09/05/2021 10:19 - Crisis política italiana

De Suburra, Borgen y Mataderos…

El Secretario General del Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior, Daniel Ramundo, analiza la situación y la historia reciente de Italia, un país que busca recomponer la estabilidad política.

Daniel Ramundo

Por Daniel Ramundo

Mario Draghi
Mario Draghi


Suburra: era un vasto y populoso barrio de la Antigua Roma ubicado en las cuestas de las colinas del Quirinal y Viminal, abarcando las estribaciones del Esquilino, Opio y Fagutal. Suburra también es el nombre de la película que retrata la política, las fiestas VIP, la mafia y la Iglesia en la Italia contemporánea a la caída del cavaliere, Silvio Berlusconi.

Borgen: es el lugar con el que se conoce al palacio de Christiansborg, sede de los tres poderes del estado y oficina del Primer Ministro de Dinamarca. También es el nombre de la serie homónima que relata la relación entre los medios de comunicación, los grandes grupos económicos y la política en uno de los países más bien considerados de Europa.

Mataderos es bien conocido en este rincón del mundo: un populoso barrio de la ciudad de Buenos Aires, donde nacieron grandes campeones y cantores populares, asi como también tuvieron lugar grandes hitos de la política argentina.

El 12 de febrero del presente año, el ex presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi juramentó como presidente del Consejo de Ministros de Italia, estableciendo así el tercer gobierno en un lapso de 2 años y medio.

Para encontrar las raíces de la crisis política actual, es necesario dilucidar primero la dinámica de funcionamiento del sistema parlamentario italiano.

Tal como es propio de este tipo de sistemas, es el Parlamento la principal institución legitimada, siendo sus miembros elegidos por votación directa. La máxima autoridad le va a recaer al primer ministro, el cual sustenta su autoridad en la confianza o “fiducia” del Parlamento, a partir de mayorías parlamentarias, o por la tolerancia del Parlamento hacia gobiernos de minoría. La estabilidad del mismo va a depender de la “fiducia” del Parlamento durante lo largo de su gobierno, y la imposibilidad de construir un gobierno alternativo.

Debido a las características propias de la constitución italiana, y a un sistema multipartidista, la regla en el país es la conformación de gobiernos de coalición que le asignan la máxima responsabilidad de gobernar a un primer ministro generalmente con poco poder. Al observar los datos, se solidifica lo mencionado con anterioridad: en los últimos 75 años se han formado 66 gobiernos en Italia.

Sin embargo, tal como menciona el reconocido politólogo italiano Giovanni Sartori, en la mayoría de los sistemas parlamentarios que requieren un gobierno por coalición, los gobiernos buscan prolongar su supervivencia, dejando en segundo plano la toma de decisiones. Ante esto, el problema para Sartori no es la longevidad del mandato, sino si el gobierno gobierna.1

Conte, parte I: en búsqueda de la gobernabilidad

Los resultados de las elecciones generales de 2018 expusieron una descreencia de grandes sectores de la sociedad para con el modelo europeísta. La victoria del Movimiento 5 “Stelle” (M5E), sumado a la gran elección del movimiento antieuropeísta de “La Lega”, derivaron en la conformación de un Parlamento con mayor participación de actores reformistas.

Giuseppe Conte
Giuseppe Conte


Luego de tres meses de intensas negociaciones, ambos partidos acuerdan una coalición de gobierno de base critica con el status quo.

En la conformación del gobierno de Giussepe Conte como primer ministro, asume como Viceministro de Relaciones Internacionales de la Cancillería Italiana, “la Farnesina” Ricardo Merlo. De esta forma, este senador italiano, nacido en el barrio de Mataderos y presidente del Movimiento Asociativo de los Italianos en el Exterior (MAIE) desde 2006, alcanza el más alto cargo alcanzado por un italiano del exterior en la historia del país.

Vale la pena recordar que Italia le dio derecho político pleno a los ciudadanos que residen en el exterior: no solo votan, sino que también pueden ser elegidos para representar a los más de 5 millones que viven en el exterior. En la actualidad, los italianos radicados en la Argentina superan el millón de personas.

La estabilidad del gobierno va a encontrar su punto de quiebre en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019. El principal responsable seria Matteo Salvini, líder del movimiento “La Lega”, la cual va a hacerse con una elección histórica, obteniendo el primer lugar con el 34,3% de los votos.2 3

El cambio en la configuración del Parlamento Europeo vendría de la mano con un aumento en la popularidad de Salvini, el cual decide abandonar la coalición gobernante, presentando una moción de censura contra Conte, aprobada en agosto de 2019.

Conte, parte II: entre la pandemia y los intereses partidarios

A pesar que la estrategia de Salvini tenía asidero en los resultados electorales europeos, la maniobra política no fue exitosa ya que el presidente no convocó a elecciones y el Movimiento 5 Stelle (M5S) consigue aliarse con el Partido Democrático de Mateo Renzi, y otros partidos, dejando a “La Lega” fuera de la coalición gobernante italiana.

El MAIE, sigue participando de la coalición nuevamente, siendo Ricardo Merlo ratificado en el gobierno con el mismo cargo. Luego de que los gobiernos de Renzi y Berlusconi brindaran poca relevancia a las políticas destinadas a los italianos radicados en el exterior, Merlo buscó mejorar su situación, a partir del apoyo al Presupuesto 2019, con partidas destinadas específicamente a los servicios consulares, y a través sus esfuerzos para modificar la Ley de Ciudadanía.

Ahora bien, el primer interrogante que surge de esta situación es: ¿Cómo logró Conte formar un nuevo gobierno, a pesar del ascenso en popularidad de “La Lega”?

La respuesta descansa en dos argumentos concretos. Por un lado, la política, el sector empresario y el Vaticano vieron en el corto plazo las grandes consecuencias que podrían derivarse de un alejamiento de Italia de la Unión Europea promovida por Salvini. El segundo argumento, pero no menos importante, radica en las propias reglas de juego del sistema parlamentario. En su reconocido trabajo “Democracia presidencial o parlamentaria”, el politólogo español Juan José Linz deja en claro este segundo argumento: un régimen parlamentario otorga mucho más espacio que los presidencialismos para la constitución de consensos tácitos, cambio de coaliciones, compromisos pragmáticos y pactos difíciles de defender en público pero que podrían ser necesarios para sostener la gobernabilidad.

Este nuevo gobierno, ahora de base mucho más europeísta, tuvo su más grande desafío al tener que hacer frente a una pandemia de dimensiones históricas para el mundo. A pesar de no contar con grandes ejemplos de modelos de gestión de pandemia a seguir, el gobierno de Conte supo revertir una situación critica inicial, logrando que a fines de julio los hospitales italianos primaban por ausencia de pacientes con Covid-19.

Las medidas implementadas se basaron en una serie de indicadores cuantitativas, obtenidos mediante la coordinación de evaluación de Comités Científicos y autoridades de salud locales, regionales y nacionales. A la par, se decidió imponer una cuarentena estricta en el norte de Italia, haciendo eje en las grandes ciudades, para luego extender la medida al centro y sur del país, construyendo una respuesta sanitaria unificada.

A pesar del duro golpe económico, la efectividad de sus políticas incrementaron su popularidad, aspecto clave para poder hacer frente a la segunda ola de la pandemia.

Luego de un primer semestre caótico en términos sanitarios y económicos (desempleo y recesión), en la segunda parte del año pudo obtener otras dos victorias políticas. La primera fue el referéndum convocado en septiembre para reducir un tercio el número de parlamentarios italianos, el cual alcanzó el éxito esperado. La segunda, y más importante, radica en las negociaciones para que Italia reciba una suma importante de fondos del programa “Next Generation UE”.

El elemento central del programa “Next Generation UE” es el Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia. Este mecanismo de 672 mil millones de euros, será otorgado a los Estados a partir de préstamos (360 mil millones de euros) y subvenciones (312 500 millones de euros). En virtud de la entrega de subvenciones, Italia es el segundo país que más recibió fondos de la UE, en un total de 68 900 millones de euros, siendo España el principal benefactor con 69 500 millones de euros.4

A su vez, “Next Generation UE” apunta a ayudar financieramente (con 47 500 millones de euros) al mecanismo de Ayuda a la Recuperación para la Cohesión y los Territorios de Europa (REACT-UE).  De esos 47,5 billones de euros otorgados a los 27 países de la Unión, Italia es el principal beneficiado, a partir de la recepción de 11,3 billones de euros.5

Este hecho, que emergía como la mayor victoria política en su corto periodo de gobierno, supondría el inicio del fin de su gobierno. El propio sector corporativo que había obstaculizado la llegada al poder de Salvini, ahora le quitaría los apoyos al gobierno de Conte.

Las razones devienen del plan de recuperación presentado por el gobierno ante la UE. En el mismo, no quedaban claro los beneficios a las corporaciones, muchas de las cuales demandaban un salvataje al encontrarse en situación deficitaria.

De esta forma, Matteo Renzi, de cercanos vínculos con la Confindustria6, decide abandonar la coalición gobernante, dejando en un limbo al primer ministro Conte. Según el líder de Italia Viva(IV), los fondos destinados para Salud y Educación eran insuficientes, por lo que solicita la urgente convocatoria al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Al día siguiente, el partido IV termina por retirarle sus apoyos a Conte. Estas acciones dejan debilitado al primer ministro, manteniendo la mayoría absoluta en Diputados, pero no así en Senadores.7

En el mes de enero, el Parlamento, primero en Diputados y luego en el Senado se preparaba para votar la “fiducia” o la dimisión de Conte luego del golpe institucional de Renzi.

En los días previos las calculadoras, los operadores políticos y los factores de poder entraron a mostrar su juego. El MAIE, que antes de empezar la crisis lideraba un grupo parlamentario de 3 senadores, pasaba a tener 10 y se transformaba en el fact totun en la fuerza que dirimía la suerte de Conte. El primer ministro declaraba que, para intentar conseguir un nuevo gobierno, debería al menos superar los 150 votos afirmativos.

Los medios hicieron su trabajo, algunos informaban otros operaban. La Corporaciones también hicieron lo propio a partir de su poder de lobby. La votación del 19 de enero arrojó el numero mágico de 156 votos a favor, diez de los cuales pertenecerían al grupo de “Los constructores”. Sin embargo, la votación no estuvo exenta de polémicas: la presidente del Senado debió apoyarse en el video de la votación final para determinar la validez del voto de un senador que entró al recinto segundos antes que finalice la votación.

El grupo de “Los constructores”, clave para el resultado final, tenía una particularidad: dos de ellos habían venido del “fin del mundo”, tal como diría nuestro querido Papa Francisco, Argentina y Uruguay. Estos senadores eran Ricardo Merlo (MAIE) y Adriano Cario, de la Unión Sudamérica de Emigrantes Italianos (USEI), ambos orgullosos de pertenecer a la “Republica de Mataderos”.

Mientras “los constructores” mostraban su fuerza, consiguiendo nuevos apoyos para un gobierno que le había puesto el pecho a la crisis y había alcanzado más del 70% de imagen positiva, Renzi, en Arabia Saudita daba una conferencia de prensa con el monarca de ese país que no tolera mucho el disenso, principalmente de periodistas. En nombre de intereses que todavía no pudo a explicar al Senado.

Se había ganado una batalla, pero la suerte del Segundo Gobierno de la XVIII legislatura estaba echada. Los pasillos del Quirinale sabían que no era el momento de una nueva votación: las grandes corporaciones, al no tener asegurado su salvataje, habían inclinado la balanza.

Luego de varios días de negociaciones, el primer ministro se reúne con el presidente Mattarella y le comunica que no pudo lograr la mayoría necesaria para formar gobierno. El candidato, Mario Draghi, ex presidente del Banco Central Europea y ex ministro de Silvio Berlusconi, creador de un salvataje a la banca italiana durante su mandato. Ahora si había tranquilidad dentro de las grandes corporaciones.

Draghi asume como el nuevo Primer Ministro italiano, tras conseguir una mayoría de 2/3 del Parlamento gracias al apoyo del partido mayoritario (M5E) del Parlamento8, el principal partido de la centroizquierda (Partido Democrático), Italia Viva y los partidos de derecha “La Lega” y “Forza Italia”.

En su discurso de asunción, primo la ausencia de referencias hacia los italianos en el exterior, ni tampoco en el gabinete hay electos en el exterior. Nuevamente más 5 millones de italianos se quedan sin representación en el gobierno.

El nuevo gobierno iniciaría su mandato recibiendo duras críticas en torno al cambio en la estrategia de vacunación. Tal como señalan investigadores del Instituto de Política Internacional (ISPI) de Milán, se podrían haber evitado 8 mil fallecimientos si se hubiese mantenido el plan de vacunación inicial. Al 10 de abril, Italia llevaba vacunadas alrededor de 12 millones de personas: mientras que solamente 1,2 millones de vacunas fueron empleadas en mayores de 70 años, 2,5 millones de vacunas se administraron a un grupo denominado “otros”, en el cual se han incluido a muchas personas que no pertenecen estrictamente a grupos de riesgo ni a personal esencial9.

En fin, nuevamente las prioridades se ordenan desde los sectores con más recursos. Seguramente gran parte del sur y vastos sectores de la sociedad tardaran en ver los beneficios de los planes de reconstrucción y la ayuda europea. No asi las empresas del establishment que ya recibieron el guiño y descansan en su aliado del gobierno para cerrar sus balances.


Un ultimo aspecto nos invita a reflexionar sobre este “Borgen italiano”. En enero del 2022, se elegirá un nuevo presidente, el décimo tercero de la Republica creada en 1948, haciendo de electores los actuales senadores, diputados y gobiernos regionales.

Las fuerzas de derecha y centro/derecha parecen tener los votos necesarios para romper con la dinastía de presidentes de tendencia progresista o de izquierda. Un nuevo capítulo tendremos seguro. Tal vez, esta elección ayude a dilucidar el interrogante que para muchos es una verdadera incógnita: ¿Cual es la verdadera motivación que llevo a Draghi abandonar su vida de pensionado y bajar a la arena del coliseo Romano? El tiempo lo dirá.

El tercer gobierno de la XVIII legislatura sigue su curso y tiene por delante los desafíos que la pandemia impone al mundo.  Mientras tanto, cuando todavía los nuevos inquilinos de “Palazzo Chiggi”10 se empiezan a habituar a sus oficinas, en el “Palazzo Madama” se escuchan rumores y en “Palazzo Montechitorio” aclaran: “Stiamo facendo un ragionamento”, traducción al criollo, estamos conspirando.

La última crisis parece ya lejana, aquella donde los balances se impusieron a las vacunas. Pero seguro muchos actores de la política romana han tomado nota que este último capítulo se inspiró en Saburra, Borgen y también en Mataderos.

*Lic. Daniel Ramundo, Secretario General del Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior

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1 Sartori, G. (1992). Ni presidencialismo ni Parlamentarismo.

2 Fuente: El País.

3 “La Lega” prácticamente duplicó el porcentaje obtenido por el M5E. Esto le permitió hacerse con 28 escaños, contra los 19 que sumó el Partido Democrático y los 14 del M5E.

4 Fuente: Comisión Europea.

5 Fuente: Comisión Europea.

6 Los vínculos entre Renzi y la Confindustria tienen sus raíces bien afirmadas. Estos se vieron en su máximo esplendor cuando el líder de Italia Viva emprendió -en su etapa de primer ministro- una reforma laboral muy similar al documento emitido por la Confindustria unos meses antes, sobre mercado laboral y negociación.

7 El político de ideología de centroizquierda, decidió conformar en septiembre de 2019 su propio partido denominado Italia Viva, con ex miembros del Partido Democrático, el M5E y de Forza Italia. Italia Viva siguió formando parte de la coalición gobernante con dos ministerios, actuando como una “cuarta pata”, hasta su retirada en 2021. Este partido cuenta con 28 diputados, 17 senadores y 1 eurodiputado.

8 Luego de una votación virtual entre sus afiliados, ganó con un 59,3% de los votos el SÍ sobre la decisión de acompañar o no al candidato.

9 Fuente: DW

10 Los tres palacios se sitúan en la ciudad de Roma y representan edificios históricos del país. “Palazzo Chigi” funciona como sede del Gobierno de Italia desde 1961, “Palazzo Madame” actúa como sede del Senado desde 1948 y “Palazzo Montechitorio” hace lo propio con la Cámara de Diputados desde 1918.
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