27/08/2020 Eutona

Cmo enfrentar el cansancio en tiempos de pandemia

“El cansancio es una de las sensaciones más difíciles de registrar", afirma Susana Kesselman, psicóloga social y una de las eutonistas con mayor experiencia de la Argentina. Frente al agotamiento físico que se percibe tras meses de aislamiento, la especialista brinda su diagnóstico y consejos para superar las facturas que pasa nuestro cuerpo.

Por Gabriel Esteban Gonzlez

Susana Kesselman, en una de sus clases pre pandemia.
Susana Kesselman, en una de sus clases pre pandemia.

Una de las preguntas más frecuentes en estos días de largo encierro es: “¿Vos también te levantás cansado?”, consulta que es independiente de las horas que uno haya dormido por la noche.
El cansancio circula como una preocupación, como un temor, en este tiempo de pandemia, en particular porque se lo suele considerar la antesala de un riesgo para la salud. 

Susana Kesselman, -licenciada en filología hispánica, socióloga, psicóloga social y eutonista- revela a Télam que ese interrogante es frecuente entre sus alumnos, ahora virtuales, como consecuencia del aislamiento social.

El cansancio es una de las sensaciones más difíciles de registrar porque suele ser sintónica al modo de vivir de ese cuerpo, de esa persona”, comenta la especialista. “Incluso se hace tan familiar al punto que esa persona sentiría extraña su ausencia y se volcaría a cualquier actividad para volver al estado que le era habitual. Quizás exagero pero todos conocemos a ese tipo de personas que no puede estar sin hacer “nada”. La pregunta sería cómo hacer distónico lo que es sintónico. En principio se requiere que uno interrogue sus hábitos, su hacer, sus modos de vivir y los efectos que provoca en el cuerpo”.  

-Licenciada, ¿cómo darse cuenta de “ese” cansancio al que ya uno se acostumbró?

-Yo suelo explicarlo con una metáfora corporal: una persona está sentada en su casa, suena el timbre y, sin pensarlo, se levanta a abrir la puerta. Pero en otro momento, esa misma persona sentada. escucha el timbre y no le sale ese movimiento automático de incorporarse. Una de las razones es el de la tonicidad, que no acompaña esa acción de levantarse de la silla; el cuerpo está pesado y no le funciona el "automático". Entonces es cuando importa el desarrollo de la conciencia corporal, es ésta la que nos permite reconocer los diferentes estados del cuerpo.

-¿Por qué, hoy al despertarnos por la mañana, ya nos sentimos cansados?

-Si a la noche te acostaste muy agotado nada te asegura que el sueño te va a descansar lo necesario. Cuando me cuentan que tal persona se levanta peor de lo que se acostó, pienso que es porque llegó a la noche muy estresado y tal vez precise una pausa antes de acostarse. Inventé el término “sueloterapia” a través de lo cual sugiero que antes de acostarse en la cama, se recueste en el suelo, con una buena manta debajo del cuerpo –según cada cuerpo a lo mejor con la piernas recogidas o sobre la cama o sobre un sillón, es decir sobre una superficie blanda- unos veinte minutos, para ejercitarse en una autoobservación de su estado corporal; si nota alguna molestia, si percibe una zona del cuerpo más pesada que la otra, en fin son varios datos, que no me gusta comentar sin conocer a la persona. La idea es que haya una autoobservación del estado corporal antes de dormir, ya que cuando la persona lo realiza está concretando un cambio en su estado corporal. Y así, notar el cansancio y descargar las tensiones acumuladas en el día.

-La eutonía se define como “una disciplina corporal que se centra en lograr el equilibrio armonioso de la tonicidad en constante adaptación a la actividad y a las acciones de la persona en cada momento de su vida”.

-A mí me gusta decir que los eutonistas somos como “detectives del cuerpo” y tratamos que lo sean nuestros alumnos. La herramienta que usamos la denominamos “Inventario”, que es una guía para que ellos tengan un itinerario a fin de observar el estado de sus cuerpos.

Susana Kesselman desarrolló su tarea profesional en España y en la Argentina.
Susana Kesselman desarroll su tarea profesional en Espaa y en la Argentina.

-¿De qué forma ayuda la eutonía a enfrentar el cansancio y el estrés?

-Por lo pronto, a crear conciencia de cómo es la expresión del cansancio en uno, no en todos los cuerpos se manifiesta del mismo modo. El filósofo coreano Byung-Chul Han, que escribió el libro “La sociedad del cansancio”, considera al cansancio como inherente a la figura del emprendedor en una sociedad neoliberal, asediado por la autoexigencia de una formación y un trabajo que termina explotándolo. Con la pandemia, ese emprendedor puede creer que por no salir a la calle se cansará menos y no es así, porque sigue teniendo las mismas exigencias, pero por otros métodos. Ahora se menciona el cansancio o el estrés de la pantalla, por el zoom y formatos similares.

-¿Cuál es la salida, entonces?

-Las pausas que nos dan conciencia de que uno está cansado y luego preguntarnos por qué estamos cansados. El filósofo francés Gilles Deleuze dice que “la sensación es una pregunta aunque sólo el silencio responda”. Ahí está la clave, preguntarse cómo está tu cuerpo, cómo se sienten los hombros, la espalda… A muchos les cuesta "parar la máquina" para hacerse la pausa necesaria que permita esta pregunta, pero es importante hacérsela.

-¿Cómo se logran esas pausas?

-Por ejemplo, hay quienes recomiendan que cuando estás sentado trabajando en la computadora, cada media hora te levantes y des un par de vueltas alrededor de la silla. Cada uno tendría que encontrar su método. Otro modo de hacer una pausa es desperezándonos, un movimiento natural que uno hace desde que está en la panza de su madre. Hay que desperezarse con los brazos, las piernas, la columna, el cuello, los pies. Desperezarse de la periferia al centro, de los pies al ombligo. Lo importante es no naturalizar el cansancio ni que las tensiones se hagan crónicas.

-¿Qué otros consejos prácticos nos puede brindar para la vida diaria?

-Además de ponerse de pie cada tanto cuando uno está ante una computadora y de desperezarse, es bueno descansar en una silla con respaldo y poner una pelotita de tenis en la espalda y masajearse, sin apretar, jugar con ella. Probablemente así la persona recobre la memoria del enderezamiento y del estiramiento. Asimismo también es aconsejable durante el aislamiento caminar en la casa, hacer bicicleta fija, etcétera. 

-Veo que la eutonía tiene puntos en común con la elongación, el stretching o la RPG (Reeducación postural globlal).

-No sé si respondo a tu pregunta, pero hay una realidad anatómica: el músculo que se intenta estirar en exceso se contrae, mientras que el músculo que se relaja es el que se alarga. 

-Por último, ¿qué le puede decir a los miles que vuelven a la rutina después de haber padecido coronavirus?

-Considero importante que las personas, y no sólo por el coronavirus, nos demos el tiempo de la convalecencia. Trabajo mucho a este concepto. El espacio, el tiempo entre la enfermedad y la salud. Ese tiempo que yo lo defino a veces como el pasaje entre la horizontal y la vertical es precioso para una reflexión vital que puede ayudarnos a un cambio en nuestro modos de estar en el cuerpo, un cambio en la manera de vivir.



Consejos frente a una computadora


Día a día pasamos más horas frente a una computadora, ya se trate en un escritorio o en un sillón con una notebook. Y no siempre lo hacemos en la forma correcta. Las malas posturas contribuyen a que el cuerpo manifieste sus dolores.



NO: En el primer caso, tenemos a una mujer en un siilón, con la notebook en sus rodillas: la espalda doblada y lejos del respaldo, la mirada oblicua hacia la pantalla y las piernas mal afirmadas en el piso.

SI: Ahora la espalda está más próxima al respaldo y más derecha, con la ayuda de un almohadón. Además, las piernas apoyan firmes y parejas en el piso, lo que hace que los brazos esté alineados con el teclado y la mirada esté más alta.



NO: En este caso el hombre está en una silla común con la notebook sobre una mesa. La espalda y el cuello se doblan, las piernas están oblicuas y sólo los talones tocan el piso. Por otra parte, la pantalla se encuentra demasiado baja y la luz que le llega por la ventana obliga a maniobras raras del cuello y la cabeza.

SI: En la segunda imagen, el cambio por una silla o sillón ergonómico endereza la columna mientras que los apoyabrazos colaboran para que los brazos queden a la altura del teclado (en este caso uno inalámbrico), a la vez que la pantalla se eleva a la altura de los ojos. Finalmente, se corrieron las cortinas para que la luz exterior no moleste.