26/07/2020

Ciudad Evita combina el amor de Pern a su esposa y el amor de Eva al pueblo

Al barrio se lo conoce como la capital de la producción y el trabajo, la ciudad con cara de mujer, o sencillamente por ser un icono arquitectónico que dignificó la vida de los trabajadores.

Por Silvina Caputo

Al barrio Ciudad Evita, ubicado en La Matanza, se lo conoce como la capital de la producción y el trabajo, la marca registrada del peronismo, la ciudad con cara de mujer, o sencillamente por ser un icono arquitectónico que dignificó la vida de los trabajadores con viviendas sociales distinguidas en las cercanías de la Capital.

La imagen satelital de esta ciudad resume las consignas anteriores con la imagen de quien fuera una de sus principales impulsoras, Eva Duarte de Perón, y pese al paso del tiempo y de los gobiernos, sigue en pie su inconfundible rodete, su perfil y su mentón.



También se ha sumado, a lo largo de las décadas, su brazo en alto señalando hacia el Aeropuerto de Ezeiza, y otras construcciones que -si bien dejaron de ser los coquetos chalets impulsados por la abanderada de los humildes para sus "grasitas"-, siguieron teniendo el mismo fin social, aunque en clave de monoblock.

"Solo alguien con una conciencia social igualitaria como la de Evita pudo imaginar y construir casas bellas para los humildes. Esa fue una de las principales críticas de los desarrolladores de la época", recuerda en diálogo con Télam la desarrolladora Fabiana Martínez.

"De ahí viene el famoso mito de que ´los negros hacen asado con piso de parquet´, una frase peyorativa por excelencia que al día de hoy se sigue repitiendo sin que se conozca sus orígenes", relató la arquitecta que forma parte de los equipos técnicos del Partido del Trabajo y la Equidad (PARTE) y del Instituto Patria.

Martínez explicó que "Eva quiso que las casas tan características del barrio, con techos de tejas y estilo californiano, sean iguales a las de Hollywood porque decía que los pobres cuando iban al cine soñaban con vivir en lugares así. Ella no daba lo que sobraba, daba lo mejor, algo que irritaba a las clases medias que tenían un profundo temor a esa igualación social".

"Por eso, el barrio Evita combina el amor de Eva por el pueblo, y el amor de Perón por Eva, ya que fue diseñado ex profeso con su perfil por el expresidente", relató Martínez.



De fácil acceso, por la Autopista Richieri, Ciudad Evita es una ciudad jardín con chalets estilo californiano de ambientes amplios, con parque al frente y al fondo. La edificación contó desde su creación con todos los servicios, escuelas y centros de salud. Se construyeron centros comerciales, bancos, una comisaría y una delegación municipal. Con el crecimiento de la población, Ciudad Evita fue perdiendo el ambiente rural y se fueron edificando nuevos barrios.

Nació de un proyecto del urbanista inglés Edward Howard, y fue oficializado el 20 de octubre de 1947 con el Decreto 33221/47 que dio inicio a las obras que tenían como fin dar vivienda a los migrantes.

El nombre Ciudad Evita sufrió los avatares de la política: tras el derrocamiento de Perón se la llamó Ciudad General Belgrano, en 1973, con el gobierno de Héctor Cámpora, recuperó el nombre de Evita; con el golpe cívico militar del 76 se la rebautizó como Ciudad General Martín Miguel de Güemes; y con la democracia, recuperó su nombre original.

Hoy abarca 16,22 kilómetros cuadrados, viven más de 68.400 personas y está limitado por la avenida República Oriental del Uruguay, el río Matanza, las avenidas Cristianía y Crovara. En 1997 fue declarada Lugar Histórico.

El politólogo Pablo Vazquez explicó a Télam el significado del barrio a través de las décadas: "Es símbolo de la vuelta de Perón del exilio porque muchos se concentraron ahí para marchar a Ezeiza, es uno de los barrios más pujantes del conurbano con una fuerte impronta peronista, y después de 68 años de la muerte de Evita su figura sigue presente cuando uno camina las calles y la ve en los paredones dibujada".

"También fue foco de la resistencia peronista en el 55, y lugar de disputa entre el peronismo ortodoxo y montoneros", relató Vázquez quien además es miembro del Instituto Eva Perón y licenciado en ciencias políticas.

El barrio hoy "es uno de los bastiones electorales del país, y siempre contó con un gran incremento en la tasa de escolaridad. Hoy no solo es un barrio obrero sino también universitario", acotó.

"Fue uno de los primeros barrios con nombre de mujer política y fue un acto de amor. El amor de Perón a Eva que en su homenaje, diseñó las casas con el perfil de su esposa, algo que ella supo a pocos días de su inauguración, cuando el entonces ministro de Obras Públicas Juan Pistarini le mostró el plano", contó Vázquez.

Ese mismo perfil fue el que se utilizó luego de su muerte en los sellos postales.

Hoy abarca 16,22 kilómetros cuadrados, viven más de 68.400 personas.
Hoy abarca 16,22 kilmetros cuadrados, viven ms de 68.400 personas.


El barrio fue administrado por Eva hasta su muerte y con el derrocamiento de Perón, la gestión pasó a Gendarmería y construyeron monoblocks en un período en la que la imagen de Eva se fue distorsionando.

Juan Caputo tiene 80 años y recuerda cuando tenía 8 y se encontró con Perón y Evita en el barrio.

"Yo no vivía ahí pero estaba con unos amigos y me acababan de operar de las orejas por eso tenía toda la cabeza vendada. Estábamos en el potrero y cuando escuchamos que venían Perón y Evita fuimos corriendo a ver. Cuando Perón me vio se paró y empezó a preguntarme qué me había pasado, quien me había operado, en donde me habían atendido", recuerda Caputo.

"Yo le fui contestando y en un momento se acercó Evita y recuerdo que me hizo una sola pregunta, quiso saber de qué trabajaba mi papá. Yo le respondí que vendía fruta en la feria. Me acuerdo que les pedimos bicicletas y entonces ellos nos dieron unas tarjetas y nos dijeron que teníamos que ir a retirarlas a un lugar donde hoy está el Correo", relató.

"Era un fin de semana así que el lunes a primera hora estábamos los cuatro ahí. Nos recibieron unas personas y nos dijeron que las bicicletas se habían terminado así que nos dieron cuatro camisetas nuevas de fútbol a cada uno. Nunca voy a olvidar la emoción de ese día a pesar de que nunca milité en política ni fui peronista", recuerda.