eduardo Gutirrez", resalta esta diferencia Gamerro.

Por su parte, Baigorria autor de la novela "Indiada" explica que "Sarmiento, Martnez Estrada coincidieron en que slo alguien que vena de paso poda habitar la pampa, ese espacio de travesa" y agrega la siguiente e inteligente hiptesis: "De all surgira la figura del gaucho, ese 'seor errante', ese 'ser de distancias' y no solo eso: "tambin la del croto clsico, el pen golondrina que se hace linyera en la va, que busca su utopa sin techo. El andariego o trashumante que se adentra en el desierto en busca de algn oasis donde calmar la sed, la sed del deseo", enumera.

Para Gamerro importa, tambin, la coyuntura histrica. La obra de Mansilla pertenece al momento de los tratados, los indios amigos o aliados de uno u otro bando en las guerras civiles, la guerra como mucha defensiva, encarnada en la clebre "Zanja de Alsina". Hernndez escribe el "Martn Fierro", durante "la conquista del desierto, la usurpacin de las tierras indgenas, el genocidio planificado".

"Suele hablarse (yo mismo lo he hecho) -dice Gamerro- de la dicotoma 'Facundo o Martn Fierro' en las letras y la historia argentinas; pero cuando de indios se trata, no hay dicotoma alguna: tanto Sarmiento como Hernndez los condenan a la desaparicin sin redencin posible, ni siquiera simblica"

Carlos Gamerro
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Por su parte, Baigorria remarca que todas estas figuras son tambin seres de leyenda, de ficcin: "Y la identidad no es sino otro fantasma en la sangre. La identidad sirve para construir ficciones (nacionales, literarias, etc.) mientras que en las vidas que vivimos siempre parece que somos mucho ms que seres pampeanos, argentinos y a veces incluso ms (o menos) que humanos. Somos viento, ave, remolino, pasto, piedra, hueso y nube que pasa y se funde en el horizonte entre la tierra y el cielo", concluye.