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El triángulo productivo

En 2019, el Consejo Interuniversitario Nacional declaró al 4 de junio como Día de la Vinculación Tecnológica, fecha de nacimiento del físico y tecnólogo argentino Jorge Sábato, iniciador y propulsor de la actividad en la Argentina. Sobre las posibilidades que habilita el triángulo productivo para el desarrollo económico, tecnológico y científico en nuestro país, opinó para Télam Fabián Ruocco, director ejecutivo de la Unidad de Vinculación Tecnológica del Centro de Desarrollo y Asistencia Tecnológica (CEDyAT-Unidad de Vinculación Tecnológica) y de VinTecAr.

Por Fabin Ruocco
Por Fabián Ruocco
04-06-2021 | 12:00

El 4 de junio se celebra el Día de la Vinculación Tecnológica, impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), esta fecha conmemora el natalicio de del Prof. Jorge Alberto Sábato, quien fuera un físico y tecnólogo argentino, que se dedicó a la aplicación de la ciencia y la tecnología al desarrollo de América Latina. El "triángulo de Sábato" ha sido uno de sus grandes logros, se trata de un modelo de política científico-tecnológica que postula cuáles son las bases para el desarrollo, una meta posible que se logra a través de la interacción permanente entre el Estado -en la cima del triángulo- que se asienta sobre el sector empresario y las universidades. Este modelo, forma las bases de una relación entre la innovación, el desarrollo tecnológico-productivo y el impulso económico. Es el motor económico por excelencia sustentado en el conocimiento.

Podemos decir que este día promueve a la Vinculación Tecnológica como un tipo de asociación entre los espacios que generan conocimiento destinado al sector productivo beneficiando al conjunto de la sociedad, que los contiene a todos por igual. Se trata de relaciones, intercambios y vínculos permanentes, motor económico y social. Un engranaje perfecto que dinamiza la economía que tiene un propósito definido en las organizaciones y empresas, en especial en las públicas, a través de la generación y transferencia de conocimientos innovadores, tecnológicos, digitalización a empresas, organizaciones y gobiernos

Desde 1990, en nuestro país rige la ley 23.877 de Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica, le da sustento a esta actividad tan poco visible en la cotidianeidad de nuestra vida. Sin embargo, es el cimiento de la investigación y el desarrollo, permite la transferencia de tecnología, y jerarquiza la tarea del científico, del tecnólogo y del empresario innovador.

Este día nos permite reflexionar sobre el trabajo que aún falta recorrer para consolidar un modelo económico plural y amplio, al interior de un ecosistema asociativo, con instancias de convergencia entre el sector público, que toma las decisiones estratégicas, el sistema público y el sector productivo. Pero también nos permite celebrar los logros alcanzados y los casos de éxito que buscan multiplicarse. Con esto último me refiero a la Plataforma Colaborativa Vintecar 4.0 donde todos los integrantes interactúan bajo este modelo colaborativo multiplicando las relaciones productivas, el conocimiento y las oportunidades, ayudando a las organizaciones públicas, empresas privadas y emprendedores, a utilizar al máximo las nuevas tecnologías para transformarse en empresas o instituciones impulsadas por las tendencias disruptivas emergentes.

La vinculación tecnológica no es una utopía, es un modelo que el mundo entero emplea para mejorar el desarrollo económico y social, la matriz productiva, organizacional, tecnológica y científica de un país o región. Es sólo cuestión de animarse a ser parte activa de éste modelo.


Por Fabián Ruocco, director ejecutivo de la Unidad de Vinculación Tecnológica del Centro de Desarrollo y Asistencia Tecnológica (CEDyAT-Unidad de Vinculación Tecnológica) y de VinTecAr.

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