07/05/2021 00:06 - Humor para leer y escuchar

Ser Humano vs Cajero Automtico

Hoy, en exclusivo, desde la vida cotidiana, nuestro enviado especial, Adrin Stoppelman, se juega el pellejo yendo a sacar dinero de un cajero automtico. Lalo, antes de que los cajeros automticos lo declaren persona non grata.

Por Adrin Stoppelman


Una actividad que califica al nivel de deporte extremo, de montaa rusa sin cinturn de seguridad, de aladeltismo sin aladelta es el momento de enfrentarnos al… Cajero Automtico.

Para ponerse nervioso en el cajero no hace falta ni ola de robos, ni noche de luna llena ni que te venga siguiendo un tipo chumbo en mano. No. Uno, en principio, no desconfa del prjimo: desconfa del aparato.

Primer escollo: Pasar la tarjeta para abrir la puerta. En la ranura hay un incomprensible dibujo que indica cmo introducir la tarjeta, un dibujo diseado por un egipcio de la antigedad que desconoca no solo la perspectiva, sino el arte del dibujo. No importa lo que hagas, es como un pendrive usb: siempre lo pondrs al revs.Mientras tanto tens que relojear el ambiente no sea cosa que alguien te est marcando para esperarte a la salida.

Por el bien de la longitud de este relato, supongamos que no hay nadie adentro, incluso si en el cubculo no hubiera lugar donde esconderse. 
Si es tu sucursal habitual, no hay problema. Si no es tu sucursal habitual… Ahh.. se complica como discurso de poltico con papa en la boca.

Hay que elegir entre tres cajeros: el exclusivo para clientes de ese banco, el de tu cadena de cajeros y uno que no se sabe para qu est, y en el que jams se vio a nadie operar por obvias razones: no se sabe para qu est.

Y llega el momento de enfrentarse a la bestia. Hay que introducir la tarjeta. Cuidado! Este no es igual al que uss siempre. Es distinto! 
Vos, con mano temblorosa, introducs la tarjeta pensando: “a ver si la meto mal y me la retiene”.



Luego introducs la clave y, aunque no haya nadie alrededor, hacs un muro con tu cuerpo para que nadie te vea teclear la fecha de tu cumpleaos. 
Y vas apretando los botones como quien pisa arena caliente: despacito y con cuidado. Sabs que si te equivocs, te la morfa. La duda te carcome: “es sta la clave o la cambi? Maldita poltica de cambiar la clave cada 3 meses!”

Y el momento de pnico total: las tres letras. Ac te jugs la vida. Porque no hay forma de recordar las tres letras. Es ms fcil ganar el Quini un domingo que no hay sorteo. Pero una mano divina te gua… y lo logrs.

Ahora la pantalla dice: “estamos procesando su operacin”. Escuchs ruidos mecnicos provenientes del interior de la mquina y un pnico te carcome: “a ver si me entrega billetes truchos”, “y para qu vine a esta sucursal?”, “mir si me da de menos, a quin le voy a protestar?”, “si me llega a dar de menos le cierro la cuenta al banco y lo denuncio en Twitter”…

Hasta que… trac-trac-trac: salen los billetes y los manotes como si fuera el ltimo sanguche de mortadela en un refugio antiareo durante una hecatombe nuclear. Ahora tens que contar la guita sin hacer espamento, y por si alguno te est mirando, hacs contorsiones para parecer que NO sacaste plata: Pons el cuerpo duro, la cabeza mirando de reojito para abajo, como si slo estuvieses consultando el saldo y conts con los dedos acalambrados los billetes. “Ufff, me dio bien. Bueno, ahora hago como que pica justo en la zona del bolsillo… listo!” Ya la guardaste.

Pero el drama contina: la pantallita azul te reclama que cierres la transaccin. Vos sabs que si te vas y no cerrs la transaccin le dejs tu guita servida al de atrs. Sacs la tarjeta, respirs, pero… todava te falta salir del cajero.

Y pons cara de “no tengo un mango”, que es una cara mitad asustado, mitad de dolobu, y cien por ciento de “acabo de sacar plata del cajero”. Hasta yo me doy cuenta, sin verte.

Y ahora me van a disculpar, los tengo que dejar. No quiero que nadie se de cuenta de que llevo 500 pesos en el bolsillo… shhh