14/06/2021 22:10 - HISTORIAS DE COMBATIENTES

"No existe dinero que pueda comprar el sentimiento de ser veterano de Malvinas"

David Alfredo Daz, santiagueo y excombatiente, enfatiza que"es un orgullo ser argentino y veterano de Malvinas" y recuerda: "slo cuando pude regresarmi familia se enter que estaba vivo".

Por Mara Soledad Gonzlez

David Alfredo Díaz es un santiagueño que nunca había salido de su pago, menos había subido en un avión y, sin saberlo, a los 18 años llegó a la Guerra del Atlántico Sur
David Alfredo Daz es un santiagueo que nunca haba salido de su pago, menos haba subido en un avin y, sin saberlo, a los 18 aos lleg a la Guerra del Atlntico Sur


David Alfredo Daz es un santiagueo que nunca haba salido de su pago, menos haba subido en un avin y, sin saberlo, a los 18 aos lleg a la Guerra del Atlntico Sur, conflicto que para l comenz cuando -revivi en dilogo con Tlam- por los parlantes del avin reson una voz que deca: "Bueno, seores, a preparase, que vamos a aterrizar y les comunicamos que venimos a hacer Patria. Estamos en las islas Malvinas!".

Daz, actualmente de 58 aos, record que en ese instante, tras escuchar el mensaje del altavoz, los que estaban en el avin cerca suyo se miraron "sorprendidos".

"Es un orgullo ser argentino y veterano de Malvinas", agreg el santiagueo, quien encabeza el Centro de Excombatientes de su provincia y tambin es presidente de la Comisin Nacional de Excombatientes de Malvinas, lo que para l significa "un gran orgullo" porque permite "escuchar y buscar soluciones" para los veteranos.

"Hoy se ve el reconocimiento en todos lados hacia los que luchamos", manifest y cont haber tenido la experiencia de ir caminando y alguien lo pare y le pregunte cosas, al enterarse de su participacin en la guerra de Malvinas.

"A veces nos paran y nos preguntan cosas, nos dan un abrazo o nos dicen gracias por permitirles conocer a hroes, eso nos llena de orgullo", revel.

"A veces nos paran y nos preguntan cosas, nos dan un abrazo o nos dicen gracias por permitirles conocer a hroes, eso nos llena de orgullo"



Sin embargo, en junio de 1982, al regresar al territorio continental, las sensaciones fueron muy distintas, ya que en ese momento las autoridades de las Fuerzas Armadas les ordenaron, record Daz, "no hablar con nadie, bajo ningn concepto" sobre lo vivido durante el conflicto en las islas, algo que "estaba prohibido".

"ramos 1.053 que habamos regresado, despus nos dieron licencia por 30 das, volvimos al Servicio Militar, hasta que en noviembre nos dieron la baja", relat y luego complet su experiencia de aquel ao 1982: "Slo cuando pude regresar a Santiago del Estero, en una madrugada fue, recin mi familia se enter que estaba vivo".

Su vida sigui entonces, como la de muchos jvenes, con la bsqueda de un empleo: "Cuando regres a mi provincia empec a buscar trabajo, no puedo decir que tuve mala o buena suerte, pero por suerte pude conseguir uno, sin embargo otros compaeros cuando regresaron se sintieron mal y les era muy difcil conseguir", reconstruy.

"Éramos 1.053 que habíamos regresado, después nos dieron licencia por 30 días, volvimos al Servicio Militar, hasta que en noviembre nos dieron la baja"
"ramos 1.053 que habamos regresado, despus nos dieron licencia por 30 das, volvimos al Servicio Militar, hasta que en noviembre nos dieron la baja"


Daz, al referirse a la historia del Centro de Excombatientes de Santiago del Estero, afirm que en un primero momento "mucha gente no nos crea lo que habamos vivido" mientras que tanto l como sus compaeros tenan "muchas ganas de expresar" lo que haban experimentado en Malvinas, y sobre ese punto remarc que "hablar es una forma de expresar vivencias y algo que hace bien".

Daz no pudo terminar la secundaria en su adolescencia, a los 40 aos ingres a la escuela y pudo finalizar sus estudios a los 43, "una materia pendiente que tena".

A los 18 aos, mientras haca el Servicio Militar Obligatorio en Crdoba, "una maana nos formaron en la plaza de armas y nos dijeron que las Malvinas haban sido recuperadas", relat, y entonces empezaron a darles equipos para hacer maniobras y prcticas de tiro, hasta que, continu, "vino una orden y nos dijeron que bamos a ir a la zona sur, a hacer maniobras".

"Una maana nos formaron en la plaza de armas y nos dijeron que las Malvinas haban sido recuperadas"



"Y cuando uno tiene 18 aos piensa de otra forma, crea que bamos a conocer otros lugares, a esa edad uno tiene como un espritu aventurero", repas para reconstruir lo que senta en aquel momento -algo semejante a una mezcla de curiosidad y euforia- que luego se transform en una sensacin de "perder la nocin del tiempo".

"A m me toc el Servicio de Sanidad, estaba como camillero y entonces preparamos todo el equipamiento, el botiqun, y todo lo que pensbamos que era necesario, porque nos dijeron que bamos de maniobras al sur", se remont en los recuerdos.

Y luego sigui: "Empez el viaje, nunca habamos subido a un avin y en un momento por los altos parlantes nos enteramos que estbamos aterrizando en Malvinas: todos nos sorprendimos, porque no sabamos nada de Malvinas, solo lo que leamos en los libros".

"Todo era un trabajo normal, hasta que lleg el 1 de mayo (de 1982), en el que nuestras vidas tuvieron un giro de 180 grados. Ah supimos lo que es una guerra, porque haba dos moles de acero (aviones) que nos tiraban bombas. En ese momento surgi el instinto por sobrevivir y eso te lleva a hacer cosas que jams pensaste hacer", transmiti Daz.

Sobre ese tipo de experiencia o situaciones lmite, agreg: "El miedo te hace sobrevivir, quien dice que no tuvo miedo no estuvo nunca en Malvinas, es una gran realidad; todos tuvimos miedo y el miedo nos llev a hacer cosas increbles pero, bueno, nuestra conviccin era cumplir con la Patria".

A los 18 años, mientras hacía el Servicio Militar Obligatorio en Córdoba, "una mañana nos formaron en la plaza de armas y nos dijeron que las Malvinas habían sido recuperadas"
A los 18 aos, mientras haca el Servicio Militar Obligatorio en Crdoba, "una maana nos formaron en la plaza de armas y nos dijeron que las Malvinas haban sido recuperadas"


La funcin de Daz, como camillero, se estren ese 1 de mayo: "Nunca pens ver y hacer lo que hice, juntar a los heridos y muertos, algunos mutilados, una escena muy triste".

"Son cosas que te marcan, despus de ver a los compaeros as no pude comer por tres das y perd el apetito", record sin disimular la tristeza.

"El miedo te hace sobrevivir, quien dice que no tuvo miedo no estuvo nunca en Malvinas, es una gran realidad; todos tuvimos miedo y el miedo nos llev a hacer cosas increbles pero, bueno, nuestra conviccin era cumplir con la Patria"



En los das que siguieron, agreg, la tarea de levantar heridos y muertos mientras esquivaba bombardeos se fue convirtiendo en "un trabajo normal".


La experiencia como prisionero y su reflexin sobre la guerra

"Los ltimos das de lucha fueron del 26 al 29 de mayo, en los que combatimos sin parar, las 24 horas del da. No haba descanso, nos quedamos sin municiones, hasta que caemos (ante los britnicos) el 30 de mayo", relat.

Y entonces aadi: "Quedamos prisioneros, nos pusieron (a los soldados argentinos desarmados) en una cmara frigorfica y uno no saba qu iban a hacer con nosotros, hasta que despus nos pusieron en un barco y as hasta que nos dejaron en libertad, el 14 de junio a la noche, y en la madrugada del 15 de junio, en que nos dejaron en Uruguay".

"Son cosas que te marcan, después de ver a los compañeros así no pude comer por tres días y perdí el apetito"
"Son cosas que te marcan, despus de ver a los compaeros as no pude comer por tres das y perd el apetito"

Sobre su experiencia de la guerra, tanto en lo personal como en la vivencia compartida con otros, respondi: "La guerra nunca es buena, para ninguno de los bandos, pero yo me siento orgulloso de haber aprendido muchos valores, especialmente de amistad, de solidaridad, de valorar un plato de comida", asegur.

El da que me toque no estar en la tierra, no me llevo nada pero a mis hijos les dejo el orgullo de ser veterano de guerra, de llevar a la Patria dentro de m"



"El da que me toque no estar en la tierra, no me llevo nada pero a mis hijos les dejo el orgullo de ser veterano de guerra, de llevar a la Patria dentro de m", manifest Daz y en ese sentido destac: "No me siento ms patriota de nadie, pero es un orgullo que te llena el pecho".

"Cuando cantamos el himno, o cuando en un acto vemos desfilar a los compaeros, a veces se nos pianta una lgrima, es una mezcla de alegra y nostalgia", se confes y finalmente coment que se siente orgullo de haber vestido "el uniforme de San Martn para defender la bandera de Belgrano".

"No existe dinero en el mundo que pueda comprar ese sentimiento, por eso es un orgullo ser argentino y veterano de Malvinas", recalc.