Cultura

16-08-2020 17:04 - Libreros y lectores

Entre redes y una comunidad propia las librerías repuntan la pandemia

Pasaron de facturación cero a un moderado repunte de sus ventas gracias a las estrategias personalizadas de reconversión digital y su condición de comercio barrial, así como también a raíz de los envíos que les permitieron llegar a públicos diferentes.

Telam SE
16-08-2020 | 17:04
Por Milena Heinrich y Emilia Racciatti.

Libreras libreros y estrategias frente a la cuarentena
Librerías libreros y estrategias frente a la cuarentena

Luego de una situación disruptiva que las obligó a cerrar sus puertas, fortalecer sus canales virtuales y volver a abrir con protocolos sanitarios, las librerías pasaron de facturación cero a un moderado repunte de sus ventas gracias a las estrategias personalizadas de reconversión digital y su condición de comercio barrial, así como también a raíz de los envíos que les permitieron llegar a públicos diferentes.

"Después de los dos últimos años bastante difíciles para el sector, la pandemia en un principio empeoró la situación porque fue un mes sin facturación. Hubo despidos y cierre de librerías. Pero de a poco con la venta online y el delivery el panorama se comenzó a aliviar. Nos tuvimos que multiplicar y aumentar el tiempo laboral porque las redes no tienen horarios de atención; muñirnos de bicicleta y salir a repartir libros", cuenta a Télam Pablo Pazos, al frente de la porteña Arcadia Libros.

Lo que describe Pazos es una experiencia repetida: leve recuperación frente a un escenario dramático y a la vez mucho más tiempo invertido de trabajo porque las librerías tuvieron que transformar de manera inusitada su capital simbólico, ya que de ser refugio para perderse entre libros y charlas con libreros, pasaron a bajar sus persianas, limitar sus ingresos y concentrar ese bagaje cultural en recomendaciones de WhatsApp, reseñas por Instagram o vivos en Facebook.

En cuanto a ventas, en la ciudad de Mendoza, Pedro Río, de la librería El Plata, retrata una dinámica similar, moderada en expectativas pero un poco más aliviada que unos meses atrás: "Durante la pandemia hubo un repunte de ventas aunque no vemos esperanza de un repunte pretencioso. Han diagnosticado de muerte hace mucho tiempo al libro y está demostrado que no es así".
 
Libreras libreros y estrategias frente a la cuarentena
Librerías libreros y estrategias frente a la cuarentena

De hecho, para el librero durante este período "han surgido nuevos lectores: jóvenes que con sus reglas de juego, tienden a lecturas cortas y contundentes", mientras que el vínculo con sus lectores fieles cree que se sostuvo por los "valores agregados de la experiencia de comprar un libro más que el libro en sí".

Como revisa Perico Pérez, a cargo de la tradicional librería Homo Sapiens de Rosario, "en los últimos cuatro años, el mundo editorial sufrió una caída de sus ventas muy grande. En abril de 2019 la situación era ya muy compleja. La pandemia agravó la situación pero ahora estamos recuperando el nivel de 2019 que no es óptimo pero nos ayuda a seguir adelante. El repunte tendrá que ver con la situación económica que es muy compleja".

Para María Oyhanarte, de Libros del Pasaje, en el barrio porteño de Palermo, "a la recesión que teníamos se suma la crisis de la pandemia o de la cuarentena, como quieran llamarla. Estamos mal. Estuvimos cerrados un tiempo, luego nos permitieron abrir online, después se pudieron abrir las puertas, después volvimos a cerrar, online de vuelta y ahora estamos con las puertas abiertas. De vender un 10 o 20% ahora estamos en un 40 o 50%, y la gran mayoría es online", cuenta.

Para la responsable de la librería, que además funcionaba como bar cultural, es "muy complicado un repunte en un corto y en un mediano plazo, sobre todo en el tipo de librerías como la nuestra que tenía además un restorán y eso traía muchísimo movimiento. Nuestro gran público es el turista y por mucho tiempo no va haber. Nos queda lo virtual y la fidelización de nuestros clientes de quienes hemos recibido un enorme apoyo".

En el caso de la rosarina Paradoxa Libros, fundada en 2016 por Enrique Rey y Virginia Miretti, la curva de ventas tuvo un pico en abril y mayo, "en esta primera etapa notamos un aumento de la demanda de libros".

"Creemos que tuvo que ver con un consumo reprimido de las dos semanas que estuvimos cerrados, otro poco porque mucha gente siguió cobrando su sueldo y al no poder circular otros consumos de bienes culturales parte de ello se volcó al libro, otro poco por saturación de las pantallas producto del incremento del trabajo home office, clases por zoom", dice Rey.

Laura Forni, de la librería Tren Nocturno de Banfield, coincide en que aunque "no es la regla" y lejos está de una "romantización de la cuarentena", "muchas personas leen más por tener más tiempo o pueden darse el gusto de comprar más libros por no tener otros gastos, de movilidad o salidas culturales. Por otro lado, hay mucho apoyo de lxs lectorxs con las librerías independientes, las librerías de barrio, los pequeños espacios con cierta curaduría de catálogo".

Forni celebra que "de a poco estamos teniendo alguna representación y diálogos con el Estado. Por ejemplo, pudimos ser reconocidas como espacios culturales porque una librería no es un comercio más, no solo por lo que ofrece a la comunidad a nivel cultural, sino porque tampoco tiene grandes márgenes de ganancia. El sector editorial no es un 'negocio' y la mayor parte de la cadena está precarizada. Las circunstancias ayudaron a poder reunirnos y tratar de pensar cosas juntxs y si bien es una incertidumbre el futuro, hay cierto optimismo".

Por la pandemia las librerías debieron reconfigurarse en el trato con sus clientes pero ¿cómo desarrollaron ese vínculo lejos de la posibilidad de recorrer estantes y mostrar ejemplares de distintos rincones para recomendar? En la experiencia de Pazos, "el contacto a través de las redes reforzó el vínculo cómplice que sosteníamos en la librería. Las charlas y recomendaciones se trasladaron a las redes y al Whatsapp".

Por su parte, Rey destaca que en su librería "por suerte" tienen "una comunidad de clientes" a quienes están "eternamente agradecidos. Los mismos se acercaron desde un primer momento a dar una mano cuando las puertas del local estaban cerradas".

"Respecto al vínculo con ellos, nosotros somos una librería de la ciudad alejada un poco del microcentro, atendida por sus propios dueños, lo cual da un trato personalizado en la atención con los clientes", agrega y desarrolla esa complejidad: "No es lo mismo atender en el mostrador y que el cliente que sigue espere para ser atendido, a tener 60 mensajes en Whatsapp sin leer, comenzar a responder y pasar a tener 20 conversaciones abiertas a la vez".

Oyhanarte remarca la pérdida de "la figura del librero que en cuanto entrabas a la librería estaba allí para orientarte. Y también el trabajo del cliente buscando solo lo que quiere y a veces sorprendiéndose con lo que encuentra" y considera que "el librero puede orientarte en las redes pero no es lo mismo...habrá que acostumbrarse a la nueva normalidad".

Para Pérez, en Homo Sapiens lo que más funcionó "fue el Whatsapp, un número exclusivo que lo usábamos para darle a la gente diferentes opciones con tapas de libros para que pudieran elegir, eso funcionó muchísimo y nos quedaron clientes nuevos".

"Lo que ya era común antes (seguir cuentas de clubes de lectura o bookgramer) se potenció en este contexto y de algún modo trianguló las conexiones: lector-recomendador-librería, en un solo espacio virtual, en un solo click", apunta Forni pero advierte que "lo que sucede en una librería a la calle, ese atractivo de deambular y hallar un libro charlando con la/el librero/a, hoy está dado en un espacio de exposición constante. No es lo mismo, nunca lo va ser. Pero es un paliativo en estas circunstancias".

Comercio cercano y delivery, claves de las librerías en tiempos de pandemia

Si bien el distanciamiento social significó volver al comercio de cercanía y en ese sentido las librerías reforzaron su lazo barrial y su comunidad de lectores, también encontraron en la venta virtual y el envío con delivery una posibilidad para expandirse más allá de su ubicación sumando nuevas clientelas por fuera de su rango geográfico.

Con el trasfondo de la pandemia, las librerías tuvieron que reinventarse, afilar sus perfiles digitales, activar sus redes sociales y desarrollar estrategias para vender sus libros de una forma que la mayoría no habituaba en la antigua normalidad.

Sin tiempo para la planificación, a contrarreloj libreros y libreras tuvieron que redoblar sus esfuerzos y capacidad de trabajo para no dar cierre definitivo a sus espacios.

"La complicidad de los amigos clientes nos permitió en los primeros meses aumentar la venta. La gente compraba en cantidades inusuales, por solidaridad y por tener más tiempo disponible para la lectura", cuenta Pablo Pazos, de Arcadia Libros, que desde entonces trabaja el doble de tiempo "porque las redes no tienen horarios" y en la librería se hicieron de bicicletas para "salir a repartir libros".

María Oyhanarte, de Libros del Pasaje, en Palermo, también hace hincapié en el lazo comunitario del barrio: "Somos un negocio del barrio que lo trasciende porque teníamos un montón de actividades, mucha vitalidad, y eso el barrio lo agradece porque nos enriquecemos todos con ese movimiento. Nadie se salva solo y nos necesitamos entre otros para salir adelante".

Paradoxa Libros, situada alrededor del microcentro de la ciudad de Rosario, encontró en las restricciones de circulación un aspecto positivo porque "hay un vuelco de la gente que no va hasta el centro y vuelve a comprar al comercio del barrio. En eso nos ha beneficiado la situación", dice Enrique Rey.

Por otro lado, al menos durante este tiempo "cadetería mata ubicación, es decir, el servicio de cadetería nos puso en pie de igualdad con las grandes librerías de cadenas. Si antes la ubicación del centro, que es donde la mayoría de las personas circulan, significaba una ventaja para las grandes librerías, ahora en cambio estando en casa es lo mismo dónde pedir el libro", argumenta el librero.

Frente a la dificultad del contacto, Laura Forni cada vez que puede hace los envíos personalmente: "Especialmente en este contexto me parece importante el encuentro, no se puede subestimar la parte humana y afectiva relegada en esta pandemia. Y haber sido parte, por ejemplo de muchos 'libros-regalo', creo que es otro matiz importante que muchx librerxs descubrimos en este contexto".

Así como Forni, también Homo Sapiens incluyó el regalo sorpresa como proyección a futuro y para motivar la compra de más de un ejemplar, "no se trataba de descuentos especiales sino que con la compra de determinada cantidad de libros se regalaba uno", cuenta Pérez.

A diferencia de esas librerías abiertas al público, librería El Plata de Mendoza siempre trabajó online, de modo que "nuestro contacto real ha sido siempre el momento de la entrega y eso no lo hemos modificado por la pandemia", explica Pedro Río.

Pese a dificultades del sector como falta de stock, librerías apuestan por seguir en pie

Los responsables de aquellas librerías que funcionan con envíos puerta a puerta, recomendaciones y consultas vía teléfono, WhatsApp o redes sociales durante la pandemia registran un leve repunte en sus ventas, señalan que trabajan muchas más horas y plantean dificultades a la hora de renovar su stock, sobre todo las que están ubicadas por fuera de la ciudad de Buenos Aires.

"Si bien hoy en día nosotros estamos vendiendo más, se empiezan a notar problemas con los faltantes de títulos (novedades y reimpresiones) y demoras en algunas entregas de mercadería por parte de algunos transportes. Muchas de nuestras editoriales son de ciudad de Buenos Aires y están teniendo dificultades", explica Enrique Rey, de la librería Paradoxa de Rosario.

En esa línea, Perico Pérez, de Homo Sapiens, ubicada en la misma ciudad, sostiene que "las tiradas son más cortas entonces hay muchos problemas de abastecimiento. No solo tardan en llegar los libros a las librerías sino que llegan en poca cantidad y cuando uno quiere reponer ya se agotó la edición".

Pablo Pazos, de la librería porteña Arcadia, destaca que en este tiempo "lo difícil fue conseguir y reponer los libros. Aún hoy sigue siendo un tema complicado" y agrega que "por otro lado la mayor venta también se vio afectada por las comisiones que aplica Mercado Libre (muchas veces el segundo canal de venta de la librería)".

Para Rey, "se está leyendo más, no solo por el volumen de ventas", sino también por lo que les comentan los clientes que "dicen haber encontrado un tiempo para la lectura que antes no lo tenían".

"Hay un público nuevo, no habitúe de librería que se ha acercado buscando lecturas pasatistas, de entretenimiento. Cuánto de esto quedará al terminar la pandemia, no lo podemos saber. También hay muchas personas que tenían pendiente la culminación de un trabajo final para la facultad, la tesis, la maestría, el doctorado, etc. que aprovechó parte de este tiempo para ponerse al día y consultar bibliografía. Cuánto de esto vino para quedarse y cuanto para irse cuando pase la pandemia, no lo sabemos. Lo único que podemos avizorar, que nosotros, los de entonces, ya no seremos los mismos", señala.

En ese sentido, para María Oyhanarte, de Libros del Pasaje, "hay que seguir trabajando pensando nuestro diálogo, cómo diferenciarnos de otros. Sin dudas, por ese camino es la salida así que no queda más que enriquecerlo y aprovechar lo que nos brinda la tecnología".

"No vamos a bajar los brazos, hemos salido de muchas crisis, veremos cómo sigue el camino de libreros y librerías que son ámbito mágicos", expresa la responsable de una de las librerías del barrio de Palermo.

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