05/04/2021 LITERATURA

Mariana Sndez: "Construimos la normalidad porque le tememos a lo que queda fuera del cuadro"

En "Algunas familias normales" la escritora aborda la extraeza en esos momentos en que dos hermanas inseparables se enemistan por alterar el recorrido de la caminata diaria o cuando un taxista secuestra a una mujer y su hija para obligarlas a funcionar como una familia.

Por Julieta Grosso

"Uno de los temas que más me atraen como lectora y que me tienta al escribir- es el de la literatura que se explora y se autocuestiona en el proceso de hacerse", sostiene la autora.
"Uno de los temas que ms me atraen como lectora y que me tienta al escribir- es el de la literatura que se explora y se autocuestiona en el proceso de hacerse", sostiene la autora.

A la escritora Mariana Sndez le gusta narrar la extraeza, no la que surge de los universos remotos o antojadizos de la ciencia ficcin sino la que habita subrepticiamente en los bordes de la cotidianeidad: de algunos de esos extravos posibles da cuenta en los relatos que integran "Algunas familias normales", donde con pulso sigiloso capta ese momento preciso en que dos hermanas inseparables se enemistan por una calle o un taxista secuestra a una mujer y su hija para obligarlas a funcionar como una familia.

Si en su obra anterior -la novela "Una casa llena de gente"- lo que irrumpa como una trama maleable y viscosa era la identidad de una mujer muerta que reapareca en la memoria de su hija a travs de unos diarios autobiogrficos, este libro de Sndez alumbra la letra chica de las estructuras familiares, la banalidad reveladora que persiste en algo tan tedioso como una reunin de consorcio y los vnculos entre vida y literatura, esa suerte de retroalimentacin que en el caso de la autora parece tomar la forma de una simbiosis inevitable.

"Algunas familias normales", editado por Compañía Naviera Ilimitada.
"Algunas familias normales", editado por Compaa Naviera Ilimitada.
"Como sociedad construimos la normalidad porque le tememos a lo que queda fuera del cuadro, a lo que no se controla, por miedo a lo que nos pueda perjudicar o hacer sufrir", dice la escritora a Tlam a propsito de este volumen de cuentos que tuvo una mdica circulacin en 2016 y que regresa ahora con dos agregados en la versin que acaba de lanzar el sello Compaa Naviera Ilimitada.

Con una prosa filosa que se percibe entrenada en la eleccin de las frases, en "sus combinaciones, sus retorcimientos", Sndez delinea una cartografa que instala la perturbacin como el reverso posible de una decena de historias que tienen lugar en escenarios cotidianos como una oficina, un edificio o una casa. All se produce un acontecimiento que disloca lo real y enrarece la secuencia, como la pareja de enanos cuya actitud festiva en "Para que no sobre tanto cielo" contrasta con la de la familia atravesada por rispideces, el hombre que en "Foto de familia" secuestra a una mujer y su hija para convencerla de que puede ser un compaero ideal y a la vez un padre perfecto para su hija o aquel que en el cuento que da ttulo al libro intenta descorrerse de la figura de ese padre desapegado y un poco lumpen pero termina replicando su comportamiento errtico.

El clima de los relatos congenia con la definicin que el escritor espaol Enrique Vila-Matas -lectura obligada y persistente para Sndez- aport para la contratapa del texto. "Mientras la normalidad es cmica, la anomala es elegante, sugerente, turbadora: tiende, igual que la hiedra, a leer la realidad como un constante cambio de cuerpo, de textura", delinea el autor de una treintena de obras como "Bartleby y compaa" o "Doctor Pasavento".
- Tlam: La frase de Caetano Veloso que abre el texto ("De cerca nadie es normal") funciona como una sntesis y una anticipacin del clima que se respira en estos relatos, La normalidad que construimos para domesticar el miedo a lo imprevisible o lo desconocido es tan frgil y admite fisuras como las que en efecto hiperblico muestran las situaciones de estos relatos?

- Mariana Sndez: Esa misma pregunta le hice a Stephen Dixon -uno de los autores que ms admiro-: escribir es para algunos una forma de anticiparse a los disgustos imprevistos que nos puede presentar la vida? Como si creyramos que al escribirlo se amortigua el impacto real posterior? l me respondi que s, y que era muy miedoso; yo te respondo lo mismo. Imagino que como sociedad construimos la normalidad porque le tememos a lo que queda fuera del cuadro, a lo que no se controla, por miedo a lo que nos pueda perjudicar o hacer sufrir. Y es como si en estos cuentos hubiera un intento por traer elementos o personajes de los mrgenes al centro de las vidas "normales", hacerlos cruzar. En casi todos aparece un elemento "anmalo" o disruptivo que sacude un poco la situacin establecida, algo se quiebra.
- T.: En esa suerte de bitcora que viene a continuacin de los relatos decs "Escribo porque s mentir. O no s si habr sido al contrario: porque tengo un buen mentir me atrajo la literatura". Enqu medida la literatura es una experiencia que se prolonga ms all de las fronteras de un libro?

- M. S.: Uno de los temas que ms me atraen como lectora –y que me tienta al escribir- es el de la literatura que se explora y se autocuestiona en el proceso de hacerse. Como el relojero que necesita desarmar el reloj para entenderlo. Para algunos, leer y escribir es tratar de responderse de dnde proviene esa fascinacin por los libros, cmo funciona, qu mecanismos o alcances tiene. Y como no existe una respuesta cerrada, leer y escribir son en s esa bsqueda siempre abierta, en espiral. Tambin me gusta cuando otras artes juegan a mostrar su esencia de artificio, como en cine hace Godard. Y en literatura, un autor que he ledo muchsimo es Enrique Vila-Matas. Hay un ttulo suyo en particular -"Marienbad elctrico"- en el que habla de la literatura expandida, como una realidad que existe en todas partes. Ah se pregunta: "dnde termina una obra suponiendo que haya empezado en algn lugar?" Comparto esa visin, se trata de una experiencia permanente, nos demos cuenta o no.

- T.:A qu te refers en ese cuento cuando formuls que la ficcin es lo que no puede decirse de ninguna otra manera?

- M.S.: Cuando dejo que los personajes hablen de literatura no me pregunto qu quieren decir, permito que salgan espontneamente esas ideas sin filtrarlas mucho y por lo general me parecen bien. Son ms el resultado de una intuicin que de una razn. Pero al revisar ese libro de Vila-Matas veo que dice sobre Robert Walser: "se pregunta si acaso escribir no consistir en dar vueltas hasta el infinito aquello de lo que realmente queremos hablar". Quizs hay quienes sentimos que la lengua, que es la capacidad por excelencia de los humanos, no alcanza para captar o comunicar lo ms esencial. Y que en una innumerable cantidad de veces es insustancial, como un ruido que no comunica nada. En mis personajes vuelve cada dos por tres esa especie de lucha con la lengua: quieren reinventar la relacin entre significado y significante, o se quedan mudos o se resisten a hablar como una forma de parate, de foja cero y descanso existencial. Seguramente tendr que ver conmigo. En Clarice Lispector hay algo de esto tambin.

- T.: La familia es materia de indagacin en este libro as como de tu novela "Una casa llena de gente"Sobre qu aspectos te interesa trabajar cuando volvs sobre este tipo de estructuras? Si tomamos algunos de las constelaciones familiares de ambos libros se podra pensar que te gusta internarte en aquello que tiene de disfuncional...
- M.S.: Tengo la atencin centrada en la psicologa de las convivencias y en ese sentido la familia, pero tambin los amigos, los vecinos, los compaeros de trabajo, el consorcio, son formas de interaccin muy atractivas para observar. Ofrece una paleta de colores inmensa. Mi foco no es lo disfuncional, al contrario, es siempre lo normal en tanto habitual, cotidiano. Lo que nos pasa a todos en las escenas mnimas, las relaciones chiquitas, lo que Perec llama "infraordinario" y lo que, con otro estilo, retrata Hebe Uhart. Me importa la filosofa que se esconde en lo aparentemente trivial.

Creo que la familia –como cualquier clula- se reinventa todo el tiempo de millones de maneras, que no hay una sola forma de ser familia, al revs, y que no solo se genera a travs de los lazos de sangre. De eso tratan un poco mis libros tambin.

Mariana Sndez.


-En el caso del relato "Algunas familias normales" es interesante cmo irrumpe el tema de los mandatos, esa suerte de destino indeclinable que nos lleva a repetir aquello que a priori queramos eludir o reformular.Mandan los linajes genticos a la hora de repetir conductas reprobables o es el peso de lo vivido da a da en un contexto determinado que termina asumiendo la forma de un aprendizaje del que es muy difcil abstraerse?

- M.S.: Es algo que me produce una gran intriga: por qu hay gente que termina repitiendo los modelos que rechazaba? Es inconsciente, por supuesto. Pasa con mucha mayor frecuencia de lo que creemos, aunque no s por qu. Una de mis teoras es que en ciertas personas acta una especie de culpa en contra de s, cuando ven que pueden mejorar el modelo anterior, el de los padres o tutores. Algunos -sin siquiera darse cuenta, como el personaje de Fabin- no lo soportan y dan un montn de crculos para volver a caer en lo que renegaban, para demostrarse que no son mejores que sus educadores. Es una especie de autoboicot muy profundo, muy sutil.

- T.: Volviendo al concepto general de normalidad, tal vez lo inquietante de este libro es que muchos de los personajes del libro que se saben "fuera de la norma" no estn desesperados por pertenecer a ella, por encajar El libro funciona un poco a contramano de los tiempos actuales donde el imperativo de las redes empuja todo el tiempo a encajar, a mostrarse "integrado" a una narrativa de autorrealizacin y felicidad?
- M.S.: Es interesante pensarlo as, podran ser personajes de otra poca, al margen por completo de las redes, un tema que -como smbolo de todo el funcionamiento social actual- no consigo comprender. Intento participar con cuestiones de trabajo, pero todas las veces lo hago con un sentimiento de extraeza y ridculo enorme. Por qu hago esto? A quin le estoy hablando? Lo relaciono con la obra "Las sillas" de Ionesco, maestro del absurdo: pone en escena a dos ancianos que pretenden hacer el esfuerzo de comunicarse con el otro cuando en realidad solo hablan consigo mismos, es un dilogo de sordos.
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