11/05/2021 13:16 - "30 segundos"

La emotiva carta que escribi un investigador antes de morir por coronavirus

"Slo quiero 30 segundos lcidos. Para poder evocar a los que quise sin que llegue a atraparme la melancola", dice uno de los fragmentos del texto escrito porHugo Mguez, quien falleci a sus75 aos tras pasar por la Terapia Intensiva del Hospital Italiano.

Hugo Míguez escribió una conmovedora carta a la que tituló "30 segundos" desde la "Cama 1216... zona de trinchera".
Hugo Mguez escribi una conmovedora carta a la que titul "30 segundos" desde la "Cama 1216... zona de trinchera".

En una carta escrita pocos minutos antes de ingresar a una sala de terapia intensiva, donde falleci a causa del coronavirus, el investigador Hugo Mguez hizo un relato estremecedor sobre esos ltimos momentos, en los que pidi "30 segundos lcidos" para "evocar" a los que quiso sin que llegara a atraparlo "la melancola".

Hugo Mguez, era investigador del Conicet y falleci por coronavirus el pasado 20 de abril, tras pasar por la Terapia Intensiva del Hospital Italiano, desde la "Cama 1216... zona de trinchera", como relata en su texto, escribi una conmovedora carta a la que titul "30 segundos".

"Slo quiero 30 segundos lcidos. Para poder evocar a los que quise sin que llegue a atraparme la melancola", dice uno de los fragmentos de la carta escrita por el investigador de 75 aos, graduado en la Facultad de Filosofa y Letras de la UBA.

Su recorrido acadmico tambin incluy la Escuela de Psicologa de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica y el Doctorado en Psicologa (Magna Cum Laude) de la Universidad de Palermo.

"Me ir bien. Este hospital y su gente estar tambin en esos 30 segundos"



Mguez, fue docente, investigador, y consultor de organismos nacionales e internacionales.

Tras retirarse, una dcada atrs, decidi seguir formndose, esta vez en teora e historia del arte, en tanto, en sus dos ltimos aos de vida incursion en la sociobiologa.

"Busco dejar algo de lo aprendido en estos das de aislamiento, bsqueda de aire, revisin de sentido bajo la pandemia. Algo. Lo que pueda", comienza el relato que describe cmo se sinti cuando, internado en el Hospital Italiano, vislumbr la posibilidad de que la enfermedad terminara con su vida.

En este sentido, contina: "Mientras me enfermaba el Covid encontr algo en estas salas, en estos corredores, en la mirada de estas gentes. Una cultura".

"Busco dejar algo de lo aprendido en estos das de aislamiento. Algo. Lo que pueda"



"Qu significa descubrir una cultura en el Hospital Italiano en medio de un ataque como este?", se pregunta el investigador a la vez que se responde "Mucho. Significa, contra lo que podra pensarse, que no es el resultado de muchsimas personas. Con roles marcados, tecnicaturas, profesiones, saberes, tecnologas, destrezas".

"Es una matriz acogedora, extraordinariamente clida y vivificante", define el relato Mguez.

En tanto, advierte que "no es una nave cientfica que va a Marte. No. Esta va a la regin ms desolada de tu cerebro. Al caldo primordial de donde alguna vez nos arrastramos sin conciencia. Al lugar desde donde nos asusta el final del Covid llevndose nuestro aire".

En su texto, cuenta que cay desmayado "por la falta de aire y la desesperacin".

"Unas manitas de enfermera tiraban de m, Bibi", escribe y cuenta: "Braceando como pudo me alcanz. Me abrac a ella y me di cuenta de que no estaba en un pramo sin vuelta atrs".

"Mientras me enfermaba el Covid encontr algo en estas salas, en estos corredores, en la mirada de estas gentes. Una cultura"



"Llegu dispuesto a evitar prolongaciones que araen dos meses ms de sobrevida a costa de desesperacin. No rasguar las piedras para m. Bernardo y otros mdicos me escucharon. Luego me pusieron una mano en el hombro y se hicieron cargo de m. No tengo hermanos. Esto ha sido lo ms prximo que he descubierto de esa relacin. Me protegi. Llam todos los das a mi hija que amo y la contuvo", detalla en su escrito.

"Y de pronto... - contina la carta- las manitas de Bibi, el desborde humanista y contenedor de Bernardo, la dulzura de la kinesiloga, la gente que te ayuda de todas las formas porque son una cultura que dice que sos valioso. Seguramente es cierto. Pero es porque te quieren desde lo ms bsicamente humano".

Y, ante la incertidumbre sobre si podra vencer la enfermedad, manifiesta que desconoca cmo saldra de ese proceso pero que le preocupaba tanto: "Todava no s cmo saldr. Y no me preocupa tanto. Y dicho con humildad. En serio. Saldr con paz y con cario. Est muy bien. Tengo 75 aos. Carpe diem para nosotros todava!".

La carta de despedida concluye con un prrafo que dedica al personal que lo asisti durante su internacin: "Me ir bien. Este hospital y su gente estar tambin en esos 30 segundos. Gracias, gracias, gracias".

"Llegu dispuesto a evitar prolongaciones que araen dos meses ms de sobrevida a costa de desesperacin. No rasguar las piedras para m"