24/02/2021 Encuentro de Libros y Maestros

Graciela Montes: "En este mundo anfibio la permanencia de un libro es un milagro"

"Amadeo y otra gente extraordinaria" a dcadas de su publicacin sigue revelando la permanencia de sus historias. Algo que la referente de la literatura infantil y juvenilconsidera "casi un milagro" en un mundo que se mueve a velocidades insospechadas.

Por Milena Heinrich

Graciela Montes es profesora en Letras, traductora, correctora, editora y ensayista.
Graciela Montes es profesora en Letras, traductora, correctora, editora y ensayista.

Referente de la literatura infantil y juvenil, Graciela Montes participar este jueves del Encuentro de Libros y Maestros a propsito de la reedicin de "Amadeo y otra gente extraordinaria" y de sus aportes al campo literario, donde leg una ficcin poblada de seres y universos tan maravillosos como reales, que cruzan la fantasa, el amor, la poesa y la identidad, y que a dcadas de su publicacin sigue revelando la permanencia de sus historias, algo que considera "casi un milagro" en un mundo de velocidades insospechadas.

Sus relatos van de odos -seres diminutos, como Teodo que vive en una latita de azafrn- a gigantes como Amadeo, un nio que no para de crecer porque come buuelos de acelga y llora lgrimas de gladiolos. De gatos que juegan al truco, monstruos en los bolsillos, adaptaciones de mitologa griega a historias sencillas con mucha presencia de imgenes para primeros lectores y lectoras que giran en torno a experiencias de la infancia vinculadas al crecimiento, como su serie "Anita" o "Federico".

Profesora en Letras, traductora, correctora, editora y ensayista, en su faceta de escritora, Montes (1947, Buenos Aires) public ms de setenta ttulos orientados a las infancias, a partir de su rol como editora de la serie "Los cuentos del Chiribitil" del Centro Editor de Amrica Latina que tena como impulsor al editor Boris Spivacow.

Muchos de sus relatos transcurren donde se cri, en el barrio de Florida, como el recordado "El club de los perfectos", donde los personajes son en apariencia perfectos pero ante un episodio insignificante pierden toda esa supuesta perfeccin, una irona que expone una mirada poltica de la vida.

"Mis hijos me convencieron de reeditar ttulos agotados o fuera de circulacin hace tiempo"



Pero adems de la ficcin, que le vali importantes premios como el Lazarrilo, justamente por "Amadeo y otros seres maravillosos" que reedita ahora Alfaguara, Montes fue clave en la renovacin de los estudios de literatura infantil y juvenil y aport numerosos y comprometidos ensayos en este campo, siempre en sintona con la promocin de la lectura, la no subestimacin del lector y las escuelas como mediadoras. En este plano, fue una de las fundadoras de Alija, la Asociacin de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina.

Por todo este invaluable recorrido, la escritora ser una de las invitadas principales del Encuentro de Libros y Maestros, el evento gratuito para docentes, bibliotecarios y mediadores de lectura que organiza Penguin Random House al inicio del calendario escolar con la intencin de acercar lecturas, paneles en torno a ciertos ejes de la literatura infantil y juvenil y llevar a sus autores en primera persona, como ser el caso de la entrevista a Montes que realizar maana a 16 la conductora y editora Canela, con transmisin por el canal de Youtube del sello editorial.

-Tlam: Ya no escribs literatura infantil y juvenil, o no en la proporcin que lo hacas antes se retira una de la escritura?
-Graciela Montes: En efecto, ya no escribo como antes. No s si la palabra es “retiro”, hay un corrimiento hacia los mrgenes. Sigo leyendo, pensando y, a veces, haciendo pequeas anotaciones, muchas veces acerca de palabras que me sorprenden, etimologas, esas cosas. Tambin hice, en estos aos, algunas traducciones. La traduccin siempre me interes; desde el punto de vista del oficio (se aprende muchsimo del propio lenguaje) y tambin como tarea social, de extensin y divulgacin. En cuanto a la LIJ, en ocasiones recuerdo, a propsito de los nietos, cuentos y textos que me parece que sera una lstima que se se perdieran, y se los acerco como mejor puedo.

"La infancia se piensa viviendo, en forma de movimientos del cuerpo, juegos, me parece, o creo recordar que era as, cuando era chica…"


-T: Como jugadora que tom distancia de lo autoral, cmo ves el estado actual de situacin de la LIJ?
-G.M: Ya estoy fuera del campo. Ni siquiera conozco los nombres de los jugadores. En esta etapa, mi zona de exploracin es, casi exclusivamente, la memoria. Cuando mis nietos, tengo la dicha de cuatro y de rangos que van de doce a dos!, me acercan algo nuevo, lo leo con muchsimo inters. Ellos me ensearn a m porqueson hijos de este tiempo, como yo fui, en su momento, del mo.

-T: Por estos das se acaba de reeditar “Amadeo y otra gente extraordinaria", un libro que sali en 1985 y que se suma a esa circulacin de tu obra. En este ya no escribir como antes, de qu modo te revinculs con tus obras?
-G.M: Mis hijos me convencieron de reeditar ttulos agotados o fuera de circulacin hace tiempo. Santiago es interlocutor y portavoz en el lazo con las editoriales. Estoy contentsima con las nuevas ediciones, los nuevos aires, los nuevos ilustradores, y muy agradecida. Vivimos en este mundo anfibio, un revuelto de clulas y pixels, con tantsimas solicitaciones, tantos apremios, tanta velocidad, que la tranquila permanencia de una historia, o de un libro, es casi un milagro.


-T: Ms de treinta aos pasaron de esos relatos y leerlos de nuevo es encontrarse con una frescura del orden de lo maravilloso y lo metafrico, como proponen tus universos narrativos, pudiste entender por qu tu obra es tan querida por las infancias? Qu pacto crees que has establecido con esos lectores que pasan las generaciones y te siguen leyendo?
-G.M: Que mis cuentos se sigan leyendo despus de tanto tiempo es algo que adjudico un poco a la suerte, al momento histrico en que a m y a otros escritores nos toc escribir, y un mucho, muchsimo, a la escuela, maestros y bibliotecarios que “tomaron a su cargo” por as decir esa literatura, la activaron y acercaron a esos lectores, justo los lectores que esos textos buscaban. Si en el comienzo hubo un pacto? No s. Con los lectores, uno tcito s: yo no los engao, ustedes lanme con los ojos bien abiertos. Con los maestros y bibliotecarios, un entramado social fuerte, que vale mucho ms que un pacto.

-T: Adems de literatura, escribiste muchos ensayos en materia de LIJ y fomento de lectura. Pensando en este presente, crees que la pandemia funcion como una forma de afianzar la prctica lectora? Tuvo algn rol mediador importante entre esa distancia que supona el intento de hacer real lo virtual con ese otro universo a lo desconocido que los libros habilitan?
-G.M: A mi manera de ver, la pandemia fue sobre todo una dura leccin de realidad. Sin duda puso en accin nuestros recursos, destrezas que ni sabamos que tenamos, y puso a prueba nuestro humor. Pero sobre todo nos baj a tierra, nos record nuestra condicin humana. Si sirvi de puente? Puede ser. O tal vez de escalera. Para bajar de las grandes construcciones, de los entornos cerrados, de la ideologa ciega. A muchos les sirvi para retomar y revalorizar el quehacer cotidiano, cambiar de costumbres. Para otros, en cambio, fue pura desesperacin, no s si hay algo para rescatar ah, fue pura prdida. Si fue una leccin, preferira que me ensearan las lecciones de otra manera. A la pandemia no la entiendo todava, estar atenta a que alguien me lo explique, siempre que la Covid no me “piense” antes. Lo de “hacer real lo virtual” me suena a que una horrible fake news se vuelva cierta, me asusta un poco.

-T: Alguna vez dijiste que los lectores son personas contestatarias de qu modo la lectura aloja la potencia de poner en ejercicio el pensamiento, pensando en las infancias?
-G.M: Bueno, no s si soy capaz de resumir, o reformular, algo a lo que le di tantas vueltas sin terminar de entenderlo del todo. Tu formulacin es interesantsima y me deja pensando: la lectura como potencia y el pensamiento como acto? puede ser, puede ser… O al revs tambin, no? En todo caso en la infancia se piensa viviendo, en forma de movimientos del cuerpo, juegos, me parece, o creo recordar que era as, cuando era chica… La “lectura”, en el sentido ms dilatado y variopinto de la palabra, parece funcionar como un alto, una posta, un “retiro” tambin (aunque la palabra cause gracia aplicada a un nio pequeo), una casa, s, un alojamiento, desde donde mirar alrededor. Y de esa manera parece que volvemos, amablemente, a la primera pregunta, la del retiro cierto?