Turismo
30-10-2020 22:40 -
Una bióloga en el Nahuel Huapi
Laura Margutti, profesional platense especializada en Ecología, hace 24 años que vela por la relación de la naturaleza con los seres humanos en el mayor Parque Nacional del país.
Pocas personas conocen los rincones más hermoso del Nahuel Huapi como Laura Margutti, bióloga que desde hace 24 años trabaja en ese Parque Nacional.
Nacida en La Plata, siempre amó la naturaleza y cuando se iba a inscribir para cursar Paleontología en la universidad de su ciudad, finalmente se inclinó por una nueva carrera, Ecología. “La ecología", cuenta Laura desde Bariloche, "es una rama de la biología que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con el medio en el que viven. 'Oikos' en griego significa 'Casa'. Para mí es un honor estar en Parques para cuidar nuestra 'casa'. A los pocos meses de recibirme en la Universidad Nacional de La Plata, vine a Bariloche. Y desde 1996 estoy en el Parque Nacional Nahuel Huapi en el área de Educación Ambiental; en este momento estoy coordinando el equipo de planificación del parque".
En un área protegida, los biólogos tienen funciones relacionadas con la conservación de la fauna y la flora: monitoreo de especies nativas, control de especies exótica, velar por animales heridos o combatir la caza furtiva.
“En mi caso siempre me gustó mucho la relación de la naturaleza con los seres humanos por eso me volqué a la educación ambiental", cuenta Margutti. "En el contacto con el público, nos ocupamos de la cartelería, de los centros de visitantes y de asesorar a los turistas. También se hacen charlas para estudiantes, docentes y guías de turismo. Por otra parte desde el 2005 tenemos un periódico -Ecos del Parque- para los visitantes y para la comunidad local; un programa en Radio Nacional, otro de televisión y un sinnúmero de tareas en las redes sociales. En todos los casos llevamos un mensaje inspirador para trabajar por un un mundo sustentable”.
Nahuel Huapi no sólo es el mayor parque del país con 710 mil hectáreas, sino que también el más concurrido: 1.000.000 de visitantes por año. “Afortunadamente, el comportamiento de la gente es cada vez mejor, en especial las nuevas generaciones", resalta Laura. "Si uno no tira la basura en el jardín de su casa, por qué va a hacerlo en una playa de este hermoso paraíso que es el Nahuel Huapi".
Sobre los cambios en la naturaleza durante el aislamiento social, la bióloga revela que una de las cosas que más se notó fue una mayor cantidad de aves. Al haber menos circulación de vehículos, las especies se acercan a los sitios poblados. Otros animales en peligro de extinción como el huemul, el pudú. el gato huiña o el puma son siempre difíciles de ver porque son especies tímidas. Lo mismo sucede con el huillín, conocido también como nutria de río, que es una de las especies en mayor riesgo. “Uno de los problemas que tuvimos fue la caza ilegal de guanacos, suponemos que para su consumo”. confiesa Margutti.
Un siglo atrás, la zona soportó incendios intencionales para tener zonas de cultivo o pastoreo. Desde 1920 en adelante fue incrementándose la superficie boscosa tanto de bosque húmedo como de bosque de transición. Otro punto a favor es la excelente calidad de las aguas de arroyos, ríos y lagos. La fauna ictícola del Nahuel Huapi no corre peligro a no ser por la presencia de especies introducidas como la trucha.
Margutti no se imagina en otro lugar que en su arbolada casa de Lago Gutiérrez, a unos 15 kilómetros del centro de Bariloche. Allí vive con Juan, su esposo, biólogo y guardaparques. Y a esa casa regresan cada vez que pueden, sus tres hijos. Porque como siempre dice Laura, tienen la fortuna de ver por las ventanas ese paraíso llamado Nahuel Huapi.
