Sociedad

15-08-2020 15:15 - coronavirus

Asesoras en bioética aconsejan justicia y equidad en la distribución de la vacuna

Miembros del Comité de Ética y Derechos Humanos que asesora al Ministerio de Salud aseguraron a Télam que cuando alguna de las vacunas contra la Covid -19 salga al mercado, habrá que evitar discriminar y considerar en primer lugar a quiénes más la necesitan.

Por Ana Mara Woites
Por Ana María Woites
15-08-2020 | 15:15
Aconsejan justicia y equidad en la distribucin de la vacuna contra el coronavirus
Aconsejan justicia y equidad en la distribución de la vacuna contra el coronavirus

Miembros del Comité de Ética y Derechos Humanos (Cedhcovid19) que asesora al Ministerio de Salud aseguraron a Télam que cuando alguna de las vacunas contra el coronavirus salga al mercado, su distribución debería regirse equitativamente, evitando discriminar y considerando en primer lugar a aquellos que más la necesitan.

El Cedhcovid19 -creado por la resolución 1117/2020 del 26 de junio para asesorar "sobre las implicancias éticas de la pandemia de Covid-19 en la salud pública"- entregó la semana pasada a la cartera de salud un documento titulado "Ética en la asignación de recursos limitados en cuidados críticos por situación de pandemia".

Dos miembros de ese Comité, María Luisa Pfeiffer y Florencia Luna, conversaron con Télam sobre consideraciones éticas que la pandemia puso sobre la mesa y la próxima llegada de la vacuna.

“Normalmente los ministerios no convocan eticistas, mucho menos bioeticistas para asesorarlos; la visión sobre la salud suele ser muy técnica, reducida a la cuestión médica y farmacológica, por ello es loable que este ministerio lo haya hecho y que en el comité haya una gran mayoría de bioeticistas de trayectoria e incluso de corrientes diferentes para la lectura de ciertos problemas”, dijo de entrada Pfeiffer, investigadora del Conicet en el Programa de Bioética del Hospital de Clínicas.

Por su parte, Luna, investigadora principal del Conicet y directora del programa de bioética de Flacso, valoró que "con el desconocimiento que implica este virus que se da con tanta virulencia a nivel global, que plantea muchísimos dilemas éticos y muchísimos problemas, el ministerio juzgó conveniente tener un Comité que lo ayudara a pensar este tipo de problemas y ver cómo resolverlos; y esto es positivo”.

El ministerio juzgó conveniente tener un Comité que lo ayudara a pensar este tipo de problemas y ver cómo resolverlos y esto es positivoFlorencia Luna


Cómo distribuir la vacuna


Ante el reciente anuncio del presidente Alberto Fernández de la producción en la Argentina de la sustancia activa de la vacuna de la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca, con la consiguiente expectativa que generó poder contar con ella en un futuro no tan lejano, Télam preguntó a las bioeticistas si debería regir algún criterio ético para su distribución.

"Lo mejor de la ética es que no cambia bajo ninguna circunstancia y si decimos respeto a la dignidad del otro y respeto al otro como igual, justicia es decir igualdad en la distribución de bienes como los de la salud, y también lo es para la distribución de la medicación para una enfermedad o el cuidado a un enfermo, y por supuesto un medio para evitar el contagio” dijo Pfeiffer.
Luna tica y biotica van de la mano de las cuestiones prcticas
Luna: "Ética y bioética van de la mano de las cuestiones prácticas"

Luna contó que participó de un grupo internacional que planteó esta cuestión y dijo que "concluyeron en considerar primero a los países que están peores y hacerlo beneficiando a aquellas personas que más lo necesitan”.

Al respecto, Pfeiffer precisó que “una de las diferencias frente a una vacuna que va a evitar la enfermedad, que permite pensar respuestas equitativas, es quién puede contagiarse más fácilmente”.

En este punto, la especialista señaló que “hay poblaciones más vulnerables al contagio, algunas naturalmente como los que padecen otras patologías o los ancianos, otras por su situación de mayor exposición como los miembros de los equipos de salud, otras por su menor capacidad de resistencia al contagio como los indigentes, los que carecen de agua, comida suficiente o vivienda digna”.

“Frente a la vacuna, aparece nuevamente el problema del recurso escaso utilizado muchas veces como razón de desigualdades, que no es lo mismo que razón de equidad, y también como argumento para mayor ganancia en el mercado", añadió la integrante del Programa de Bioética del Clínicas.

La bioeticista dijo que "la respuesta ética es evitar la escasez y si no hay modo de producir 40 millones de vacunas para todos gratuitamente en la Argentina, será necesario establecer un orden de vulnerabilidades”.

La respuesta ética es evitar la escasez y si no hay modo de producir 40 millones de vacunas para todos gratuitamente en la Argentina, será necesario establecer un orden de vulnerabilidadesMaría Luisa Pfeiffer

Sobre este punto, Luna indicó que este tema “es muy complejo y muy difícil de lograr; vamos a tener que ver empíricamente cómo hacer la mejor distribución posible".

"Ética y bioética van de la mano de las cuestiones prácticas. No podemos, decir lo qué querríamos si esto no es factible", apuntó.

Consultadas sobre uno de los temas más álgidos que plantea el documento, respecto a la asignación de los recursos escasos a quienes tengan mayor posibilidad clínica de beneficiarse por recibirlos, ambas especialistas coincidieron en que se trata de “uno de los grandes dilemas más difíciles y más terribles para resolver”.

Este documento pone la dignidad de cada vida humana y su derecho a la salud como fundamento de toda acción. Cumpliendo con este principio básico será posible observar la justicia y por consiguiente respetar la igualdad en todos los casos”, sostuvo Pfeiffer.

Y agregó que "si esto obliga a tomar en cuenta la justicia, será necesario antes de decidir la asignación de recursos escasos, evitar la escasez de recursos y prever todas las circunstancias en que la situación pueda llegar a ese punto".

En tanto, Luna señaló que "se privilegia tener en cuenta a todo el mundo por igual, pero también lo que uno tiene que evaluar es quien va a poder salvarse, quien tiene mayores probabilidades".

"Son los médicos los que pueden evaluar esas posibilidades y no considerar cuestiones que puedan ser discriminatorias en ese sentido”, detalló.

Ambas especialistas destacaron “la transparencia” que debe acompañar a estas decisiones y la conveniencia que no se tomen "en soledad".

“Que no se tomen a escondidas, arbitrariamente. Tiene que haber informes por escrito, que puedan ser públicos, que se pueda tener acceso a ellos. Y que haya un respeto igualitario evitando discriminaciones o sesgos en la distribución de recursos o en lo que sea”, manifestó Luna.

A su turno, Pfeiffer concluyó recordando que “los criterios éticos deben hacerse carne en las personas en principios rectores de sus conductas y en la sociedad en leyes que los respeten”.

"Quien no respeta el aislamiento no está respetando al otro"

María Luisa Pfeiffer, miembro del Comité de Ética y Derechos Humanos (Cedhcovid19) que asesora al Ministerio de Salud durante la pandemia de coronavirus, aseguró hoy que "quien no respeta el aislamiento no está respetando al otro" e indicó que los juicios éticos tienen en cuenta las conductas morales que afectan a las personas.

La investigadora del Conicet en el Programa de Bioética del Hospital de Clínicas, aseguró en diálogo con Télam que "cuando alguien enfermo (sabiéndolo o no) sale a la calle, atiende un negocio, se reúne sin las medidas de precaución necesarias y contagia a otro que debe ser asistido por el sistema de salud, sea público o privado" y que "cuando enferma y llama a un médico y es internado sea en un establecimiento público o privado, ese acto es público porque afecta a la sociedad".

"Si se enferma, no se lo cuenta a nadie, nadie lo asiste, se cura o se muere solo en su casa, eso es un comportamiento privado que se convierte en público cuando es necesario enterrarlo o incinerarlo", indicó y añadió: "De modo que no hay conductas privadas o si las hay son extravagantes; nuestros actos tienen un alto nivel de publicidad y afectan siempre a otro".

Para la especialista, infringir el aislamiento social "está penado", pero desde la ética "es peor porque nada puede justificar, hacer justo, debido, un acto que daña o puede dañar a otro".

"La muletilla de la publicidad es 'cuidate y cuidanos'", dijo y sostuvo que el hincapié está puesto en "'no te enfermes', 'no te contagies', olvidando rápidamente que es tanto o más importante 'no enfermes a otro', 'no contagies a otro'".

"No está claro que yo tenga derecho a contagiarme pero el contagio no termina en mí: si me contagio, contagio a otro, de modo que lo que sí está claro es que nada da derecho, desde la ética, a dañar a otro ni mínimamente", precisó la investigadora.

Pfeiffer manifestó que "existe un mandato cultural que nos empuja al individualismo, a hacer pensar a las personas que lo que son, lo que tienen, lo que pueden, lo han ganado por sí mismas, son el premio a su esfuerzo y trabajo, olvidando que nadie gana nada solo, siempre hay otro y otros que lo posibilitan".

"El respeto a la vida, el respeto a la vida propia y de otro, el respeto a la vida de la naturaleza, que es el máximo sostén de nuestra existencia, es el mandato máximo de la ética y exponer a otro al contagio, es negarlo, es vivir negando la ética", concluyó.

"Nuestra libertad aumenta cuando actuamos en comunidad"

“La pandemia tiene a todos los países en situación de emergencia y con ciertos derechos que pueden ser suspendidos por el Gobierno mientras dure la emergencia”, analizó la bioeticista María Luis Pfeiffer, sobre la tensión entre el principio de respeto de los derechos individuales y la salvaguarda de la salud pública.

"Nuestra libertad aumenta cuando actuamos en comunidad y se achica cuando pretendemos hacer las cosas en soledad", dijo la integrante del Comité de Ética y Derechos Humanos (Cedhcovid19) que asesora al Ministerio de Salud durante la pandemia, en diálogo con Télam.

"Cuando los gobiernos declaran estados de emergencia habilitados por las leyes, está permitido que tomen algunas medidas sin leyes específicas porque la situación lo amerita”, explicó.

La especialista acotó que “los Estados no debieran tener nunca el poder de regular la vida privada de los ciudadanos, ello sería caer en un estado de excepción, ‘poblado de vidas desnudas de derechos’”,

Pero señaló que "las leyes de nuestro país habilitan a declarar en catástrofes o situaciones graves estados de emergencia, no de excepción, es decir que no quedan suspendidos todos los derechos, sino solo los que interfieran con la solución del problema”.

La bioeticista subrayó que “los gobiernos deben, por consiguiente, obedecer las leyes, no imponerlas; sin embargo, en un estado de emergencia, imponen leyes por decreto, provisorias, mientras dure la emergencia”.

En este caso el Gobierno declaró el estado de emergencia y lo que regulan los decretos es la vida pública de los ciudadanos, no la privada, detalló.

Por lo tanto, "pueden ponerse límites a las relaciones entre personas, se puede aislar a las personas de sus núcleos familiares, y se pueden impedir conductas como viajar sin controles, realizar reuniones de más de un número determinado de personas, el uso del espacio público para espectáculos y penar a las personas que con sus actitudes autónomas ponen en peligro a otros”, aseguró.

Pfeiffer dijo que muchas veces "se aduce acerca de la autonomía o la libertad para justificar esas conductas como si la libertad o la autonomía pudiesen ser absolutas, cuando ninguna conducta humana lo es, porque el ser humano no lo es".

"Toda acción humana es limitada, no solo por la naturaleza sino sobre todo porque los seres humanos vivimos en sociedad y los otros son el límite de nuestra libertad, de nuestra autonomía”, afirmó.

La bioeticista indicó que "necesitamos del otro para poder vivir y eso significa que el otro nos necesita, es decir que vivimos en dependencia unos de otros, no solo en pandemia sino siempre y por ello debemos cuidarnos unos a otros porque en una sociedad todos somos valiosos en igual medida”, concluyó.

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