12/04/2021 ANIVERSARIO PARA LA HUMANIDAD

Polio: La otra pandemia, la otra gran campaa de vacunacin

El 12 de abril de 1955, la vacuna contra la poliomielitis descubierta por Jonas Salk fue oficialmente declarada segura, efectiva y, gracias a su autor, libre de patente: aquel gesto de una sola persona salvara la vida de millones. Un gesto que, 66 aos despus, adquiere una dimensin an mayor en estos tiempos de coronavirus, cuando los poderosos solo se plantean hacer multimillonarios negocios.

Por Gabriel Snchez Sorondo

En nuestro país el último caso de polio data de 1984. En América se erradicó oficialmente en 1995.
En nuestro pas el ltimo caso de polio data de 1984. En Amrica se erradic oficialmente en 1995.

Polio: su mero apcope sonaba a muerte. Fue la peor pesadilla de los padres –atacaba especialmente a menores de 9 aos– y todava son muchos los argentinos que la recuerdan. De esa poca oscura emergeran, sin embargo, dos personas luminosas: Jonas Salk y Albert Sabin. Pudieron hacerse millonarios, pero renunciaron a las patentes de sus descubrimientos por amor a la especie, en favor de la salud universal.
Las circunstancias haban empujado a la ciencia a una investigacin contrareloj. Los efectos de la polio –existente desde la prehistoria junto con la mayora de los virus– as como sus consecuencias en el sistema nervioso y motriz, ya haban sido descritos por Jakob Heine, un ortopedista alemn, en 1840. Pero no fue sino hasta 1930 que comenzaron a brotar epidemias crecientes del mal en Europa y Estados Unidos. El pico de 1947en Inglaterra, Austria, Alemania y Checoslovaquia alcanz proporciones pandmicas en Europa, Amrica del Norte, Australia y Nueva Zelanda.

En Argentina, la poliomielitis mostraba ya carcter endmico en ciertas zonas desde la dcada del 40. La sociedad la haba asumido como un problema local y se organizaba para contenerla con los recursos disponibles. En 1946 fue creada la Secretara de Salud Pblica, elevada a rango de Ministerio en 1949 a cargo del neurocirujano Ramn Carrillo. Adems de disminuir drsticamente la mortalidad infantil, erradicar el paludismo, la sfilis, el tifus y la brucelosis durante su gestin, Carrillo haba contenido la expansin de la polio en base a los criterios sanitarios de su poca. El rango se mantena en un promedio de cinco casos anuales cada 100.000 personas.

Pero sobrevino un golpe militar. Y con l, el desastre. El pas –que no llegaba entonces a los 19 millones de habitantes– pas de 871 contagios en el ‘54, reducidos a 435 en el ’55, para saltar a 6.496 casos (en su mayora nios y nias) en el ao 1956. El 10% de esos afectados morira, y un 25% quedara con alguna discapacidad permanente.

El contexto poltico

Cientos de niños tenían que ser recluidos en pulmotores para salvarles la vida. (AGN)
Cientos de nios tenan que ser recluidos en pulmotores para salvarles la vida. (AGN)

Apenas meses antes de desatada la crisis de contagios, la Marina haba bombardeado a su propia poblacin civil dejando 309, muertos. Una decena de esas vctimas, eran escolares que visitaban el centro porteo; paradjica y trgicamente, de entre seis y nueve aos de edad, el mismo grupo etario ms castigado por la polio. Esos mismos bombarderos que se autoproclamaban “libertadores” haban tomado el poder en septiembre del ‘55 y estaban ya a cargo de la emergencia sanitaria.

No contento con el desmantelamiento del Ministerio que haba creado Pern en 1949 (una dcada despus, el gobierno de Ongana repetira la hazaa degradando a secretara el Ministerio de Salud reestablecido por Arturo Frondizi), Aramburu intentaba por entonces aprovechar el vaco legal fruto de la derogacin de la Constitucin de 1949 para privatizar el sistema de salud pblica. Pero, ante los efectos devastadores de la pandemia a comienzos de 1956 –que, corresponde decirlo le hubiese ocurrido a cualquier gobierno de todos modos– el propio general-presidente debi volver sobre sus pasos y acabara visitando el Hospital Muiz civilmente vestido de guardapolvo blanco.

A contrapelo incluso de su voluntad proscriptora contra el innombrable “tirano prfugo”, los golpistas dispusieron reabrir instalaciones erigidas por sus antecesores: la Ciudad Infantil, fundada por Eva Pern, antes clausurada, se restituy como “Instituto de Rehabilitacin del Lisiado” destinado, otra vez, a los de menos recursos.

La gente apelaba a su intuicin. Se pintaban veredas y troncos con cal, imitando recursos aplicables a las bacterias e intiles frente al virus. Algunos mdicos prescriban gammaglobulina intentando reforzar el sistema inmunolgico, se hacan vapores de eucalipto, se colgaban bolsitas de alcanfor al cuello de los ms chiquitos.

Como haba sucedido con la fiebre amarilla en la segunda mitad del siglo XIX, las familias ricas emigraban a sus estancias. Quienes no tenan a dnde huir, quedaban a la deriva. Se respiraba la hora del desamparo, que haba cubierto al pas como una nube.

Colectas y expectativas

Historia de la polio 1 (OPS)

Mara Rosa Senet, mdica e hija del tambin mdico Ovidio Senet, un prestigioso pediatra argentino, convers con Tlam sobre aquellos aos, cuyo paisaje completa con su testimonio, transcripto a continuacin.

Mi padre haba convertido nuestra casa en un hospital de campaa. El living se llen de colchones y chiquitos en tratamiento. Se probaba todo lo imaginable, como la estreptomicina, que lgicamente no serva porque no estbamos frente a una bacteria sino a un virus. No se tena la nocin clara de los modos de contagio y no se declar ninguna cuarentena, salvo la suspensin de clases. La gente ms temerosa se cuidaba de salir. En 1943, mam, Arminda Roncoroni, haba participado junto otras seoras de la sociedad portea en la fundacin de la Asociacin de Lucha contra la Parlisis Infantil (ALPI) para la rehabilitacin de esos chicos que cada da eran ms. Pero en el ‘56 los casos se dispararon, nada alcanzaba”.

Ante la crisis, el gobierno militar destin 40 millones de pesos a la contingencia mientras que las colectas realizadas barrio por barrio encontraron una adhesin popular que casi equipar ese monto y llego a recaudar otros 37 millones en la suma de donaciones particulares. Ni la pandemia ni el golpe militar haban resquebrajado una cohesin social mayoritaria, que se expresaba desde la base misma de la comunidad.

Las 140 camas del hospital Muiz estaban desbordadas. Se generaron nuevos espacios para la atencin, se destin dinero para capacitacin de los mdicos, la compra de elementos ortopdicos y de pulmotores. La esperanza estaba puesta ya en noticias que venan del norte: alguien haba descubierto una vacuna. No obstante, los tiempos eran muy diferentes a los de este siglo y esa solucin potencial estaba todava lejos de Amrica del Sur.

Historia de la polio 2 (OPS)


Lo pblico y lo privado

Ayer, como hoy, las vacunas llegaron al país en vuelos de Aerolíneas Argentinas. (AGN)
Ayer, como hoy, las vacunas llegaron al pas en vuelos de Aerolneas Argentinas. (AGN)

Alejandro Horowicz, doctor en Ciencias Sociales y prolfico ensayistacon una vasta obra publicada sobre peronismo, convers con Tlam sobre este perodo y su contraste con nuestros das: “La poliomielitis de entonces no podra haberla evitado ningn gobierno. Pero hay una diferencia clave entre las pandemias de hace medio siglo y la actual. El coronavirus es el nombre que asume en estas circunstancias la crisis general del capitalismo”.

“En el 57, el capitalismo, por el contrario –explica Horowicz– estaba en plena fase expansiva. Entonces, el sistema de salud pblica era la principal herramienta; haba un acuerdo general de la sociedad argentina; nadie propona liquidar el Estado, como ahora. La polio, an en el perodo dictatorial, gener una respuesta homognea por parte de la sociedad. Aquel era un mundo donde lo pblico todava decida y lo privado, en todo caso, se colaba entre los intersticios de lo estatal”.

“Hoy cuesta hacerle entender a mucha gente –plantea el ensayista– que no es el Estado quien est restringiendo mi libertad ni mi derecho al comercio o a la propiedad, sino la pandemia. Y que el derecho a la propiedad es un derecho regulado pblicamente cuyo principal bien a tutelar en una sociedad es el de la vida de quienes la integran. Hay un grupo importante de personas que, expresamente, hace saber que no le interesa el colectivo de los argentinos. Pretenden la libertad del country, e ignoran, por ejemplo, que el country visto desde un helicptero es lo ms parecido a un campo de concentracin: un alambrado con torretas”.

“Cuando flamea la bandera de la libertad de comercio de los rabiosos libertarios de hoy –concluye Horowicz– lo que flamea es la bandera del country, donde esos mismos habitantes quedarn a la deriva si no hay salud pblica ni Estado. Identificacin con el amo: desde ah se elige con quin solidarizarse”.



“Todos los das mora alguien a quien uno conoca”

El historiador Roberto Corts Conde, ex Presidente de la Academia Nacional de la Historia y de la International Economic History Association, tambin accedi a compartir con Tlam su perspectiva sobre la epidemia de la polio, que vivi muy de cerca en los aos 50: “Yo tena 24 aos, ya era abogado y tena un hijo de pocos meses y a mi mujer la mand con ese hijo mo a Totoral, Crdoba. De mi generacin conozco varias personas que tuvieron parlisis infantil, e incluso colegas muy cercanos, como Tulio Halperin Donghi. Uno escuchaba todos los das que mora alguien conocido, aun sin contar con la inmediatez actual de los datos estadsticos”.

"No tengo registro de que haya habido problemas de oferta y distribucin de la vacuna, como hay hoy –repasa el acadmico– pero lo cierto es que, en trminos macroeconmicos, en los aos 50 estbamos en el punto de una gran recuperacin de posguerra. Estados Unidos sala airoso, con una capacidad industrial superior a todos los pases del mundo y la novedad de la produccin masiva a bajo costo. Incluso la produccin masiva de la vacuna probablemente se haya inscripto en esa lnea”.

La llegada de la vacuna a la Argentina

Una edición de estampillas conmemorativas en agradecimiento a la Humanidad. (AGN)
Una edicin de estampillas conmemorativas en agradecimiento a la Humanidad. (AGN)

Las noticias acerca del descubrimiento de una vacuna en 1955 haban sido un faro de esperanza. Pero las fabricadas en los primeros meses eran todava muy pocas. Pese al enorme gesto desinteresado del doctor Jonas Salk, la elaboracin de su vacuna era compleja. El virus inactivado (que constitua el componente central) se obtena sembrndolo en clulas renales del Rhesus, un tipo de mono que habitaba en la India, donde era venerado por cuestiones religiosas.

As, an con su patente liberada, la nica frmula de vacuna –que slo Estados Unidos, Canad y Gran Bretaa, estaban en condiciones de producir– tena un alto costo de fabricacin y un precio comercial 5,70 dlares por dosis. Esto dificultaba su adquisicin para cualquier gobierno. Pero el apoyo internacional, ante lo que ya se sealaba globalmente como una peligrosa pandemia para la especie humana en su conjunto, involucr a lderes e instituciones mundiales en favor de la Argentina y su provisin.

Finalmente, el producto salvador llegara al cono sur gracias a un fortsimo apoyo de las Naciones Unidas y de la Organizacin Mundial de la Salud. El embajador en Washington gestion la compra de las vacunas y logr que el 10 de agosto de 1956 el gobierno norteamericano autorizara la partida de un milln de dosis para exportacin.

Francisco Elizalde, secretario de Sanidad Pblica, viaj a la semana siguiente a Nueva York y gestion la adquisicin de las vacunas, que fueron remitidas al pas con la celeridad del caso gracias a que el pas contaba con una recientemente fundada lnea de bandera propia (ver recuadro).

El esfuerzo de todas las partes involucradas fue reconocido por el correo con una estampilla de un peso en la que se lea: “Gratitud de los nios argentinos a los pueblos del mundo”.

Una campaa de vacunacin sin precedentes

En Argentina, la poliomielitis mostraba ya carácter endémico en ciertas zonas desde la década del 40. (AGN)
En Argentina, la poliomielitis mostraba ya carcter endmico en ciertas zonas desde la dcada del 40. (AGN)

Tras la capacitacin de equipos sanitarios y enfermeros, el 12 de septiembre de 1956 se aplicaron las primeras inyecciones en 44 escuelas de la Capital Federal.

El 6 de octubre de 1956 llegaron 507.000 dosis –que se sumaban al milln recibido en agosto– y el 20 de diciembre una tercera entrega de 2 millones. La distribucin al interior se realiz por camiones sanitarios que recorran el pas y el ferrocarril nacional. El tendido radial ferroviario facilit, para el caso, un rpido acceso a zonas del interior; en particular, el de la lnea General Belgrano, que llegaba a las provincias del llamado “norte grande”.

En 1959 el gobierno de Arturo Frondizi adquiri dos millones de dosis Salk, a las que se sumaron 4 millones en 1960 y 5 millones de dosis en abril de 1961.

El suministro externo de vacunas se regulariz rpidamente; en 1960 ya funcionaban especficos programas de vacunacin anti poliomieltica obligatoria para nios argentinos entre dos meses y 14 aos, medida que se extendi a las embarazadas.

“Un bien colectivo

El 12 de septiembre de 1956 se aplicaron las primeras inyecciones en 44 escuelas de la Capital Federal. (AGN)
El 12 de septiembre de 1956 se aplicaron las primeras inyecciones en 44 escuelas de la Capital Federal. (AGN)

Con relacin a aquellos das de vacunacin y la mirada desde la infancia, Elsa Drucaroff, escritora, crtica, profesora en Letras y doctora en Ciencias Sociales, comparti con Tlam una evocacin puntual y representativa de entonces: “Yo nac en diciembre de 1957 y mi hermano en 1953. Me crie en el miedo de mis padres: a mi hermano lo dejaron encerrado un ao entero para evitar que se contagiara. Cuando empec a ir al jardn de infantes recuerdo, s, muy claramente –porque es quizs el recuerdo ms antiguo que tengo– una mesa con personas vestidas de blanco frente a las cuales hacamos una fila. Yo estaba muy excitada porque saba que esa era la vacuna Sabin oral y saba que gracias a esa vacuna mi hermano haba podido despus ir a la escuela".

“La idea general y real era que se estaba dando en todas las escuelas, y que las vacunas eran un bien colectivo, algo que en mis palabras de hoy yo definira como democrtico, pero entonces era en todo caso una nocin; era la idea de que no caba en la cabeza que se cobrara por eso, e implicaba una gran seguridad” concluye Drucaroff.

Patentar el sol

El 12 de abril de 1955 Jonas Salk descubrió la vacuna antipoliomielítica. (AFP)
El 12 de abril de 1955 Jonas Salk descubri la vacuna antipoliomieltica. (AFP)

Jonas Edward Salk, cuya alegrica respuesta “Claro que no habr patente. Acaso se podra patentar el sol?” irradi al mundo tanto como su vacuna, haba nacido en 1914, en Nueva York en el seno de una familia de inmigrantes rusos judos de bajos ingresos. Sus padres se mudaron entre el Bronx, Harlem y Queens, y las perspectivas del sueo americano no parecan cumplirse en l, hasta que, mediante un sistema de mritos para las familias sin recursos, Jonas accedi a la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York en 1934, donde se gradu con mritos y se recibi en 1939.

Al cabo de seis aos repartidos entre la medicina y la investigacin, Salk –en un grupo liderado por Thomas Francis Junior–desarroll la primera vacuna para la gripe, que se lleg a aplicar a soldados norteamericanos a fines de la Segunda Guerra.

Para Salk, el desafo mayor, terminado el conflicto mundial, era la amenaza de otro virus que se diseminaba fatal y vorazmente: la polio haba afectado a ms de 58.000 estadounidenses en el ao1952 con el agravante de que la mayora de sus vctimas eran menores de nueve aos. Esto, y el hecho de que la patologa presentaba, adems, un componente social, dada su transmisin va materia fecal al agua o alimentos contaminados en mbitos con escasa infraestructura urbana, inspiraron a Salk a trabajar en su proyecto con especial inters.

La confianza y la necesidad llevaran entonces al ensayo clnico ms vasto de la Historia: el descubrimiento de Salk se inocul primero en 1.800.000 chicos y chicas estadounidenses de entre 6 y 9 demostrando un 90% de efectividad.

A partir de aquellas certezas, la campaa de vacunacin norteamericana dio vuelta la historia de la enfermedad: el nmero anual de casos de polio, para 1957 se redujo a una dcima parte respecto del peor brote; es decir, haba bajado a 5.600 contagios.

Del amargo terror al terrn de azcar

Albert Sabin, al igual que Salk, se graduó en la New York University.
Albert Sabin, al igual que Salk, se gradu en la New York University.

El hallazgo de Salk consista, como se sabe, en inocular en el organismo por va inyectable el virus inactivo para que este produjese los anticuerpos necesarios. Constaba de dos dosis al cabo de las cuales garantizaba anticuerpos en el 90 por ciento de los casos probados. Una tercera dosis elevaba la efectividad al 99 por ciento.

Albert Bruce Sabin –cuyo verdadero apellido era Saperstein–haba llegado muy joven a los Estados Unidos escapando del antisemitismo de su Polonia natal. Graduado en la New York University –como su colega Salk– tambin investig la forma de contagio de la polio y advirti que si el virus infectaba a travs del sistema gastrointestinal para despus propagarse por la sangre, la inmunizacin, quizs poda lograrse por esa va y generar all los anticuerpos necesarios.

Sabin lleg a la frmula oral, con virus vivos debilitados –tiempos despus de que Salk lo hiciera con los desactivados– que experiment en s mismo y en sus propios hijos. Luego llev la prueba a los ensayos clnicos de rigor y los resultados fueron un xito. Las condiciones de traslado y operatividad en torno de su aplicacin permitieron, mediante la popularizada “Sabin oral” –que empez a usarse en Estados Unidos en 1957– una vacunacin a gran escala, no solo en Argentina sino tambin, y en particular, en pases con baja o nula infraestructura como para acceder a la versin hipodrmica.

Sabin, como Salk, muri de una insuficiencia cardaca, dos aos antes que su colega (1993 y 1995 respectivamente). Tambin rechaz patentar a su nombre el descubrimiento que seguira salvando vidas en cadena a lo largo y ancho del planeta, facilitado por la famosa versin del lquido rojizo en el terrn de azcar.

Amrica libre de polio

La polio había afectado a más de 58.000 estadounidenses en el año1952, en su mayoría, menores de 9 años. (AGN)
La polio haba afectado a ms de 58.000 estadounidenses en el ao1952, en su mayora, menores de 9 aos. (AGN)

Progresivamente, en Argentina se tendi a reemplazar la vacuna inyectable Salk “inactiva” (de virus inactivados) por la vacuna Sabin oral viva, que empezara a circular a principios de 1960 y presentaba mayor sencillez logstica, adems de tener menor costo.

A partir de la superacin de las instancias epidmicas, se retom luego la inyectable de Salk, por ser ms segura en contextos masivos sin portadores del virus en una regin determinada.

La contencin de la epidemia le evit a su vez al pas un conflicto diplomtico cercano. Chile y Uruguay, que no tenan epidemias en ese entonces, haban puesto en estudio la posibilidad del cierre de fronteras, lo cual finalmente no ocurri.

Durante los aos posteriores la administracin de las vacunas, la pandemia qued felizmente atrs, salvo algunos casos aislados. En Argentina, no se registra ninguno desde 1984 mientras que el ltimo en Amrica fue detectado en Per, el 23 de agosto de 1991. El continente fue declarado libre de Polio en 1995.

Pese a todo, Afganistn, Camern, Guinea Ecuatorial, Etiopa, Israel, Nigeria, Pakistn, Somalia y la Repblica rabe Siria han registrado casos de poliomielitis en el siglo XXI y su erradicacin total aun es una deuda de la humanidad.

Vctimas de la polio

Alicia Pattacini, la última víctima de la polio en Argentina. (Télam)
Alicia Pattacini, la ltima vctima de la polio en Argentina. (Tlam)

Qu hizo cada quien ante la enfermedad es otra historia en s misma. Frida Kahlo, que la padeci muy tempranamente, la hizo parte de su arte. El escritor de ciencia ficcin ingls, Arthur C. Clarke, (autor de "2001: Odisea del Espacio") el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el director de cine Francis Ford Coppola, el fsico Robert Oppenheimer, el violinista Itzhak Perlman y el msico canadiense Neil Young, fueron, entre otros, alcanzados por la peor pandemia que sacudi a la humanidad previo al Covid19.

Entre los conocidos pblicamente, en Argentina padecieron la enfermedad y sus secuelas figuras de distintos mbitos: el pianista Bruno Gelber, el atleta cordobs Jean Maggi (a quien el cineasta J.J. Campanella dedic un documental en 2019) la guionista Nen Cascallar, el acadmico y juez Andrs D’Alessio, la ensayista Mara Rosa Oliver, el bandoneonista y compositor Astor Piazzolla son algunos de los nombres que trascendieron a nivel local.

Hay tambin en nuestro pas algunas historias puntuales y algo tardas o nulas en su divulgacin. Hablan de situaciones confusas y oscuras, que sin embargo sus protagonistas llevaron a buen puerto. Es el caso de Mara ngela Francesconi, que brind su valioso testimonio Tlam:

“Yo nac en Rafaela, Santa Fe, en febrero de 1959 –repasa Mara Anglica–. En noviembre del ’61, por antecedentes de salud, el pediatra decidi que en lugar de la Sabin, yo deba ser vacunada con la Salk. Apenas dos semanas despus, el 8 de diciembre me detectaron polio. La enfermedad me atac en plena instancia de empezar a caminar. Me internaron. Estuve ocho meses en el hospital Vera Candioti de Santa Fe y pas un largo tiempo en el pulmotor; mi sensacin era que no coordinaba la respiracin del aparato con la ma. Pero, adems de la secuela que me dej la enfermedad en la pierna, la mayor lesin psicolgica que sufr fue ese aislamiento de mi familia. Afortunadamente, los profesionales de salud hoy obligan a tener a los padres cerca de los chicos en casi cualquier internacin”.

“El otro dato no menor –agrega Francesconi– es que en mi caso ocurri algo inslito y muy daino: al internarme le exigieron a mi mam que entregara el carnet de vacunacin y nunca se lo quisieron devolver. No dieron explicaciones: nunca supimos si la partida era defectuosa, vencida o adulterada, pero s que en ese momento las autoridades sanitarias eligieron ocultarlo”.

Mara Anglica trabaja en la recuperacin de las funciones musculares alteradas; es ortopedista y ortodoncista con un enfoque holstico que da excelentes resultados y recepcin en sus pacientes. “Mi vocacin es mi profesin” nos dice, y agrega: “eleg la posibilidad de reparar lo propio en los otros.”

La distribucin de vacunas en el mundo

La vacuna Sabin oral reemplazó a la inyectable de Salk.
La vacuna Sabin oral reemplaz a la inyectable de Salk.

El 16% de la poblacin del planeta –configurado por la suma de los pases ms ricos del globo– hoy cuenta con el 60% de las dosis de vacunas disponibles contra el coronavirus. De haber habido dos nicas formas libres de patente habilitadas al mundo, como ocurri en los 50 con las Salk y Sabin, quizs esto no estara ocurriendo.

A su vez, es una paradoja el hecho de que si estos pases inoculan a sus poblaciones antes de garantizar el acceso a las naciones menos desarrolladas, la devastacin econmica costar entre US$1,5 y US$9,2 billones y al menos la mitad de esa misma prdida recaer sobre los pases poderosos, segn indica un anlisis del website bbc.com, cuya tendencia editorial no puede tildarse de anticapitalista.

El plan Covax va en direccin de achicar esa brecha. Pero, incluso la OMS, lo considera insuficiente para evitar una crisis global. Los expertos sugieren seguir la direccin tomada, por ejemplo, por el gobierno de Noruega, que ya ha empezado a donar dosis a los pases con menor posibilidad de adquirirlas.

Un futuro pandmico con el ojo del amo

Salk vino al país en 1983. Aquí, en su encuentro con Luis Federico Leloir. (Conicet)
Salk vino al pas en 1983. Aqu, en su encuentro con Luis Federico Leloir. (Conicet)

A la luz de lo que pronostican los investigadores, la universalizacin de los virus patgenos en oleadas cclicas abre un captulo histrico donde las vacunas o su ausencia definirn devastaciones superiores a las guerras mundiales. Parece entonces razonable concluir que la distribucin y acceso a las vacunas no puede quedar en la administracin de privados.

Si -como observan socilogos, antroplogos, historiadores y economistas- el capitalismo est en crisis, hay una direccin tomada que debe modificarse.

Plantear a corto plazo y como asunto de Estado global el acceso a las vacunas es, pues, una prioridad moral, pero tambin supervivencial; una prioridad de la raza humana como especie.

As, el tema de las patentes vuelve a interpelarnos con la lgica tica de Salk y Sabin: la libertad no es patrimonio exclusivo de los autoproclamados libertarios cuya mirada ciclpea ve las cosas con un solo ojo.

De esa mirada, tambin contagiosa y viral, hace falta cuidarse. Porque, parafraseando a uno de los entrevistados para este artculo, esa mirada no es otra que la del ojo del amo.