04/02/2021 lanzamiento

Marina Garcs: "Ser cuerpo no es fcil, pero escapar de l tampoco"

La autora del libro recin editado "Un mundo comn" propone "compartir lo que nos separa" como respuesta posible ante una homogeneizacin globalizadora.

Por Marina Seplveda

"Lo que tenemos es un mundo de Estados, de mercados y de corporaciones", asegura Marina Garcés.
"Lo que tenemos es un mundo de Estados, de mercados y de corporaciones", asegura Marina Garcs.


En tiempos de distopas aceleradas con nuevos paradigmas climticos, educativos, polticos y de comunidad en crisis, la filsofa y ensayista espaola Marina Garcs, autora del libro recin editado "Un mundo comn", propone "compartir lo que nos separa" como respuesta posible ante una homogeneizacin globalizadora y sostiene que "la pandemia nos ha puesto ante el mapa ms descarnado de lo que es el mundo global".

El texto, que en Espaa fue publicado en 2012 y llega ahora al pas de la mano del sello Marea Editorial, se manifiesta ms presente que nunca en su desarrollo de pensamientos crticos que desde la filosofa ponen en perspectiva un mundo colectivo, agotado, castigado por las desigualdades acrecentadas por la pandemia que atraviesa discursos y cuerpos.

"La pandemia nos ha puesto ante el mapa ms descarnado de lo que es en realidad el mundo global: bajo la ficcin de la comunicacin y la movilidad globales, lo que tenemos es un mundo de Estados, de mercados y de corporaciones, que organizan entre s sus intereses, sus inversiones, sus privilegios y sus territorios", sostiene Garcs en una entrevista con Tlam.

Con un desarrollo estructurado en tres partes, la ensayista retoma al filsofo francs Maurice Merleau-Ponty y la idea de "reaprender a ver el mundo" para abordar desde diversos autores y su propia experiencia "el problema de lo comn", en el mundo en el que estamos implicados.

Garcs propone una idea de implicacin colectiva en el que el "nosotros" est integrado en una misma escena sin renunciar a la singularidad: desde las individualidades y diferencias, la coimplicacin como respuesta colectiva, un espacio situado y particular (aqu y ahora) en relacin a otros, en la continuidad dinmica de la vida que compartimos "en un nico mundo" que se cae a pedazos.
El texto.
El texto.

-Tlam:Cmo se vincula su propuesta de coimplicacin con el escenario instalado por la pandemia que oblig a redefinir valores y objetivos universales?
-Marina Garcs: El mundo Covid quiz es la experiencia ms alejada de lo que sera un mundo comn. La pandemia global afecta al conjunto de la humanidad, supone la amenaza de un mismo virus al mismo tiempo. Pero revela, precisamente, las terribles desigualdades de esta experiencia, tanto por la manera de poder asumir los confinamientos necesarios, como por las decisiones polticas y econmicas que estn organizando la respuesta sanitaria, la investigacin y el acceso a las vacunas.

-T: Cmo entender el mundo en pandemia y este cambio en la hegemona geopoltica mundial que se perfila ms multipolar que como un dualismo entre occidente y oriente?
-M.G: La pandemia nos ha puesto ante el mapa ms descarnado de lo que es en realidad el mundo global: bajo la ficcin de la comunicacin y la movilidad globales, lo que tenemos es un mundo de Estados, de mercados y de corporaciones, que organizan entre s sus intereses, sus inversiones, sus privilegios y sus territorios. Lo nacional y lo transnacional, desde este capitalismo, no es contradictorio. Lo que tenemos es un escenario de alta competitividad global en la que todos los actores juegan con los mismos cdigos.

-T: Esta nueva configuracin multipolar implica el comienzo de una distribucin ms democrtica del poder o simplemente estamos ante otro modelo de concentracin?
-M.G: No soy economista ni politloga, pero me parece que la tendencia a la concentracin de riqueza y de poder es bastante evidente en el mundo y en cada sociedad en particular. Un ejemplo: quin est comprando los hoteles cerrados y los locales vacos de una ciudad como Barcelona? Los grandes fondos de inversin, por supuesto. Ya estaban. Ahora estarn an ms, y con ms capacidad de decisin sobre el rumbo de la ciudad. A qu llamamos poltica entonces?

-T: Por qu le llev tanto tiempo a la filosofa llegar a lo que propone Merleau-Ponty sobre el ser-en-el-mundo y poder pensarse como "cuerpo encarnado"?

-M.G: Diga lo que diga la filosofa, nuestra cultura es profundamente dualista y ha puesto todo el valor y todas sus aspiraciones en el alma, en lo espiritual, en lo mental... an no hemos salido de ah, y hay mucha tecnoutopa de la inteligencia que sigue alimentando esos imaginarios. Encarnarnos es asumir la finitud, el dolor, la enfermedad, el cuidado, el amor. Tambin lo supo decir el cristianismo y otras visiones del mundo que ponen el cuerpo en el centro. Ahora lo estn formulando muy bien distintas corrientes del feminismo. Ser cuerpo no es fcil, pero escapar de l tampoco.

-T: Cmo se involucra el "cuerpo" en la vida como problema comn?
-M.G: La corporalidad es un territorio hecho de muchas relaciones que no son slo del individuo. Aunque una dimensin del cuerpo sea por supuesto individual, muchas otras no lo son, empezando por el hecho de haber sido engendrados por otros, cuidados por otros, educados por otros. Podramos decir que cuando uno muere, slo muere ese individuo ... pero ni siquiera eso sera verdad, porque en cada muerte mueren muchas otras dimensiones de las vidas de otros...

-T: Desde nuestra tradicin de pensamiento tan dualista y con la visin disociada de lo sensible, algo que desde la fenomenologa se subsana de alguna manera cmo comprender en lo cotidiano esos pliegues de los que habla Merleau-Ponty donde los objetos se encuentran en ese anonimato?
-M.G: Otro aspecto del dualismo occidental es haber contrapuesto cosas y personas. Por eso nos duele tanto ser tratados como cosas u objetos. Pero, si tratramos bien a las cosas, si viramos en ellas toda la sabidura (natural o cultural) que contienen, por qu nos tendra que disgustar ser cosas entre las cosas? La filosofa de Merleau-Ponty nos acompaa en este descubrimiento cuando dice "encuentro al otro a travs de los objetos con los que trato".

-T: Menciona la necesidad de una nueva politizacin y seala que "el activismo est marcando el ritmo de las prcticas creativas". Cmo se puede repensar el arte y su prctica?
-M.G.: El terreno del arte est tan polarizado como el conjunto de la sociedad. Hay un arte para los grandes inversores, mercados, plataformas, corporaciones. Y hay otro tipo de prcticas artsticas que cada vez se confunden ms con las prcticas activistas, educativas, documentales. Tambin se distinguen en sus economas y en sus formas de legitimacin. El problema es caer en la marginalizacin extrema de un arte residual, sin capacidad de interpelar al conjunto de la sociedad.

-T: Qu pasa cuando estas manifestaciones se apropian como producto de consumo y todo se transforma en lgica de mercado para subsistir o no "morir" ante los otros?
-M.G: Es uno de los peligros de la situacin anterior. Convertirse en marca, antes de morir. El problema, para m, no es de pureza, sino de efectividad. Hoy est claro que los discursos no crean problema al sistema. Yo misma soy muy crtica y siempre he podido decir lo que quiero en cualquier medio o entorno pblico. Lo que incomoda son las prcticas, las decisiones y las formas de vivir. Por eso es tan importante no perder de vista la dimensin material, que es econmica pero no solo, de nuestras vidas y de nuestras decisiones.

-T: Si "compartir lo que nos separa" es lo que potencia los movimientos feministas y otras disidencias como la sexual, tnica, de clase, de qu manera se manifiesta y se prolonga temporalmente para no desaparecer tras su efervescencia?
-M.G: Es importante aportar elementos de interpretacin de la experiencia de la pandemia en trminos de accin colectiva. No slo hemos obedecido a los Estados y a las autoridades sanitarias. No slo hemos aceptado ms control sobre nuestras vidas. Todo esto es cierto. Pero cmo nos hemos estado cuidando, incluso practicando el alejamiento? Qu otros modos hemos inventado de darnos afecto y de estar juntos? Qu violencias domsticas se han hecho ms evidentes? Qu convivencias menos deseables? Qu trabajos de limpieza, cuidados, han sido y son esenciales para nuestras vidas? Qu prcticas de solidaridad y de apoyo mutuo se han dado y siguen sosteniendo vidas? Todas estas preguntas son parte de un feminismo que aunque no est visible en la calle no se ha detenido.