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24-05-2021 00:03 - ícono de la música

Bob Dylan: los 80 años de la inasible y omnipresente figura de la cultura popular

Desde su fulgurante irrupción en escena en 1962 como un trovador folk con poéticas líricas de protesta, el artista fue erigido como el portador de un mensaje llamado a cambiar la cultura joven en Estados Unidos y proyectar esa revolución al resto del mundo.

Por Hernani Natale
Por Hernani Natale
24-05-2021 | 00:03
La profusa obra de Dylan a lo largo de 60 aos de trayectoria lo proyect como el letrista ms revolucionario en la historia de la msica
La profusa obra de Dylan a lo largo de 60 años de trayectoria lo proyectó como el letrista más revolucionario en la historia de la música.

Hace 80 años nacía en Minesota, Estados Unidos, Robert Allen Zimmerman, el hombre que bajo la identidad de Bob Dylan revolucionó la cultura popular contemporánea a fuerza de canciones con brillantes líricas que abrieron mundos para generaciones enteras, mensajes que cambiaron para siempre la cosmovisión del devenir histórico y músicas que sintetizaron una amplia paleta sonora.

Bob Dylan escribió clásicos del cancionero popular como "Blowing in the Wind", "Like a Rolling Stone", "Mr. Tambourine Man", "Subterranean Homesick Blues", "Highway 61", "Lay, Lady, Lay", "Knockin´ on Heaven´s Door" y "Tangled Up In Blue", por mencionar apenas unas pocas de sus cientos de composiciones.

Y editó discos fundamentales como "The Freewhelin´Bob Dylan", "Bringing It All Back Home", "Highway 61", "Blonde On Blonde", "Blood On The Tracks", "Love and Theft" y "Modern Times", entre tantos.

Desde su fulgurante irrupción en escena en 1962 -tras su mítica migración a Nueva York en su afán de conocer a su ídolo Woody Guthrie- como un trovador folk con poéticas líricas de protesta, el artista fue erigido como el portador de un mensaje llamado a cambiar la cultura joven en Estados Unidos y proyectar esa revolución al resto del mundo, con la coincidente e involuntaria asociación de Los Beatles desde el Reino Unido.

Los 80 años de Bob Dylan

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"El mensaje básico de Dylan y lo que nos impactó desde el principio fue la libertad. Eso acompañaba lo antibelicista y era lo que lo diferenciaba de todos sus compañeros folk de protesta, pero eso era muy esquemático. De repente aparece Dylan y dice en una canción: `Yo no quiero ser lo que vos querés que sea y no quiero que vos seas como yo pretendo´", expresó a Télam el poeta y periodista Pipo Lernoud, organizador en 1967 del primer "encuentro hippie" en nuestro país.

La profusa obra de Dylan a lo largo de 60 años de trayectoria lo proyectó como el letrista más revolucionario en la historia de la música, un reconocimiento que a nivel galardones tuvo su pico máximo en 2016 con el Premio Nobel de Literatura.

"Creo que al rock le llevó un tiempo dejar de ser solo un baile entretenido, un género muy físico de movimiento de caderas y pelvis, y convertirse también en formas de protesta, de poesía social o existenciales. Ahí Dylan es muy importante en esa generación que transforma el rock del baile y el erotismo en una expresión profunda de una poesía que concentra los espíritus de la época", advirtió a esta agencia el escritor Juan Diego Incardona.

Sin embargo, este rango profético que se le ha dado a las líricas de Dylan parecieran haber conspirado contra la correcta apreciación de su música, un material que a lo largo de su obra sintetizó y reinterpretó diversos estilos, entre los que se visualizan el rock clásico, el blues, el folk, el country y el cancionero standard americano.

Bob Dylan - Like a Rolling Stone (Audio)

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"El hecho de considerarlo fundamentalmente un letrista es uno de los malentendidos fundamentales y proviene de gente que no conoce la obra de Dylan. Es uno de los mejores compositores de todas las épocas. En ese sentido, que las canciones de Dylan sean grandes canciones significan que tienen una gran letra, una gran melodía, una gran progresión de acordes", apuntó el periodista y músico Claudio Kleiman.

Lo cierto es que la canción de Dylan desde hace seis décadas interpela al público a través de la belleza, de lo revelador de su mensaje pero, fundamentalmente, a través del desconcierto que disfruta provocar en sus seguidores con bruscos saltos hacia la dirección contraria en la que eventualmente se lo cataloga.

Omnipresente en la cultura popular a pesar de su carácter escurridizo, de aspecto hosco, huraño, con un ácido sentido del humor que utilizó para despistar -tal como lo demostró en sus documentales asociado con Martin Scorsese-, iconoclasta, errante y profeta, son apenas algunas de las características que pueden encontrarse en la compleja personalidad de Dylan.

Su primer gran mensaje, la idea de liberación de los mandatos paternos, fue uno de los que más fuerte pegó en sus pares generacionales, remarcó Pipo Lernoud, quien recordó un pasaje de la canción "The Times They Are A-Changin´" que dice: "Padres y madres, no traten de manejar a sus hijos que no los pueden entender, porque los tiempos están cambiando".

"En Dylan la interioridad y la exterioridad se mezclan constantemente. Es decir, hay sensorialidad, aparecen las emociones del amor y de un yo que construye una voz, pero de inmediato se materializa en elementos urbanos"Juan Diego Incardona


"Eso lo tomamos a pecho. `Somos libre, hagamos lo que queramos´. Ese fue el mensaje cultural. Luego estaba el mensaje político, antiguerrero, pero ese fue el principal mensaje cultural que apoyamos y nos dio un impulso", puntualizó el poeta y periodista.

"Cuando Dylan pasa de su etapa folk a la eléctrica, donde las letras tenían un lugar más pausado, de pronto mantiene esa riqueza poética de manera muy sólida. Creo que ahí radica su originalidad", analizó, por su parte, Incardona.

"Dylan tiene un punto donde la interioridad y la exterioridad se mezclan constantemente. Es decir, hay sensorialidad, aparecen las emociones del amor y de un yo que construye una voz, pero de inmediato se materializa en elementos urbanos, situaciones. Hay un constante ir de lo exterior a la interior, y viceversa. Y también es muy narrativo, no es tan críptico", amplió el escritor.

Bob Dylan escribi clsicos del cancionero popular como Blowing in the Wind Like a Rolling Stone Mr Tambourine Man
Bob Dylan escribió clásicos del cancionero popular como "Blowing in the Wind", "Like a Rolling Stone", "Mr. Tambourine Man".

Pero la riqueza lírica que Dylan trajo a la cultura pop no debe tapar el legado musical que se desprende de su trayectoria, en la que "no dejó nada sin probar de los ingredientes que tiene a su mano un compositor de música popular", focalizó Claudio Kleiman.

"Hay una cuestión de aprendizaje medio obsesivo de absorber todos los estilos. Bob Dylan está cerca de la sabiduría ancestral. Está más de cerca de Leda Valladares o de Leabelly, para hacer un paralelo. Eso es como medio intransmisible", remarcó.

Más allá de lo que se pueda decir sobre su persona, el hombre que alguna vez cantó "era más viejo entonces, ahora soy más joven", y que este lunes 24 de mayo cumple 80, fue una vez más quien dio las pista más precisas para seguir su huella cuando confesó ante Scorsese: "Me fui de mi casa muy chico buscando mi hogar. Todavía lo estoy buscando".

Dylan, según Scorsese

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Un modelo para armar en constante construcción

Nació en Minesota en el seno de una familia judía. Abandonó su casa y viajó a Nueva York para conocer a su héroe musical Woody Guthrie en su lecho de muerte. Cantó en el Memorial de Washington el día que Martín Luther King pronunció el famoso discurso conocido por la frase "tengo un sueño".

Lo consagraron como la voz de una generación. Se convirtió en el niño mimado de la escena folk y country. Se electrificó. Abrazó el rock y el blues. Lo tildaron de Judas. Se calzó el traje de rockstar. Cambió para siempre la manera de escribir en la música pop. Se intoxicó de drogas lisérgicas, escribió poemas surrealistas. Desapareció de la vida pública tras un extraño y mítico accidente en moto.

Reapareció en épocas de festivales, en pleno verano hippie, aunque más cercano a sus raíces que subido a la nueva moda. Recobró protagonismo a mediados de los `70 en una recordada gira de tintes circenses que es narrada en un documental de Martin Scorsese. Se convirtió al cristianismo. Transitó los `80 en la misma intrascendencia artística que casi todos sus compañeros de época.

Cambió su identidad juntó a otras leyendas musicales para conformar The Travelling Willburys, en una prueba de su jocoso espíritu. Regresó a los primeros planos sobre finales de esa década de la mano de nuevos sonidos y alusiones a los tiempos políticos que corrían en sus letras. Cantó para el Papa. Elaboró una serie de discos a la altura de los mejores de su carrera entre el final de los `90 y los primeros años de este siglo.

Se asoció a Scorsese para contar su vida. Como no podía con su genio, aportó un montón de datos falsos que confundieron a los fans. Fue reconocido en los ámbitos académicos con distinciones en distintas disciplinas, entre las que destacan el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, un honorífico Premio Pullitzer y el Premio Nobel de Literatura.

Sin embargo, desde sus primeros años cultivó la admiración de pares como John Lennon, David Bowie, Lou Reed y Bono, entre otros. En plena pandemia conmovió al mundo con un formidable nuevo disco y canciones en donde elabora una aguda mirada a la historia contemporánea y reflexiona en torno a la vejez. Es Bob Dylan. El inabordable mito que aún sigue en construcción.

Cuatro viajes a la Argentina y un choque de planetas con los Stones

Bob Dylan visitó cuatro veces nuestro país y aunque en cada ocasión dejó un sello imborrable en cada uno de los espectadores, sin dudas fue su segunda incursión en Argentina, en 1998, cuando compartió escenario con Los Rolling Stones, la que dejó la mayor cantidad de anécdotas.

Sorpresivamente, en la última de las cinco fechas previstas en el estadio de River Plate para "Sus Majestades Satánicas", se anunció que Bob Dylan se sumaría como número de apertura, lo que agregó un ingrediente extra a los ya de por sí excitantes días de finales de marzo y principios de abril de 1998.

En aquellos años, la banda comandada por Mick Jagger y Keith Richards incluía su versión de "Like a Rolling Stone" en su repertorio y Buenos Aires no sería la excepción, con lo cual no era descabellado imaginar un momento compartido entre las dos grandes leyendas de la música.

Finalmente, el 4 y 5 de abril se produjo el esperado encuentro que convirtió a los argentinos en verdaderos privilegiados si se tiene en cuenta que las colaboraciones en vivo entre Dylan y los Stones no superan la media docena de veces en su larga historia.

Antes de los shows, el artista estadounidense dejó una muestra distintiva de su carácter cuando al llegar al aeropuerto de Ezeiza unos minutos antes de lo previsto, y ante la consecuente demora en la llegada del vehículo oficial de la productora que lo trasladaría al hotel, decidió tomarse un taxi por su cuenta, al que solo le indicó el lugar en donde se alojaría. El chofer se enteró que había llevado en su auto a Bob Dylan cuando los periodistas lo abordaron para preguntarle sobre el comportamiento durante el viaje de su ilustre pasajero.

El músico había tenido su debut en nuestro país en 1991 con tres noches, el 8, 9 y 10 de agosto en el estadio Obras Sanitarias y recién volvería tras su paso con los Stones en 2008, cuando en la cancha de Vélez, en el Hipódromo de Rosario y en el Orfeo Superdomo de Córdoba presentó su disco "Modern Times".

En aquellas ocasiones, Dylan mostró su nueva faceta en escena como tecladista y con el recurso de mezclar músicas de sus canciones con letras de otras, algo que repetiría en 2012 cuando actuó por última vez en Argentina durante cuatro noches de abril en el porteño Teatro Gran Rex.

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