15/04/2021 Humor para leer y escuchar

Por qu no hay desfiles de ropa de entrecasa? Eh?

Hoy, en exclusivo, desde la vida cotidiana, nuestro enviado especial, Adrin Stoppelman abre y revuelve nuestros placares en busca del secreto ms ntimo: la ropa de entrecasa. Para leer y escuchar en chancletas o luciendo eso que usted cree que entra dentro de la categora de “ropa”, pero no.

Por Adrin Stoppelman


La tecnologa en ropa militar avanza: hoy en da los ejrcitos tienen trajes para el calor o el fro, telas resistentes, inteligentes: un gasto de dinero absolutamente innecesario porque como dijo Da Vinci, ya invent todo. Y hay un producto superador: La ropa de entrecasa.

No hay nada ms resistente a todo: no le hacen mella las manchas, los agujeros, los lquidos, si engords se estira, si adelgazs cuelga… Es ms: tiene una ventaja militar estratgica: los enemigos ven a un regimiento de gente vestida de entrecasa y se confan: “mir si vamos a perder contra estos zaparrastrosos”. Y caen en la trampa como quien cree que un contrafrente en planta baja puede ser “muy luminoso”.

Obsrvese que no hay negocios que vendan ropa de entrecasa. Por qu? Porque la remera ms cara puede convertirse en “de entrecasa” despus de tener que cambiar una goma pinchada un da de lluvia en la banquina de tierra de ruta clandestina de camiones exportadores de soja.

Y aqu entra el componente sicolgico: por qu los seres humanos insistimos en usar esa remera en la que apenas se puede leer la inscripcin “Egresados 75”, o ese remern con una imagen que podra haber sido en su tiempo Alf, Garfield o el Che Guevara?

La ropa de entre casa, segn un artculo de The Lancet -ahora todos leemos The Lancet- puede dividirse en distintos tipos:

La ropa vieja que nos ponemos para tareas como limpiar, cocinar o teirnos el pelo. Es ropa que no importa manchar, porque ya est manchada por limpiar, cocinar o teirse el pelo.

La ropa para tareas ms sucias, como pintar, lijar, serruchar, que es una ropa dura, no por la dureza del material con que est confeccionada, sino porque se endureci a base de las mismas actividades previas con enduido, pintura, thiner, antixido, reboque fino, grasa de carter y choripn extremadamente jugoso.

Est la ropa de entre casa “clase A”, til para recibir a extraos, como el tcnico de la heladera, el tcnico del cable o de internet, o incluso a la vecina del segundo Jota. Que es una ropa de entrecasa con alguna falla imperceptible, como la ostensible decoloracin y la mancha de lavandina alrededor del ombligo.

Est la ropa de entre casa “clase B”, til para recibir a algn amigo de ntimo para arriba que pasa a tomar un caf.

Y est la ropa de entre casa “clase C”, muy til para vivir en soledad hasta el fin de tus das:Medias agujereadas que se usan como calzado. Vaqueros y pantalones que no cierran, o con el cierre roto, camisas de vestir -ahora de manga corta-, el pantaloncito bicolor desteido de Boca 77, jardineros, poleras de nylon, buzos de plush, restos de jeans devenidos en mini shorts, joggings sanforizados con los que nunca se corri otra maratn que no fuera la de deglutir picadas con cerveza, restos de mini shorts devenidos en trapos de piso, son algunas de las prendas ms representativas de la ropa de entrecasa, todo un declogo de la impresentabilidad.

“La uso porque me queda cmoda”, solemos decir de una remera con el cuello tan estirado que llega hasta el ombligo. “Nunca ms volvieron a hacer las Pampero Tenis”, decimos para justificar el uso de unas zapatillas de lona achancletadas y ya sin cordones.

Nos aferramos a ese calzoncillo que hizo las delicias de nuestros compaeros y compaeras de campamento all en 1976 como quien no puede desprenderse de una joya de la abuela. Nos sostenemos los calzones y bombachas sin elstico y hacemos malabares con la cadera para que no rueden cuesta abajo por nuestras piernas.

Y ahora los tengo que dejar, porque acabo de descubrir que las polillas han dejado agujereado un Fiorucci, o un Jordache…o un Lee… que me iba brbaro… pero bue… estn de moda los jeans con agujeros, no?

Report para la Agencia Tlam, su corresponsal exclusivo en la vida cotidiana, Adrin Stoppelman