17/06/2021 00:03 - A 45 aos de su muerte, el recuerdo de su hijo

Paco Urondo, retrato de un hombre fiel a sus ideales

El escritor, periodista y militante Francisco “Paco” Urondo fue asesinado el 17 de junio de 1976 por la dictadura militar. Escribi nueve poemarios. Entrevist a los sobrevivientes de la Masacre de Trelew. Integr las redacciones de Primera Plana, La Opinin y Noticias. “La historia que nos atraves es un espacio de tragedia, desde el que uno vuelve a reconstruirse o a chocar para siempre”, dice Javier Urondo, quien traza un retrato ntimo y desacralizado de su padre.

Por Daniel Giarone

Paco Urondo en la Ilustración de su nieta, Lula Urondo, hija de Javier.
Paco Urondo en la Ilustracin de su nieta, Lula Urondo, hija de Javier.

La poesa, la experiencia, el abismo. La experiencia, el abismo, la poesa. El abismo, la experiencia, la poesa. Poca importa el orden si entre los intersticios se teje una vida, la de Francisco “Paco” Urondo. Poeta, periodista y militante poltico asesinado en Mendoza el 17 de junio de 1976, hace 45 aos.

No hubo abismos entre experiencia y poesa para Urondo. ‘Empu un arma porque busco la palabra justa’, dijo alguna vez. Correga mucho sus poemas, pero supo que el nico modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a s mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente”, escribi Juan Gelman.

Tena poco ms de 20 aos cuando public sus primeros poemas en la revista “Poesa Buenos Aires”, donde tambin lo hacan Macedonio Fernndez o Alejandra Pizarnik; viva en Buenos Aires (haba nacido en Santa Fe el 10 de enero de 1930) cuando fue periodista de Primera Plana y La Opinin (despus vendran Crisis y Noticias); ya era padre cuando se uni a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

“Yo tengo otro lugar con l. Los lugares son los que a mi me construyeron como persona. El humor, la irona, todo lo que sucedi entre l como viejo y yo como hijo. Padecamos la irona y nos divertamos con su humor. Su mirada un poco ms cida sobre las cosas. De esas cosas yo me acuerdo, esas cosas me construyeron”, dice Javier Urondo, segundo hijo de “Paco”, en dilogo con Tlam.

Hay un hombre comn. Junto al intelectual, al escritor, al periodista hay un hombre comn. Junto a la Revolucin Cubana, a la pica del Che Guevara, a la lucha por la vuelta de Pern, al peronismo revolucionario, hay un hombre comn. Junto a la balacera, a la muerte a golpes, a los hijos, a la bsqueda, hay un hombre comn.

Lo nico irreal

Paco y Javier, tiempos de padre e hijo. Cuando su papá fue asesinado, Javier tenía 14 años.
Paco y Javier, tiempos de padre e hijo. Cuando su pap fue asesinado, Javier tena 14 aos.

Javier Urondo es cocinero y desde hace casi veinte aos atiende su restaurante, Urondo Bar, en Parque Chacabuco. Un bodegn de cocina “sencilla pero muy profunda”. Adems, tiene dos hijas y otros dos hijos de un matrimonio “ensamblado”. Y dos nietos.

Es el hijo “del medio” de tres hermanos. Claudia (tambin asesinada durante la dictadura) y Javier son producto de la unin entre Paco y Chela Mura. ngela es hija de la ltima pareja de Urondo, Alicia Raboy, quien tambin fue secuestrada y asesinada durante el operativo que termin con la vida del escritor.

“Bsicamente, para m es mi viejo. Su parte pblica es un detalle para m. Yo estuve metido bastante en su vida, en sus decisiones intelectuales, en su vida poltica. Era un padre que se separ muy joven y despus hizo una gran recomposicin de la relacin con Claudia y conmigo. Vivi muy pegado a nosotros hasta que se fue a Mendoza”, cuenta Javier.

“La memoria familiar, lo ms ntimo, el afecto, las cosas que nosotros extraamos de l”

Javier Urondo


Entre “La Perichole” (1954) y “Poemos pstumos” (1972) Paco Urondo public nueve poemarios. Adems, escribi dos libros de cuentos (“Todo eso”, 1966 y “Al tacto”, 1967), varias obras de teatro reunidas en “Muchas felicidades y otras obras” (1986), la novela “Los pasos previos” (1972), el libro de ensayos “Veinte aos de poesa argentina” (1968) y los guiones de cuatro filmes, entre el que se encuentra “Pajarito Gmez”, de Rodolfo Kuhn.

Entre sus textos periodsticos se destaca “La Patria Fusilada” (1973), basado en las entrevistas que le realiz a los tres sobrevivientes de la Masacre de Trelew estando detenido en la crcel de Devoto por sus actvidades polticas.

“Del otro lado de la reja est la realidad, / de este lado de la reja tambin est
la realidad; / la nica irreal es la reja; / la libertad es real aunque no se sabe
bien /si pertenece al mundo de los vivos, / al mundo de los muertos, / al mundo de las fantasas o al mundo de la vigilia, / al de la explotacin o de la produccin”, comienza su poema “La verdad es la nica realidad”.

Javier y su hermana Claudia (también víctima del terrorismo de Estado).
Javier y su hermana Claudia (tambin vctima del terrorismo de Estado).


“Yo leo algunas cosas de l pero no soy un fan en trminos de su laburo. Soy un fan en trminos de que era mi viejo. Cada tanto leo cosas que tienen que ver con los momentos de mi vida, pero sin ser un albacea de su produccin intelectual. No est en ese lugar para mi”, cuenta Javier, quien prefiere encontrar a su padre all donde otros buscan a la figura pblica o al cono del intelectual comprometido.

Y agrega: “Yo lo busco a l, tengo la relacin con l. Me construyo en lo afectivo, no con lo que haca. Mi hermana (Angela), que era muy beb cuando lo perdimos, tal vez pueda encontrar en lo que l haca una manera. Pero yo tena una relacin muy cotidiana, muy cercana, y bastante concreta”.

Sin embargo, la voz de Paco todava resuena en su escritura. “Cuando me mandan cosas apcrifas, que estn supuestamente escritas por l, me doy cuenta de que no es la paleta de palabras que usaba”, explica Javier, ya que “a la inversa, cuando leo lo que l s escribi, reconozco las palabras que utilizaba a diario”.

Ese hombre

Postal de un verano en Mar del Plata: arriba, Paco Urondo, Emilio Alfaro, Adriana Aizemberg, Zulema Katz y Claudia Urondo. Abajo, Marilina Ross, Javier Urondo y Alejo Stivel.
Postal de un verano en Mar del Plata: arriba, Paco Urondo, Emilio Alfaro, Adriana Aizemberg, Zulema Katz y Claudia Urondo. Abajo, Marilina Ross, Javier Urondo y Alejo Stivel.

Al igual que sucedi con Rodolfo Walsh o Germn Oesterheld, en los caminos de Urondo se fueron cruzando la produccin intelectual con las definiciones polticas, la escritura con la radicalizacin, el crecimiento de los hijos con el papel que estos asumieron en la repolitizacin de los padres.

“Su actividad militante aparece a travs de Claudia, quien era muy amiga de Lily Goldemberg, que a su vez era parte de la familia de Carlos Olmedo (uno de los fundadores de las FAR), quien es el que introduce a mi padre en una militancia ms profunda”, recuerda Javier.

“Creo que l siempre estuvo en esa bsqueda”, sostiene Javier, quien siendo un nio dio la voz de alerta cuando el Ejrcito saque la casa de su padre, y lo detuvo. Aquel hecho, ocurrido a comienzos de 1973, puso a resguardo a otras personas y estableci desde muy temprano un estrecho vnculo entre vida familiar y actividad poltica.

“Ms all de que trabaj en medios para sobrevivir, como Primera Plana, tambin lo hizo en medios comprometidos; y tambin estn sus viajes a Cuba, cierta cercana con la familia del Che… Hubo todo un proceso de bsqueda que se termina de definir con Carlos Olmedo en su militancia”, destaca.

A partir de 1972 Paco pudo haber dejado de publicar pero no de escribir. Y entre esos caminos tan compadres que son la ficcin y el periodismo fue ganando cada vez ms lugar la militancia, por lo que los versos, las crnicas y los cuentos fueron cambiando de casa, de ropa, de circunstancias.

"La palabra justa"

El tiempo es veloz


Y como las cosas suelen pasar demasiado rpido cuando la historia est agitada, esto fue lo que pas: las dictaduras de Ongania y Lanusse cayeron, la democracia con proscripcin no funcionaba, Pern volvi y lo que comenz siendo un sueo termin en pesadilla.

Pero los hechos se producen en el tiempo y algunos de ellos bastan para ordenar la trama. Paco Urondo recuperara la libertad gracias a la liberacin de los presos polticos avalada por el gobierno de Cmpora en mayo de 1973; el 12 de octubre del mismo ao las FAR y Montoneros anuncian su fusin bajo el nombre de esta ltima organizacin armada; el 1 de julio de 1974 muere Juan Domingo Pern, se profundiza la violencia poltica (la Triple A se cobra unas 3000 vctimas entre el 73 y el 75) y los militares comienzan a preparar un nuevo golpe, que concretarn el 24 de marzo de 1976.

Antes de que la noche lo cubriera todo, Urondo era un escritor, periodista y militante revolucionario que gozaba de prestigio y reconocimiento. En el incio del gobierno de Cmpora fue designado Director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofa y Letras (UBA) y, a fines de 1973, secretario de redaccin del diario Noticias.

“No hubo abismos entre experiencia y poesa para Urondo”

Juan Gelman


El peridico, que se public entre noviembre de 1973 y agosto de 1974 y alcanz una tirada cercana a los 200.000 ejemplares, estaba vinculado Montoneros. Adems de Urondo integraron la redaccin periodistas e intelectuales vinculados al peronismo revolucionario, como Miguel Bonasso, que fue su director, Rodolfo Walsh, Juan Gelman, Horacio Verbitsky y Norberto Habegger, entre otros.

En el documental “Paco Urondo. La palabra justa” (2005), dirigido por Daniel Desaloms, Bonasso asegura que adems de ser secretario de redaccin de la publicacin, Urondo era “quien vea la lnea editorial del diario”, siendo el responsable poltico-militar en nombre de Montoneros.

Sin embargo, Urondo sostena que el diario deba priorizar un perfil informativo y analtico sobre el propagandstico, lo que termin desgastando su relacin con la conduccin de la organizacin, que termin desplazndolo.

Una cita envenenada

Paco en una foto tomada por Javier en 1973. Recién había salido, junto a su hermana Claudia, de la cárcel de Devoto.
Paco en una foto tomada por Javier en 1973. Recin haba salido, junto a su hermana Claudia, de la crcel de Devoto.

“Mi viejo fue trasladado (por la conduccin de Montoneros) a Mendoza, un lugar que estaba estallado y donde no tuvo muchas opciones”, recuerda Javier, que por entonces viva con su madre pero que a Paco lo vea seguido, an con las limitaciones que impona la clandestinidad.

“Mucha gente consideraba a mi viejo parte de la cabeza de la organizacin simplemente porque era ms grande y vena de la intelectualidad, pero no era as, ya que l era un cuadro medio. Incuso hay una nota, no recuerdo si de (Ibrico) Saint Jean o de (Ramn) Camps, marcndolo a l”, rememora.

Los militares estaban en el poder desde el 24 de marzo de 1976 cuando Paco es enviado a Mendoza a reorganizar una regional que estaba en emergencia despus de una serie de cadas y delaciones. El traslado se produjo a pesar de que haba pedido que no lo enviaran all ni Santa Fe, ya que poda ser fcilmente identificado.

El 17 de junio el auto en el que viajaban Urondo, su mujer Alicia Raboy, la hija de ambos (ngela Urondo, de ocho meses) y Ren "la Turca" Ahualli, fue interceptado en Guaymalln por fuerzas de seguridad, producindose una intensa balacera.

Segn pudo reconstruir Javier, “van a una cita envenenada, delatados por un tipo que haba sido tremendamente torturado, todo muy terrible”. “Especialmente todo lo que sucedi en la D-2. Yo hubiese preferido que hubiera muerto en el auto y no ah. Una muerte ms simple”.

Cuando el auto fue cercado Urondo no huy para facilitar que s lo hagan su mujer, la beba y Ahualli. Fue secuestrado y asesinado a golpes en el Departamento 2 de Inteligencia (D-2) de la polica mendocina, que funcionaba en el Palacio Policial, ubicado a dos cuadras de la Casa de Gobierno y convertido en el centro clandestino ms importante de esa provincia.

Ren Ahualli logr huir del auto pero Alicia Raboy fue apresada y trasladada al D2. Nunca ms se supo de ella. A su beba ngela la familia materna la hall 20 das ms tarde en la Casa Cuna. Si bien la adopt una prima de su madre, recin a los 20 aos conoci a Javier y recuper su verdadera identidad.

Adis

Javier en Urondo Bar, su local gastronómico en el barrio de Parque Chacabuco.
Javier en Urondo Bar, su local gastronmico en el barrio de Parque Chacabuco.

“Yo lo vi por ltima vez dos das antes de que viaje”, recuerda Javier. “Tuvimos una cena en un departamento que tena Rodolfo Walsh en Corrientes y Canning, hoy Scalabrini Ortiz. Fue un da de charla y de despedidas”.

“Fueron en total tres o cuatro comidas que parecan ms bien una despedida para siempre que algo temporal. Yo creo que l saba que al lugar que iba no iba a tener muchas posibilidades. Fue una despedida muy larga, de muchos encuentros. Hasta que se fue”, rememora.

Respecto a lo que sucedi en aquella ltima cena Javier asegura que “ms que l compartir sus dudas me preguntaba sobre las mas, haca de padre. Se preocupaba de ver cmo poda mejorar los espacios de mi vida. Mi viejo ya me haba propuesto irme del pas y yo le haba dicho que no”.

“Empu un arma porque busco la palabra justa”

Paco Urondo


“Pero en aquel momento -contina- yo no tena dudas, tena certezas: iba a ser muy difcil que pudiera sobrevivir a todo eso. Yo tena la certeza de que todo iba a terminar mal”.

La madre de Alicia y Beatriz Urondo, hermana de Paco, consiguieron recuperar el cuerpo del escritor y tambin que les devolvieran a ngela, evitando que sea entregada a una familia de militares, algo comn en aquel entonces. En tanto que Claudia Urondo fue secuestrada y asesinada poco despus, en diciembre de 1976 junto a su pareja, Mario “Jote” Koncuart.

Tragedia y reconstruccin


Urondo no ha sido valorado en su justa medida. "La patria fusilada" es una de las joyas de la literatura argentina.
Urondo no ha sido valorado en su justa medida. "La patria fusilada" es una de las joyas de la literatura argentina.

“La historia que nos atraves es un espacio de tragedia, desde el que uno vuelve a reconstruirse o a chocar para siempre. Yo lo que hice fue reconstruirme y seguir con la vida como pude. Lo que me queda de mi viejo es eso, sobrevivir con el humor, con la irona, con la acidez, con la mirada un poco ms entrelneas, con todo eso que l tena en lo cotidiano”, asegura Javier.

El 6 de octubre de 2011 el Tribunal Oral Federal 1 de Mendoza conden a prisin perpetua a cuatro ex policas y a doce aos de prisin a un ex teniente, acusados por crmenes de lesa humanidad, entre ellos el de Paco Urondo y Alicia Raboy



El fin de la impunidad signific una reparacin. Pero hay experiencias que son intransferibles, incluso inenarrables. No es sencilla la reconstruccin despus de la tragedia.

La reconstruccin de Javier Urondo es a partir de “ciertos optimismos” y de la “necesidad de seguir estando vivo”. “No de cualquier manera, tampoco. No esquivndole a entender lo que pas. Son las cosas que yo labur personalmente pero que en cierto contexto no se laburaron, por ejemplo, la derrota” (ver recuadro).

En Javier lo que an vive de su padre es “la memoria familiar, lo ms ntimo, el afecto, las cosas que nosotros extraamos y queremos de l”. La intimidad como fuente de memoria, que el hijo varn de Paco desacraliza, despojndola de su carcter mtico.

“Para mi no existe el herosmo. Mi viejo tuvo una muerte miserable, solo, viendo cmo se llevaban a su mujer. No existe un acto heroico ah. Existe una muerte miserable, de encerrona. Una muerte terrible”, reflexiona.

“…tengo curiosidad por saber qu cosas dirn de m; despus de mi muerte; cules sern tus versiones del amor, de estas afinidades tan desencontradas, porque mis amigos suelen ser como las seales de mi vida, una suerte trgica, dndome todo lo que no est. Prematuramente, con un pie en cada labio de esta grieta que se abre a los pies de mi gloria: saludo a todos, me tapo la nariz y me dejo tragar por el abismo”, escribi Paco Urondo en su poema “No puedo quejarme”.

Una manera de irse. Y de quedarse.

"La nica verdad es la realidad", poema de Paco Urondo, interpretado por Cristina Banegas