14/06/2021 23:59 - HISTORIAS DE COMBATIENTES

El oficinista del Chaco que mandaron a la guerra y hoy agradece haber vuelto a vivir

Lino Jos Garca tiene 58 aos y recuerda de manera latente los 74 das de guerra que se terminaron cuando una aeronave con bandera britnica lleg a su zona. "Entregamos hasta los cordones, como los presos", rememora.

Por Juan Manuel Laprovitta

El relato de Lino García, en diálogo con Télam, es estremecedor.
El relato de Lino Garca, en dilogo con Tlam, es estremecedor.

Lino Jos Garca tiene 58 aos, naci en la localidad chaquea de Machagai ("Tierra Baja" en idioma qom) y prcticamente se haba olvidado del traje de fajina cuando en abril de 1982 lo llamaron para volver a incorporarse a la unidad militar de Corrientes donde cinco meses antes le haban dado la baja del servicio militar obligatorio.

Las tareas de oficina ya no seran su misin, sino afrontar la guerra por Malvinas en la primera lnea de fuego.

Garca es el tercero de siete hermanos y al momento de ir a las islas tena 18 aos, cursaba los ltimos meses del colegio secundario por la noche en la Escuela de Comercio de la ciudad de Resistencia, a donde se haba ido a vivir en 1977, tras cumplir 15.

En la capital chaquea se haba instalado en una pensin mientras trabajaba como cadete en las oficinas del Colegio Farmacutico del Chaco.

Por la conscripcin, su destino obligatorio fue el Regimiento 5 de Infantera de Paso de los Libres, a 388 kilmetros de Resistencia, donde le toc desempearse como furrier (oficial o alfrez que se dedica a las cobranzas o tareas ligadas al suministro de la tropa), habituado al movimiento de oficina, los papeles, las listas de guardias y de francos, entre otras tareas burocrticas.

"No tomamos dimensin de lo que fue esa guerra y de que Malvinas iba a ser, desde entonces, nuestra vida, en lo que pensamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos"



Tras obtener la baja, y luego de cinco meses en los que retorn a su vida habitual, debi regresar a Paso de los Libres y de integrar una compaa de servicio pas, sin prembulos, a uno de infantera, directamente a un tren con destino a Paran, donde a su vez lo subieron a un avin rumbo a Comodoro Rivadavia.

Despus de una semana de guardia en una refinera de esa ciudad chubutense, abord un helicptero que lleg hasta Puerto Argentino, desde donde lo dirigieron a su trinchera, en Puerto Howard.

"Estbamos a 200 metros de la lnea de desembarco, algo que no se produjo, pero en un lugar donde tuvimos constante bombardeo naval y areo", repas Garca en dilogo con Tlam desde su casa en Resistencia.

Los 74 das de guerra se terminaron cuando una aeronave con bandera britnica lleg a su zona y entonces, relat el chaqueo, "entregamos hasta los cordones, como los presos, que de hecho lo ramos".

"Nos metieron de a 100 en lanchones de desembarco, para llegar a un buque de guerra que estaba mar adentro, donde nos recibieron con sopa caliente. Se imagina lo que era eso para muchachos que vimos morir de hambre a compaeros y donde, a lo ltimo, ya nos rebuscbamos con un pedazo de cebolla y zanahoria adentro de un plato de agua caliente?", subray.

Desde ese buque de guerra, tras una noche, pas junto a sus compaeros de prisin al Canberra, el transatlntico donde por tres das estuvo en un camarote de seis camas, con alfombra, agua caliente, msica funcional y "pan del da", luego de atravesar los momentos ms inslitos de su paso por la guerra.

"Nos trataron realmente muy bien, hasta que llegamos a Puerto Madryn y nos sorprendi la manera en la que nos escondieron, en colectivos y camiones con las ventanillas tapadas con diarios, directo a un galpn para ir despus a Campo de Mayo a encerrarnos una semana", record el excombatiente.

"Nos escondieron para despus olvidarnos"



Sobre el retorno al territorio continental, en junio de 1982, Garca asegur que la intencin de los mandos de las Fuerzas Armadas, en ese momento, fue "esconderlos" y tratar de promover cierto "olvido" de lo que haba sucedido.

"Nos escondieron, para despus olvidarnos. Yo, gracias a Dios, pude volver a vivir a mi vida normal, a reinsertarme con un trabajo", remarc y luego indic que mientras regresaban al continente tras la experiencia de la guerra los soldados no terminaban de dimensionar lo que haban vivido.

"Tenamos 18 aos, sabamos que bamos a sufrir, pero no tomamos dimensin de lo que fue esa guerra y de que Malvinas iba a ser, desde entonces, nuestra vida, en lo que pensamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, con el abandono del Estado y los cambios que propiciaron algunos gobiernos, pero con la contencin de la familia", seal Garca.

Dedicado al comercio, casado con Marcela y padre de Nicols, Federico, Alan y Franco, el exconscripto del Regimiento 5 de Paso de los Libres asegur que "la cuenta pendiente" del tema Malvinas es que "se tome consciencia de la importancia de recuperar fundamentalmente los recursos estratgicos de las islas", definicin que consider parte de "un legado" de los veteranos hacia el futuro y para las generaciones que vienen.