07/03/2021 LITERATURA

Eduardo Halfon: "Al escribir 'Cancin' entend que un nombre tambin es un fantasma"

Se trata de la ms reciente creacin del autor guatemalteco donde relata una historia sobre secuestros y memorias familiares y asegura que "es el segundo libro que gira alrededor de la historia de mi familia paterna".

Por Carlos Daniel Aletto

Eduardo Halfon.
Eduardo Halfon.


"Cancin" es el ttulo de la ltima novela del escritor guatemalteco Eduardo Halfon y es a su vez el sobrenombre de uno de los personajes de esta historia de secuestros y memorias familiares que se articulan con el resto de su obra, pero sobre todo con la lnea genealgica paterna de "Duelo", la cual no deja de ser una mscara porque -como dice el autor- "el disfraz aparece desde la primera frase del libro", cuando el protagonista y narrador llega a Tokio "disfrazado de rabe".

Uno de los mejores proyectos de escritura latinoamericano, sin dudas, es la narrativa de Halfon. En la novela "Cancin" si bien la trama est tejida en el ir y venir entre una conferencia reciente de escritores libaneses en Japn, el secuestro en enero de 1967 del abuelo del autor (que se deca libans pero era sirio) y la infancia de ese nieto en la dcada del setenta, lo importante en la construccin de la historia es la prolijidad de la forma, la dosificacin de la sorpresa, la eleccin de la palabra exacta para cada hecho o idea.

El dominio exquisito del lenguaje de Halfon, nacido en Guatemala en 1971, sigue sorprendiendo libro a libro a sus crticos, pero sobre todo a sus lectores, quienes disfrutaron (o pueden disfrutar) de sus novelas "Duelo", "El boxeador polaco", "Monasterio" y de "Biblioteca bizarra", un conjunto de textos que iluminan el resto de su narrativa y fueron publicados en Argentina por Ediciones Godot el ao pasado.

Portada del nuevo libro de Eduardo Halfon.
Portada del nuevo libro de Eduardo Halfon.
T.: Cmo se vinculan los personajes de "Cancin" con el resto de tus novelas, en particular con "Duelo"?

E. H.: El vnculo principal es el narrador. Ese otro Eduardo Halfon que tanto fuma y tanto viaja, que es ms intrpido que su autor y que lleva ya varios libros contndonos sus andanzas (este es el sexto). l me sigue guiando hacia donde quiere. Pero adems hay temas que reaparecen, escenas de libros anteriores que aqu continan, personajes que vuelven. Aiko, por ejemplo, la chica japonesa cuyo abuelo sobrevivi a la bomba de Hiroshima, ya haba aparecido en una pgina del libro "Signor Hoffman", en donde la conocemos brevemente, sin saber su historia. Dos libros despus, ella nos cuenta quin es y por qu est presente. Y s, el vnculo con "Duelo" es claro.

"Cancin" es el segundo libro que gira alrededor de la historia de mi familia paterna, de mi abuelo libans. "Duelo" surge de la muerte de su hijo primognito, y ahora "Cancin" parte de la historia de su secuestro en 1967 por un grupo de guerrilleros. Si los primeros libros de este proyecto viajaban ms hacia Polonia, hacia mi familia materna, en "Cancin" estoy de vuelta en mi lado libans.

T.: El relato sirve para cuestionar la idea de patria o identidad nacional tanto para un libans, un sirio o un guatemalteco y todas las nacionalidades?

E. H.: Es que nada es lo que parece ser. Mi abuelo era un libans que no era libans. Aunque siempre se dijo a s mismo libans, cuando l sale de Beirut, en 1917, el Lbano no exista. Se funda como pas mucho despus. Mi abuelo administrativamente era sirio, porque Beirut perteneca a Siria, pero l no se deca a s mismo sirio, sino libans. Entonces, qu es ser libans, si nada tiene que ver con un pas o una nacionalidad? Y en otro plano, qu significa para m ser libans, como nieto de un libans que no era libans? Una pregunta con la cual me vi enfrentado al recibir una invitacin a Japn para participar en un congreso de escritores libaneses, y tuve que vestirme con mi disfraz de libans. Es la identidad, entonces, un disfraz que me puedo poner y quitar cuando me lo solicitan, cuando ms lo requiero?

"Escribir es un acto solitario, ntimo, laborioso, por momentos hasta mgico. Ser escritor es una impostura"



T.: Ese disfraz es otra caracterstica importante de "Cancin"?

E. H.: El disfraz aparece desde la primera frase del libro: "Llegu a Tokio disfrazado de rabe". Pero es un disfraz que luego uno encarna. Uno se vuelve el personaje. Es el disfraz ligado a la identidad. O la identidad a travs de un disfraz. Deca Chaplin que l no conoca a Charlot, pero que al noms terminar de vestirse y maquillarse llegaba a encarnarlo por completo.

Foto del abuelo del autor y protagonista de la novela "Canción".
Foto del abuelo del autor y protagonista de la novela "Cancin".
T.: La reconstruccin genealgica del personaje, claramente tu alter ego, cumple un papel fundamental en esta novela como en el resto de tu obra? Por qu?

E. H.: Mi personaje principal, ese otro Eduardo Halfon, sigue empeado en construir su genealoga. Es como un rompecabezas que va queriendo armar. Un esfuerzo por ordenar todos los fragmentos de su ser. Y lo hace a travs de viajes, de historias, de ficcin, de la literatura. Es su genealoga la que va armando, no la ma. No es una autobiografa lo que estoy escribiendo. Tampoco son memorias. Es ficcin. Y la ficcin, cuando funciona, es universal. Aunque una historia tenga sus orgenes en la vida misma del autor, la literatura la convierte en la vida de cualquiera, en la vida de todos.

T.: Cules son las marcas que se heredan cuando la herencia tambin es el nombre de un antepasado?

E. H.: Yo soy el segundo Eduardo Halfon. Mi nombre me lo hered mi abuelo. Pero Halfon es un apellido inventado. El apellido original era ms largo, y lo cort a la mitad un oficial de inmigracin caprichoso en Ellis Island, Nueva York. Mi abuelo, en ese momento, se vuelve Halfon. Siempre me interes cmo algo tan azaroso y precario puede ser tambin algo tan definitorio y pesado. Yo recuerdo de nio escuchar las amenazas de cuidar bien mi nombre, porque era el nombre de mi abuelo. Mi padre y mi abuela y mis tas me decan que yo guardaba en mi nombre la imagen de mi abuelo. Y al escribir "Cancin" entend que un nombre tambin es un fantasma.

T.: Teniendo en cuenta las acusaciones finales de la historia, cunto de impostura hay en un escritor?

E. H.: No es lo mismo escribir que ser escritor. En el acto de ser un escritor hay una impostura. Ir a congresos. Dar entrevistas. Uno se pone su ropa ms elegante y se peina bien y busca su mejor pose de escritor. Pero esa pose nada tiene que ver con el acto de escribir. Son dos cosas distintas. Escribir es un acto solitario, ntimo, laborioso, por momentos hasta mgico. Ser escritor es una impostura.

T.: Y cunto hay de extravo durante el relato?

E. H.:Desde el ttulo, yo juego al extravo. No al engao exactamente, sino a dar pistas falsas. Hay una tendencia en mis libros a querer desubicar o perder al lector, para que nunca sepa hacia dnde va, para que se sorprenda, y eso empieza definitivamente con el ttulo. "Cancin" no es un libro musical. "El boxeador polaco" no es un libro de boxeo. "Monasterio" es un libro muy judo a pesar de tener un ttulo tan catlico. Me gusta jugar al extravo. Desarmar, desde el ttulo. Pero es un extravo que contina en el relato. Aunque "Cancin" empieza en un congreso de escritores libaneses en Tokio, luego se convierte es una historia sobre las atrocidades que se cometieron en Guatemala durante el conflicto armado interno.

T.: Cmo se cruza el surrealismo guatemalteco o latinoamericano con la violencia entre los militares y la guerrilla en esta novela?

E. H.: La violencia que se vivi en ese entonces en Guatemala y Latinoamrica es inslita y brutal. Torturas, secuestros, desapariciones, genocidio, compatriotas contra compatriotas. Cmo se entiende, desde la perspectiva de un nio, que la secuestradora de tu abuelo de pronto entre al restaurante dnde ests almorzando? Hay un nivel de absurdo en esa situacin. Se puede pensar en un nivel de surrealismo, entonces, especialmente visto desde la ptica de un nio. Y eso para m era fundamental, porque si iba a abordar el tema de la guerra o del conflicto armado interno en Guatemala, tena que hacerlo desde cmo viv yo ese momento en mi infancia. No poda abordarlo de otra forma. En la mirada de un nio hay una realidad que deja de ser real y se vuelve surreal, casi onrica. Y me parece que esa es la nica manera de poder ver la brutalidad e irracionalidad de una guerra.
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