Sociedad

16-09-2020 17:16 - en todo el país

Las bibliotecas populares se reinventaron durante la pandemia, con delivery y diversas actividades

Lograron sortear las restricciones con protocolos sanitarios, delivery y programas interactivos que les permitieron adaptarse a los tiempos tecnológicos con talleres de lectura y actividades sociales.

Telam SE
16-09-2020 | 17:16
Las bibliotecas populares proponen con protocolos sanitarios delivery y programas interactivos
Las bibliotecas populares proponen con protocolos sanitarios, delivery y programas interactivos
Centenarias y populares, las bibliotecas públicas de todo el país lograron sortear las restricciones de la pandemia con protocolos sanitarios, delivery y programas interactivos que les permitieron reivindicar su prestigio y adaptarse a los tiempos tecnológicos con talleres de lectura y actividades sociales.

Así lo señalaron a las corresponsalías de Télam los responsables de esas instituciones, como la rionegrina Natalia Villegas, quien celebró que "las bibliotecas renacieron, la tecnología no las eliminó y tampoco la pandemia" o la jujeña Silvia Rey Campero, quien resaltó que "la gente está leyendo y a nosotros nos pone muy bien darle una mano en este difícil momento".

En Buenos Aires, por ejemplo, la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia de Bahía Blanca, de 138 años, trabajó durante la pandemia con un servicio de "bibliodelivery" desde mayo y hace 20 días que permite el ingreso de socios.

"Es un contrasentido que estén abiertos bares y cervecerías y no la biblioteca"Rosita Amaya, de la Biblioteca Popular Vélez Sarfield

La directora de la biblioteca, Laura Faineraij, dijo a Télam que "los socios solicitaban por e-mail o por teléfono los libros que fueron entregados en sus domicilios sin costo".

"Lo que les pedíamos es que estuvieran al día con sus cuotas", agregó y dijo que la biblioteca tiene 150.000 libros, una colección de periódicos y revistas históricos de Bahía Blanca, mapas y cuadros.

El sistema de delivery comenzó en mayo "hasta que el municipio nos permitió hacer entregas y devoluciones y los socios que vienen a la biblioteca lo hacen con barbijo", añadió.

"Las salas de lectura no están habilitadas y el personal trabaja con barbijos, guantes, distanciamiento. Están señalizados los lugares, hay mamparas y plásticos para separar" al personal y a los socios, añadió.

En Córdoba, la integrante de la Comisión de la Biblioteca Popular Vélez Sarfield Rosita Amaya, dijo a Télam que todas las bibliotecas allí permanecen cerradas desde el 20 de marzo cuando se inició la pandemia.

"Este próximo viernes nos darían la posibilidad de abrir aunque sea un día", remarcó Amaya y criticó que en el mismo barrio "es un contrasentido que estén abiertos bares y cervecerías y no la biblioteca".

En Santa Fe, la biblioteca Domingo Guzmán Silva de la ciudad de San José del Rincón, que cumplió 102 años, reabrió sus puertas el 20 de julio y las tres personas que trabajan allí llegan una hora antes del horario de atención (9 a 13) para activar los protocolos de higiene y permiten el ingreso de una sola persona por vez, que no puede quedarse más de 10 minutos.

"Los libros también son aislados cuando son devueltos: van a una habitación aparte, donde quedan diez días hasta que vuelven a los estantes"Pamela García Fernández, de la biblioteca Domingo Guzmán Silva

Pamela García Fernández contó a Télam que los libros "también son aislados cuando son devueltos: van a una habitación aparte, donde quedan diez días hasta que vuelven a los estantes".

"La nueva realidad es engorrosa, porque no podemos habilitar la sala de lectura. Había gente que traía su pendrive y leía en nuestras PC, en ese sentido estamos muy restringidos", concluyó.

Muchas bibliotecas de Mendoza se reinventaron en pandemia para funcionar con protocolos sanitarios, entre ellas, la de Chacras de Coria, donde se realiza el préstamo de libros por la ventana y sin acceso a la sala.

"Todo el material que entra a la biblioteca queda en cuarentena por una semana para que la gente se quede tranquila de que no hay peligro de contacto a través de los materiales que se prestan", explicó a Télam su directora, Estela Suris.

Y, admitió, "es difícil porque es una biblioteca abierta donde los lectores entran y pueden buscar en las estanterías los libros" además de las recomendaciones de las bibliotecarias y el aumento del préstamo digital.

"Ayudamos a la gente a hacer trámites onlines, a imprimir facturas o turnos", contó Suris e indicó que incluso dejan encendido el wifi para que las personas que lo necesiten puedan conectarse desde la vereda. También dieron actividades virtuales como una capacitación y un ciclo de lectura de poemas y destacó que realizaron colectas para ayudar a merenderos.

"La gente confía mucho en la biblioteca. Son instituciones que no han perdido su prestigio"Estela Suris, de la biblioteca de Chacras de Coria

Tras destacar que recibieron muchas donaciones de libros, varios de los cuales enviaron a las cárceles locales, Suris señaló que "la gente confía mucho en la biblioteca. Son instituciones que no han perdido su prestigio".

En Neuquén, la Biblioteca Popular Quique Sánchez Vera desarrolló un plan de reconversión para atender las demandas del barrio San Lorenzo, dijo la integrante de la comisión directiva, Ana María Chaina, y señaló que tienen "una comunicación permanente con los vecinos y hemos hecho muchas tareas comunitarias", como el armado de una fábrica artesanal de barbijos y una huerta.

Además, las tejedoras del barrio hicieron gorros, escarpines y mantas de abrigo para el Centro de Salud local y se integró una red interinstitucional entre Salud, escuelas y comisiones vecinales que elaboró material para difundir mensajes sobre cuidados preventivos ante el coronavirus.

En La Pampa, las 62 Bilbiotecas Populares realizaron durante la pandemia diversos programas para mantener activos los lazos con la comunidad, como un encuentro virtual en el Club de Ciencias en Alpachiri en el Día de la Niñez y un taller virtual de encuadernación en la Isidoro D'Atri de Santa Rosa.

Entre otras propuestas, la Secretaría de Cultura invitó a reunir recuerdos de la feria provincial del libro (fotos, videos, documentos) y a sumar propuestas de actividades con ayuda técnica ofrecida desde la organización de la feria.

En Chubut hay 52 inscritas en el registro de bibliotecas populares pero no llegan a 30 las que están en funcionamiento, confirmó a Télam la Federación de Bibliotecas Populares del Chubut que preside Patricia Calderero en El Maitén.

La actividad en las bibliotecas se habilitó en agosto, tras aprobarse el protocolo sanitario para la actividad que "en nuestro caso se reduce a los días lunes, miércoles y viernes, donde damos y recibimos libros, pero no está habilitada la sala de lectura" explicó Stella Maris Dodd, presidenta de la biblioteca popular de Gaiman e integrante de la comisión de la Federación.

La dirigente recordó que "el libro una vez devuelto tiene que quedar en cuarentena por dos semanas en las que no puede ser entregado" y explicó que "no todas las bibliotecas están asistidas por la CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) ya que no todas están con los papeles al día, en nuestro caso si y es importante ya que nos permite hacer frente al menos a los gastos de los servicios y otras erogaciones fijas".

La coordinadora de Bibliotecas Populares de Río Negro, Natalia Villegas, dijo a Télam que "las bibliotecas renacieron, la tecnología no las eliminó y tampoco la pandemia. Se pudieron adaptar; creando talleres de lectura y encuentros con escritores en redes sociales y comprando material en la Feria el Libro virtual organizada por la CONABIP".

"A las 109 instituciones registradas de Río Negro se les brindó herramienttas para trabajar de forma virtual, ya que casi todas cerraron por la pandemia", agregó Villegás. Las bibliotecas, a su vez, cuentan con agentes públicos que vía teletrabajo gestionan y generan contenidos virtuales. Por su parte, la Secretaría de Cultura de Río Negro elaboró un protocolo sanitario y capacitó al personal para la reapertura de las bibliotecas, "el protocolo está supeditado a la situación sanitaria de cada una de las localidades, cuyas realidades son diferentes".

"Se readecuaron los espacios, se toman pedidos virtuales y se brinda un turno para que el socio pueda retirar el libro embolsado que cuando se devuelve tiene una cuarentena mínima de 72 horas", remarcó Villegas.

En Jujuy, las bibliotecas populares se reinventaron con pedidos vía teléfono o internet y retiros programados respetando los protocolos.

Así lo hizo la Biblioteca Popular de Jujuy, de 119 años, y la presidenta de la comisión directiva de esa institución, Silvia Rey Campero, contó a Télam que esa mecánica permitió dar respuesta a muchas peticiones, en particular de "novelas y libros de la sección historia y de padres que hicieron solicitudes para sus hijos".

"La gente está leyendo y a nosotros nos pone muy bien darle una mano en este difícil momento", valoró Rey Campero, aunque aclaró que hoy solo atienden situaciones especiales por la difícil realidad sanitaria en la provincia. Y, recordó que en blogspot se inauguró en junio una "Biblioteca Belgraniana", con un apartado donde se reagrupó todo el material disponible referido a las luchas por la Independencia y al general Manuel Belgrano, a 200 años de su muerte.

En tiempos de pandemia surgió la "bicibiblioteca" para entregar libros en Santiago del Estero

Una biblioteca de esa ciudad implementó durante la pandemia un sistema para obtener libros de las bibliotecas por delivery en bicicleta, dado que la institución continúa cerrada desde el inicio del aislamiento social preventivo y obligatorio.

El amor por los libros y la necesidad que los socios tengan su material de lectura, hizo que un grupo de mujeres se organizara para hacerle frente a la pandemia, cuidando los protocolos, y en sus bicicletas llevan los libros casa por casa según el pedido.

La presidenta de comisión de la Biblioteca Popular Jorge Whashington Ábalos, María Mercedes Rodríguez de Santini detalló a Télam que "como la biblioteca está cerrada desde marzo y aún no hay autorización para abrirla, nos preocupaba que nuestros socios tuvieran los libros porque era una buena época para leer, evaluamos distintas posibilidades y hace un mes implementamos este método y lo difundimos en redes sociales".

"Nuestros socios pueden elegir los libros a través de un catálogo y nos mandan un Whatsaap o por mensaje de la página y una vez por semana, los miembros de la comisión directiva buscamos los libros que nos pidieron y se reparten en bicis", contó.

Gloria Gallegos, jubilada y voluntaria en el reparto con su bicicleta de los libros, dijo a Télam que les "interesa mucho sostener, promocionar y difundir la lectura porque es muy sanador, nos enriquece a todos y nos hace muy bien en este momento que estamos en el encierro con muchos meses en incertidumbre".

"La mayor demanda de libros es de personas mayores, entonces fue todo un aprendizaje que ellos ingresen a ver el catálogo, aunque hay algunos que nos dicen que les sugiriéramos", puntualizó.

Gallegos añadió que "tenemos literatura para todas las edades, incluso durante este tiempo hemos recibido fondos de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares y hemos comprado nuevos libros y sería una pena que queden guardados y no se aprovechen".

Esta iniciativa "de entrega de libros en las casas ha despertado curiosidad e interés y así tenemos nuevos socios", resaltó.

"Ojalá esto lo puedan hacer en otras partes porque es una manera de mantener vivo el espíritu de la biblioteca, que no se pierda la promoción de la lectura que es nuestro eje de existencia, que la gente siga leyendo un libro, que no es lo mismo tener en la mano, que leer en internet", concluyó Gallegos.

"Hacemos conocer y conocemos": la red federal de bibliotecas populares se fortalece desde la Conabip

Por Matilde Suárez

“La función de la biblioteca popular en cada comunidad es diversa, dependiendo de la región del país y de la provincia en la que se encuentre”, afirmó hoy María del Carmen Bianchi, presidenta de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip).

En una entrevista con Télam, la funcionaria, licenciada en psicología y ex diputada destacó que la red de bibliotecas populares es “absolutamente federal, en tanto que representa la idiosincrasia de cada comunidad y a su vez lleva a cada comunidad lo que entre todos en conjunto con el Estado Nacional producimos para acercar mejor herramientas, conocimiento”.

“Hacemos conocer y conocemos, es mutuo”, destacó Bianchi y recordó que “aún dentro de las provincias hay enormes diferencias entre las urbanas, las semirrurales, tenemos toda clase de bibliotecas”.

El 23 de septiembre, la Conabip celebrará los 150 años de su fundación, en honor a la creación de la primera biblioteca popular del país en San Juan.

En ese marco, inaugurará un nuevo sitio web con un mapa de todas las bibliotecas populares y la Galería de Historias Colectivas, que fue elaborada con la participación de más de 300 bibliotecas que compartieron sus experiencias con imágenes y el relato de sus propios hitos y tareas.

Bianchi consideró que “no es solo un fenómeno urbano: en los lugares más remotos hay bibliotecas populares y responden fundamentalmente a las características de cada comunidad”.

Asimismo, destacó que “todas comparten desde esta pertenencia a un movimiento cultural más amplio y a la red de la Conabip”.

Uno de sus objetivos principales y transversales a todas es “la solidaridad y el abrir la puerta a las actividades culturales y a la lectura a aquellos que no tienen otra oportunidad”, explicó Bianchi y agregó que “cuando decimos 'oportunidad' no es solo económica, hay gente que puede y tiene dinero, pero no tiene librerías, conocimiento previo, no hay quien oriente la lectura. Hay muchas maneras de no acceder”.

La exdiputada también detalló que uno de los principios de las bibliotecas es “brindar acceso por igual, proveer información ciudadana para todos, asistir con trámites, dan orientación para las problemáticas que atraviesa a la gente”.

Además, acotó, “realizan una programación cultural, por lo cual la mayoría tiene semanalmente una cantidad de actividades y hay talleres de todo tipo”.

En general, “la mayoría de las bibliotecas populares está adherida a este programa por el cual la gente puede acceder a las miles de cosas que el Estado en todas sus dimensiones y jurisdicciones tiene para ofrecer”, explicó.

Bianchi evaluó que “las bibliotecas se reconvierten en las crisis, como en el caso de la pandemia, que hizo cerrar las puertas en casi todo el país”.

Y, remarcó que lo hacen de maneras bien diversas dado que, dijo, “está la biblioteca en la que su taller de lectura se convirtió en taller de lectura con costura de barbijo”.

También “en cada casa, se comparte la lectura a través de una llamada o videollamada, mientras se cosen barbijos para el hospital o centro de salud local; están las que inauguraron un Whatsapp para seguir dando apoyo escolar a los niños que más lo necesitan en este tiempo a través de esa red”, añadió.

Al pensar en la diversidad, la educadora resaltó que las “bibliotecas de las zonas de ríos llevan los libros con la lancha, hacen obras de teatro al aire libre a las que asisten las personas de las islas vecinas, también está el bibliomóvil, las que hacen actividades en cárceles, en hospitales”.

En un país tan grande y multicultural “hay tanta diversidad como de situaciones y comunidades”, resaltó.

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