30/04/2021 Humor para leer y escuchar

Ya nadie recuerda a Marie Kondo

Hoy, en exclusivo, desde la vida cotidiana, nuestro enviado especial, Adrin Stoppelman, desafa las leyes de Marie Kondo y se niega a tirar las porqueras que acumulamos sin saber por qu en nuestros hogares. Lalo, antes que cambia de parecer y tire esta nota al demonio.

Por Adrin Stoppelman


Por qu guardamos porqueras en nuestras casas como si fueran tesoros? Qu oculto magnetismo poseen esos objetos que nos impiden tirarlos a la basura? Por qu conservo an el comps que usaba en la secundaria? Por qu no lo tir tras cuatro mudanzas, un divorcio y la aparicin del Photoshop? Qu poder tiene sobre mi esa lapicera 303 bord, a cartucho de tinta, sin pluma, sin cartucho y sin palabra? Por no hablar de la cajita de la 303 que me da miedo tocar: mir si tiene alguna sustancia txica proveniente de mi propio cuerpo que luego de aos encerrada al propagarse produzca una pandemia.

Uno se justifica: “en algn momento lo voy a necesitar”. Y ese momento es como una herencia de un pariente desconocido: nunca llega. Porque son cosas que jams necesitars: trozos de plstico indefinidos, culitos de velas derretidas, cajitas de fsforos hmedos, corchos de sidra, 50 rollos de alambre oxidado y lo que parecieran ser los restos de un bombero loco.

Y es como con las dietas: juramos que vamos a empezar a tirar, pero no… cmo vas a tirar esa gua Filcar del ‘94, rota, incompleta y desactualizada si tal vez el alambre que la encuaderna te pueda servir como resorte? Y la verdad es que no le servira ni a MacGyver.

Y quin es esa Marie Kondo que apareci un da para desgracia de tantos de nosotros, generando una ola de separaciones con sus instrucciones para tirar a la basura lo que no sirve? Qu sabe Marie Kondo de electricidad? Yo guardo tapones viejos, a pesar de tener llaves de luz trmicas. Y si saltan las trmicas?

Bueno, por lo menos puedo hacerme el que intento arreglar la situacin diciendo: “Tendramos que haber dejado el tablero con tapones, yo ahora lo podra arreglar”.




La lista de cosas que guardamos “por las dudas” es infinita:

*
Bombillas de mate rotas, guardadas con la esperanza de que, en caso que se rompa otra bombilla, podamos combinar los restos y as hacer de las dos partes una sola bombilla.

*Aros, medias y guantes sin pareja, a la espera de que reaparezca el par perdido hace 14 aos. 
- Media tijera, que para colmo ni filo tiene y no sirve ni para abrir sobres.

*Restos de juegos de cubiertos: un tenedor con mango amarillo, o el mango amarillo solo sin el tenedor, destapadores oxidados y tapas de tpers que no tienen lo que tapar y tpers ajados que no hay con qu taparlos.

*Destornilladores de punta rota, media pinza, papeles que guards para usar “del otro lado”, ya ms amarillos que la camiseta de Brasil, banditas elsticas petrificadas que podran ser declaradas parque nacional, biromes y lapiceras cuyas tintas estn ms secas que jubilado el da 20 del mes, cajitas de plstico dentro de cajitas de plstico, unas mamushkas de la inutilidad, y billones de botones de prendas que dejaron de existir el mismo da que se extingui el Tiranosaurio Rex. 
Y ni hablar de la pila de ropa que guardamos “porque cuando baje unos kilos la voy a poder a volver a usar”. No hay remate.

Y as se nos va la vida, juntando porqueras inservibles, pilas de esas cosas que no son recuerdos, ni tienen valor sentimental, arrumbadas en cajones, estantes, placares, alacenas y hasta bibliotecas donde yace, bajo 18 otros libros que no lemos nunca, la coleccin completa de libros de Marie Kondo.

Y hasta aqu llego por hoy porque este tema es infinito, pero lamentablemente algunas ideas no entran y, finalmente, hay que despojarse de ellas.

Report para la Agencia Tlam, su corresponsal exclusivo en la vida cotidiana, Adrin Stoppelman.