13/02/2021 Opinin

Familias y escuelas transitando sin brjula

Isabelino Siede reflexiona sobre las transformaciones que familia y escuela debieron afrontar debido a la pandemia y el modo en que pueden vincularse.

 Isabelino Siede

Por Isabelino Siede

El protagonismo de la educacin en la agenda poltica de enero de 2021 slo se explica como reaccin ante la pandemia que alter todos los parmetros de la vida social. El sistema educativo continu trabajando de modo dispar, confuso y algo alocado, aunque su funcionamiento no siempre resultara visible. La docencia es una actividad atravesada por un significativo equvoco: durante 2020 trabaj ms que en el tiempo ordinario, pero hay quienes la imaginan en un largo descanso calmo y distendido.

No cabe duda de que en este tiempo hubo clases y hubo aprendizajes. Slo una malintencionada deformacin de los hechos puede desconocer el esfuerzo de docentes y directivos por garantizar el derecho a la educacin, aunque tambin queda claro que la escuela no cabe en las pantallas. Hubo y hay infinidad de aprendizajes a travs de las pantallas, pero no se ha replicado toda la propuesta formativa de la escuela, lo cual no desmerece el sentido del esfuerzo. La experiencia escolar requiere salir del mbito domstico y sumarse a la construccin cara a cara de un espacio comn, en el cual las diferencias nos enriquecen, los conflictos nos interpelan, el conocimiento nos da herramientas y la igualdad es, al mismo tiempo, suelo y horizonte.

Los dispositivos de enseanza mediada por tecnologas y acompaamiento hogareo han generado, por fuerza de las circunstancias, nuevas modalidades de exclusin. En grupos familiares donde hay hambre o una situacin de incertidumbre, quizs la educacin ha perdido prioridad. Por otro lado, estn aquellos adultos responsables que no tienen un capital cultural acorde a las exigencias curriculares. La potencia de la escuela en sus mejores logros ha sido permitir que cada generacin supere el nivel educativo de la anterior. En las actuales condiciones, en cambio, algunas propuestas pedaggicas descansan en las posibilidades de enseanza que tiene cada grupo familiar, lo cual implica saberes bsicos del quehacer computacional y tambin cierto saber propio de la cultura escolar como interpretar una consigna o resolver dudas emergentes de la actividad de aprendizaje. Por otra parte, muchas familias dan cuenta de lo difcil que les ha resultado sostener emocionalmente los aprendizajes escolares y cuntas fricciones ha generado la tarea.

Volver a las aulas ha sido la intencin ms temprana de unos grupos que otros, cargados los primeros de cierta impugnacin a las decisiones gubernamentales, preocupados los segundos por no suscitar riesgos innecesarios y avances precipitados. El regreso a la presencialidad no tiene como desafo recuperar un tiempo perdido, porque no fue eso lo que se perdi. Los propsitos son, en cambio, reconstruir los lazos afectivos que dan sustento a la tarea, reconocer los derroteros diferenciales de la etapa no presencial, resignificar los aprendizajes de ese perodo, considerando lo que se pudo sostener de la propuesta curricular, lo que se tuvo que postergar y lo que se agreg como fruto de una experiencia formativa inesperada. Al mismo tiempo, ninguna decisin puede ir a contramano de las prevenciones sanitarias. En ese panorama, el retorno a las aulas puede implicar expectativas muy dismiles, pues algunas familias mantienen miedos inclumes mientras otras vern con alivio el paso a una instancia de mayor interaccin social. El regreso a la presencialidad implicar, seguramente, la diferenciacin de estrategias entre regiones o instituciones, dentro de las cuales es menester defender la igualdad y el reconocimiento de las diferencias, para garantizar que la nueva organizacin de los espacios y los tiempos escolares tome en cuenta a las personas con discapacidad, las culturas no hegemnicas, la poblacin rural o urbano marginal y cualquiera de los sectores que suelen quedar invisibilizados ante decisiones genricas que imaginan una poblacin homognea.

Nadie se opone a que vuelva a haber clases presenciales. S se somete a discusin la oportunidad y el modo de realizar ese proceso. Ni la brjula ni el GPS son indispensables para transitar, pues la humanidad lo ha hecho durante milenios antes de conocer sus beneficios. Lo difcil es prescindir de ellos cuando nos habamos acostumbrado a usarlos. Tenemos claro el lugar de destino: una sociedad ms justa, solidaria, inclusiva y pluralista. Ensayamos respuestas sobre el camino ms adecuado para avanzar hacia all.