15/05/2021 17:37 - Entrevista

Carlos Gamerro: "'La jaula de los onas' es una carta de amor a la Patagonia"

En "La jaula de los onas",Carlos Gamerro recrea lacrueldad europea positivista del siglo XIX al narrar aquel episodio de 1889 en el quenueve personas fueron expuestas en una jaula y alimentadas con carne cruda en Pars.

Por Carlos Daniel Aletto

El escritor Carlos Gamerro.
El escritor Carlos Gamerro.

En la civilizada Pars de 1889, nueve personas nacidas en Tierra del Fuego fueron expuestas en una jaula y alimentadas con carne cruda: el episodio sucedi durante la Exposicin Universal y es novelado por Carlos Gamerro en "La jaula de los onas", una obra donde se despliegan distintas formas y voces que reconstruyen esta muestra de la crueldad europea positivista del siglo XIX.

Nacido en Buenos Aires en 1962, a los veinte aos Gamerro se encuentra con "La Patagonia trgica" de Jos Mara Borrero, un libro que narra la historia de los once selk'nam secuestrados en Tierra del Fuego por el aventurero Maurice Matre y exhibidos en una jaula en la Exposicin Universal de Pars.
los once selk
los once selk


El novelista y crtico argentino, autor de "Facundo o Martn Fierro: los libros que inventaron la Argentina", lee que los enjaulados fueron descubiertos por el padre salesiano Jos Mara Beauvoir, quien visitaba la muestra y alert a las autoridades consulares chilenas, que rpidamente tomaron cartas en el asunto.

"La jaula de los onas", de Carlos Gamerro, publicada por Alfaguara.
"La jaula de los onas", de Carlos Gamerro, publicada por Alfaguara.
Ante la amenaza de sanciones el "protervo traficante de carne humana" ("Borrero tena cierta debilidad por la tremebunda retrica crata", especifica Gamerro) habra decidido hacerse humo, no sin antes abrir la puerta de la jaula y dejar escapar a los selk'nam cautivos, que se dispersaron por el predio de la feria.

Todos fueron hallados, y eventualmente devueltos a su tierra, menos uno, llamado Calafate, que habra vagado por "Francia, Inglaterra y otros pases" hasta regresar a Tierra del Fuego por sus propios medios.

A partir de esta historia Gamerro escribe "La jaula de los onas", que acaba de publicar el sello Alfaguara.

- Tlam: La historia de Borrero coincida con los documentos que investigaste?

- Carlos Gamerro:
Mir, una vez comenzada la investigacin propiamente dicha descubr que el padre Beauvoir nunca visit la exposicin, que los desdichados selk'nam fueron exhibidos tambin en Londres, luego en Bruselas; que fueron misioneros, pero los anglicanos de la "South American Missionary Society" -quienes los descubrieron en Londres e hicieron la denuncia ante las autoridades-, que "Calafate" (que es la versin castellanizada de su verdadero nombre, Kalapakte) haba decidido quedarse, y fue descubierto, s, por el padre Beauvoir, pero a bordo de un barco que haca la carrera Montevideo-Punta Arenas.

-T.: Por este motivo es distinta la versin que novels en "La jaula de los onas"?

- C.G.:
Claro. Pero todo esto lo fui averiguando unos treinta aos despus, y para ese entonces la peculiar odisea de Kalapakte se haba apoderado de mi imaginacin, expandindose en el espacio y el tiempo hasta abarcar un par de dcadas y varios continentes.

Recin pude empezar a escribir su historia cuando me di cuenta de que la pregunta clave no era tanto cmo haba hecho para volver, sino cmo haba podido descubrir adnde deba dirigirse: los selk'nam no haban tenido hasta ese momento ningn contacto con la cultura blanca, no hablaban ninguna lengua europea, ningn europeo hablaba la suya: el nombre de Tierra del Fuego le sera desconocido, no sabra sealarla en un mapa; era incapaz de decir, en la lengua de los blancos, quin era y qu era.

La novela sigue la historia de cada uno de los selk'nam abducidos: los que murieron en el viaje de ida, los que murieron en Europa, los que murieron en el viaje de vuelta y los cuatro, o cinco si contamos a Kalapakte, que lograron volver a su tierra.

- T.: Cmo trabajaste el imaginario de Pars en los intelectuales argentinos?

- C. G.:
Debo aclarar que mis viajeros no tienen mucho de intelectuales: el nico objetivo de Marcelito Lpez Eguren, mi viajero estrella, es mostrarse como un sofisticado bon vivant y cogerse cuanta mina se le ponga a tiro. Pero es verdad que mis "materiales" provinieron de escritores de la poca, aunque no solo argentinos: Eugenio Cambaceres (que firmaba "Cambacrs" para hacerse el franchute), Lucio V. Lpez, Rubn Daro…

Habiendo pasado por la Facultad de Filosofa y Letras no poda desconocer el captulo sobre los viajeros a Europa de "Literatura argentina y realidad poltica" de David Vias; tambin me fue muy til la antologa de mi amigo Jorge Fondebrider, "La Pars de los argentinos".

- T.: En la novela tambin aparecen otras cartografas literarias...

- C.G.:
La novela da vueltas adems por Groenlandia, Chicago, Nueva York y Buenos Aires, pero su corazn est en Tierra del Fuego. Es, en lo personal, una carta de amor a la Patagonia, adonde vuelvo cada vez que puedo, y un homenaje a la pasin de su gente por su historia y por su tierra: cuando uno entra en cualquier librera patagnica, desde Neuqun a Ushuaia, lo primero con que se topa es con una vasta mesa de libros patagnicos, o sobre la Patagonia, algo que no he observado, el menos en la misma medida, en otras regiones del pas. Fue en ellas que empec a comprar, hace mucho mucho tiempo (creo que en un viaje a Bariloche en 1984 o 1985) los libros a partir de los cuales empec a soar esta novela, entre ellos mi gran favorito, "El ltimo confn de la tierra" de Lucas Bridges, y el primer tomo de "En la isla del fuego" del historiador salesiano Juan Belza. En mi prxima visita a una librera patagnica ser muy feliz si encuentro a "La jaula de los onas" entre ellos.

- T.: Cambi en el ltimo siglo la mirada literaria del exterior sobre la Argentina?

- C. G.:
No me ocupo en la novela de la mirada de los europeos sobre la Argentina, sino de la mirada de los argentinos sobre s mismos a travs de lo que imaginaban que poda ser la mirada europea.

El pabelln que represent a la Argentina en la Exposicin Universal fue encargado a un arquitecto francs, decorado con esculturas tambin francesas: no queran correr riesgos.

El mayor temor de los argentinos en Pars, el nico me atrevera a decir, era el de ser tildados de "rastacueros", palabra que los franceses reservaban para los latinoamericanos ricos pero vulgares que trataban de pasar por europeos.

Marcelito se pregunta indignado por qu los estadounidenses, por ms guarangos que sean, nunca son tildados de rastacueros, a diferencia de los sudamericanos, que lo son siempre. Cuando va a ver el show de Buffalo Bill, que fue furor en Pars, tiene una especie de epifana y entiende por qu. Pero si quieren saber la respuesta van a tener que leer la novela.

El autor de  "La jaula de los onas", que acaba de publicar el sello Alfaguara.
El autor de "La jaula de los onas", que acaba de publicar el sello Alfaguara.

-T.: La estructura hbrida de la novela tiene la intencionalidad de mostrar las distintas formas literarias de la poca?

- C. G.:
No hay un recurso arbitrario o gratuito a distintas formas literarias. La variedad estilstica de la novela surge, paradjicamente, de una seria limitacin que tengo: soy incapaz de entrar imaginativamente en una poca o cultura distintas de la nuestra si no es a travs de sus gneros literarios o discursivos caractersticos. Entonces, para los captulos parisinos recurr, adems de a los diarios, cartas y ficciones de los viajeros latinoamericanos, a las novelas de Balzac, Dumas y Zola; para los viajes por mar, a Conrad y a Melville; la Buenos Aires de principios de siglo, la Babilonia de los hermanos Discpolo, slo poda ser aprehendida mediante el teatro de la poca: el circo criollo, el sainete y el grotesco. Para el triste destino de las misiones salesianas, concebidas como refugio y paraso de los indios, y que terminaron convertidas en virtuales campos de concentracin, recurr a las fuentes directas: los diarios de la misin de La Candelaria, las cartas, las anotaciones de puo y letra de los misioneros, que pude consultar en los archivos de Buenos Aires, Ushuaia y Punta Arenas.

- T.: En "La jaula de los onas" se despliega un homenaje a la literatura decimonnica?

- C. G.:
Las novelas del siglo diecinueve tienen algo muy atrayente: su hospitalidad. Nos dejan entrar en su mundo y habitarlo como un ciudadano ms, da tras da, noche tras noche: uno no slo lee sino que vive en una novela de Jane Austen, Balzac, Tolstoi o Dostoievski. En cambio en las grandes novelas del siglo XX, "Ulises", "Al faro", "El sonido y la furia", "Gran sertn veredas", "Paradiso", "El arcoris de gravedad", uno debe bracear incansablemente para permanecer en ellas, como ese famoso pez de "Zama" de Antonio di Benedetto, que tiene que nadar sin pausa para que el agua del ro no lo escupa sobre la costa.

- T.: Te diste un gusto con esta novela?

- C. G.:
Son gustos que uno se da de grande: siempre quise escribir una obra de Shakespeare, y como no me alcanzaba con traducirlas, escrib "Cardenio". Siempre quise escribir una novela de las Bront, Dickens o Melville, as que escrib "La jaula de los onas". Andando el tiempo y los captulos se va convirtiendo en una novela del siglo XX: la accin principal arranca en 1888 y llega a 1921; y algunos de los narradores recuerdan los hechos dcadas despus, estirando el marco temporal hasta los aos 70 y tantos al menos.