20/05/2021 19:35 - Cmo repensar el canon patriarcal?

La Revolucin de Mayo, un relato que se resiste a incorporar la potencia femenina

Aunque en los ltimos aos la historiografa local problematiz la invisibilizacin de las experiencias femeninas, estudiando sus acciones y representaciones en acontecimientos del siglo XIX y XX, hay una notoria tendencia a poner en tensin un relato que ha sido escrito por varones, blancos y de lite. El anlisis delashistoriadoras Gabriela Vsquez, Guillermina Guillamon y Marcela Ternavasio.

Por Dolores Pruneda Paz

Las mujeres que tuvieron un rol destacado en el proceso revolucionario e independentista.
Las mujeres que tuvieron un rol destacado en el proceso revolucionario e independentista.

La Revolucin de Mayo, como la Historia del mundo, fue narrada bajo un canon patriarcal que, si bien incluye algunos nombres propios femeninos en sus relatos, no da cuenta del heterogneo accionar de las mujeres en ese suceso. Sobre lo que resta descubrir e investigar e incluir en el relato de esa revolucin, que carga con el signo de ser el origen de la Patria Argentina, hablan las historiadoras Gabriela Vsquez, Guillermina Guillamon y Marcela Ternavasio.

Aunque en los ltimos aos la historiografa local problematiz la invisibilizacin de las experiencias femeninas, estudiando sus acciones y representaciones en acontecimientos del siglo XIX y XX, "hay una notoria ausencia en torno al proceso revolucionario y a poner en tensin un relato que ha sido escrito por varones, blancos y de lite", explica a Tlam Guillermina Guillamon.

Esa pobreza de representacin femenina en el relato revolucionario de 1810 y esa resistencia a ser "intervenido", vuelto a narrar desde un coro que exceda la crema de esas voces blancas y viriles, reside en que esa revolucin "consolid una narrativa compuesta por un panten de hroes masculinos que, en gran medida, constituyen el imaginario nacional", dice Guillamon.

"Para incluir a las mujeres en esa historia cannica no slo hay que comprender las voluntades polticas del momento en que se cre el relato sobre los orgenes del Estado Nacin, sino que tambin hay que deconstruir las biografas que erigen a esos sujetos como excepcionales y predestinados para cumplir un fin que no es otro que la creacin de la Patria", contina.

Guillamon se refiere a esa patria que, tambin patriarcal, es la tierra de los padres. La patria blica, defensiva y amurallada de la historiografa occidental. La 'vaterland' o 'fatherland' de las lenguas nrdicas, que se diferencia de la 'heimat', la 'homeland', 'la patria hogar" o patria materna que describe Rita Segato: hospitalaria y anfitriona.

"No es un dato menor que casi todos los trabajos que buscan reponer a las mujeres en el proceso revolucionario del siglo XIX sean consecuencia de la sensibilidad -y hasta de una voluntad poltica- femenina"

Guillermina Guillamon


Pero tampoco es cosa de rasgarse las vestiduras. "La escritura de la historia es un proceso dinmico, por eso es posible reescribir los textos cannicos que priorizan a ciertos actores al tiempo que marginan a otros" sean mujeres, esclavos, mujeres esclavas o indios, indica Gabriela Vsquez, desde la Universidad Nacional de Cuyo (Uncuyo).

Aunque en esas narraciones tradicionales, reconoce Vsquez, "las mujeres son mencionadas ocasionalmente y casi siempre en relacin con algn varn ilustre: para la Historia todava son esposas, madres, hijas, hermanas o amantes de. Slo unas pocas son registradas con nombre y peso propio, como Mariquita Snchez o Juana Azurduy".

Para reponer a las mujeres en el relato nacional y reconstruir la narrativa de la Historia de Argentina, hay que pensar "cmo encontrar rastros de sus acciones en fuentes ya existentes, como expedientes judiciales, denuncias o reclamos policiales, registros parroquiales o crnicas de poca", repasa Guillamon, .

Pero todas esas fuentes tienen el mismo problema: en ellas la voz de las mujeres aparece mediada por la subjetividad masculina -dice y entonces reconoce que- es imposible acceder a la experiencia femenina si no es mediante las cartas y diarios personales".

"Textos que hasta no hace mucho se usaban slo para dar cuenta de los vnculos amorosos y que en los ltimos aos son usados por historiadoras y socilogas para evidenciar cmo las mujeres accionaban en otros planos de la experiencia cotidiana, muchas veces, disputando roles preestablecidos, como los militares", indica Guillamon.

"Es necesario hacer relecturas de la Revolucin de Mayo desde la perspectiva de gnero, volver a los peridicos, a las memorias de Gernimo Espejo o Jos Mara Paz para prestar atencin a las breves pero fundamentales referencias a las mujeres".

Gabriela Vsquez


Y "hay que sumar documentacin desestimada por los historiadores tradicionales, como relatos de viajeros u obras literarias, porque muestran estereotipos, comportamientos y mandatos de gnero que permiten entender el contexto, generalmente desventajoso, en el que se desarrollaban las mujeres", postula la catedrtica cuyana.

Al pensar la Revolucin de Mayo en clave de gnero "surgen temas que dotan al proceso poltico de nuevos significados -subraya Guillamon-, como la dimensin de los cuidados domsticos y fsicos, el apoyo activo con dinero a la causa y la cocina de alimentos para proveer a los ejrcitos, los cuales sitan a las mujeres como actoras necesarias para el desarrollo del proceso revolucionario".

Reescribir esta historia "significa mirar a estas mujeres en su pluralidad -criollas, espaolas, esclavas, indias, acomodadas, populares, jvenes, adultas-, as como repensar los escenarios -espacios femeninos asociados al hogar y masculinos vinculados a la calle y lo pblico", agrega Vsquez.

"Solo as pueden entenderse las estrategias de poder femenino y cmo algunas mujeres lograron transformar su mbito hogareo en reductos vitales para la revolucin: en las casas de Mariquita Snchez, de Ana Riglos y Melchora Sarratea no solo se hacan tertulias y bailes, se discuti lo que habra de suceder polticamente", dice Vsquez.

"Es necesario excavar en los significados de la feminidad y masculinidad de la Revolucin de Mayo para ajustar las narrativas a esas diferencias, no hay que trasladar al pasado los principios que hoy rigen las relaciones de gnero"(A)Marcela Ternavasio(A)(FW)

"Hay que recordar que aquella era una sociedad patriarcal y que su cabeza era el 'pater familia' que circunscriba la autonoma femenina a lo domstico y que conceba a la mujer bajo el presupuesto de la minoridad e irracionalidad pasional", seala esta otra investigadora del Conicet.

Aunque "el gran ciclo de revoluciones atlnticas iniciado a fines del siglo XVIII haba empezado a trastocar los rgidos principios de autoridad de los que no estaban exentas las mujeres, y as la Revolucin de Mayo y la extensa guerra que desat despus transform a tal punto la vida de las poblaciones que, si lo domstico estaba reservado para ellas, lo pblico se devor a lo privado y durante las dcadas siguientes se dividieron familias enteras, se politiz la sociedad en su conjunto y se militariz el territorio", remarca Ternavasio.

En ese escenario, "las mujeres mantuvieron sus viejos roles y asumieron otros en consonancia con los segmentos sociales y culturales a los que pertenecan, como las letradas devenidas anfitrionas de espacios de sociabilidad para las elites y nuevas dirigencias revolucionarias: la casa y el espacio domstico se politiza y es all donde lo femenino adquiere una relevante presencia", grafica.

Tambin estarn las mujeres que acompaan los ejrcitos silenciosamente en la retaguardia, contribuyendo a la enorme logstica de alimentar y arropar a la tropa -enumera-; las campesinas que ante la ausencia de los varones de su familia reclutados para la guerra se encargarn de su unidad productiva, basada en la mano de obra familiar: las 'empresarias' que por los destierros o autoexilios polticos de sus maridos se hacen cargo de los negocios".

Y aunque an falten voces capaces de contar en su cabal heterogeneidad la Historia de las Mujeres en la Revolucin de Mayo, "hay que matizar la idea de una invisibilizacin masiva de la problemtica de gnero y admitir que en el plano de los estudios acadmicos contamos con relevantes antecedentes", asevera.

Marcela Ternavasio, "si bien hay grandes avances respecto de ciertas trayectorias biogrficas, no dejan de ser experiencias individuales estereotipadas: mujeres de elite analizadas desde la sociabilidad poltica privada, como Guadalupe Cuenca, o de sectores populares destacadas en el enfrentamiento contra los realista, como Remedios del Valle", sopesa Guillamon.

Y, en esa tarea, "es necesario recuperar la historia de sectores subalternos, lo cual es mucho ms complejo, dada la carencia de fuentes donde encontrar voces sin intermediarios", observa Guillamon. Cartas y diarios ntimos ya no son opcin, porque esos sectores no estaban alfabetizados, la educacin no era su derecho.

La deuda de un relato plural hace necesario tambin "pensar en cmo vivieron la Revolucin de Mayo las espaolas de sectores acomodados o populares fieles a la corona", agrega Vsquez.

"La historia no siempre la hacen personas cuyos nombres y apellidos han sobrevivido al paso del tiempo, tambin la hacen las annimas y sobre estos grupos faltan an mayores estudios historiogrficos", concluye.