Cultura

28-03-2021 17:34 - arte

Bob Nickas: "Un inadaptado es una forma bastante buena de definir a un artista"

El curador, crítico de arte y melómano neoyorkino dio a conocer "El robo es visión" que compila algunos de sus artículos y ensayos, con una mirada ácida que recorre desde los años 70 a los 2000, entrelazando Andy Warhol, el punk, On Kawara, The Stooges, Stephen Shore o el pop art.

Por Mercedes Ezquiaga
Por Mercedes Ezquiaga
28-03-2021 | 17:34
Nickas es curador crtico de arte y fantico de Jorge Luis Borges
Nickas es curador, crítico de arte y fanático de Jorge Luis Borges.

"El robo es visión", del curador, crítico de arte y melómano neoyorkino Bob Nickas, compila algunos de sus más destacados artículos y ensayos de la escena artística estadounidense, una mirada ácida que recorre desde los años 70 a los 2000, entrelazando Andy Warhol, el punk, On Kawara, The Stooges, Stephen Shore o el pop art.

"Tenés que pintar lo que amás. ¿Qué es lo que amás?", le dijeron a Warhol, y así fue como el rey del arte pop "se puso enseguida a pintar dinero", dispara Nickas en uno de sus textos -que navegan entre la crítica y el ensayo-, y donde muestra su incisiva y brutalmente honesta mirada sobre la escena.

El libro también reúne entrevistas que le han hecho al propio Nickas -quien fue curador en Venecia, Lyon, el MoMA PS1 y lleva organizadas más de 80 exhibiciones-, como cuando lo interrogan acerca de si todavía tienen sentido las bienales: "Sí, tienen sentido, si sos una ciudad que alberga una bienal, el alcalde de esa ciudad, el director de turismo, el dueño de un hotel o de un sex-shop de esa misma ciudad", responde.

Publicado por Ripio Editora, "El robo es visión" es la primera traducción al español de sus textos e incluye un posfacio escrito especialmente para esta edición, donde revela que el título lo tomó de una canción de la banda inglesa The Fall, nada raro teniendo en cuenta que la escena musical recorre gran parte del libro, desde bares de mala muerte en East Village a conciertos en Carnegie Hall, sin dejar de lado galerías, museos, artistas y cada engranaje del universo artístico.


- Télam: En uno de los artículos decís que en los 70 "Nueva York no era el almacén de compras amistoso, limpio, corporativo y suburbano que es hoy". ¿Seguís viendo así a la ciudad?

- Bob Nickas: Nueva York en los años 70 estaba casi en bancarrota. El tipo de personas que se mudan aquí hoy no habrían venido entonces. Les asustaba. Pero si bien era peligrosa, también era accesible para la gente que tenía poco dinero y no encajaba en el suburbio americano ni en esa mentalidad estrecha. Yo era un visitante frecuente desde el 77, sobre todo para venir a ver bandas e ir a galerías. Pero también vine antes, de adolescente. Me escapaba del colegio y tomaba un autobús a la ciudad. Lo veía como una excursión secreta. La ciudad está para descubrirla. Sólo hay que buscar un poco más. Y puede que las cosas no estén tan limpias y ordenadas como hace poco tiempo, desde la época de Covid. Justo el otro día un amigo me dijo que se ha visto a gente consumiendo drogas duras en la calle, a plena luz del día, al sur de Penn Station. Esta tarde he estado cerca y he visto algo totalmente distinto: hombres jóvenes que llevaban bolsas con palos de golf. Los nuevos yuppies.

El rob es visin
El rob es visión.

- T: En estos textos, artistas, curadores y músicos construyen recorridos permeados por intenciones fallidas y experiencias en común. Y la sensación es que todo el tiempo está ocurriendo algo, que se están produciendo y pensando cosas nuevas ¿eso habla de la idiosincrasia estadounidense?

- BN: ¿Es una forma diplomática de referirse a un inadaptado? Porque los inadaptados vienen de todas partes, y -a riesgo de sonar romántico- es una forma bastante buena de describir a los artistas y a los individuos creativos en general. Es cierto que los estadounidenses parecen haber perfeccionado lo que se llama adolescencia suspendida. En cuanto a tu pregunta sobre el viejo-actual Nueva York, me imagino que a finales de los 70 si alguien de la desaliñada escena del centro de la ciudad se refiriera a sí mismo como "un creativo", la gente se habría caído de risa y se habría burlado de él, y con razón. Una cosa es cierta, hay artistas y curadores, y supongo que músicos, que están más profesionalizados ahora que nunca. Mirándolo en el contexto del presente, está claro que la idea de los años 70 y 80 de "inventarse sobre la marcha" era un lujo total, que en los tiempos más difíciles de hoy debe ser imposible de permitir. Si ahora tuviera 20 años, quizá no me mudaría a Nueva York.

- T: "La del arte es una historia de ganadores y perdedores. Pero de los perdedores nunca se habla", has dicho. ¿Crees que ha cambiado algo, en ese sentido, en el último tiempo?

- BN: No releo mis antiguos escritos, así que voy a confiar en que me estás citando con precisión. Estos textos se hicieron hace 20 años. Como el canon se ha desplazado en los últimos cinco años, todo un paisaje ha cambiado, y para bien. Pero el sistema, en sus imperfecciones y manipulaciones sigue siendo el mismo. A mediados de los 80, el valor del arte se deslizó de su lugar en la sociedad a su valor financiero: si era caro era importante. La historia -y con esto me refiero a los precios de las subastas- la "escribían" compradores y vendedores, asesores y galeristas. No los críticos y curadores que bien podrían haberse dedicado a ser funcionarios. Hoy en día hay que buscar mucho para encontrar una mala crítica, o eso parece, ya que gran parte de lo que se escribe es una forma de copia publicitaria. En cuanto a los museos, que están revisando el canon, bueno, ya era hora. Y sin embargo, las instituciones -haciendo lo que se espera de ellas- añadirán obras, a las colecciones, de mujeres y de personas de color, pero ¿durante cuánto tiempo? La mayoría de las obras de los museos acaban almacenadas. Quizá la historia del arte sea algo del pasado. ¿O quizás ya no exista? Hace tiempo que no tenemos décadas ni movimientos coherentes que sirven para enmarcar, aunque sea imperfectamente, el flujo del arte en la corriente del tiempo. Los museos de hoy se preocupan por compensar cien años de abandono, muy contentos de enviar sus comunicados de prensa autocomplacientes, pero eso no borra esa historia de abandono.

- T: ¿Dónde está el punk hoy?

- BN: La mayor parte del punk actual se puede encontrar en Internet y en las tiendas de discos. Todos esos discos reeditados, los vídeos en Youtube, todas esas camisetas que se imprimen sin cesar: los Ramones están en todas partes. Pero es más difícil saber mucho de la música ahora porque hemos tenido un año sin clubes ni conciertos. Y uno se pregunta ¿Qué se ha estado filtrando en los últimos doce meses, fuera de la vista, sin ser escuchado? Estar en casa, solo, dentro de un par de auriculares, es una especie de escapismo y es genial pasar el rato allí. Ahora que se vislumbra una especie de final, muchos de nosotros estamos listos para volver a vernos y rodearnos de una masa de cuerpos y volumen. El ritual no ha pasado de moda y nunca lo hará.

- T: Señalás que "lo peor del pasado solo estaba dormido, como vemos hoy en día en la democracia del fascismo en que se ha convertido el nuevo desorden mundial, la nueva anomalía". Estados Unidos se vio sacudido en el último año con sucesos como el asesinato de George Floyd o el asalto al Capitolio. ¿El clima de época impregna a las obras de arte?

- BN: Es difícil evitar registrar eventos sísmicos como estos, con el suelo que tiembla bajo tus pies. Por supuesto, incluso los artistas más compasivos, los que tienen conciencia social, no van a hacer una obra que hable directamente de los tiempos que corren, o cuya imaginería parezca sostener un espejo ante la vida. Conozco a algunos artistas abstractos que consideran que lo que hacen es más político que lo que hacen los figurativos, porque su obra se basa en el rechazo de una imagen. Al fin y al cabo, vivimos en un mundo de imagen total, y es a través de las imágenes -y de representaciones erróneas- como nos venden y vendemos. Los artistas no tienen la responsabilidad de retratar, como dices, el clima de la época, aunque la temperatura esté subiendo. Los artistas tienen una responsabilidad con lo que son y lo que hacen.

Bob Nickas: "Si el criptoarte es el futuro, no voy a ir"

El crítico estadounidense Bob Nickas, cuyo libro de ensayos "El robo es visión" acaba de publicarse en Argentina, opinó respecto a la venta por 69 millones de dólares de una obra puramente digital del criptoartista Beeple diciendo que simplemente "se trataba de un truco publicitario, y funcionó".

El escritor neoyorkino -quien fue curador en Venecia, Lyon, el MoMA PS1- se refirió así a la reciente venta de parte de la casa de subastas Christies de una obra que no tiene existencia física y cuya autenticidad es a través de la tecnología Blockchain.

La obra del artista Mike Winkelman, más conocido como Beeple, es un collage de miles de imágenes "convertido" en febrero pasado en un token no fungible o NFT, una red segura de sistemas informáticos que registra la venta en un libro de contabilidad digital, conocida como blockchain (donde la mayoría paga con la criptomoneda Ether).

- Télam: ¿Qué opinión te merece la venta de esta obra?

- Bob Nickas: En primer lugar, la NFT nunca debió ser intermediada a través de un intermediario, y menos una casa de subastas. Eso va en contra de cómo se supone que debe venderse una NFT. Se trataba de un truco publicitario, y funcionó. Al mismo tiempo, el arte, supuestamente, que componía este NFT era espantoso en todos los sentidos, dejando de lado el escarnio de Trump. Se podría decir que sumergir todas esas imágenes, muchas de las cuales son pedestres, sexistas o de otro modo ofensivas, en una gran cuadrícula era la única manera de ocultarlas a la vista. ¿Qué clase de nombre es Beeple? ¿Qué clase de persona compra un Beeple? ¿Un coleccionista de arte serio y respetado? ¿No lo compró alguien que anunciaba su empresa de inversión en activos digitales? Un amigo artista señaló: "Algunas de estas personas tienen cantidades bastante abstractas de criptodivisas, que por una serie de razones -los impuestos son una de ellas- no pueden convertir en dinero real y por eso es más fácil gastar en este tipo de cosas". Mi sugerencia para una ecuación acrónica sería "No Fucking Talent meets No Fucking Taste" (No tienes talento conoce a No tienes buen gusto). Mientras tanto, no nos molestaremos en ningún momento futuro con una retrospectiva de Beeple, o una retrospectiva de Mike Winkelmann. No ocurrirá. Nunca. ¿Y la criptomoneda que se utilizó? Se llama Éter. ¿Es una referencia al cielo claro sobre las nubes? ¿O al anestésico, el líquido incoloro y volátil que es altamente inflamable? Si esto es el futuro, no voy a ir.

La fotografía que Diane Arbus le tomó a Borges, en el libro "El robo es visión"

"El robo es visión" es la primera traducción al español de los textos del crítico estadounidense Bob Nickas, e incluye un posfacio escrito especialmente para esta edición publicada por Ripio Editora, donde bucea, entre otras cosas, en su vínculo con el argentino más universal, Jorge Luis Borges.

"El primer libro que tuve de Borges fue 'Elogio de la sombra'. En ese momento, no sabía que él era ciego. A mi manera, a los 16, 17 años, andaba a tientas. Y todos los poetas que leí cuando era joven me ayudaron a ver", evoca Bob Nickas en diálogo con Télam.

"Contemplo ahora la monografía de Diane Arbus, su retrato del escritor Jorge Luis Borges, que fue tomado en el Central Park de Nueva York en 1969", escribe el autor de "El robo es visión" y retoma una cita de Borges que eligió para el anuario de su escuela secundaria: "Vivieron su destino como en un sueño, sin saber quiénes eran o qué eran".

Nickas se detiene en su relato en los detalles de aquel retrato del escritor argentino que realizó Diane Arbus, una de las fotógrafas más influyentes del siglo XX, que buscaba registrar "lo divino en las cosas ordinarias" y cuya obra se vio en 2017, en el Malba, proveniente del Met.

- Télam: En el posfacio del libro mencionas a Borges. ¿Qué es lo que más te atrae de su escritura?

- Bob Nickas: Conocí a Borges en el instituto, por pura casualidad. No me lo había recomendado ningún profesor. En ese entonces leía bastante poesía. En las librerías, si un título me atraía, al instante lo compraba, y rara vez me decepcionaba. El primer libro que tuve de Borges fue "Elogio de la sombra". En ese momento, no sabía que él era ciego. A mi manera, a los 16, 17 años, andaba a tientas. Todos los que leí cuando era joven me ayudaron a ver, y de hecho mi oído está más atento a la poética que a la prosa. Más tarde me enteré de cómo Borges creaba ficciones de ficción, y eso fue emocionante para mi imaginación. En la época de la apropiación -y esos artistas de finales de los 70 y principios de los 80 fueron para mí figuras clave- conocí a Pierre Menard. También me fascinó la fotografía de Borges que había tomado Diane Arbus cuando vino a Nueva York en 1969.

- T: ¿Conocés arte argentino?

- BN: Siento decir que no conozco mucho. Nunca he estado en Argentina, pero espero ir cuando pueda volver a viajar. Los artistas argentinos que conozco son a través de exposiciones aquí y en Europa, por ejemplo Lea Lublin, Guillermo Kuitca, Leandro Katz y Marta Minujín. Tuvo una muestra en el New Museum en 2019, aunque no me pareció una presentación tan buena de su obra.

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