17/02/2021 Esculturas annimas

Artistas que ocultan su identidad para ejercer la crtica social

La escultura que, de pronto, apareci en la barranca de Playa Chica, en Mar del Plata, se sum al fenmeno que se ha dado en varias ciudades del mundo en las que artistas annimos "regalan" sus obras a los habitantes.

La estatua recuerda a la famosa Sirenita que está en la costa de Copenhague.
La estatua recuerda a la famosa Sirenita que est en la costa de Copenhague.

La misteriosa aparicin de una escultura annima en Mar del Plata que recrea a una mujer sentada en una piedra no representa un hecho aislado en el arte urbano y popular: experiencias similares han aprovechado el tono enigmtico como estrategia de promocin, mientras otras jugaron con el margen de libertad del espacio pblico para poner en jaque una crtica institucional o ponderar la capacidad de impacto esttico, emotivo y poltico del arte por fuera de sus circuitos tradicionales.

En las barrancas de la zona de Playa Chica, en plena temporada turstica y cuando el paisaje capta la atencin con toda su potencia, una escultura cambi el horizonte de forma imprevista, enigmtica. De un da al otro, en una piedra apareci una mujer de cemento, sentada y desnuda, tomndose sus piernas mientras mira al mar. Su aparicin fue sorpresiva no slo porque lleg all sin autorizacin previa sino tambin porque se desconoce a el o la artista detrs de su creacin.

La escultura que apareció en Playa Chica es toda una atracción para los turistas.
La escultura que apareci en Playa Chica es toda una atraccin para los turistas.


Si bien las autoridades del Municipio de General Pueyrredn hicieron una convocatoria y una ronda de consultas con artistas locales para dar con la pista y acompaar el proceso formal para emplazar la obra, todava el misterio sigue intacto. Mientras tanto, la mujer que recuerda a la estatua de la famosa Sirenita de la costa danesa, sigue en ese mismo lugar, mirando al mar, ese al que la poeta Alfonsina Storni le escribi: "Mar, yo soaba ser como t eres,/ all en las tardes que la vida ma/ bajo las horas clidas se abra/ Ah, yo soaba ser como t eres".


En Alemania, una torre de animales

"Los músicos de Bremen" ya es un clásico para los visitantes de esa ciudad alemana.
"Los msicos de Bremen" ya es un clsico para los visitantes de esa ciudad alemana.


Lo que ocurri en la costa de Mar del Plata es episdico, aunque no aislado. La ciudad alemana de Bremen, que se caracteriza por un patrimonio arquitectnico de esos de cuentos de hadas y a cuyo monumento ms importante se lo conoce como "Los msicos de Bremen" (una escultura de bronce con cuatro animales uno arriba del otro), se despert un da de junio de 2020 con una sorpresa similar.

En medio de un parque de la ciudad, apareci una escultura annima de un hombre empujando con cierto esfuerzo un carrito de compras vaco. El hombre, que invita a pensar en un trabajador industrial o pesquero, y el carro sin ningn alimento, suscitan un efecto emotivo y poltico al instante: una feroz denuncia contra el capitalismo, an en una de las mayores economas mundiales.

Qu dilogos proponen esas obras que transitan otros circuitos al legajo formal de la institucionalizacin, inscribindose incluso en otros modos de construir arte callejero y popular? Esa suerte de anonimato concede la posibilidad de su emplazamiento a pesar de no cumplir con las normas urbanas de monumentos y patrimonios? Cuando la escultura de Bremen capt la atencin, el alcalde de la ciudad, Andreas Bovenschulte, sostuvo que una accin como sa, por fuera del circuito institucional, "tambin es Bremen".

Esa forma de inscribirse en el patrimonio urbano, como una accin ms anrquica, tambin la destac el vocero de la Oficina de Cultura, que dijo que la obra no desentonaba con el entorno porque es "el estilo de la escultura figurativa de Bremen". Hubiera podido esa obra, como la mujer de Mar del Plata, estar all si realizaba los procedimientos formales para su instalacin? El misterio del anonimato saltea la pregunta y juega con la hiptesis de la duda. La idea de profanacin del espacio pblico, de desacralizacin del orden institucional, tambin construye sentidos en quienes perciben esas obras de arte en sus entornos.

Banksy, tan famoso, tan desconocido

Banksy envió a subasta su versión de una de las obras maestras del impresionistas Claude Monet: "Show me the Monet" ("Muéstrame el Monet").
Banksy envi a subasta su versin de una de las obras maestras del impresionistas Claude Monet: "Show me the Monet" ("Mustrame el Monet").

Acaso el que mejor expuso esa contradiccin es el artista callejero Banksy, cuya firma se conoce pero su identidad permanece oculta. Sus obras en Francia, Espaa, Estados Unidos o Australia son crticas, speras, sarcsticas: denuncian causas sociales, exponen la violencia y al mismo tiempo tienen una ternura inesperada, mientras su rbrica cotiza en bolsa, como ocurri con una obra que se vendi en subasta por ms de un milln de dlares y fue autodestruida sin que nadie imaginara semejante destino.

Ese gesto desacralizado es otra lectura en la propuesta de Bansky, como cuando mand a subasta una versin de una de las obras maestras del impresionistas Claude Monet. Bajo el ttulo "Show me the Monet" ("Mustrame el Monet"), ofreci -como rese la casa de subastas- una "versin disidente" que tribut al maestro impresionista.

El sello de Banksy en las puertas de un vagón del subte londinense
El sello de Banksy en las puertas de un vagn del subte londinense


A caballo entre la permanencia y la fugacidad, el ao pasado en una colina de un parque de San Francisco, en Estados Unidos, un monolito gigante de pan de jengibre se col en el paisaje sin que nadie supiera cmo lleg all y pronto cop las redes sociales en las vsperas de las fiestas de fin de ao. La obra fue conectada a un movimiento de esas estructuras que vienen presentndose misteriosamente en todo el mundo, como pas con el monolito metlico de tres metros que fue encontrado cerca de Gobekli Tepe, en un antiguo templo en Turqua, en medio de un despejado paisaje natural.

Porque la conjetura da para todo, esos monolitos al estilo de ttems que se vieron tambin en Rumania, Espaa y hasta en el desierto de Utah de Estados Unidos, suscitan las argumentaciones ficcionales ms insospechadas, como que sera fruto de una prctica artstica de otro planeta o que son obra e inspiracin del artista minimalista John McCracken porque en el caso de la obra del desierto llevaba su firma aunque segn las reconstrucciones el emplazamiento ocurri despus de su muerte en 2011. En todo caso, la pregunta es si detrs de eso hay un artista o se trata de un movimiento ms amplio.

En tono de leyenda de atraccin turstica, en msterdam se dice que hay un escultor o varios escultores annimos que emplazaron una serie de estatuas en la ciudad, en la dcada del 80 y desde entonces le aportan la llave secreta a una ciudad que desborda de arte urbano y callejero. Una de las ms famosas de esas annimas es la figura de un pequeo leador en la rama de un rbol, en una plaza de Leidseplein, que no muchos descubren porque est escondida entre las copas de los rboles.

Homenaje a los refugiados

La Jaula, en Premiá del Mar, un homenaje de los catalanes a los inmigrantes que mueren en el Mediterráneo.
La Jaula, en Premi del Mar, un homenaje de los catalanes a los inmigrantes que mueren en el Mediterrneo.

En las afueras de Barcelona, en Premi de Mar, sobre el espign donde rebotan las olas del mar intercontinental, apareci una pequea jaula de hierro con un especie de rbol tratando de ser contenido en ese pequeo espacio, dedicada a "los inmigrantes muertos en el Mediterrneo". La escultura annima fue enclavada sin autorizacin municipal pero con la aparente intencin de permanecer en el tiempo porque fue instalada con potentes anclajes de hierro.

Sobre la misma problemtica trabaj un artista dans, que realiz numerosas esculturas en homenaje a los refugiados -manos tratando de subir por un muelle- pero procur ocultar su identidad. En una entrevista con El Espaol, el artista que adopt las iniciales J.B en homenaje a Judit Butler cont que eligi ese tipo de obra para "confundir a la gente" y para anteponerse al imaginario que asocia grafiti con vandalismo y no considera ese tipo de expresin una obra artstica. Adems de alertar sobre una situacin, el escultor de las manos, insta a polemizar sobre el espacio pblico y la jerarquizacin de las distintas disciplinas sociales.