Economía

27-12-2020 14:58 - Energía

Proponen determinar los costos de generar energía antes de fijar tarifas y subsidios

"El corazón del problema está en la determinación del precio del gas en la Argentina, porque el gas natural es más de la mitad de la energía que el país consume en todas sus formas", aseguró a Télam el economista e investigador del Conicet Alejandro Einstoss.

Por Ignacio Ortiz
Por Ignacio Ortiz
27-12-2020 | 14:58
Einstoss En condiciones de normalidad y competencia el sistema debera funcionar sin subsidios y los usuarios deberan pagar el costo de la energa que consumen
Einstoss: "En condiciones de normalidad y competencia el sistema debería funcionar sin subsidios, y los usuarios deberían pagar el costo de la energía que consumen".

El economista Alejandro Einstoss, miembro del Instituto Argentino de la Energía (IAE), planteó a Télam que las políticas energéticas y la fijación de tarifas de los últimos 20 años enfrentaron una "falla de fondo": la determinación de precios sin una "gestión de costos" previa, que permitiría saber cuánto sale generar la energía y, en consecuencia, cuál sería el precio justo a pagar por el usuario y la magnitud de los subsidios.

Este es uno de los ejes que Einstoss, también investigador de proyectos de la UBA-Conicet, desarrolló en el libro "Precios, tarifas y subsidios a la energía. El problema de la regulación energética 2003-2019", de reciente publicación por editorial Eudeba, tal como explica en una entrevista con esta agencia, de la cual los siguientes son los tramos principales.

Alejandro Einstoss miembro del Instituto Argentino de la Energa
Alejandro Einstoss, miembro del Instituto Argentino de la Energía.

-Eintoss, ¿por qué considera en el libro que los mecanismos para determinar los precios de la energía en la Argentina fueron un problema recurrente de los últimos 20 años?

-La privatización de los servicios en los '90 determinó una nueva forma de fijar precios y tarifas hasta la actualidad. Un sistema que funcionó hasta la crisis de 2001 y 2002, cuando se rompen los contratos vigentes. Se debería haber realizado una revisión tarifaria y una renegociación de los contratos en 2004 con finalización en 2006, que nunca se llegó a concretar.

En 2002, abandonamos el modelo de gestión privada de la energía, de fijación de precios, y pasamos a una emergencia perpetua donde, salvo lapsos entre 2017 y 2019, fue un entorno de tarifas congeladas y ruptura contractual. La revisión entre 2016 y 2017 renegoció los contratos de prestación con las empresas de servicios públicos, con un proceso de actualización tarifaria muy discutido. A partir de 2017 se comenzó con un gradualismo que tenía una falla de fondo, que era que se determinaba el precio sin haber realizado una gestión de costos, cuánto sale generar la energía, y se fijó un precio cuasi arbitrario que le puso presión excesiva al aumento de las tarifas. Un problema que arrastró la gestión de (Mauricio) Macri durante sus cuatro años de gestión, que cambió el humor social y hoy el Gobierno de Alberto Fernández enfrenta la misma piedra: la determinación de los precios de la energía y las tarifas que reciben los usuarios.

-Si es un problema que enfrentaron gobiernos tan disímiles ¿Cómo se sale de esa situación?

-En este tema de la fijación de los precios de la energía hay una línea que atraviesa los gobiernos de Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández. El corazón del problema está en la determinación del precio del gas en la Argentina, porque el gas natural es más de la mitad de la energía que el país consume en todas sus formas y el 60% de la energía eléctrica que consumimos se genera quemando gas. Entonces, el precio del gas se transforma en un insumo crucial, no es el único problema de la economía energética, pero si se le encuentra una solución al punto se tiene gran parte del problema resuelto.

El 60 de la energa elctrica que consumimos se genera quemando gas
El 60% de la energía eléctrica que consumimos se genera quemando gas.

-En las últimas semanas se puso en marcha el Plan Gas.Ar ¿Cómo analiza ese proceso que no llegó a formar parte del libro?

-Es el quinto programa de subsidios al gas natural en los últimos 8 años y en esta licitación se aplicó un precio de referencia igual a US$ 3,70 el millón de BTU. La pregunta que deberíamos hacernos es de dónde surgió ese precio de referencia. Ese problema lo arrastró Macri cuando su ministro, (Juan José) Aranguren, puso el famoso sendero del precio del gas que iba de US$ 7,5 a US$6 y es el mismo problema de (el ex ministro de Economía Axel) Kicillof, que puso en su momento un precio de referencia de US$ 7. ¿De dónde salen esos precios de referencia? Porque si se fijan demasiado altos le ponen una presión excesiva a la mitad de la factura de gas y electricidad. Analizar la estructura de costos de la industria permite que el Estado pueda aplicar un precio de referencia con respaldo técnico, porque al final va a cubrir con fondos públicos esa diferencia con lo que se paga en la factura, que debe ser justa y razonable.

-Otro tema vinculado al precio es la fijación de subsidios. ¿Es posible pensar un desarrollo de la industria sin tener que recurrir a ellos?

-La economía de la energía en la Argentina es parte de la macroeconomía y tiene una relación muy directa y bidireccional. Hay cuestiones de base que necesita el sector que la afectan más que a otras ramas de la industria y ese punto central es el costo de capital. Necesita mucha inversión y requiere acceder a capital financiero a bajo costo, y eso hace inviable la realización de proyectos no convencionales competitivos a nivel internacional.

En condiciones de normalidad y competencia el sistema debería funcionar sin subsidios, y los usuarios deberían pagar el costo de la energía que consumen. La realidad es que estamos viviendo en una coyuntura muy complicada, con altos niveles de pobreza y desempleo, que hace difícil la actualización de los precios. Ahora, hay que ayudar a esa rama de la industria porque lo que cobra a la sociedad no alcanza para cubrir los costos, pero resulta inexplicable que la Argentina le entregue subsidios de manera indeterminada a un sector que tiene un problema para producir gas.

La industria energética es central para la Argentina, columna vertebral de cualquier aparato productivo, su sostenimiento es imprescindible, pero si es necesario sostenerla debería ser en base a un análisis de costos en pie de igualdad con el resto de las ramas de la industria.
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De tarifas y el dólar

Einstoss afirmó que un marco de estabilidad macroeconómica volverá irrelevante la discusión sobre la dolarización de los precios de los recursos energéticos y su traslado a las tarifas que pagan los usuarios. Para el economista, la posibilidad de avanzar con una desdolarización de las tarifas energéticas, que definió como "una discusión sin sentido, porque el país importa entre el 15% y el 20% de la energía que consume, con lo cual la dolarización de la energía se mete por la ventana".

Más allá del interés de las empresas de obtener el retorno de sus inversiones en dólares, Einstoss aseguró que "en condiciones de normalidad macroeconómica se torna irrelevante la nominalidad del precio de la energía".

"El problema del precio de la energía en dólares se tiene cuando el valor de la moneda se deprecia periódicamente. Pero si hubiera una estabilidad macro, que el precio sea en dólares, euros o yenes no sería un problema como no lo fue entre 2003 y 2008", reseñó, para luego aseverar que "la industria mira el dólar, lo utiliza como unidad de venta y lo seguirá haciendo".

Con respecto a los subsidios, aseguró que "la focalización ya existe: hoy los que reciben tarifa social es gente identificada, que cobran asignaciones a través de la Anses. Por eso, considerar al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) como una herramienta válida para una mejora en el sistema me alarma, porque ese programa presentó problemas en la focalización".

Einstossjuzgó "difícil pensar que funcione un sistema con 9 millones de hogares con tarifa social, en un universo de 13,4 millones de usuarios. Entonces, si el gobierno mira el IFE como herramienta de focalización podríamos tener un problema", alertó.

Einstoss evaluó que "para 2021 se prevé que el nivel de subsidio respecto del producto se va a mantener constante, lo que implica que las tarifas deberían aumentar entre 40% y 60%, esto es, por lo menos entre 50% y 100% por encima de la inflación que el propio Gobierno presentó en el Presupuesto".

Más allá de la magnitud de los eventuales aumentos, el economista resaltó que "dependerá del momento del año en que se den los aumentos cómo va a impactar en el nivel de subsidios y en el déficit fiscal".

"Si aumenta en marzo o abril, el efecto pleno por el ciclo de facturación va a empezar a llegar en julio o agosto, y al efecto del precio se sumará el mayor consumo estacional del invierno, tanto en gas como la electricidad, y eso se daría en pleno calendario electoral", advirtió. Einstoss concluyó: "Sería poco factible que un Gobierno en plena elección se someta al costo político de aumentar las tarifas".

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