28/05/2021 16:34 - Entrevista

Matas de Rioja: "Decir que la poesa es intil es acaso su mejor defensa"

"La pausa del mundo",su primera publicacin luego de abandonar Cipolletti para establecerse en Buenos Aires, constituye una emigracin con la que sale de una periferia geogrfica para sumergirse en otra, de orden literario, constituida por su ejercicio de la poesa.

Por Carlos Daniel Aletto

El poeta Matías De Rioja.
El poeta Matas De Rioja.

Con un modo potente de enlazar normalidad y anormalidad, la otredad, la locura y "ese tirano que llamamos sentido comn", el narrador y poeta Matas de Rioja presenta un conjunto de poemas bajo el ttulo "La pausa del mundo", su primera publicacin luego de abandonar la ciudad de Cipolletti para establecerse en Buenos Aires, una emigracin con la que sale de una periferia geogrfica para sumergirse en otra, de orden literario, constituida por su ejercicio de la poesa.

De Rioja dice que desde chico tuvo cierta compulsin hacia los libros y en este trabajo, publicado por el sello Hojas del Sur, toda esa literatura leda, todo lo estudiado, visto y escuchado son hipotextos privilegiados que emergen como en un palimpsesto aunque el poeta asegura que empez a escribir desde lo ignorado.

De Rioja (Ro Negro, 1981) public los libros de poemas "Mufasa no debi morir: escritos por si acaso" (2014) y "Tal vez esperabas otra cosa" (2017), tiene tres novelas inditas, y colaboraciones en diversos medios grficos.



-Tlam: Cmo fue ese movimiento geogrfico de una periferia al centro cultural del pas?

-Matas de Rioja:
Tena treinta y tres aos, viva en Cipolletti, y trabajaba como psiclogo en el hospital. Haca varios aos que escribir en mi blog haba dejado de ser un pasatiempo y se haba vuelta un hecho casi cotidiano. Haba publicado mi primer libro de manera independiente. Un amigo de la infancia, que haca ms de veinte aos estaba radicado en Buenos Aires, empez a insistir en que, si de verdad quera ser escritor, -como si hubiera algo en esa afirmacin- tena que venirme a capital. La idea, que comenz como un chiste, germin en mi cabeza y meses ms tarde, y con todas las contradicciones a cuestas, consegu el pase en el trabajo y me vine.

Lo miro en retrospectiva, pasaron casi siete aos ya, y es bastante frustrante esa lgica porteocentrista. Hay enormes escritores y escritoras en el interior. Pero en ese momento haba cierta fantasa -arrastrada desde la adolescencia- en ser escritor. Supongo que eso me empuj a venir sin pensarlo mucho. A fin de cuentas, me encantan las periferias... qu mejor que venirme desde la Patagonia a Buenos Aires con ese hijo marginal de la literatura, que es la poesa.

No quiero romantizar esta idea del que se va de su pueblo en busca de hacerse un nombre. Yo tuve mucha suerte. Me vine con trabajo y a vivir con un amigo de la infancia. Pero adems, Vicente Zito Lema, a quien haba conocido por cuestiones de trabajo en una de sus visitas al Alto Valle (aparte de psiclogo, yo era docente en un par de universidades), ley un borrador de mi primer libro y me dijo unas palabras que me marcaron profundamente: "Hay mucha potencia en tus textos". "Potencia" fue la palabra que us. Y yo, conociendo un poco su admiracin por Spinoza, lo sent como un regalo, un empujoncito a mi deseo por esa idea de Spinoza de orientarse hacia las pasiones alegres. Escribir tiene mucho que ver con esa bsqueda.

-T.: Y cmo llegs a esa otra periferia literaria: la poesa?

-M. D.R.:
Hace poco escuch una charla en YouTube de Luisa Valenzuela que deca algo as como que para escribir hay dos vas: la va Solar, que va de la teora a la prctica, y la va lunar: que va de la prctica a la teora. Y que ella se consideraba parte de esta ltima va. Primero escribe, despus encuentra que teoras subyacen a su escritura. A m me pasa algo similar. Sobre todo en relacin con la poesa. Yo empec a escribir en el blog sin saber bien qu escriba. Ensayo, cuento, microrrelato, poesa. Con el tiempo, los lectores, o personas que admiraba mucho empezaron a decirme que les gustaban mis poemas. Entonces tuve que hacerme cargo de que s, lo mo, pese a no ser un gran lector de poesa (sacando los clsicos como Borges, Girondo, Juarroz, o Bukowski), tena forma, msica y ritmo de poesa. Mala, o menos mala, pero poesa.

Siempre fui lector de novela o cuentos, ms tarde por mi formacin me acerqu al psicoanlisis y a la filosofa. Si me preguntan, llegu a la poesa porque la pulsin de escritura era tal que la va lunar que encontr fue potica. Pero jams me sent pensando: Voy a escribir un poema. No. Como dicen por ah, los adjetivos llegan despus. Fueron los otros lo que empezaron a nombrarme as. De hecho mis poemas son bastante prosaicos, o como dijo un escritor amigo, cualquiera de tus poemas, con un poco de trabajo, puede ser un cuento. Supongo que tiene razn, pero quizs por cierta necesidad de sntesis (o por pereza), muchos textos terminaban siendo poesas. Me siento cmodo con esa cadencia, esa musicalidad, esa forma de acceder a una lengua profunda por otra va que no sea la racional. Y creo que eso lo permite la poesa. Incluso una poesa desde lo otro como la ma. Despus eso fue mutando. Una vez en Buenos Aires segu trabajando en mi escritura, haciendo talleres, y ya tengo un par de novelas escritas, una de las que, si la pandemia quiere, se publicara a fin de ao.

"La pausa del mundo", su primera publicación luego de abandonar la ciudad de Cipolletti para establecerse en Buenos Aires.
"La pausa del mundo", su primera publicacin luego de abandonar la ciudad de Cipolletti para establecerse en Buenos Aires.
-T.: A qu te rferis con poesa desde lo otro?

-M.D.R.:
En mi poesa hay una bsqueda ms o menos consciente, de correrme de cierta literatura de la mismidad, por as decir. Y digo ms o menos conscientes porque tengo en claro que mucho de lo que surge en la escritura obedece a otra lengua, esa irracional y catica que viene desde el inconsciente. En esos momentos, cuando empec a escribir con regularidad, ya era psiclogo, haba comenzado a trabajar en barrios perifricos (all conocemos como "tomas" lo que ac llaman "villas") y eso haba puesto patas para arriba toda mi formacin "psi". Adems daba clases en dos universidades distintas (Universidad de Flores y Universidad del Comahue) junto a las queridas Nadia Heredia y Mabel Pigna. En esas ctedras me top con autores, (desde Freud a Foucault, desde Aristteles a Lvinas, pasando por Enrique Dussel y Carlos Skliar) que empezaron a poner en tensin mi forma de entender el mundo y la vida.

Si mi poesa tuvo cierto eco y encontr algunas miradas generosas, al punto de que una editorial como Hojas del Sur se interes en publicarlas, fue porque hubo una intencin de pensar la poesa desde lo otro, desde eso que no se nombra, o que no se quiere ver, eso que est en la periferia, eso que Levinas llam alteridad. O como digo en algn poema: "En la era de lo uno, yo defiendo lo otro". Y adems, hacerlo de una manera directa, sin eufemismos ni abstracciones estriles.

Claro que no descubr nada nuevo, y que hay escritores que admiro que lo hacen mucho mejor, pero si tengo claro que no quera repetirme, ni caer en esa escritura de un yo que se narra siempre del lado de la norma. Hay una bsqueda de que lo esttico y lo tico conversen. Incluso desde la ficcin.

-T.: "La pausa del mundo" es un ttulo muy sugerente para este momento...

-M.D.R.:
Si, surgi de un texto escrito en cuarentena. En esas primeras semanas de encierro, ante la incertidumbre que generaba el virus, sent que estbamos asistiendo a un bombardeo de tips sobre lo que debamos hacer, consumir, sentir, etc., entonces escrib un poema que rebot bastante en las redes, y como el libro se estaba terminando de editar, me gust como ttulo. El libro incluye textos actuales, pero tambin otros que tienen cinco o seis aos, tal vez ms, pero que ahora, con esta pandemia, se resignificaron. Algunos me escribieron durante la cuarentena porque textos como "Casi" o "Mientras" o "Manifiesto" los hicieron repensar esta experiencia. Y la mayora de esos textos son de cuando viva en Cipolletti. O sea siete aos atrs. Quedara pedante decir que yo saba lo que estaba escribiendo en ese momento, pero si tengo en claro, retomando la va lunar de la que hablaba Luisa Valenzuela, que cuando los escrib haba un intento mo por frenar un poco el vrtigo en el que vivimos, una apuesta por recuperar los gestos mnimos, esos espacios de hospitalidad y ternura que el da a da con su lgica de mercado, se fagocita. La angustia y el extraamiento que produjo est pandemia -cuyo efectos tardaremos muchsimo en poder significar- pusieron en jaque ese ritmo hipomanaco que nos impulsa a vivir siempre hacia adelante, medicndonos sin tiempo para elaborar nada de nuestra historia, en un presente que parece insoportable si no podemos consumir. De all que quizs la poesa- y no me refiero solo a la ma- venga a ser un espacio de detencin, una forma otra de mirar, que permita salirnos del mandato productivo de la poca. Que la poesa sea intil es acaso su mejor defensa.
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