04/08/2020 Ministerio de Economa

El Gobierno alcanz un acuerdo con los principales acreedores y extendi el plazo hasta el 24 de agosto

El acuerdo implica ciertos cambios económicos respecto de la última oferta presentada ante la comisión de valores de Estados Unidos (SEC) el 6 de julio. En base a cálculos del mercado, la oferta en términos de valor presente de los nuevos bonos que se entregarán en el canje equivalen a 54,9 dólares promedio por cada 100 dólares de deuda nominal.

Desde el Ministerio de Economía se emitió un comunicado que explica los detalles del acuerdo.
Desde el Ministerio de Economa se emiti un comunicado que explica los detalles del acuerdo.
El Gobierno argentino y los principales grupos de acreedores alcanzaron un acuerdo en el proceso de reestructuración de deuda emitida bajo legislación internacional y, en ese marco, se estableció una prórroga hasta el 24 de agosto próximo para terminar de materializar el entendimiento.

El acuerdo alcanzado con los bonistas, -informado oficialmente por el Gobierno esta madrugada, a las 3 AM-, implica ciertos cambios económicos respecto de la última oferta presentada ante la comisión de valores de Estados Unidos (SEC) el 6 de julio.

En base a cálculos del mercado, la oferta en términos de valor presente de los nuevos bonos que se entregarán en el canje equivalen a 54,9 dólares promedio por cada 100 dólares de deuda nominal.

En particular, con el nuevo esquema los bonos globales emitidos a partir del 2016 tienen un promedio de valor de recupero de 53,6 dólares, mientras que en los bonos de los canjes 2005 y 2010 se ubicarán en torno a 58,7 dolares por cada 100 dólares de deuda nominal.

Los cambios introducidos ahora por el Ministerio de Economía a la propuesta presentada el 6 de julio pasado, no implican un mayor desembolso en los pagos previstos, sino más bien una mejora el perfil de flujos de fondos de las acreencias de los bonistas, adelantando ciertos pagos de intereses y de capital.

De esta forma, la nueva propuesta mantiene la estructura general que contempla la emisión de 13 bonos en euros y dólares, con vencimientos entre 2028 y 2046, a los que se suman los títulos específicos con vencimiento en 2030 para el pago de intereses devengados.

El Ministerio de Economía, al realizar el anuncio del acuerdo, subrayó que los cambios acordados respecto de la propuesta del 6 de julio se hicieron "sin aumentar el monto total de los pagos de capital o los pagos de interés que Argentina se compromete a realizar y mejorando al mismo tiempo el valor de la propuesta para la comunidad acreedora".

Entre los beneficios del acuerdo, en los primeros años, se producirá un ahorro en dólares y también pesos, y permitirá despejar vencimientos.

Bajo el esquema anterior, entre 2020 y 2024 el monto total de vencimientos era de 63.664 millones de dólares por todo concepto (capital e interés, deuda pública y privada, ley local y extranjera), mientras que con la implementación del nuevo acuerdo el monto a pagar en ese período será de alrededor de 6.116 millones de dólares, aproximadamente, según un informe elaborado por el CEPA.


Las negociaciones

Las negociaciones para reestructurar la deuda comenzaron a tomar forma a principios del verano, cuando el nuevo gobierno de Alberto Fernández y el equipo de Martín Guzmán, iniciaron conversaciones informales con los grandes fondos de inversión.

En el inicio del verano austral, antes de que el mundo pudiera advertir el desastre económico mundial que provocó la pandemia de coronavirus, los bonistas arrancaron la negociación ofreciendo un acuerdo por 92 dólares de valor presente neto por cada 100 dólares de valor original de cada título. Esa cifra pasó a ser de 75 dólares por cada 100 en febrero.

En la primera oferta formal del gobierno argentino, dada a conocer el 17 abril pasado, tras un mes de cuarentena estricta en el país, se propuso pagar 40 dólares a los tenedores de deuda en la divisa estadounidense bajo ley extranjera.

Los acreedores, por su parte, contraofertaron 65 dólares por lamina de 100 nominal, en cuanto al planteo económico.

La Argentina realizó una propuesta aparentemente agresiva, apelando al criterio de sustentabilidad que había brindado el FMI semanas antes, en donde sostenía que el país necesitaba un alivio sustancial de deuda, y lo calculaba entre 50.000 y 80.000 millones de dólares, sin incluir el peor escenario imprevisto que resultó luego la pandemia.

En la presentación, el Gobierno además advirtió que se reservaba el derecho de reasignar bonos en eventuales sucesivas operaciones para alcanzar mayorías necesarias y garantizar el éxito de la operación.

Estas diferencias y la buena fe de la partes para alcanzar un acuerdo provocaron que el cierre de la operación se fuera aplazando en al menos 10 oportunidades y se fueran puliendo diferencias, negociadas punto por punto con el objetivo de acercar posiciones.

En el medio, la Argentina comenzó a incurrir en incumplimientos con los bonistas de deuda emitidos bajo legislación internacional, lo que determinó el 22 de mayo pasado que el país ingresará a una situación de default técnico.

Durante las conversaciones, Blackrock lideró una ofensiva de varios fondos que se negaron a aceptar la oferta del Gobierno y exigían condiciones muy duras en términos legales para la Argentina.

La cronología marca que el 6 de julio la Argentina presentó una nueva propuesta a la Comisión de Valores de Estados Unidos, con un valor promedio de recupero de 53 dólares y determinadas concesiones sobre cuestiones legales en la que fijaron que se mantendrían la mismas cláusulas legales colectivas de los bonos elegibles para el canje.

Esto entusiasmó a varios fondos de inversión que dieron a conocer su aceptación, como Gramercy y Fintech, a empresarios de la comunidad internacional y local y contó nuevamente con un respaldo del FMI.

Luego de esa presentación, Blackrock decidió volver a acercase al resto de los tres grupos más grandes de acreedores, para unirse en una contraoferta que dejaba a la Argentina a una distancia de tan solo 3 dólares con los acreedores en el plano económico.

Finalmente, luego de frenéticas negociaciones del fin de semana y sobre el filo del cierre de la última oferta, el Gobierno argentino accedió a negociar uan vez más y propuso elevar en promedio a 54,9 dólares el valor de la oferta, lo que dio lugar a la rúbrica del acuerdo que se confirmó esta madrugada.