17/04/2021 El show del Caso Coppola, por Ricardo Ragendorfer

Mauro Viale, el hombre que cre un gnero televisivo, polmico y nico

El periodista que nos dejara el pasado domingo 11, en 1996 supo ver en el meditico Caso Coppola -que reuni al manager de Maradona con una troupe de personajes bizarros puestos en la mira de un juez que terminara preso- un show pseudo periodstico que hizo escuela en la pantalla.

Por Ricardo Ragendorfer

Mauro Viale impuso un estilo personal al talk show. Ámelo o déjelo.
Mauro Viale impuso un estilo personal al talk show. melo o djelo.

Durante el anochecer del 10 de marzo, el contagio de Covid-19 del periodista Mauro Viale no tuvo un gran impacto en la prensa, ya que ese viernes haba compartido semejante desgracia con otros 20.130 argentinos. El domingo, en cambio, la noticia de su muerte se desplom sobre el espritu pblico con el mismo peso que una roca gigantesca en el ocano.

Previamente, la internacin de Vctor Hugo Morales –la otra voz, junto a la suya, que relataba desde el Estadio Azteca los goles de Diego Maradona a los ingleses, en 1986– le dio mala espina. Y la de Horacio Cabak –su colega de Polmica en el bar– lo convenci de que las balas picaban cerca.

An as, el final de aquel hombre contiene una paradoja, puesto que su modo de informar acerca de la pandemia –as como despus resaltaran los obituarios– fue “un importante aporte a la prevencin”, al punto de propiciar un efecto pstumo: el uso del barbijo ante las cmaras televisivas. Un detalle que tal vez fuera para l ms increble que su propio fallecimiento.

Pero su legado en el campo de la llamada “sociedad del espectculo”, donde las tragedias de la realidad se transforman en una representacin casi teatral, es ms complejo y trascendente.

He aqu la historia que lo condujo hacia ese territorio.

Modelo para armar

Mauro y Guillote, 15 aos despus

Transcurran los primeros minutos del 9 de octubre de 1996 cuando una patota policial ingresaba a un piso de 400 metros cuadrados –con gimnasio, sauna, cama solar y un comedor para 15 personas– en la dcima planta del edificio de la Avenida del Libertador 3540. Los intrusos parecan enardecidos.

El propietario del inmueble, quien no se encontraba all, tena una veta muy tierna: coleccionaba ositos de peluche. Los policas primero destriparon uno blanco, y nada. Luego, otro negro con la camiseta de Boca; el resultado tambin fue negativo. Los ositos estaban “limpios”.

Cuatro horas despus continuaban sacudiendo sin xito cada rincn del departamento. Pero, de pronto, como en una ficcin ideada por un autor poco imaginativo, se detuvieron ante un jarrn de pie.

La siguiente escena tuvo lugar en la vereda, junto al portn vidriado del edificio, cuando el juez federal de Dolores, Hernn Bernasconi, fue rodeado por un tumulto de cmaras y micrfonos.

–Hemos secuestrado medio kilo de cocana, aproximadamente –fueron sus primeras palabras. Sonrea de oreja a oreja.

Entonces se refiri a una organizacin de narcotraficantes con posibles conexiones internacionales, vinculada a Guillermo Coppola, el representante de Maradona. A los movileros se les haca agua en la boca.

Mientras tanto, entre los “Serpicos” que pululaban en el hall, llamaba la atencin un tipo regordete, con barba en candado y cabello lacio con raya al medio. Tena las pupilas dilatadas y luca atrapado en un inocultable estado de euforia. Hablaba a los gritos por un celular. Gesticulaba. As sali en todos los canales de TV. Se trataba del oficial Daniel Diamante. Ese tipo y el cabo primero Antonio Gerase –tambin all presente– eran los sabuesos predilectos del magistrado.

Las imgenes grabadas del allanamiento empezaron a difundirse en los noticieros cuando aquel mircoles an no terminaba de clarear.

Diego Maradona siempre tuvo un especial cariño por Mauro.
Diego Maradona siempre tuvo un especial cario por Mauro.

Mauricio Goldfarb –tal era el verdadero nombre de Mauro Viale– qued hechizado por lo que vea desde el televisor de su hogar, mientras desayunaba.

Cul habra sido entonces su percepcin del caso?

Desde la pantalla, el juez segua dndose dique por su hazaa, mientras Diamante daba vueltas en el hall. En ese instante son el celular de Viale; desde el otro lado de la lnea un productor le inform que Coppola se acababa de entregar. Entonces parti con premura hacia ATC, donde conduca su programa, "Medioda con Mauro".

Unas horas despus, flanqueado por Diamante y Gerase en la puerta del juzgado federal de Dolores, Bernasconi anunci que la indagatoria a Coppola haba concluido. Y que ste sera alojado en el penal de esa ciudad.

Lo cierto es que el juez acariciaba un sueo: convertirse en titular de la Secretara de Seguridad de la provincia (una dependencia que an no posea rango ministerial). Su estrategia para satisfacer tal anhelo consista en desatar una guerra purificadora contra ricos y famosos.

As, junto a sus dos dilectos agentes del orden, supo transformarse en el artfice del escndalo policaco-judicial ms estrambtico de los ’90.

Para emboscar a Coppola, ya haba arrastrado hacia las mazmorras del Cdigo Penal –siempre en base a evidencias antojadizas y/o fraguadas– a otras alegres almas de aquella poca; a saber: el ex futbolista Alberto Tarantini; el relacionista pblico de la noche portea, Hctor “Yayo” Cozza; el productor de espectculos, Claudio Coppola (sin ningn parentesco con “Guillote”) y el manager de bandas rockeras, Toms Simonelli, adems de Gabriel Esposito, cuyo nico ocupacin era ser cuado de Maradona.

Las chicas del Caso Coppola

Tambin saltaron entonces a la luz las testigos de identidad reservada, Samantha Farjat y Julieta La Valle. Debidamente extorsionadas por Diamante y Gerase, ellas haban oficiado de forzadas informantes. Otra figura del elenco femenino del caso fue Natalia Denegri –apresada junto a Tarantini–. Tampoco fue ajena al asunto Fernanda Villar, quien se ufanaba de haber sido la novia “oficial” del ya asesinado “Rey de la Noche”, Leopoldo “Poli” Armentano.

Ya se sabe que, en el aspecto estrictamente procesal, el lote de arrestados recuper la libertad en forma escalonada. Y Coppola, en particular, luego de permanecer tras las rejas durante 97 das. Todos terminaron absueltos. Ocurre que la causa se haba derrumbado estrepitosamente.

Bernasconi puso entonces los pies en polvorosa (sera extraditado desde Rio de Janeiro en 2000). Pero Diamante y Gerase terminaron presos.

Cuando una citacin judicial lo llev a Tribunales para declarar, Gerase grit su verdad:

–Soy inocente! Soy completamente inocente!

Un movilero, tambin a los gritos, le pregunt:

–Diamante tambin es inocente?

Imperturbable, Gerase lo mir, y dijo:

–Por supuesto! Ese es ms inocente que yo.


Desde el inicio de esta historia, haban transcurrido 13 semanas. Aquel lapso le bast a Mauro Viale para crear un gnero televisivo.

El gran invento

Viale, mediando entre Samantha Farjat y Fernanda Villar.
Viale, mediando entre Samantha Farjat y Fernanda Villar.

Cuando Coppola atravesaba su temporada en el infierno, Mauro Viale tena 49 aos y un pasado en el periodismo deportivo, con trnsito en todos sus roles: desde notero de cancha hasta relator, pasando por panelista de "Polmica en el Ftbol".

En 1989 incursion en otros rubros del oficio; primero, en el noticiero de ATC y, despus, en el magazine maanero de esa emisora. Tambin all, en agosto de 1996, naci "Medioda con Mauro".

El tipo ya tena un estilo nico, polmico pero, a la vez, clido, y con pasos muy cautelosos en la cornisa de la tica. Pero exactamente al mes del debut de dicho programa, el destino –con el auspicio involuntario del doctor Bernasconi– lo puso ante la gran aventura de su existencia: la construccin de un formato entre sensacionalista y algo bizarro, aunque rico en matices y con momentos de impensada profundidad. Un sitio donde poda suceder cualquier cosa. Era algo ms que la informacin convertida en show.

En el aspecto fctico, de un da para el otro el estudio 3 de aquel canal empez a ser frecuentado por las protagonistas del caso policial que mantena en vilo al pas, las “chicas Coppola”, junto a los varones del expediente, una extravagante barrita de playboys en desgracia, quienes caan all a medida en que la Cmara de Apelaciones los sacaba de la crcel.

Diego y Coppola volvieron a reunirse en los últimos años.
Diego y Coppola volvieron a reunirse en los ltimos aos.

Tambin acudan en manada sus abogados, siempre de traje, menos el penalista Carlos Rey, quien deslumbraba con sus camisas de colores chillones.

El programa fue, asimismo, el espacio propicio para el lanzamiento de otras pintorescas personalidades, como el ahora clebre Jacobo Winograd y el controvertido Oscar Demelli, quien sola jactarse de haber sido La Momia, de "Titanes en el ring". Esto ltimo, por cierto, gener un momento muy tenso, al irrumpir, estando el programa en el aire, otros ex luchadores del ciclo creado por Martn Karadagin –entre ellos, “el Ancho” Rubn Peucelle– para acusarlo de impostor, en una escena que casi llega al pugilato.

Claro que la gran singularidad de "Medioda con Mauro" eran los gritos, los insultos, las pibas tirndose de las mechas, mientras rodaban por el suelo, ante el –presunto– azoro de Viale.

Se dice que la produccin les pagaba a las integrantes ms taquilleras de esa troupe entre 100 y 500 pesos por programa (bajo el uno a uno). Y que para garantizar su exclusividad, las tena alojadas en un hotel de cinco estrellas.


El producto televisivo inventado por Mauro fue varias cosas a la vez: un laboratorio social y una terapia de grupo, cuyo mrito estuvo depositado en la variedad de sus pacientes. Pero sobre todo fue la extensin inequvocamente surrealista de una trama policial.

Cuesta creer que Mauro ya no est entre nosotros.

El 10 de marzo pasado llam por telfono a quien esto escribe para salir al aire en su programa de radio Colonia. Result notable que la entrevista fuera en realidad como una charla de caf entre dos amigos.

En un momento, con tono confesional, Mauro toc el tema de la tica, y sus palabras fueron:

“Somos de todo un poco. Pero calamidad no hice ninguna. Porque tengo un freno. Hay un freno moral impuesto por la cultura paisana. Yo que s? hasta ac llegamos… esto no se hace. Y no lo hice nunca. No te olvides que en mi familia son todos psicoanalistas, y de ese origen… todos judos. Por eso entendemos que hay un freno. Ese freno viene solo. Porque es una imposicin cultural. Yo no s si la vida es as”.

Ninguno de los dos imagin entonces que aquella haba sido nuestra despedida.

La ltima charla entre Mauro Viale y el autor de esta nota