28/05/2021 13:33 - opinin

Constitucin, slo una estacin del marketing porteo

El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodrguez Larreta, trajo al debate la constitucin promulgada en 1996 para hacer hincapi en la autonoma local como argumento central en su estudiada confrontacin con el gobierno del Frente de todos para posicionarse a nivel nacional. Sin embargo, pareciera que como reaccin a la gran participacin que despert la oposicin ciudadana al negocio de Costa Salguero que privatiza la costa del rio, la misma constitucin, en otro acto casi simultneo, es vulnerada. Mediante una ley de la legislatura malinterpreta y recorta un derecho que va de la mano con la autonoma como es la participacin ciudadana, pilar de la Democracia participativa.

Pablo R.  Garca

Por Pablo R. Garca

La legislatura de la Ciudad con mayora del bloque que responde al mismo Jefe de gobierno aprob el dia 8 de abril de 2021 la Ley Orgnica de Participacin Ciudadana. (Exp. 1166-D-20). Segn Jonatan Baldiviezo y Mara Eva Koutsovitis del observatorio ciudad, esta ley votada por Juntos por el cambio y aliados .... viene a desvirtuar el mandato de la democracia participativa y a limitar los impulsos democratizadores de la ciudadana, porque no considera que su participacin implique el derecho constitucional de co-decidir junto al gobierno. El proyecto contina organizando el poder pblico en forma vertical desde un Estado que determina cmo, cundo y qu peso tendr la participacin ciudadana.”

La democracia participativa esta muy bien detallada como un derecho fundamental en un articulo de la carta magna portea que, hasta el predecesor de Larreta en el gobierno local, podra encontrar en el texto en una rpida y primera lectura.

ART 1

La Ciudad de Buenos Aires, conforme al principio federal establecido en la Constitucin Nacional, organiza sus instituciones autnomas como democracia participativa y adopta para su gobierno la forma republicana y representativa.

Como se ve, autonoma y democracia participativa van de la mano, es mas, podra interpretarse en este texto que la idea de autonoma esta para cuidar esta novedosa inclusin de la democracia participativa ya que se diferencia de la Constitucin Nacional que en el Artculo 22. define; El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitucin.

Este avance sobre la voluntad popular no se da en un momento ingenuo sino que es una respuesta a la masiva movilizacin contra de la privatizacin de Costa Salguero en las audiencias pblicas, obligatorias para su aprobacin.

Tampoco es una novedad que a 14 aos del inicio del gobierno identificado con la eficiencia de las empresas se siga ejerciendo la lgica hper piramidal donde la figura del dueo o el directorio es excluyente para las decisiones avanzando sobre la participacin. Una muestra de esto es el largo y maoso proceso de implementacin de las comunas durante su ejercicio. La constitucin del 96 dice en su articulo 127 dice que "Las comunas son unidades de gestin poltica y administrativa con competencia territorial. Una ley sancionada con mayora de dos tercios del total de la Legislatura establecer su organizacin y competencia, .... y que....”esa ley establecer unidades territoriales descentralizadas, cuya delimitacin debe garantizar el equilibrio demogrfico y considerar aspectos urbansticos, econmicos, sociales y culturales”.

Para implementar la primera eleccin de comuneros que se da luego de aos sin consensos, algunos partidos decidieron acceder a los pedidos de quienes no tenan otro inters mas que de desvirtuar el espritu de los constituyentes, con tal que empiecen a funcionar las instituciones de cercana. Con el correr de los aos se vio que a pesar de constituirse a cualquier precio, lo que pretendan ser gobiernos barriales, solo llegaron a ser unidades de atencin al pblico del gobierno central.

La ley 1770 y sus modificaciones tienen en cuenta a la hora de dividir la Ciudad en gobiernos de cercana solo el criterio del equilibrio demogrfico, ignorando los aspectos econmicos, sociales y culturales, es decir los barrios y sus identidades. Tambin en nombre del ahorro del gasto pblico determinan una divisin territorial de solo 15 comunas aunque la ciudadana se identifique con por lo menos 48 barrios traicinales y una docena de barrios populares.

En todos estos aos que llevo como porteo venido del conurbano nunca escuche decir vivo en la comuna 15 pero si a muchos contarme con pasin a historia de Chacarita, Villa Crespo, o La Paternal.

Con el tiempo se fueron implementando ms polticas publicas desde el Gobierno de la Ciudad para reducir la independencia de las comunas y en consecuencia aminorar el control ciudadano.

Los comuneros deban ser elegidos en fechas diferentes al resto de los otros cargos nacionales y de la CABA para lograr cierto nivel de visibilidad entre sus vecinos cercanos. Con un jefe barrial cercano y conocido en persona los vecinos podran controlar sus actos pblicos sin que ningn medio medie, valga la necesaria redundancia.

Las comunas nunca tuvieron la participacin necesaria en el presupuesto de la ciudad, es ms, a raz de ello y de las delegaciones de poderes, nunca lograron tener la potestad ni siquiera de la contratacin de los servicios tercerizados como arreglos de veredas, calles, plazas etc, a lo sumo fiscalizan las labores una vez que el gobierno central contrata y define prioridades y formas.

Esta grieta portea entre el estado y sus necesidades y la conformacin de la identidades barriales tiene muchsimas dcadas de historia.

Una vez conformado el Virreinato las primeras instituciones descentralizadas fueron las parroquias y comisaras que eran los dispositivos de control ms fuerte del imperio espaol y quienes hacan la labor que hoy hace el estado, casamientos, defunciones, nacimientos, impartir justicia, cobrar impuestos, resguardar la seguridad, el alma cristiana y la economa del imperio entre otras actividades.

Por otro lado empezaron a conformarse diferentes barrios a partir de distintas situaciones humanas como las nacionalidades de quienes las ocupaban (indios, negros, inmigrantes ) o laborales (peones rurales, granjeros, obreros textiles, comerciantes) o de pertenencia a diferentes zonas de donde migraron ( barrios cercanos a la terminales de trenes, del puerto o cercanos a tal o cual acceso). Cada barrio se fue organizando a travs de sus instituciones populares como clubes, sociedades de fomento, centro vecinales, bomberos voluntarios, Cooperadoras escolares, juntas promotoras , mutuales, cooperativas, centros de comerciantes, y finalmente la ms politizada de las organizaciones, las asambleas barriales.

Esta histrica grieta en la ciudad autnoma no paree ser la misma que la grieta nacional ya que no esta tan claro cuales son partidos que promueven la idea de empoderar al conjunto de la sociedad al ampliar derechos en busca de la soberana poltica o la autodeterminacin barrial. Incluso algunos sectores que parecen tener estos ideales siguen comulgando con el gobierno que esta enterrando la real participacin popular.

Los pocos canales de participacin que an resisten como los consejos consultivos comunales o las audiencias pblicas estn recibiendo, mediante esta ley, un nuevo golpe sin que nadie levante la voz. La democracia meditica de la derecha portea esta asegurndose la desmovilizacin ciudadana que al parecer poda ser la nica herramienta del pueblo para frenar la suma del poder pblico que ya coopt gran parte de las instancias de la justicia local, la mayora de la legislatura y la cobertura de la corte suprema nacional.

Al parecer la formula de desideologizar la poltica y mostrar solo el marketing de la gestin municipal sigue dndole buenos resultados y viendo la reaccin de gran parte de la oposicin partidaria ante el avasallamiento de la democracia participativa, uno de los mayores problemas del Pro este ao ser posicionar a quienes competirn por la sucesin en 2023 y como seguirn cercenando derechos para llegar a su ideal de una ceocracia blanca y pura.


Pablo R. Garcia - Director y productor de medios
Vecino de La paternal