Policiales

18-07-2020 15:01 - a 18 años del asesinato

"Somos privilegiados porque los secuestradores siguen presos", dijo la madre de Juan Manuel Canillas

Marta Canillas habló con Télam a 18 años del caso. Su hijo fue secuestrado en Capital Federal y asesinado en el partido bonaerense de Vicente López en julio de 2002 por la banda de "Secuestradores VIP".

Por Emmanuel Dalbessio
Por Emmanuel Dalbessio
18-07-2020 | 15:01
Marta Canillas madre de Juan Manuel
Marta Canillas, madre de Juan Manuel.

Juan Manuel Canillas
Juan Manuel Canillas
La madre de Juan Manuel Canillas, el joven secuestrado en Capital Federal y asesinado en el partido bonaerense de Vicente López en julio de 2002 por la banda de "Secuestradores VIP", aseguró a 18 años del caso que son "privilegiados" por el hecho de que los autores "sigan presos" y por "saber que no van a matar a más personas".

En una entrevista con Télam, Marta Canillas se refirió así a los tres condenados a prisión perpetua por el crimen de su hijo: Raúl "Chirola" Monti, Franco Gasperotti y Maximiliano Pico, este último asesinado en una pelea carcelaria.

"Es el único consuelo que tenemos toda la familia, porque se los juzgó a los dos años y a los otros a los seis años y les dieron la misma condena. Nada sustituye la pérdida, pero es un pequeño consuelo saber que no van a secuestrar ni matar a otra gente", dijo la madre de la víctima.

Marta afirmó que con el tiempo cambió los recuerdos tristes de su hijo por los alegres y que con su familia comparten diferentes anécdotas relacionadas con Juan Manuel.

"Todos lo recordamos bien a Juan, con cariño, con canciones que le gustaban como por ejemplo 'What a wonderful world', de Louis Armstrong, que la ponía siempre a todo volumen", contó.

Con una voz calma y pausada, Marta explicó su teoría -producto de sus años de practicar yoga-, que sostiene que "el alma de cada persona sabe cuándo es su momento" y lo relacionó con la historia de su hijo, quien en 23 años "vivió una vida en una velocidad enorme y en la que se llenó de amigos".

"Se recibió con 21 años de licenciado en Comercio Internacional y tenía el proyecto de comenzar la carrera de medicina. Además, él creó un negocio (de venta de instrumental y prótesis ortopédicas) que aún continúa abierto", relató la mujer.

Y agregó: "También queda pensar cómo hubiera sido, cuántos nietos tendría de su parte y cómo sería con la carrera que quedó trunca. No sólo mataron a Juan sino a todo su futuro. Él fue el primer secuestrado y asesinado en democracia".

Nada sustituye la pérdida, pero es un pequeño consuelo saber que no van a secuestrar ni matar a otra genteMarta Canillas


El secuestro


El 12 de julio de 2002, Juan Manuel fue secuestrado cuando se retiraba a bordo de su auto Honda Civic del local de venta de instrumental y prótesis ortopédicas que su familia posee en la zona porteña de Once, para regresar a su domicilio en Núñez.
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En un tramo del viaje, el joven fue interceptado por tres personas que se subieron a su auto, lo obligaron a continuar viaje hasta Núñez y le exigieron que llamara a su casa y les dijera a sus familiares que juntaran todo el dinero posible.

Cuando arribaron a la casa familiar, Guillermo Canillas, padre de Juan Manuel, los esperaba en la puerta de su chalet, ubicado en la avenida General Paz al 700, con 300 pesos, pero los secuestradores se enojaron, le exigieron más dinero y le pegaron con un arma en la cara y le destrozaron los anteojos del golpe.

Finalmente, el hombre juntó otros 700 pesos y se los dio a los captores, quienes huyeron con Juan Manuel como rehén con la promesa de liberarlo a las pocas cuadras.

Sin embargo, el cuerpo del joven apareció minutos más tarde con un balazo en la espalda del otro lado de la avenida General Paz, en la calle Aguado al 1300 del partido de Vicente López, a sólo unas cuadras de la casa de la familia.

El destino hizo que el lugar en donde fue dejado el cuerpo del joven sea la puerta de un hogar de niños que pertenecía al colegio en donde Juan Manuel había cursado la secundaria.

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El afecto y las Madres del Dolor


Los días posteriores al asesinato de su hijo, Marta comenzó a recibir muestras de afectos de vecinos del barrio de Núñez, donde vivió toda su vida y del que aseguró que es "su contención".

"La gente venía y nos dejaban cartas, libros, estampillas. Cuando me preguntaban cómo hacía para estar de pie yo respondía que me sostenía la gente, su amor de venir a dejarme algo", sostuvo.

A los pocos meses de sufrir la muerte de su hijo, en Núñez, a siete cuadras de su casa, secuestraron y asesinaron a Lucila Yaconis y, a raíz de ello, comenzó a gestarse la Asociación Civil Madres del Dolor.

"Salí corriendo a la casa a ayudar a los padres. Nos pusimos a organizar marchas para buscar testigos y ahí empezó a sumarse gente semana tras semana. La gente nos tomó como referentes y nos contaban sus casos. Es un trabajo muy solidario el que hacemos en Madres del Dolor", expresó.

Además de Marta y Guillermo, la familia Canillas está compuesta por Nicolás y Patricio, hermanos de Juan Manuel, y dos nietos varones de siete y cinco años.

"Siempre su tío está presente, siempre hay una foto de Juan y es lo primero que ven cuando entran a casa", dijo contenta la abuela Marta.

Por último, la mujer recordó a su hijo y sostuvo que lo que más extraña era "su trato amoroso y abrazarlo".

"Cada vez que se habla de Juan es con alegría entre nosotros, era muy amoroso en el trato, era de abrazar mucho y es lo que más extraño de mi hijo. Me reconforta en el alma que se lo recuerde a Juan Manuel", concluyó.

Dos de los asesinos siguen presos y al otro lo mataron en un penal

Dos de los integrantes de la denominada banda de "Secuestradores VIP" condenados por el secuestro y crimen de Juan Manuel Canillas, cometido en 2002, continúan cumpliendo su pena de prisión perpetua, mientras que el tercero fue asesinado en 2015 en una pelea a "facazos" dentro de un penal, informaron fuentes judiciales.

El líder de la banda, Raúl Ezequiel "Chirola" Monti, está detenido en la Unidad 5 del Servicio Penitenciario Federal (SPF) en General Roca, provincia de Río Negro, a disposición del juez de Ejecución Penal 1 de San Isidro, Alejandro David.

Monti fue quien recibió la mayor de las condenas, ya que el 10 de septiembre de 2004, en un primer juicio por el caso, fue sentenciado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de San Isidro a la pena máxima del Código Penal, la "reclusión perpetua, más la accesoria por tiempo indeterminado", la misma que tiene encarcelado hace 48 años al máximo asesino serial de la historia criminal argentina, Carlos Robledo Puch.

Pero "Chirola" sumó una segunda condena el 3 de noviembre de 2005 cuando el TOC 17 de la Capital Federal le dictó una pena de 20 años de prisión -con la reclusión perpetua no implican más años de cárcel-, en un juicio por una serie de 18 secuestros exprés, en el que a otros seis miembros de la banda les dieron penas de entre 2 y 16 años.

En un segundo juicio por el caso, el 28 de octubre de 2008, el TOC 1 de San Isidro condenó a prisión perpetua a Franco Augusto Gasperotti y Gabriel Maximiliano Pico, los otros dos secuestradores que acompañaban a Monti el día que capturaron y asesinaron a Canillas.

Gasperotti cumple su condena en la Unidad 17 de Urdampilleta del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), a disposición de la jueza de Ejecución Penal 2 de San Isidro, Victoria Elías García Maañón, quien en noviembre del año pasado le negó las salidas transitorias.

En cambio, Pico, quien había sido detenido en 2003 y también tenía prisión perpetua por el caso Canillas, fue asesinado a "facazos" el 15 de diciembre de 2015 en la Alcaidía Penitenciaria de Junín, en un episodio registrado en su legajo penitenciario como "pelea, riña", según las fuentes consultadas por Télam.

El mismo destino tuvo otro miembro de la banda, Maximiliano Daniel Benedetti, condenado en 2005 en el juicio de Capital Federal pero no por el crimen de Canillas, quien a principios de mayo pasado fue asesinado en una pelea entre presos en el Complejo Penitenciario V del SPF de la localidad de Senillosa, provincia de Neuquén.

Los "Secuestradores VIP" fueron bautizados así porque con el dinero que obtenían de sus delitos se compraban camionetas 4X4, tenían gran cantidad de celulares y vivían en countries del conurbano bonaerense.

El modus operandi de la banda era siempre el mismo: interceptaban a las víctimas en sus autos, les robaban sus pertenencias y las llevaban a recorrer cajeros, pero si allí no obtenían dinero, los obligaban a ir a sus propios domicilios a juntar elementos de valor o hacían llamar a un familiar para que pagara un rescate.

También hacían simulacros de fusilamiento y amenazaban con violar a mujeres o a prender fuego a sus víctimas.

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