10/05/2021 15:03 - OPININ

La circulacin viral desde el inicio de la pandemia nos propuso cientos de desafos

Sobre la necesidad de que los docentes sean vacunados y que se dialogue con los nios sobre lo que est ocurriendo y que las clases no se suspenden sino que el contacto ser virtual, opin para Tlam la pediatra Carolina Marotta, vocal titular del Comit de pediatra ambulatoria en la Sociedad Argentina de Pediatra.

Dra. Carolina  Marotta

Por Dra. Carolina Marotta

A fin del 2020 con el reinicio de la presencialidad, entrando en poca estival y con una perspectiva de disminucin de casos, el planteo fue que los chicos pudieran hacer un cierre de clases en presencialidad, lo cual fue de gran ayuda para concluir un ao extremadamente difcil, sobre todo desde lo social y vincular.

Este ao, la expectativa indicaba un inicio con "plantel docente vacunado", con burbujas de pocos alumnos y con infraestructura edilicia que contemple los protocolos de bioseguridad. Aulas con pocos alumnos, ventiladas y con circulacin cruzada, algo fundamental, considerando la dificultad que implica el horario extendido de cuatro horas de la curricula escolar, donde el plazo de 15 minutos de ventilacin, obviamente, no puede cumplirse.

Pero lleg abril, y con abril llegaron las cepas de Manaos y del Reino Unido, motivo por el cual la circulacin escalo estrepitosamente, as como tambin las complicaciones y la variacin del grupo etario incluyendo a los mas jvenes, con mayor letalidad general.

Cuando aument la masa de poblacin infectada (llegando a 27.000 casos por da) aumentaron tambin los nios infectados debindose abrir nuevas salas de internacin en hospitales peditricos. Claramente los nios SI se contagian. Y claramente, tambin, y afortunadamente los nios se enferman (en general) de formas menos graves que los adultos. Pero tambin es claro que los contagios de nios a adultos y viceversa potencian el circuito de la infeccin.

Las clases presenciales tal cual las propone el gobierno de la Ciudad sern un desafo para este invierno que se inicia. La poblacin docente portea tiene una tasa de vacunacin del 14% aproximadamente y solo han recibido la primer dosis. Esto implica que si un maestro se contagia, tiene alta chance de contagiar a toda su clase ya que pasa con sus alumnos cuatro horas en un ambiente cerrado, aun si est ventilado. Ah se presenta la dificultad, que implica la ventilacin cruzada (ventanas y puertas abiertas) en una poca en la que la temperatura matinal es menor de 10 grados centgrados complicando el trabajo escolar.

Para poder aprender se necesitan condiciones mnimas de confort. En estos das han circulado fotos de nios en las aulas arropados con gorros guantes y frazadas, con la obvia imposibilidad de atender a explicaciones de un docente que para ms, no debe acercarse a menos de dos metros. Por otro lado, muchos son los nios que conviven con adultos con factores de riesgo, ante esta circunstancia sus padres optaron por evitar la presencialidad.

Las clases virtuales, cuyas plataformas ya han sido desarrolladas el ao pasado, permitiran a los docentes continuar dando clases a todos sus alumnos, sin perjuicio para ninguno, mientras el alerta epidemiolgica lo indique.

De hecho, las medidas tomadas hace tres semanas que indicaron reduccin de circulacin, han demostrado una disminucin del 24% de nuevos casos por da.

Esto se ha visto sobre todo en la provincia de Buenos Aires donde las clases pasaron a virtualidad.

En un pas donde la economa se encuentra duramente castigada luego de casi un ao de inactividad es lgico elegir cuidadosamente las medidas de cierre tratando de daar al mnimo las fuentes de empleo.

Las clases virtuales, no solo no alteran los sueldos ya que los docentes continan su trabajo, sino que la poblacin se moviliza un 30 por ciento menos lo que conlleva a disminuir drsticamente la circulacin viral a la expectativa de las vacunas para los y las docentes y para la poblacin toda.

As mismo quisiera remarcar que a mi criterio, el grupo de alumnos ms perjudicado con la virtualidad es el de nivel inicial, donde la presencialidad no se dirige a la formacin pedaggica nicamente, sino a la creacin de vnculos con los otros, el desarrollo del lenguaje y la independencia. En este sentido, como pediatra creo que los nios de nivel inicial debieran continuar con un mnimo de contacto presencial, mientras la epidemia as lo permita.