13/03/2021 ocho aos de Francisco

Usar el poder como servicio para tender puentes: la idea fuerza que atraviesa su papado

Francisco se convirti en una figura moral indiscutida que plantea la necesidad de recuperar la fraternidad mundial y la amistad social mientras habla de la reivindicacin de la "sana poltica".

Por Silvina Oranges

 Francisco se consolida como un líder mundial con capacidad de convocatoria y diálogo.
Francisco se consolida como un lder mundial con capacidad de convocatoria y dilogo.

"Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio": con esa mxima, el argentino Jorge Bergoglio iniciaba hace ocho aos su pontificado, una idea fuerza que atraviesa su magisterio y accionar en favor de tender puentes y acercar posiciones entre las personas, las naciones y las religiones, en un mundo fragmentado y globalizado.

Aquella frase fue el eje central de la homila de la misa multitudinaria con la que dio inicio a su pontificado, el 19 de marzo de 2013 en la plaza San Pedro, ante lderes polticos, sociales y religiosos del mundo entero que queran conocer de primera mano el mensaje que traa el primer papa latinoamericano, "venido casi del fin del mundo".

A ocho aos de su eleccin, Francisco se ha convertido en una figura moral indiscutida a nivel mundial, con su ejemplo de sencillez y coherencia entre el discurso y las obras. Con creatividad y audacia, Francisco se consolida como un lder mundial con una destacada capacidad de convocatoria y dilogo.

En todo su magisterio y en especial en su encclica Fratelli Tutti (Todos somos hermanos), difundida el ao pasado en plena pandemia, Francisco habla de la necesidad de recuperar la fraternidad mundial y la amistad social; se refiere tambin a la poltica como un servicio de caridad y habla de la reivindicacin de la "sana poltica".

A ocho aos de su eleccin, Francisco se ha convertido en una figura moral indiscutida a nivel mundial, con su ejemplo de sencillez y coherencia entre el discurso y las obras


Para el Papa, la mejor poltica es aquella orientada al servicio del bien comn, que pueda poner en el centro la dignidad del ser humano, garantizada a travs del trabajo, donde cada uno desarrolla sus propias capacidades.

En ese rico texto, el Papa argentino reivindica "la mejor poltica puesta al servicio del verdadero bien comn" y se pregunta: "Puede haber un camino eficaz hacia la fraternidad universal y la paz social sin una buena poltica?". En las palabras del Papa, lo que el mundo necesita no es menos poltica sino una ms humana y menos sometida a la economa.

Francisco pide en reiteradas oportunidades a los lderes polticos del mundo que dialoguen, que escuchen a su pueblo, que hagan prevalecer la unidad, que estn cerca de los jvenes y los marginados y, sobre todo, que no se dejen corromper.

Esas actitudes son las que busc llevar a la prctica durante estos ocho aos de pontificado: liderar con humildad, desde lo gestual como haber roto la tradicin de usar calzado de color rojo y preferir sus viejos zapatos negros que descolocaron a la opinin pblica cuando asumi en 2013, hasta las acciones pastorales ricamente simblicas, que apuntan a la "revolucin de la ternura" y la "pedagoga de la misericordia".

Desde el comienzo de su papado se observaron innumerables gestos compasivos y conmovedores en el Papa argentino que llamaron la atencin del mundo entero: la presencia constante en su agenda del mundo del dolor, tanto en hospitales con enfermos y discapacitados como en crceles, donde cada Jueves Santo le lava los pies a doce jvenes presos; el abrazo clido con los nios que lo visitan o en sus viajes por el mundo, compartir su cumpleaos con los 'sin techo de Roma o salir en persona a comprarse un par de anteojos a una ptica cercana al Vaticano.

Es habitual que se tome selfies con los fieles, que se coloque rpidamente los regalos que le hacen, y que pida y reciba la bendicin de otros, tal como hizo aquel 13 de marzo desde el balcn de San Pedro como obispo de Roma.

La prdica constante en favor de la "cultura del encuentro" frente a la "globalizacin de la indiferencia", que denunci en uno de sus primeros viajes, a la isla de Lampedusa, lo llevaron a acercar posiciones y construir puentes entre naciones y religiones.

Los ejemplos son innumerables: el acuerdo firmado con China en 2018, sus viajes de 2019 a Emiratos rabes y Marruecos que profundizaron el dilogo entre la Iglesia catlica y los musulmanes, el acercamiento entre los pueblos de Medio Oriente, su grito de "no a los muros, si a los puentes" frente a la situacin de los migrantes en el mundo, entre tantos otros.

Su reciente y exitoso viaje a Irak, sumido en una grave crisis poltica y social, volvi a demostrar su vocacin de tener puentes, en el marco de uno de los viajes ms arriesgados de su pontificado.

Francisco pide a los lderes del mundo que dialoguen, que escuchen a su pueblo, que hagan prevalecer la unidad, que estn cerca de los jvenes y los marginados y, sobre todo, que no se dejen corromper


Con un fuerte impacto poltico y religioso, la gira transcurri sin incidentes, con momentos histricos, y le permiti acercarse a la minora cristiana del pas, una de las ms perseguidas en Medio Oriente.

Jorge Bergoglio es capaz de pasar de las grandes acciones pastorales y geopolticas, a los pequeos gestos de cercana y sencillez que colman de fe y alegra los corazones de los fieles: desde las llamadas telefnicas a madres que perdieron a sus hijos o a ciudadanos annimos que le escriben miles de cartas por da, hasta el envo de rosarios bendecidos a familias que deben atravesar por momentos difciles hasta visitas sorpresivas y fuera de agenda.

En cuanto a su relacin con la Argentina, el Papa dijo recientemente que lo "afligen" los problemas del pas, donde habitualmente su prdica y sus mensajes continan generando diversas interpretaciones y visiones un tanto distorsionadas por manipulaciones de sus palabras entre ciertos sectores y medios de comunicacin.

El postergado regreso a la Argentina se entremezcla con la paradoja de an no poder -con su presencia- tender puentes y aportar una solucin a un viejo problema argentino, la tan mentada grieta de la sociedad del pas que lo vio nacer.
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