15/06/2021 18:04 - entrevista

Diamela Eltit: "Las zonas ms asimtricas de los mundos estn impresos en la literatura"

La escritora irrumpi con su literatura en la dcada del 80, en plena dictadura pinochetista. Ese cuerpo social represivo que se impona en su pas agit preguntas, cuestionamientos y reflexiones, intersticios por los que la autora indag en ese espacio de libertad que siempre ha encontrado en la escritura, como le gusta decir.En "El ojo en la mira", que integra la coleccin Lector&s de la editorial Ampersand, da cuenta del camino de sus lecturas.

Por Milena Heinrich

Diamela Eltit (1949, Santiago de Chile) es una de las autoras más relevantes de la narrativa contemporánea de su país, reconocida en 2018 con el Premio Nacional y hace poquito meses con el Premio Carlos Fuentes.
Diamela Eltit (1949, Santiago de Chile) es una de las autoras ms relevantes de la narrativa contempornea de su pas, reconocida en 2018 con el Premio Nacional y hace poquito meses con el Premio Carlos Fuentes.

Cuando ese motor vital llamado deseo define su rumbo, hay quienes agradecen el fortunio: as le ocurri a la escritora chilena Diamela Eltit que de nia reconoci la potencia y la libertad que le otorgaba el encuentro literario y prontamente expandi la lectura como "una abierta necesidad y urgencia", desde la cual fue construyendo un antojadizo recorrido por lenguas, letras, temas, autores y preocupaciones polticas, sociales y experimentales, que dieron forma a la memoria lectora que comparte en su libro "El ojo en la mira", donde despliega ese ejercicio ntimo e incompleto de releerse a partir de los libros.

Diamela Eltit (1949, Santiago de Chile) es una de las autoras ms relevantes de la narrativa contempornea de su pas, reconocida en 2018 con el Premio Nacional y hace poquito meses con el Premio Carlos Fuentes. Profesora universitaria, performer, artista, form parte del Colectivo de Acciones De Arte por el cual potenci su perfil de artista visual y en 1979, el mismo ao en el que se cre el grupo, su nombre marc qued impreso al campo artstico y contracultural de Chile con la recordada accin artstica en la que se puso a limpiar con un balde y un trapo una calle de Santiago conocida por sus prostbulos.

En el escenario literario, Eltit irrumpi con su literatura en la dcada del 80, en plena dictadura pinochetista. Ese cuerpo social represivo que se impona en su pas agit preguntas, cuestionamientos y reflexiones, intersticios por los que la autora indag en ese espacio de libertad que siempre ha encontrado en la escritura, como le gusta decir. Fue en esos aos cuando inaugur su obra de ficcin con "Lmperica" y ms tarde con "Por La Patria". Luego, con una singular apuesta por la experimentacin de la letra y la escritura en los bordes, como corrindose de la hegemona poltica y cultural de ese tiempo, llegaron otros libros como "Los trabajadores de la muerte", "Mano de obra" y "Jams el fuego nunca".

En su reciente libro publicado en Argentina, "El ojo en la mira", que integra la coleccin Lector&s de la editorial Ampersand, con la direccin de Graciela Batticuore, Eltit escribe: "Leer y escribir ha sido lo mo, mo, por aos de aos, por dcadas, por siglos, si pensamos que el tiempo despus de todo es una ficcin". Por eso, no podra decirse que este libro sea un mapa de lecturas: ms bien es un ocano, escurridizo, compuesto por capas y capas de textos, nombres, zonas, intereses, que hablan de pocas y de bsquedas, de esos tantos tiempos que hilvana la ficcin y la intimidad.

Ser por eso, como advierte en el libro, que las "lecturas literarias" no pueden ordenarse: "Para m la lectura (y la escritura) forman parte de mi desorden y disidencia con los mandatos burocrticos de la vida ms concreta". Y en esa direccin, el ttulo del libro, "El ojo en la mira", tambin funciona como una anticipacin de sentido: "Lo pens como un objetivo ya no blico, o de otra blica: la lectura como arma para resistir y sobrevivir", explica la escritora chilena en entrevista con Tlam.

"El ojo en la mira" de la colección Lector&s de la editorial Ampersand.
"El ojo en la mira" de la coleccin Lector&s de la editorial Ampersand.
-Tlam: Qu tipo ejercicio supone este doble gesto de releerte, releer fragmentos de tu vida, desde tus lecturas?
-Diamela Eltit:
Escrib el libro a pedazos, por pedazos, con interrupciones, pese a lo corto que es. Lo termin durante la poca ms dura de la pandemia del 2020. Desde luego, el ejercicio en este libro de releer lo ledo es, en cierto sentido, una versin entre otras. Con seguridad un nuevo libro podra ser distinto en la medida que la posicin memorialista podra ser otra. Desde esa perspectiva, un libro que recoja esta experiencia, ser siempre un espacio lector incompleto. Ser un libro "culpable" por lo que qued afuera, me refiero a protagonismos que fueron obviados. En realidad el libro recorre no la "verdad" lectora sino una disposicin, entre otras, a escribir lecturas.

T: As como se puede tener un proyecto literario -tal como se recorren en algunas de estas revisiones es posible elaborar un proyecto de lecturas? Hasta qu punto la lectura puede definirse como un proyecto?
-D.E:
No s. En mi caso particular, no era un proyecto sino un deseo irreprimible, pero que ninguna lectura poda colmar, porque necesitaba otra y otra. No tiene que ver con obligaciones sociales o acadmicas, sino con una manera de vivir leyendo, algo as como comer, vestirse, leer.

-T: Y cmo caracterizaras ese proyecto de escritura en tu caso?
-D.E:
En realidad la escritura estaba en mi horizonte, escriba relatos pero no lograba llegar a un espacio que me convocara. Me cost mucho encontrar una esttica que se ajustara a la letra que buscaba, a las imgenes, en fin, fue difcil y siempre he experimentado una gran incertidumbre. Pero, la verdad es que he mantenido una gran libertad formal en la escritura y he acudido a los recursos que han sido necesarios, ms all de las normativas o los centros literarios. Mi obsesin hasta hoy se centra en la produccin literaria, en el libro y sus dilemas. En ese sentido, no tengo aptitudes ni me convoca la gestin literaria, ni las polticas de la presencia, no trabajo con agentes, sigo la ruta que me impone la ltima novela. Una ruta siempre incierta.

"No tengo aptitudes ni me convoca la gestin literaria, ni las polticas de la presencia, no trabajo con agentes, sigo la ruta que me impone la ltima novela. Una ruta siempre incierta".

Diamela Eltit


-T: Se habla en este libro de una lectura como forma integral de comprender el mundo cmo lo relacions con las preocupaciones o los intereses de tinte social vinculados a las disidencias, dominacin, poder o gnero que tanto se recorren en estas pginas?
-D.E:
En mi caso particular -no me atrevo a generalizar- leer desde la infancia literatura, desde mi perspectiva permite ingresar a territorios de mayor complejidad por los dilemas que portan los libros. De una u otra manera esas complejidades rompen la ingenuidad y posibilitan advertir la distancia entre los discursos oficiales y los pliegues y repliegues de los aconteceres vitales. Se puede comprender la dimensin de la injusticia que afecta, cuando no a la mayora, s a una parte importante del universo social. En fin, las zonas ms asimtricas de los mundos estn impresos en la literatura y entonces nada es realmente ajeno despus de leer y pensar lo ledo.

-T: Y en ese leer desde la infancia conts que tu formacin como lectora naturaliz en un principio la ausencia de escritoras crees que ya ahora s nos estamos acercando a "una letra no biologizada" cmo decs?
-D.E:
No estoy segura de que haya un cambio "real", pienso que el feminismo nuevamente ha entrado en una zona social audible, importante, estimulante. Pero, en esa zona, yo dira ms elitizada, interviene el mercado que se apodera de categoras y las objetualiza, Pienso que el signo mujer hoy "vende", sin embargo en el espacio ms concreto los cnones siguen liderados por la letra-hombre. Como he dicho, en relacin a la produccin literaria, no basta ser mujer pero tampoco basta ser hombre, lo importante son las estticas y la direccin de la escritura. Entonces hay que mirar precisamente el-los libros, democratizar el campo y dejar fuera las biologas. Hay que pensar adems que pueden existir estticas muy poderosas producidas por hombres y menos propositivas escritas por mujeres. No se trata de establecer miradas "concesivas" ni menos generar grupos de amigas, se trata de mantener un espacio literario (siempre amenazado) dotado de fuerza y resistencia.

"En relacin a la produccin literaria, no basta ser mujer pero tampoco basta ser hombre, lo importante son las estticas y la direccin de la escritura. Entonces hay que mirar precisamente el-los libros, democratizar el campo y dejar fuera las biologas"

Diamela Eltit


-T.: Y del gnero al cuerpo: as como identifics la presencia del cuerpo en tu literatura, el cuerpo tambin es una recurrencia en tus lecturas, una zona que siempre est presente desde las teoras que lo pensaron hasta el cuerpo de "otros" qu significan "los dilemas" del cuerpo que tanto te interesan?
-D.E:
Pienso que el modelo de cuerpo est escrito por las instituciones y tambin hoy por el mercado. El ideal de cuerpos del siglo XVIII no es el mismo que promueve el siglo XXI. Pienso que esos modelos discursivos son formas de control squico porque demarcan una imposibilidad. Porque, en definitiva, el cuerpo es un enigma, una zona que funciona fragmentariamente, que aparece y desaparece. Hoy los qumicos y el bistur ingresan como una empresa ultra rentable en los espacios sociales para cumplir con la imposibilidad del modelo. Las mujeres se vuelcan de manera preferencial a esas industrias y el hombre-gimnasio muestra cmo y en cunto est obligado a una reescritura, muchas veces extrema, desorbitada.

-T: Te distancis de las "literaturas selfies" porque las entends como proyectos en lnea con el neoliberalismo, la individualizacin. Esta apreciacin expresa, entonces, una forma de entender la literatura ms vinculada con la resistencia?
-D.E:
En realidad el neoliberalismo se funda en el Yo, en el "sele". Por supuesto existen literaturas del yo valiosas, pero lo son en la medida que contemplen el imaginario del lector. Pero en realidad, los textos autobiogrficos que se inundan el mercado de vidas, son un efecto del sistema. Un sistema que penetra y se multiplica y desde luego la literatura es afectada. La ficcin, desde mi perspectiva, puede diseminar sentidos, jugar con lo irreal para generar un real, puede romper la linealidad, desobedecer de manera mucho ms creativa. Pero, claro, la gente debe escribir lo que quiera, pero tambin es legtimo interrogar esas escrituras controladas por el imperativo del sistema.

T: Y en el plano colectivo, decs que mientras en Argentina se puede hablar de una sociedad "lectora", en Chile la memoria lectora est fracturada, fruto de los ecos de su larga dictadura. Me pareci muy llamativa esta idea de "reparar" la memoria lectora, as como se reparan tantas heridas que dejaron los procesos polticos autoritarios de Amrica Latina.
-D.E:
S, definitivamente la historia literaria se fractur con la dictadura. Pero durante la dictadura se implant el neoliberalismo privatizador que sigui su curso hasta inscribirse de manera plena, privatizando la vida misma mediante la ruptura de lo comunitario. Los escritores se abocaron a tener una voz pblica dedicada a gestionarse a ellos mismos como los primeros y los nicos en una especie de eterno presente. Hay una deuda con las tradiciones. Aunque los espacios acadmicos siguieron considerando la tradicin literaria en sus anlisis, se ampli la distancia entre esos discursos y el espacio pblico, en parte porque la academia est dominada por mandatos alucinantes de revistas indexadas y parmetros colonizadores emanados de la academia estadounidense. Pero, hoy existe una reposicin de lo comunitario y me parece que es posible volver a pensar al otro ya no como competencia y amenaza sino como aporte y conexin.
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