17/04/2021 opinin

En el Da Internacional de la Lucha Campesina se vuelve a alzar una bandera urgente: Soberana Alimentaria para el buen vivir

El 17 de abril de 1996 fueron asesinados19 campesinos y campesinas del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil y desde ese da se conmemora elDa Internacional de la Lucha Campesina. La Unin de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra repasa en este artculo la historia del campesinado nacional y su rol en el futuro de la pospandemia.

Por Unin de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT)

17 de abril, Día Internacional de la Lucha Campesina
17 de abril, Da Internacional de la Lucha Campesina


Desde los diversos procesos histricos hasta nuestros das, signados por la incertidumbre de la pandemia que azota al mundo entero, el amplio y castigado sector campesino de distintas latitudes, afronta un panorama complejo pero con perspectivas de cambios concretos que lo modifiquen.

La conmemoracin del Da Internacional de la Lucha Campesina, tras el asesinato de 19 campesinos y campesinas del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil en 1996, es una efemride significativa, plausible en el mundo, porque ms all de las particularidades de los territorios, las injusticias y atropellos aumentan da a da, a partir de las condiciones sociales que impone un sistema vorazmente extractivista.

En nuestro pas, podemos advertir rpidamente cmo ha empeorado la situacin del campesinado a travs de las dcadas, desde el reparto de tierras para un par de decenas de familias poderosas durante el siglo XIX, a recientes asesinatos y constantes despojos de tierra, a partir de la ampliacin de las fronteras agrcolas a manos de terratenientes y empresas extranjeras, impulsoras de la implementacin de monocultivos, el consiguiente uso de agrotxicos, y otros males aleatorios: pueblos enteros, fauna y flora, bajo un sistema de depredacin y muerte.

Con el devenir del nuevo milenio, la situacin en el amplio y variopinto sector rural del pas ha empeorado, relegando sistemticamente a las economas regionales, postergadas por modelos concentradores que priorizaron la exportacin de granos, y obligaron a grandes migraciones internas, aquejadas por graves falencias en servicios bsicos y caminos, a pesar de las oportunidades naturales que dan vastos territorios frtiles y el tesn de las comunidades.

Desde hace ms de una dcada, la Unin de Trabajadores de la Tierra enarbol las banderas de las luchas histricas del sector campesino. En las dieciocho provincias donde la organizacin desarrolla una produccin sustentable, se construye a diario una realidad propia, siempre enlazada a las necesidades de cada territorio. Veinte mil familias organizadas regionalmente, lejos de los vnculos comerciales de las economas de los monopolios empresariales. El primer paso fue quizs, una revalorizacin de la tierra de cada entorno: un acto dual donde se labra cada parcela y se transita el proceso en el que compaeras y compaeros narran sus experiencias vinculadas al amor a cultivar cada fruta y verdura. En ese proceso nacieron tambin, las primeras coincidencias. Caminos de lucha dejando atrs la explotacin de terratenientes impiadosos, inclemencias climticas que pueden variar desde altsimas temperaturas, fuertes heladas, incendios e inundaciones. Los encuentros dieron cuenta sucesivamente de los mismos problemas; de historias comunes que hallan en la comprensin y la empata, el puntapi para trazar objetivos colectivos. As, fueron conformndose las primeras bases lindantes al cinturn frutihortcola del Gran La Plata, amplindose rpidamente al corredor sur-oeste de la ruta 6: la falta o aumento de insumos, las particularidades de cada produccin y sobre todo la frustracin generada por el precio de cada tierra arrendada, siempre ajena, sujeta muchas veces, a la voluntad usurera de los propietarios, fueron el motor para mayor organizacin conjunta. Pronto, la UTT forj con mucha voluntad y creatividad, nuevos modos de comercializacin de un sector, histricamente, postergado, sin derechos, ni consideraciones de los gobiernos de turno. A travs de una propuesta propia, inspirada en diversas economas populares, bolsones de frutas y verduras de las quintas circularon de mano en mano, promoviendo un nuevo paradigma que mostr otra forma posible, sin especulaciones. En paralelo, la necesidad de dar batalla al uso de agrotxicos, enemigo silencioso en parcelas y cuerpos, gener la implementacin de nuevas-viejas formas de produccin, impulsando la agroecologa en decenas y decenas de bases que fueron surgiendo naturalmente, como plantas y frutos, alrededor del pas. Zapallos en Santiago del Estero, acelga y espinaca en Abasto, o yerba mate en Misiones, sin ms aditivos que el trabajo digno y mtodos naturales. Se multiplicaron los bolsones y se acortaron las distancias: a travs del comercio cercano, los nodos y luego, los almacenes propios.

El crecimiento de UTT fue una decantacin propia, de un esfuerzo mancomunado para paliar lenta pero definitivamente a la inflacin cclica y los especuladores crnicos. La radicacin de colonias agrcolas result otro paso lgico mostrando con creces la posibilidad de otro modelo, justo y sustentable. A partir de acuerdos concretos con municipios, muchas familias de la organizacin habitan una vivienda digna y un terreno ptimo para producir lo que desean. La comercializacin, tendi puentes desde la solidaridad, a travs de Feriazos, Verdurazos, y mltiples donaciones, incluso a pesar de inslitas represiones. Como respuesta a la agresin o el olvido estatal, ms y ms cooperacin con los sectores ms vulnerables. La necesidad recproca de proveer, vender y distribuir alimentos, sum nuevos espacios consensuados con los gobiernos locales. A ello, se le agregaron cientos de productos de diferentes cooperativas compaeras, con el consiguiente valor agregado que cada una de ellas le imprime a cada elaboracin.

Lo propio ocurri tras la asuncin de Nahuel Levaggi, uno de los fundadores y referente de UTT, a la presidencia del Mercado Central, apenas un par de das despus de la cuarentena obligatoria. Su designacin, ms all del cargo, es la continuidad de todo el trabajo antes narrado, reproduciendo con las particularidades del enorme espacio la intencin concreta de un comercio justo para todos los eslabones de la cadena comercial de frutas y verduras.

Estas cuestiones, necesariamente hiladas, notablemente positivas dan cuenta de respuestas concretas a la necesidad de contrastar a un modelo de exclusin, con una fuerte democratizacin de todos los aspectos vinculados a una alimentacin sana, segura y soberana, y a un reparto de tierras equitativo, capaz de devolverle la dignidad a cada una de las familias campesinas que han sido despojadas de sus territorios. El proyecto de la Ley de Acceso a la Tierra, presentada por tercera vez en 2020, es para UTT y miles de productores y productoras del pas, una oportunidad histrica de devolverle la dignidad a quienes trabajan a diario para que en cada hogar haya un plato de comida, sin margen para las especulaciones, ni los intereses personales: del pueblo para el pueblo. Es tambin, un modo de honrar a cada una y cada uno de los mrtires campesinos cados por las represiones en el continente, y darle a las nuevas generaciones, la oportunidad de habitar un espacio propio donde trabajar y vivir dignamente.