13/02/2021 Jaura, teatro documental

Tan convencidos de no haber hecho nada malo

Qu pasa cuando nuevos lenguajes se alan para narrar las violencias? La obra de teatro Jaura fue guionada ntegramente con textuales del juicio a “La Manada”. Recin estrenada en Argentina, planea hacer funciones para estudiantes secundarios en el marco de un programa de formacin de nuevos pblicos con perspectiva de gnero. Desde el escenario, el caso de violacin en Espaa repercute al calor del Ni una menos y los debates sobre el derecho al goce.

Por Natalia Laube

Fotos: Jacarandá Fotografía
Fotos: Jacarand Fotografa

—Jordi, no hagas esto.

Cuando termin de darle forma al texto de Jaura, la obra que por estos das puede verse en el Teatro Picadero, el dramaturgo cataln Jordi Casanovas le pidi a su pareja que la leyera y le hiciera una devolucin. Ella abri el documento, avanz unas pginas y le dio un consejo: que no se metiera donde se estaba metiendo.

El texto tena una particularidad que justificaba los reparos: haba sido creado ntegramente a partir de los testimonios del juicio a los integrantes de La Manada, un grupo de cinco varones acusados de –y, ms tarde, condenados por– violar a una mujer durante las fiestas de San Fermn, en Pamplona, el 7 de julio de 2016. Cuando dos aos despus lleg a la Justicia, el caso se convirti en uno de esos sucesos pblicos que monopolizan la atencin meditica: en Espaa fue tema de tapa durante semanas.

La noticia tambin lleg de este lado del Ocano cuando el caso ya estaba casi cerrado: cinco hombres acusados de violar en grupo a una joven de 18 aos en Espaa haban sido condenados por abuso sexual pero absueltos del delito de violacin, en un fallo que indign a los movimientos feministas al grito de “No es abuso, es violacin”. Los cinco amigos, conocidos como “la manada” por el nombre del grupo que los reuna en Whatsapp, filmaron el ataque a la joven durante las fiestas de San Fermn en Pamplona, en julio de 2016. En 2018, los cinco fueron condenados a 9 aos de crcel. Despus de la apelacin, el Tribunal Supremo finalmente endureci la pena a 15 aos de prisin.

Durante los meses del juicio, muchos diarios espaoles hacan una cobertura extensa que inclua la transcripcin de todo lo que haba pasado en el Tribunal. El lector que quisiera seguir los detalles del juicio poda acceder, letra por letra, a las declaraciones de la denunciante, saber qu haban alegado los acusados y sus abogados, cmo haban intervenido los fiscales. Como estaba prohibido grabar las audiencias, los periodistas anotaban todo lo que oan y por la noche bajaban a texto las palabras de cada uno de los presentes, como si se tratara de un guin. Al da siguiente, ese guin se publicaba completo. Esa fue la materia prima de Jaura: Jordi tom y ley esos recortes recopilados por semanas, cotej versiones contrapuestas –con ayuda de Isabel Valds, una periodista del diario El Pas que cubri el juicio– para luego ordenar, seleccionar, editar. No incluy una sola lnea ficcional, para que el pacto con los espectadores de las futuras puestas fuera claro: todo lo que se escucha sobre el escenario –incluso algunas respuestas que cuesta dar por ciertas– fue dicho as, tal cual.

No era la primera vez que Jordi Casanovas haca uso de este procedimiento. Ya lo haba hecho con las transcripciones del juicio a Luis Brcenas, un funcionario del Partido Popular involucrado en incidentes de corrupcin. Tambin con el caso de Port Arthur, el mayor tiroteo perpetrado por una sola persona en Australia, en el que murieron 35 personas y fueron heridas otras 23. El juicio, filtrado por los Wikileaks, tena un ingrediente que lo volva complejsimo y fascinante a la vez: el asesino no se acordaba de absolutamente nada de lo que haba hecho.

Fotos: Jacarandá Fotografía
Fotos: Jacarand Fotografa

El dramaturgo llama “dramaturgia verbatim” (del latn, textualmente) o “dramaturgia de material encontrado” a esta forma de trabajo. En su computadora va juntando archivos de transcripciones y otros textos robados a la vida; eventualmente los abre y los lee para probar si tienen potencial escnico. Se dio cuenta enseguida de que el caso que haba inspirado Jaura tena todo para convocar el inters del pblico: estaba fresco en la memoria colectiva, tocaba una fibra de poca y haba convulsionado a la sociedad espaola como pocos.

Empez a leer las transcripciones del juicio sin la certeza de que encontrara material para llevar a escena, porque el caso haba sido tan mediatizado en Espaa que supuso que ya no habra demasiado que contar. “Pero cuando not cmo los abogados de la defensa acababan indagando en la intimidad de la denunciante muchsimo ms que en la intimidad de los acusados y tom dimensin de que, como lector de los peridicos saba mucho ms sobre la vida privada de ella que sobre la de ellos, entend que haba algo que vala la pena contar y seguir pensando”, dice.

Esa revictimizacin de la joven durante el juicio a travs de preguntas (que siempre parecan tener como fin la transferencia de la culpa a la denunciante) y la poca reflexin de los medios respecto de esa desigualdad de informacin que circulaba fueron aspectos que Casanovas puso en foco. Otros, por el contrario, perdieron peso durante la transposicin. “Los detalles ms escabrosos sobre la violacin, que en el juicio tienen bastante importancia, para m no la tenan en absoluto. En cambio, alucin con algunas declaraciones de los acusados y decid darles un rol preponderante. Me sorprendi que los cinco hombres estuvieran tan convencidos de no haber hecho nada malo”

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Igual que la versin espaola, la adaptacin argentina de Jaura est dirigida por un hombre, Nelson Valente, e interpretada por otros cinco varones –en el papel de los integrantes de la manada y de los abogados– junto a una actriz que alterna el papel de la denunciante y la fiscal. Si bien la ficha de la obra incluye nombres femeninos en varios rubros tcnicos, Vanesa Gonzlez fue la nica mujer en la mesa chica de Jaura.

“Entre mujeres hay una comprensin inherente sobre estos temas, no hace falta explicar nada: a medida que les o escuchs el texto, es difcil huir de lo que te pasa en el cuerpo. Por suerte, me toc un equipo con compaeros con los que fluy hablar de todo, incluso de nuestras experiencias personales”, cuenta Vanesa Gonzlez.

“A veces parecera que, como mujeres, tenemos habilitada una sola forma de ser vctimas”, reflexiona la actriz, que durante todo el proceso de ensayos –interrumpido por la pandemia– trabaj para ofrecer una interpretacin lcida y corrida de los lugares comunes de esta mujer, a la que siempre se referir como “ella” porque, claro, es el nico personaje del que no sabemos el nombre.

“Cuando ves la obra, lo primero que te llama la atencin es que a ella la criticaban por hablar de forma directa de lo que le pas, por no exagerar, por viajar a la playa despus de la violacin en vez de quedarse en su casa sufriendo. Y eso que viaj con la mam de una amiga, que era psicloga, buscando la forma de reponerse! Todo el tiempo sobrevuela algo del estilo ‘bueno, entonces tan mal no la pas’ en las preguntas de los abogados. Parece que el foco muchas veces no est puesto en que te lastimen sino en que cuando lastimen, vos grites de cierta forma. Si no, la loca sos vos.”

Fotos: Jacarandá Fotografía
Fotos: Jacarand Fotografa

Los parlamentos de la protagonista tienen un gran potencial para descolocar a quienes solo pueden concebir una sola forma de pensar a una vctima: cuando, durante el juicio, le preguntan si sinti dolor, ella responde ‘creo que no’. Despus tiene que responder si fue forzada a irse de la fiesta con la manada: tambin lo niega y alega que fue por voluntad propia, que camin con el grupo de amigos por las calles de Pamplona porque “no crea que iba a pasar lo que pas”. “Ella podra haber exagerado para subrayar su papel de damnificada y no lo hace, es totalmente honesta con lo que recuerda. Esta objetividad respecto de los hechos le marcaba a Vanesa un tono de actuacin muy claro: haba que tratar de contar las cosas como pasaron. Ni ms ni menos”, dice Valente.

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La zona gris por la que por momentos parece navegar Jaura deja espacio para algunos efectos interesantes: por empezar, confronta al pblico con sus propios prejuicios y la falta de herramientas que muchas veces existe para decodificar machismos subterrneos. La propia protagonista se pregunta: Es posible que la manada simplemente no supiera leer las seales de disgusto y no tuviera intenciones de hacerle dao? Por qu ella jams grit para pedir ayuda? Es ella capaz de “arruinarle la vida” a ese grupo de amigos mandndolos a la crcel por no haber dicho que no a tiempo? Luego, el texto regala algunas hiptesis sobre el callejn sin salida en que parece meternos; quiz la ms evidente sea que las mujeres aprendimos a naturalizar el comportamiento violento de los hombres para poder soportarlo.

En los casos de abuso, la denunciante siempre tiene “una doble obligacin: probar que una persona lo cometi y probar que tiene una vctima sumisa y adecuada. Porque aunque la ley no exige dar con el pin de una buena vctima, lxs jueces habitualmente s. Donde aparezca algn atisbo de autonoma, ejercicio de libertad, etc., estamos perdidas”, como escribieron Ileana Arduino y Leticia Lorenzo en su anlisis del fallo sobre el caso Luca Prez. Las abogadas escribieron, en realidad, sobre la justicia patriarcal y el imaginario vinculado al rol de la vctima.

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Fotos: Jacarandá Fotografía
Fotos: Jacarand Fotografa

En Argentina, con el eco del caso de la manada de Chubut, al calor del Ni un menos y los debates sobre la violencia de gnero y derecho al goce, Jaura comienza un recorrido que incluir funciones para estudiantxs de colegios secundarios e institutos de educacin superior. Se realizar en el marco de un programa de formacin de nuevos pblicos con perspectiva de gnero. La ambicin es llegar, pese al aforo reducido que impone la pandemia, a la mayor cantidad posible de pblico, tambin en otras provincias.

“Las noticias sobre violaciones y asesinatos de chicas a veces pasan como una noticia ms. Si pudiera decirte qu espero que pase con la obra, sera conmover de verdad. Pienso en Jaura como un medio de comunicacin en movimiento”, agrega la protagonista.

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“Termina de leerlo”, le pidi Jordi a su compaera cuando, frente a las primeras pginas del texto, ella le sugiri no avanzar con el proyecto. Al terminar, ella tambin se convenci de que ah haba una potencia: la que ofrece el arte para tocar zonas de reflexin a las que otros discursos no llegan.